“Desde el Septentrión a Roma pasando por la Mancha”.

Una comunicación impartida por José Manuel González Mujeriego, en el XIII Coloquio Internacional de la Asociación de Cervantistas, celebrado del 23 al 25 de noviembre de 2017 en Argamasilla de Alba.

Resumen:

Cervantes quiso regalarnos con su obra póstuma: “Los Trabajos de Persiles y Sigismunda”, la que él mismo calificaría como su mejor novela. Algo que –finalmente- no llegó a ser tal, al verse eclipsada por el rotundo éxito de su anterior obra de “El Quijote”.

En esta comunicación se analizan los pormenores del recorrido ibérico de ese largo viaje de los protagonistas de “El Persiles”, desde los países nórdicos, a su desembarco en Lisboa y el detallado camino que Cervantes ideó para Periandro y Auristela. Primero recorriendo la bella Extremadura, atravesando tierras de conquistadores, como Trujillo, pasando por el Monasterio de Guadalupe, para dirigirse a Valencia, sin pasar por Toledo, recorriendo los bellos jardines de Aranjuez , caminando por Ocaña, para adentrarse en Quintanar de la Orden, otrora capital del Común de la Mancha.

Vemos que Cervantes conocía a personajes de ese pueblo, como Diego de Villaseñor, hasta el punto de introducirlos en la trama de su novela. Algo que viene a sumarse, y a corroborar los numerosos paralelismos que hay en esta obra de “El Persiles” y de “El Quijote”.

Cervantes continúa, también en “El Persiles”, con su obsesión por no acordarse de ese “lugar de la Mancha”, solo que aquí lo sitúa inequívocamente en el mapa, al decir que sus protagonistas “salen de Quintanar de la Orden (en dirección a Valencia) y llegan a un lugar, no muy grande, ni muy pequeño, de cuyo nombre no me acuerdo”. (El Persiles, libro III, cap X).

Un trabajo que pretende situar las escenas en el mapa de la época y en el contexto histórico.

Palabras clave: paralelismos en la obra cervantina, personajes históricos, geografía, caminos de Villuga, antiguo Campo de Montiel.

 

Texto:

Introducción:

El último libro que escribió Cervantes, “Los trabajos de Persiles y Sigismunda” fue una novela bizantina, donde se combinan situaciones de fantasía con otras de realidades. A decir de él mismo, ésta sería su mejor obra, aunque nunca alcanzaría la fama de “El Quijote”. Cervantes estaba en las postrimerías de su vida, y a pesar del éxito del Quijote, con grandes dificultades económicas. Aún tenía la suerte de contar con grandes mecenas, como el Duque de Lemos, como podemos ver en el prólogo de la obra:

Con este prólogo dedicado al Duque de Lemos, D. Pedro Fernández de Castro, su gran protector, se despide:

Puesto ya el pie en el estribo,
con las ansias de la muerte,
gran señor, ésta te escribo.”

Ayer me dieron la Extremaunción y hoy escribo ésta: el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir…”

Últimos momentos de Cervantes, por Víctor Manzano

La obra se publica en 1617, simultáneamente en seis importantes ciudades: Barcelona, Lisboa, Madrid, Pamplona, París y Valencia. Pero no se reeditó en ninguna de ellas, lo que muestra el escaso interés que suscitó la misma.

Veremos cómo Cervantes deja su impronta en su última novela, en la que encontramos numerosos paralelismos con su célebre obra de “El Quijote”, que nos ayuda a descubrir algunos enigmas, como describiremos más adelante.

Cervantes relata, como si se tratara de un cuaderno de viajes, la peregrinación llevada a cabo por dos príncipes nórdicos enamorados que se hacen pasar por hermanos, adoptando durante toda la obra, los nombres de Periandro y Auristela, y cambiándolos por sus verdaderos nombres de Persiles y Sigismunda, tras contraer matrimonio en Roma.

Persiles y Segismunda llegando a RomaPersiles y Sigismunda
llegando a Roma.  Autor: A. Rodríguez

Recorren geografías exóticas de la Europa septentrional, por los confines de Islandia. Viven sucesos asombrosos: naufragios, raptos, separaciones y encuentros insospechados, típicos de  las novelas bizantinas. Con frecuencia ensalzan el amor y afianzan la fe.

Los del navío descubrieron a Periandro“Los del navío descubrieron al  fatigado joven  (Periandro)
y le  recogieron  en su esquife.“ Autor: J. Coronel

Atraviesan la península ibérica entrando por Lisboa, con la intención de ir en peregrinación al Monasterio de Guadalupe. Posteriormente se dirigen hacia Valencia, con la idea de embarcar desde allí hasta Roma, donde esperaban informarse de todo aquello que les faltaba por conocer de la fe católica. Algo que en su país no podrían conocer, pero finalmente, el destino quiere que lleguen a Roma por tierra, para lo que, desde Valencia se dirigen hacia Barcelona, para entrar en Francia por Perpignan, y saliendo por el Delfinado, atraviesan el norte de Italia por el Piamonte, discurriendo por Milán y Florencia, para llegar a Roma su destino final, según itinerario que veremos más adelante.

Monasterio de GuadalupeMonasterio de Guadalupe

Cervantes detalla bien todo ese recorrido, nombrando muchos de los lugares que atravesaban, junto a los avatares que les sucedían a sus protagonistas.

 

Recorrido ibérico de “El Persiles”

Prestaremos especial atención al recorrido ibérico de El Persiles, y veremos que Periandro y Auristela, junto con Antonio de Villaseñor, y el resto de peregrinos entran por el puerto lisboeta de Belén, con intención de dirigirse a Valencia, seguramente siguiendo los caminos más importantes de la época, que atravesaban de el Oeste al Este la península ibérica, que no podían ser otros que los recogidos por Juan de Villuga (1546) en su repertorio de caminos, y que detallaremos a continuación en el siguiente mapa.

mapa Recorrido Ibérico del Persiles

En este mapa podemos ver cómo Cervantes hace recorrer a sus peregrinos y a los falsos cautivos, por los caminos del repertorio de Juan de Villuga (1546)

Como se ha dicho, entran por Lisboa, para dirigirse hacia Badajoz y seguir por tierras extremeñas pasando por Cáceres y por Trujillo. Desde allí se dirigen al Monasterio de Guadalupe, uno de los hitos más importantes de su peregrinación hacia Roma. Posteriormente vuelven sobre sus pasos, para dirigirse nuevamente a Trujillo, con intención de seguir viaje hacia Talavera. Llegan a avistar Toledo, pero no llegan a entrar en la entonces capital del Imperio. Siguen para ello el camino de Villuga nº 66 de su repertorio.

Como bien detalla Cervantes, estos peregrinos no llegan a entrar en Toledo y se dirigen a la Sagra, para después tomar camino hacia Aranjuez. Tras atravesar por esta bella ciudad con sus famosos jardines bañados por el Tajo, toman el camino que coincide con el de Juan de Villuga, nº 16 que les dirige hacia Valencia (Guadalupe a Valencia), para llegar a la villa de Ocaña y arribar después a la Mancha, concretamente a su capital, la villa de Quintanar de la Orden, donde Antonio visita a sus padres, después de diez y seis años ausente de su lugar, y en donde suceden acontecimientos que se detallarán más adelante.

Los Peregrinos Periandro y Auristela
Los peregrinos Periandro y Auristela dejando atrás ese siguiente lugar, saliendo de Quintanar, en dirección a Valencia. “Lugar del que Cervantes no se acuerda”. (jmgm)

Desde Quintanar de la Orden se dirigen al siguiente pueblo, un lugar no muy grande, ni muy pequeño, de cuyo nombre Cervantes dice que “no se acuerda”, donde acaecen aventuras que luego veremos. Desde allí se dirigen en dirección a Valencia, para pasar de largo por ella, con la determinación de seguir camino a pie hacia Roma, bordeando la costa mediterránea, en dirección a Villarreal, Barcelona y Perpiñan (en aquel entonces plaza española), para seguir su recorrido europeo por el sur de Francia y por Italia, hasta arribar a Roma.

Recorrido europeo de los peregrinos

recorrido europeo del Persiles 1

Cabe pensar que las fantasías del Persiles, donde Cervantes trata de captar la atención del lector, se centran particularmente en el camino por el que discurren los peregrinos Periandro y Auristela, que va desde el Septentrión hasta Lisboa, donde D. Miguel relata aventuras extraordinarias, esos árboles que engendran personas en sus frutos, o esos monstruos y esos sucesos tan irreales como la transformación de hombres en lobos. Así vemos que, a su paso por la península ibérica y por el resto del recorrido europeo hasta Roma, relata más bien sucesos que pudieran ser reales. Vemos en cambio, algunas excepciones, así, a su paso por el Delfinado (sur de Francia), Cervantes vuelve a hacer uso de la fantasía, al relatar cómo arrojan a una mujer desde lo alto de una torre y, gracias a sus vestidos acampanados, ésta pudo amortiguar la caída y poner los pies en el suelo sana y salva.

“Alzaron todos la vista, y vieron bajar por el aire una figura, que, antes que distinguiesen lo que era, ya estaba en el suelo junto casi a los pies de Periandro. La cual figura era de una mujer hermosísima, que, habiendo sido arrojada desde lo alto de la torre, sirviéndole de campana y de alas sus mismos vestidos, la puso de pies y en el suelo sin daño alguno” (El Persiles, III, cap.14)

Los peregrinos, tras atravesar por Perpiñan, continúan su viaje por Montpelier, por el Delfinado francés, continuando por las ciudades italianas de Piamonte, Milán, y Lucca, ciudad ésta a la que Cervantes alude como “ciudad debajo de las alas del imperio y de España”, donde los españoles son bien vistos, para luego seguir por Florencia para llegar a su destino final: Roma.

Lucca, ciudad debajo de las alas del Imperio y de España…  son bien vistos y recebidos los españoles, y es la causa que en ella no mandan ellos, sino ruegan, y como en ella no hacen estancia de más de un día, no dan lugar a mostrar su condición, tenida por arrogante. ” (El Persiles, III, cap.19)

recorrido europeo del Persiles

 

Ausencia de caminos en los mapas de la época

A comienzos del siglo XVII era muy raro encontrar en los mapas, el trazado de los caminos. En la cartografía de la época solo se representan las poblaciones más importantes y las únicas líneas trazadas correspondían a los ríos y sus afluentes. Es curioso ver representadas a las villas como un grupo de casas, entre las que destaca dibujada una torre. Las ciudades se representaban por un grupo de casas y dos torres.

mapa de las dos Castillas en 1606

Vista parcial del Mapa de las dos Castillas en 1606 (Fuente IGN), en donde podemos observar la no representación de los caminos.

Es decir, existían repertorios de caminos, como los de Juan de Villuga, o los de Alonso de Meneses (ambos del siglo XVI), pero que no eran otra cosa que unas relaciones de los nombres de las poblaciones por las que pasaban esos caminos y una indicación de las distancias (en leguas) que separaban las distintas ciudades, pueblos, o incluso ventas de posta, pero en ningún caso se reflejaban estos caminos en los mapas. En el caso del Repertorio de Caminos de Juan de Villuga, el origen principal de esos caminos estaba en la villa de Medina del Campo (Valladolid).

Hemos visto como Cervantes utiliza minuciosamente esos caminos de Juan de Villuga, (en muchos casos coincidentes con los de Alonso de Meneses) para guiar a sus peregrinos por la península ibérica. Estos caminos, junto con las cañadas reales de la Mesta, eran las auténticas autopistas de la época.

Es en la segunda mitad del siglo XVII, cuando empiezan a representarse los principales caminos trazados en los mapas. Aquí reproducimos a continuación un mapa parcial de la provincia de Toledo, que data de 1681, en donde puede apreciarse el camino que siguen los peregrinos del Persiles, que saliendo de Quintanar de la Orden, yendo en dirección a Valencia, llegan al siguiente pueblo. Ese del que Cervantes dice que “no se acuerda”.

Mapa parcial provincia de Toledo 1681
Mapa parcial de la provincia de Toledo (año 1681. Fuente IGN), en donde se representa el camino entre Quintanar de la Orden y el siguiente pueblo en dirección a Valencia: Mota del Cuervo, que siguieron los peregrinos de El Persiles, en su ruta hacia Valencia.

Escenas quintanareñas del Persiles

Tal y como sugiere el título de esta comunicación, del conjunto de la obra de El Persiles, nos detendremos especialmente en las escenas que tienen lugar en la Mancha, (capítulos del 8 al 11), más concretamente en Quintanar de la Orden y el siguiente pueblo en dirección a Valencia, con el objetivo claro de encontrar paralelismos que nos lleven a despejar algunos enigmas que tienen que ver con ese lugar “olvidado” del Persiles.

Tras recorrer el camino desde Aranjuez, los peregrinos se informan en la villa de Ocaña, sobre D. Diego de Villaseñor, un hidalgo radicado en Quintanar de la Orden. y su familia, con la intención clara de Antonio de visitar esa villa y a sus progenitores, a los que hacía dieciséis años que no veía. Los peregrinos, con Antonio a la cabeza, se encuentran a su padre tomando el fresco en la puerta de su casa. Antonio le pregunta que si, en ese lugar, hay hospital de peregrinos, con la clara intención de recibir alojamiento en su casa. En efecto, los peregrinos consiguen que los Villaseñor los alojen en su casa, y les agasajen. Aquí tienen lugar varios sucesos, como el conocimiento por parte de Antonio, de sus nuevas hermanas, nacidas tras su larga ausencia, y la muerte acaecida a un conde, amigo de D. Diego, que había ido a ese lugar, y que fue herido de bala en una revuelta que dos compañías de soldados habían tenido con los del lugar, y que poco antes de morir, se casó en artículo mortis con Costanza, la hija de D. Diego de Villaseñor, a la que convertiría así en la rica heredera, que posteriormente, acompañaría, desde allí, a los peregrinos Periandro y Auristela, en su viaje a Roma.

OcañaVista de la villa de Ocaña

Quintanar
Picota de Quintanar de la Orden (jmgm)

Tras  pasar la noche en Quintanar de la Orden, al día siguiente, los peregrinos continúan por el camino de Valencia, para llegar al siguiente pueblo, un lugar, no muy grande, ni muy pequeño, del que Cervantes, dice que “no se acuerda”. Es aquí donde encontramos otro gran paralelismo entre el argumento y los lugares que visitan los protagonistas de dos de sus más importantes obras: El Quijote y El Persiles.

Paralelismos entre el Quijote y el Persiles
En este mapa vemos que el siguiente pueblo después de Quintanar, en dirección a Valencia, es Mota del Cuervo. Obsérvese el paralelismo entre El Quijote y El Persiles, al referirse a ese “lugar de la Mancha” del que no quiso acordarse.

 

Escenas moteñas de El Persiles

Los peregrinos Periandro y Auristela, siguiendo su camino, procedentes de Quintanar de la Orden, llegan al siguiente pueblo, en dirección a Valencia, al que la geografía se obstina en llamar Mota del Cuervo; en la plaza de “ese lugar”, se desarrolla una escena, en la que unos mozos están haciéndose pasar por falsos excautivos en Argel.

falsos excautivos

Plaza de Mota del Cuervo
Plaza de Mota del Cuervo (jmgm)

Habían extendido en el suelo un mapa de la ciudad de Argel, sobre el que explicaban las penosas peripecias vividas durante su cautiverio. Mientras hacían crujir al aire un corbacho [1], con un ruido penetrante que impresionaba a los aldeanos que les escuchaban, con el fin de obtener mayores limosnas.

Mapa de Argel
Mapa de Argel en el siglo XVI (Dibujo de jmgm)

Uno de los alcaldes, que conocía bien Argel, y que posiblemente estuvo cautivo junto a Miguel de Cervantes, les desenmascara, a base de hacerles preguntas sobre cómo cautivaron y otras cuestiones relativas a: ¿cuántas puertas tiene Argel?, ¿cuántas fuentes y cuántos pozos de agua dulce?, algo que los falsos cautivos no saben contestar y que causa la ira de uno de los alcaldes, que pretende castigarlos por impostores.

Los falsos cautivos se defienden locuazmente, mostrando las exiguas limosnas obtenidas con su farsa, y logran al final que los alcaides les perdonen. Consiguen incluso que les alojen en sus casas, y les ayuden en su “industria” de ir por la vida haciéndose pasar por excautivos para procurarse el sustento, para lo que les aportan todo tipo de detalles sobre la ciudad de Argel .

Espúlguenos senor alcalde

Representación del falso cautivo defendiéndose de los Alcaldes.
(dibujo de jmgm)

Tras pasar la noche en “ese lugar” del que Cervantes insiste en no querer acordarse, al día siguiente, los peregrinos y los cautivos llegan juntos hasta donde el camino se dividía en dos: unos toman el camino de Valencia y otros el de Cartagena.  Aquí volvemos a ver los grandes paralelismos entre ambas obras, relativos precisamente a esa bifurcación de caminos que se produce en El Persiles (L,III, cap. XI), que es la misma a la que alude en El Quijote (I, cap. XXIX), como podemos ver en el gráfico siguiente:

Paralelismos II

En este mapa observamos los diferentes caminos que siguen los peregrinos del Persiles y los falsos cautivos, en un lugar muy próximo a Mota del Cuervo. Vemos también los paralelismos entre el Quijote y el Persiles, aludiendo a este punto.

Otros paralelismos en la obra de Cervantes

Son numerosas las coincidencias que nos llevan a deducir, que Cervantes, en su pensamiento, tanto en el Persiles, como en el Quijote, se estaba refiriendo a un “lugar” muy concreto, situado en la Mancha Santiaguista, del que no quería acordarse, tan cerca de “El Toboso”, como así lo refiere en múltiples citas de “El Quijote”:

“porque nunca tal nombre ni tal princesa había llegado jamás a su noticia, aunque vivía tan cerca del Toboso” (El Quijote, I, cap. XIII).

Un lugar tan cerca del Toboso
Vista de El Toboso desde los molinos de Mota del Cuervo. (Foto de jmgm).

O en esta otra donde Sancho conoce las andanzas de Dulcinea, cual vecino cercano.

“Bien la conozco –dijo Sancho–, y sé decir que tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo. ¡Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pe[ch]o, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante, o por andar, que la tuviere por señora! ¡Oh hideputa, qué rejo que tiene, y qué voz!…Se decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre, y, aunque estaban de allí más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre.” (El Quijote, I, cap. XXV)

Un pueblo situado también muy cerca de Quintanar (el siguiente pueblo, según “El Persiles”).

Un pueblo, no muy grande ni muy pequeño, con jurisdicción en primera instancia, con un arroyo a la entrada del mismo, … Cumple multitud de requisitos, que nos hacen afirmar que ese pueblo, el siguiente yendo desde Quintanar a Valencia es Mota del Cuervo.

El lugar olvidado de El Persiles. Argumentos geográficos

Mota del Cuervo es el siguiente pueblo después de Quintanar, en dirección a Valencia.

El lugar ha tenido que pertenecer antiguamente al Campo de Montiel. Cuando Cervantes regresó de su cautiverio en 1580, se encontró con que el “antiguo” Campo de Montiel que él conoció diez años atrás, se había modificado (para reducirlo) en el año 1573. Esta modificación se plasma en las Relaciones de Felipe II (1575). Esto le hace situar, a ese paraje de “El lugar” del Qujijote, en el antiguo Campo de Montiel, cuando dice:

“por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel”. Y era la verdad que por él caminaba. (El Quijote I, cap.2).

En definitiva, tiene que estar cercano al Toboso, a Quintanar y a Campo de Criptana, como refiere en múltiples ocasiones.

Ser un lugar muy pasajero, atravesado por importantes caminos. Caminos de Villuga y Cañadas reales, como la de Andalucía, jalonaban ese lugar.

El lugar olvidado de El Persiles. Argumentos históricos

La villa de El Cuervo (hoy integrada junto a la villa de La Mota, para formar Mota del Cuervo), pertenecía al Campo de Montiel histórico, según el documento de partición de términos entre el Concejo de Alcaraz y la Orden de Santiago, (Fernando III el Santo), fechado en Valladolid, el 18-02-1243, por el que se asigna al Campo de Montiel, entre otros, a la villa de “El Cuervo”. Integración que también relata Bernabé Chaves en su “Apuntamiento Legal”, como villa incorporada al Campo de Montiel desde 1243, según podemos ver en la siguiente imagen.

Antiguo Campo de Montiel
Montiel, sus términos y pueblos, año de 1243 . Chaves Bernabé, Apuntamiento Legal.

Listado de los términos y pueblos que componían el antiguo Campo de Montiel, en 1243, según Bernabé Chaves en su apuntamiento legal. En él aparece “El Cuervo”.

La presencia de Cervantes en Mota del Cuervo, tras su cautiverio, como alcabalero y sus frecuentes pasos por Manjavacas (despoblado perteneciente a Mota del Cuervo), y la cañada real de Andalucía, recorriendo las Tercias Reales, como la de Iznatoraf.

La importante presencia de población morisca en Mota del Cuervo hasta 1610, que tan bien detalla Cervantes en el Quijote.

La constatación real de un gran tesoro hallado por Antonio de la Fuente en 1588, al que Cervantes también refiere en el Quijote, de la mano del morisco Ricote.

Por si fuera poco, Cervantes habla en sus obras de parajes y personajes reales, como en sus dos últimas obras, donde cita al hidalgo, Diego de Villaseñor (en El Persiles) y a Juan Haldudo, el rico, ese que en el Quijote estaba apaleando a su criado Andrés (I, cap. IV), ambos vecinos de Quintanar de la Orden y uno de ellos (Juan Haldudo) oriundo de Mota del Cuervo, según podemos ver en las visitas de la Orden de Santiago [2].

Cervantes, por otro lado, dice conocer al Alcalde de Mota del Cuervo, Pedro Muñóz de Otálora, al que cita expresamente en su libro Relación de lo sucedido en Valladolid, con motivo del nacimiento del príncipe Felipe IV. Este alcalde, era además de Caballero de la Orden de Santiago, Caballerizo de la Reina, e hijo del Oidor de Audiencia Real de Valladolid y del Consejo de Indias, D. Alonso Muñoz. Es posible que éste influyera en truncar el anhelado paso de Cervantes a las Indias, donde pretendía ser Corregidor de la Ciudad de la Paz.

Otro personaje conocido de Cervantes fue Hernando de Ovando y Ulloa, un noble distinguido en la Corte de Felipe III, caballero de la Orden de Santiago, Comendador de Aguilarejo y Dos Barrios, además de  alcaide de La Mota.  Este Alcaide era el tío de Nicolás de Ovando, personaje que hizo promesa de matrimonio a Andrea de Cervantes (la hermana de D. Miguel), que no llegó a desposarla y de cuyo fruto nació Costanza de Ovando y Figueroa.

Cervantes se refiere otra vez a Quintanar de la Orden, como el lugar donde se compraron los perros Barcino y Butrón en el Quijote (II,cap. LXXIV). También habla del perro Barcino en El Coloquio de los Perros.

 

Vemos como Cervantes solo alude en el Persiles a dos lugares concretos de la Mancha, donde sus peregrinos pernoctan y relatan aventuras locales, que son: Quintanar de la Orden y ese otro lugar que le sigue, y del que “no se acuerda”, a pesar de que lo señala claramente en el mapa, que discurre por el camino real hacia Valencia y que dice estar próximo al cruce de caminos para Cartagena. Después ya no vuelve a citar a ninguna población manchega en su camino hacia Valencia.

Contra todo pronóstico, Cervantes cambia de opinión y hace que sus peregrinos no embarquen en Valencia, sino que pasan de largo por esta ciudad hasta llegar a Villarreal, y subir por tierra hasta Barcelona. Nuevos paralelismos encontramos en este capítulo, entre el Persiles y el Quijote, cuando hace salir a D. Quijote y a Sancho, desde su lugar (Mota del Cuervo?) en dirección a Barcelona, pero sin tocar Zaragoza y suben por Tortosa hasta Barcelona. Aquí, en El Persiles, Cervantes aprovecha para volver a recordar un episodio que tuvo su origen en la Mancha, en las inmediaciones de ese pueblo del que “no se acuerda”, cuando Costanza le da una conserva a un joven cautivo, desfallecido por la inanición, que llevaba untado de brea el rostro, y al que llevaban preso para servir en las galeras reales, en un carro hacia Cartagena. Favor que ahora les es devuelto en Barcelona por una gran dama aragonesa, Dª Ambrosía Agustina, que resultó ser la que se hacía pasar por ese joven cautivo, embadurnado de brea, que conducían a galeras, pero que en realidad iba en busca de su amado, y que ahora agasaja grandemente a nuestros peregrinos en Barcelona. (El Persiles, III, cap. 12).

Así, Periandro y Auristela, bordeando la costa levantina, siguen hasta la ciudad española (entonces) de Perpiñan, para adentrarse en el sur de Francia y llegar hasta Roma, su destino final.

CONCLUSIONES

A pesar de la temática parcialmente fantástica de El Persiles, vemos que –precisamente- en el recorrido ibérico, la trama se adapta más a hechos verosímiles. Es aquí donde podemos observar cómo Cervantes vuelve a manifestar sucesos por los que él mismo ha pasado, caminos que le son de sobra conocidos y que están detallados en el repertorio de caminos de Juan de Villuga, y/o de Alonso de Meneses. Vemos como pone en su novela a personajes reales como el hidalgo Don Diego de Villaseñor, describe pueblos y ciudades reales. Vuelve a incluir, sin querer citarlo, a ese lugar de la Mancha del que “no se acuerda”, y del que pareciera que tiene motivos para insistir en él. Como hemos visto, son numerosos los paralelismos y las coincidencias que nos llevan a deducir, que Cervantes, en su pensamiento se estaba refiriendo a un “lugar” muy concreto, situado en la Mancha Santiaguista, tan cerca de “El Toboso” (así lo refiere en múltiples citas de “El Quijote”) y tan cerca de Quintanar (el siguiente pueblo, según “El Persiles”).

Un pueblo, no muy grande ni muy pequeño, con jurisdicción en primera instancia, con un arroyo a la entrada del mismo, que cumple multitud de requisitos, que la geografía nos hace afirmar que ese pueblo, el siguiente yendo desde Quintanar hacia Valencia, es Mota del Cuervo.

En este mapa podemos ver la cercanía de estos tres pueblos de la Mancha Santiaguista: Quintanar de la Orden, El Toboso y Mota del Cuervo, pueblos limítrofes.

Esta afirmación oculta de Miguel de Cervantes en El Persiles, en donde sitúa claramente a ese lugar de la Mancha, en el que, el autor, insiste en “no acordarse” en su última novela, y su paralelismo con el comienzo de El Quijote, fue precisamente lo que me puso en la pista para investigar esa controvertida circunstancia que él mismo propicia al afirmar su deseo: “por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenérsele por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero.  (El Quijote, II, cap. LXXIV).

El lugar olvidado de El Persiles:

Partiendo de esa premisa y aplicando las circunstancias que Cervantes desvela en varias de sus obras, pero especialmente en El Quijote, y que tienen que ver con aspectos geográficos, históricos, orográficos, demográficos, cinegéticos, forestales y de otras índoles, aquí comentados, fueron las que me impulsaron a investigar y plasmar estos argumentos en mi libro “Lo que Cervantes calló”. Como digo, son numerosas las razones que me llevan a esta afirmación, de que ese referido lugar es Mota del Cuervo.

 

BIBLIOGRAFÍA

ASTRANA MARIN, L. (2003) Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes, Edición de la Biblioteca Virtual Universal. Buenos Aires.

CERVANTES, M. de. (2006) Los Trabajos de Persiles y Sigismunda, Miguel de Cervantes, edición digital preparada por Enrique Suarez Figaredo, Barcelona.

CERVANTES, M. de (1605/1615) El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Edición digital interactiva de la BNE. Madrid.

GONZÁLEZ MUJERIEGO, J.M. (2015), Lo que Cervantes calló, Madrid.

LILLO, E. (2016) Cervantes o la maldición de los Ovando, Madrid.

MENESES, ALONSO DE  (1576).  De la Colección Primeras Ediciones, editada por el Ministerio de Educación y Ciencia en 1976, dirigida por D. Justo García Morales y D. Vicente Sánchez Muñoz,

VILLUGA, JUAN DE (1546) Repertorio de todos los caminos de España, Edición digital de Google.

NOTAS AL PIE DE PÁGINA

[1] Látigo

[2]  Aparecen referencias históricas sobre los Haldudo en Mota del Cuervo, ya en las visitas de la Orden de Santiago, en los  años 1498, 1535 y también en el 1544 aparecen referencias a la familia de Juan Haldudo en el padrón de habitantes que pagan el impuesto del pedido y la limosna prometida a San Sebastián en Mota del Cuervo. También hay vestigios de la familia Haldudo, en la toponimia moteña: calle, plaza y pozo del Aldú(do).

ALGUNAS FOTOS DEL EVENTO:

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IMG_20171124_101345 Portada de la comunicación.
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José Manuel González Mujeriego

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Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

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