“Desde el Septentrión a Roma pasando por la Mancha”.

Una comunicación impartida por José Manuel González Mujeriego, en el XIII Coloquio Internacional de la Asociación de Cervantistas, celebrado del 23 al 25 de noviembre de 2017 en Argamasilla de Alba.

Resumen:

Cervantes quiso regalarnos con su obra póstuma: “Los Trabajos de Persiles y Sigismunda”, la que él mismo calificaría como su mejor novela. Algo que –finalmente- no llegó a ser tal, al verse eclipsada por el rotundo éxito de su anterior obra de “El Quijote”.

En esta comunicación se analizan los pormenores del recorrido ibérico de ese largo viaje de los protagonistas de “El Persiles”, desde los países nórdicos, a su desembarco en Lisboa y el detallado camino que Cervantes ideó para Periandro y Auristela. Primero recorriendo la bella Extremadura, atravesando tierras de conquistadores, como Trujillo, pasando por el Monasterio de Guadalupe, para dirigirse a Valencia, sin pasar por Toledo, recorriendo los bellos jardines de Aranjuez , caminando por Ocaña, para adentrarse en Quintanar de la Orden, otrora capital del Común de la Mancha.

Vemos que Cervantes conocía a personajes de ese pueblo, como Diego de Villaseñor, hasta el punto de introducirlos en la trama de su novela. Algo que viene a sumarse, y a corroborar los numerosos paralelismos que hay en esta obra de “El Persiles” y de “El Quijote”.

Cervantes continúa, también en “El Persiles”, con su obsesión por no acordarse de ese “lugar de la Mancha”, solo que aquí lo sitúa inequívocamente en el mapa, al decir que sus protagonistas “salen de Quintanar de la Orden (en dirección a Valencia) y llegan a un lugar, no muy grande, ni muy pequeño, de cuyo nombre no me acuerdo”. (El Persiles, libro III, cap X).

Un trabajo que pretende situar las escenas en el mapa de la época y en el contexto histórico.

Palabras clave: paralelismos en la obra cervantina, personajes históricos, geografía, caminos de Villuga, antiguo Campo de Montiel.

 

Texto:

Introducción:

El último libro que escribió Cervantes, “Los trabajos de Persiles y Sigismunda” fue una novela bizantina, donde se combinan situaciones de fantasía con otras de realidades. A decir de él mismo, ésta sería su mejor obra, aunque nunca alcanzaría la fama de “El Quijote”. Cervantes estaba en las postrimerías de su vida, y a pesar del éxito del Quijote, con grandes dificultades económicas. Aún tenía la suerte de contar con grandes mecenas, como el Duque de Lemos, como podemos ver en el prólogo de la obra:

Con este prólogo dedicado al Duque de Lemos, D. Pedro Fernández de Castro, su gran protector, se despide:

Puesto ya el pie en el estribo,
con las ansias de la muerte,
gran señor, ésta te escribo.”

Ayer me dieron la Extremaunción y hoy escribo ésta: el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir…”

Últimos momentos de Cervantes, por Víctor Manzano

La obra se publica en 1617, simultáneamente en seis importantes ciudades: Barcelona, Lisboa, Madrid, Pamplona, París y Valencia. Pero no se reeditó en ninguna de ellas, lo que muestra el escaso interés que suscitó la misma.

Veremos cómo Cervantes deja su impronta en su última novela, en la que encontramos numerosos paralelismos con su célebre obra de “El Quijote”, que nos ayuda a descubrir algunos enigmas, como describiremos más adelante.

Cervantes relata, como si se tratara de un cuaderno de viajes, la peregrinación llevada a cabo por dos príncipes nórdicos enamorados que se hacen pasar por hermanos, adoptando durante toda la obra, los nombres de Periandro y Auristela, y cambiándolos por sus verdaderos nombres de Persiles y Sigismunda, tras contraer matrimonio en Roma.

Persiles y Segismunda llegando a RomaPersiles y Sigismunda
llegando a Roma.  Autor: A. Rodríguez

Recorren geografías exóticas de la Europa septentrional, por los confines de Islandia. Viven sucesos asombrosos: naufragios, raptos, separaciones y encuentros insospechados, típicos de  las novelas bizantinas. Con frecuencia ensalzan el amor y afianzan la fe.

Los del navío descubrieron a Periandro“Los del navío descubrieron al  fatigado joven  (Periandro)
y le  recogieron  en su esquife.“ Autor: J. Coronel

Atraviesan la península ibérica entrando por Lisboa, con la intención de ir en peregrinación al Monasterio de Guadalupe. Posteriormente se dirigen hacia Valencia, con la idea de embarcar desde allí hasta Roma, donde esperaban informarse de todo aquello que les faltaba por conocer de la fe católica. Algo que en su país no podrían conocer, pero finalmente, el destino quiere que lleguen a Roma por tierra, para lo que, desde Valencia se dirigen hacia Barcelona, para entrar en Francia por Perpignan, y saliendo por el Delfinado, atraviesan el norte de Italia por el Piamonte, discurriendo por Milán y Florencia, para llegar a Roma su destino final, según itinerario que veremos más adelante.

Monasterio de GuadalupeMonasterio de Guadalupe

Cervantes detalla bien todo ese recorrido, nombrando muchos de los lugares que atravesaban, junto a los avatares que les sucedían a sus protagonistas.

 

Recorrido ibérico de “El Persiles”

Prestaremos especial atención al recorrido ibérico de El Persiles, y veremos que Periandro y Auristela, junto con Antonio de Villaseñor, y el resto de peregrinos entran por el puerto lisboeta de Belén, con intención de dirigirse a Valencia, seguramente siguiendo los caminos más importantes de la época, que atravesaban de el Oeste al Este la península ibérica, que no podían ser otros que los recogidos por Juan de Villuga (1546) en su repertorio de caminos, y que detallaremos a continuación en el siguiente mapa.

mapa Recorrido Ibérico del Persiles

En este mapa podemos ver cómo Cervantes hace recorrer a sus peregrinos y a los falsos cautivos, por los caminos del repertorio de Juan de Villuga (1546)

Como se ha dicho, entran por Lisboa, para dirigirse hacia Badajoz y seguir por tierras extremeñas pasando por Cáceres y por Trujillo. Desde allí se dirigen al Monasterio de Guadalupe, uno de los hitos más importantes de su peregrinación hacia Roma. Posteriormente vuelven sobre sus pasos, para dirigirse nuevamente a Trujillo, con intención de seguir viaje hacia Talavera. Llegan a avistar Toledo, pero no llegan a entrar en la entonces capital del Imperio. Siguen para ello el camino de Villuga nº 66 de su repertorio.

Como bien detalla Cervantes, estos peregrinos no llegan a entrar en Toledo y se dirigen a la Sagra, para después tomar camino hacia Aranjuez. Tras atravesar por esta bella ciudad con sus famosos jardines bañados por el Tajo, toman el camino que coincide con el de Juan de Villuga, nº 16 que les dirige hacia Valencia (Guadalupe a Valencia), para llegar a la villa de Ocaña y arribar después a la Mancha, concretamente a su capital, la villa de Quintanar de la Orden, donde Antonio visita a sus padres, después de diez y seis años ausente de su lugar, y en donde suceden acontecimientos que se detallarán más adelante.

Los Peregrinos Periandro y Auristela
Los peregrinos Periandro y Auristela dejando atrás ese siguiente lugar, saliendo de Quintanar, en dirección a Valencia. “Lugar del que Cervantes no se acuerda”. (jmgm)

Desde Quintanar de la Orden se dirigen al siguiente pueblo, un lugar no muy grande, ni muy pequeño, de cuyo nombre Cervantes dice que “no se acuerda”, donde acaecen aventuras que luego veremos. Desde allí se dirigen en dirección a Valencia, para pasar de largo por ella, con la determinación de seguir camino a pie hacia Roma, bordeando la costa mediterránea, en dirección a Villarreal, Barcelona y Perpiñan (en aquel entonces plaza española), para seguir su recorrido europeo por el sur de Francia y por Italia, hasta arribar a Roma.

Recorrido europeo de los peregrinos

recorrido europeo del Persiles 1

Cabe pensar que las fantasías del Persiles, donde Cervantes trata de captar la atención del lector, se centran particularmente en el camino por el que discurren los peregrinos Periandro y Auristela, que va desde el Septentrión hasta Lisboa, donde D. Miguel relata aventuras extraordinarias, esos árboles que engendran personas en sus frutos, o esos monstruos y esos sucesos tan irreales como la transformación de hombres en lobos. Así vemos que, a su paso por la península ibérica y por el resto del recorrido europeo hasta Roma, relata más bien sucesos que pudieran ser reales. Vemos en cambio, algunas excepciones, así, a su paso por el Delfinado (sur de Francia), Cervantes vuelve a hacer uso de la fantasía, al relatar cómo arrojan a una mujer desde lo alto de una torre y, gracias a sus vestidos acampanados, ésta pudo amortiguar la caída y poner los pies en el suelo sana y salva.

“Alzaron todos la vista, y vieron bajar por el aire una figura, que, antes que distinguiesen lo que era, ya estaba en el suelo junto casi a los pies de Periandro. La cual figura era de una mujer hermosísima, que, habiendo sido arrojada desde lo alto de la torre, sirviéndole de campana y de alas sus mismos vestidos, la puso de pies y en el suelo sin daño alguno” (El Persiles, III, cap.14)

Los peregrinos, tras atravesar por Perpiñan, continúan su viaje por Montpelier, por el Delfinado francés, continuando por las ciudades italianas de Piamonte, Milán, y Lucca, ciudad ésta a la que Cervantes alude como “ciudad debajo de las alas del imperio y de España”, donde los españoles son bien vistos, para luego seguir por Florencia para llegar a su destino final: Roma.

Lucca, ciudad debajo de las alas del Imperio y de España…  son bien vistos y recebidos los españoles, y es la causa que en ella no mandan ellos, sino ruegan, y como en ella no hacen estancia de más de un día, no dan lugar a mostrar su condición, tenida por arrogante. ” (El Persiles, III, cap.19)

recorrido europeo del Persiles

 

Ausencia de caminos en los mapas de la época

A comienzos del siglo XVII era muy raro encontrar en los mapas, el trazado de los caminos. En la cartografía de la época solo se representan las poblaciones más importantes y las únicas líneas trazadas correspondían a los ríos y sus afluentes. Es curioso ver representadas a las villas como un grupo de casas, entre las que destaca dibujada una torre. Las ciudades se representaban por un grupo de casas y dos torres.

mapa de las dos Castillas en 1606

Vista parcial del Mapa de las dos Castillas en 1606 (Fuente IGN), en donde podemos observar la no representación de los caminos.

Es decir, existían repertorios de caminos, como los de Juan de Villuga, o los de Alonso de Meneses (ambos del siglo XVI), pero que no eran otra cosa que unas relaciones de los nombres de las poblaciones por las que pasaban esos caminos y una indicación de las distancias (en leguas) que separaban las distintas ciudades, pueblos, o incluso ventas de posta, pero en ningún caso se reflejaban estos caminos en los mapas. En el caso del Repertorio de Caminos de Juan de Villuga, el origen principal de esos caminos estaba en la villa de Medina del Campo (Valladolid).

Hemos visto como Cervantes utiliza minuciosamente esos caminos de Juan de Villuga, (en muchos casos coincidentes con los de Alonso de Meneses) para guiar a sus peregrinos por la península ibérica. Estos caminos, junto con las cañadas reales de la Mesta, eran las auténticas autopistas de la época.

Es en la segunda mitad del siglo XVII, cuando empiezan a representarse los principales caminos trazados en los mapas. Aquí reproducimos a continuación un mapa parcial de la provincia de Toledo, que data de 1681, en donde puede apreciarse el camino que siguen los peregrinos del Persiles, que saliendo de Quintanar de la Orden, yendo en dirección a Valencia, llegan al siguiente pueblo. Ese del que Cervantes dice que “no se acuerda”.

Mapa parcial provincia de Toledo 1681
Mapa parcial de la provincia de Toledo (año 1681. Fuente IGN), en donde se representa el camino entre Quintanar de la Orden y el siguiente pueblo en dirección a Valencia: Mota del Cuervo, que siguieron los peregrinos de El Persiles, en su ruta hacia Valencia.

Escenas quintanareñas del Persiles

Tal y como sugiere el título de esta comunicación, del conjunto de la obra de El Persiles, nos detendremos especialmente en las escenas que tienen lugar en la Mancha, (capítulos del 8 al 11), más concretamente en Quintanar de la Orden y el siguiente pueblo en dirección a Valencia, con el objetivo claro de encontrar paralelismos que nos lleven a despejar algunos enigmas que tienen que ver con ese lugar “olvidado” del Persiles.

Tras recorrer el camino desde Aranjuez, los peregrinos se informan en la villa de Ocaña, sobre D. Diego de Villaseñor, un hidalgo radicado en Quintanar de la Orden. y su familia, con la intención clara de Antonio de visitar esa villa y a sus progenitores, a los que hacía dieciséis años que no veía. Los peregrinos, con Antonio a la cabeza, se encuentran a su padre tomando el fresco en la puerta de su casa. Antonio le pregunta que si, en ese lugar, hay hospital de peregrinos, con la clara intención de recibir alojamiento en su casa. En efecto, los peregrinos consiguen que los Villaseñor los alojen en su casa, y les agasajen. Aquí tienen lugar varios sucesos, como el conocimiento por parte de Antonio, de sus nuevas hermanas, nacidas tras su larga ausencia, y la muerte acaecida a un conde, amigo de D. Diego, que había ido a ese lugar, y que fue herido de bala en una revuelta que dos compañías de soldados habían tenido con los del lugar, y que poco antes de morir, se casó en artículo mortis con Costanza, la hija de D. Diego de Villaseñor, a la que convertiría así en la rica heredera, que posteriormente, acompañaría, desde allí, a los peregrinos Periandro y Auristela, en su viaje a Roma.

OcañaVista de la villa de Ocaña

Quintanar
Picota de Quintanar de la Orden (jmgm)

Tras  pasar la noche en Quintanar de la Orden, al día siguiente, los peregrinos continúan por el camino de Valencia, para llegar al siguiente pueblo, un lugar, no muy grande, ni muy pequeño, del que Cervantes, dice que “no se acuerda”. Es aquí donde encontramos otro gran paralelismo entre el argumento y los lugares que visitan los protagonistas de dos de sus más importantes obras: El Quijote y El Persiles.

Paralelismos entre el Quijote y el Persiles
En este mapa vemos que el siguiente pueblo después de Quintanar, en dirección a Valencia, es Mota del Cuervo. Obsérvese el paralelismo entre El Quijote y El Persiles, al referirse a ese “lugar de la Mancha” del que no quiso acordarse.

 

Escenas moteñas de El Persiles

Los peregrinos Periandro y Auristela, siguiendo su camino, procedentes de Quintanar de la Orden, llegan al siguiente pueblo, en dirección a Valencia, al que la geografía se obstina en llamar Mota del Cuervo; en la plaza de “ese lugar”, se desarrolla una escena, en la que unos mozos están haciéndose pasar por falsos excautivos en Argel.

falsos excautivos

Plaza de Mota del Cuervo
Plaza de Mota del Cuervo (jmgm)

Habían extendido en el suelo un mapa de la ciudad de Argel, sobre el que explicaban las penosas peripecias vividas durante su cautiverio. Mientras hacían crujir al aire un corbacho [1], con un ruido penetrante que impresionaba a los aldeanos que les escuchaban, con el fin de obtener mayores limosnas.

Mapa de Argel
Mapa de Argel en el siglo XVI (Dibujo de jmgm)

Uno de los alcaldes, que conocía bien Argel, y que posiblemente estuvo cautivo junto a Miguel de Cervantes, les desenmascara, a base de hacerles preguntas sobre cómo cautivaron y otras cuestiones relativas a: ¿cuántas puertas tiene Argel?, ¿cuántas fuentes y cuántos pozos de agua dulce?, algo que los falsos cautivos no saben contestar y que causa la ira de uno de los alcaldes, que pretende castigarlos por impostores.

Los falsos cautivos se defienden locuazmente, mostrando las exiguas limosnas obtenidas con su farsa, y logran al final que los alcaides les perdonen. Consiguen incluso que les alojen en sus casas, y les ayuden en su “industria” de ir por la vida haciéndose pasar por excautivos para procurarse el sustento, para lo que les aportan todo tipo de detalles sobre la ciudad de Argel .

Espúlguenos senor alcalde

Representación del falso cautivo defendiéndose de los Alcaldes.
(dibujo de jmgm)

Tras pasar la noche en “ese lugar” del que Cervantes insiste en no querer acordarse, al día siguiente, los peregrinos y los cautivos llegan juntos hasta donde el camino se dividía en dos: unos toman el camino de Valencia y otros el de Cartagena.  Aquí volvemos a ver los grandes paralelismos entre ambas obras, relativos precisamente a esa bifurcación de caminos que se produce en El Persiles (L,III, cap. XI), que es la misma a la que alude en El Quijote (I, cap. XXIX), como podemos ver en el gráfico siguiente:

Paralelismos II

En este mapa observamos los diferentes caminos que siguen los peregrinos del Persiles y los falsos cautivos, en un lugar muy próximo a Mota del Cuervo. Vemos también los paralelismos entre el Quijote y el Persiles, aludiendo a este punto.

Otros paralelismos en la obra de Cervantes

Son numerosas las coincidencias que nos llevan a deducir, que Cervantes, en su pensamiento, tanto en el Persiles, como en el Quijote, se estaba refiriendo a un “lugar” muy concreto, situado en la Mancha Santiaguista, del que no quería acordarse, tan cerca de “El Toboso”, como así lo refiere en múltiples citas de “El Quijote”:

“porque nunca tal nombre ni tal princesa había llegado jamás a su noticia, aunque vivía tan cerca del Toboso” (El Quijote, I, cap. XIII).

Un lugar tan cerca del Toboso
Vista de El Toboso desde los molinos de Mota del Cuervo. (Foto de jmgm).

O en esta otra donde Sancho conoce las andanzas de Dulcinea, cual vecino cercano.

“Bien la conozco –dijo Sancho–, y sé decir que tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo. ¡Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pe[ch]o, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante, o por andar, que la tuviere por señora! ¡Oh hideputa, qué rejo que tiene, y qué voz!…Se decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre, y, aunque estaban de allí más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre.” (El Quijote, I, cap. XXV)

Un pueblo situado también muy cerca de Quintanar (el siguiente pueblo, según “El Persiles”).

Un pueblo, no muy grande ni muy pequeño, con jurisdicción en primera instancia, con un arroyo a la entrada del mismo, … Cumple multitud de requisitos, que nos hacen afirmar que ese pueblo, el siguiente yendo desde Quintanar a Valencia es Mota del Cuervo.

El lugar olvidado de El Persiles. Argumentos geográficos

Mota del Cuervo es el siguiente pueblo después de Quintanar, en dirección a Valencia.

El lugar ha tenido que pertenecer antiguamente al Campo de Montiel. Cuando Cervantes regresó de su cautiverio en 1580, se encontró con que el “antiguo” Campo de Montiel que él conoció diez años atrás, se había modificado (para reducirlo) en el año 1573. Esta modificación se plasma en las Relaciones de Felipe II (1575). Esto le hace situar, a ese paraje de “El lugar” del Qujijote, en el antiguo Campo de Montiel, cuando dice:

“por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel”. Y era la verdad que por él caminaba. (El Quijote I, cap.2).

En definitiva, tiene que estar cercano al Toboso, a Quintanar y a Campo de Criptana, como refiere en múltiples ocasiones.

Ser un lugar muy pasajero, atravesado por importantes caminos. Caminos de Villuga y Cañadas reales, como la de Andalucía, jalonaban ese lugar.

El lugar olvidado de El Persiles. Argumentos históricos

La villa de El Cuervo (hoy integrada junto a la villa de La Mota, para formar Mota del Cuervo), pertenecía al Campo de Montiel histórico, según el documento de partición de términos entre el Concejo de Alcaraz y la Orden de Santiago, (Fernando III el Santo), fechado en Valladolid, el 18-02-1243, por el que se asigna al Campo de Montiel, entre otros, a la villa de “El Cuervo”. Integración que también relata Bernabé Chaves en su “Apuntamiento Legal”, como villa incorporada al Campo de Montiel desde 1243, según podemos ver en la siguiente imagen.

Antiguo Campo de Montiel
Montiel, sus términos y pueblos, año de 1243 . Chaves Bernabé, Apuntamiento Legal.

Listado de los términos y pueblos que componían el antiguo Campo de Montiel, en 1243, según Bernabé Chaves en su apuntamiento legal. En él aparece “El Cuervo”.

La presencia de Cervantes en Mota del Cuervo, tras su cautiverio, como alcabalero y sus frecuentes pasos por Manjavacas (despoblado perteneciente a Mota del Cuervo), y la cañada real de Andalucía, recorriendo las Tercias Reales, como la de Iznatoraf.

La importante presencia de población morisca en Mota del Cuervo hasta 1610, que tan bien detalla Cervantes en el Quijote.

La constatación real de un gran tesoro hallado por Antonio de la Fuente en 1588, al que Cervantes también refiere en el Quijote, de la mano del morisco Ricote.

Por si fuera poco, Cervantes habla en sus obras de parajes y personajes reales, como en sus dos últimas obras, donde cita al hidalgo, Diego de Villaseñor (en El Persiles) y a Juan Haldudo, el rico, ese que en el Quijote estaba apaleando a su criado Andrés (I, cap. IV), ambos vecinos de Quintanar de la Orden y uno de ellos (Juan Haldudo) oriundo de Mota del Cuervo, según podemos ver en las visitas de la Orden de Santiago [2].

Cervantes, por otro lado, dice conocer al Alcalde de Mota del Cuervo, Pedro Muñóz de Otálora, al que cita expresamente en su libro Relación de lo sucedido en Valladolid, con motivo del nacimiento del príncipe Felipe IV. Este alcalde, era además de Caballero de la Orden de Santiago, Caballerizo de la Reina, e hijo del Oidor de Audiencia Real de Valladolid y del Consejo de Indias, D. Alonso Muñoz. Es posible que éste influyera en truncar el anhelado paso de Cervantes a las Indias, donde pretendía ser Corregidor de la Ciudad de la Paz.

Otro personaje conocido de Cervantes fue Hernando de Ovando y Ulloa, un noble distinguido en la Corte de Felipe III, caballero de la Orden de Santiago, Comendador de Aguilarejo y Dos Barrios, además de  alcaide de La Mota.  Este Alcaide era el tío de Nicolás de Ovando, personaje que hizo promesa de matrimonio a Andrea de Cervantes (la hermana de D. Miguel), que no llegó a desposarla y de cuyo fruto nació Costanza de Ovando y Figueroa.

Cervantes se refiere otra vez a Quintanar de la Orden, como el lugar donde se compraron los perros Barcino y Butrón en el Quijote (II,cap. LXXIV). También habla del perro Barcino en El Coloquio de los Perros.

 

Vemos como Cervantes solo alude en el Persiles a dos lugares concretos de la Mancha, donde sus peregrinos pernoctan y relatan aventuras locales, que son: Quintanar de la Orden y ese otro lugar que le sigue, y del que “no se acuerda”, a pesar de que lo señala claramente en el mapa, que discurre por el camino real hacia Valencia y que dice estar próximo al cruce de caminos para Cartagena. Después ya no vuelve a citar a ninguna población manchega en su camino hacia Valencia.

Contra todo pronóstico, Cervantes cambia de opinión y hace que sus peregrinos no embarquen en Valencia, sino que pasan de largo por esta ciudad hasta llegar a Villarreal, y subir por tierra hasta Barcelona. Nuevos paralelismos encontramos en este capítulo, entre el Persiles y el Quijote, cuando hace salir a D. Quijote y a Sancho, desde su lugar (Mota del Cuervo?) en dirección a Barcelona, pero sin tocar Zaragoza y suben por Tortosa hasta Barcelona. Aquí, en El Persiles, Cervantes aprovecha para volver a recordar un episodio que tuvo su origen en la Mancha, en las inmediaciones de ese pueblo del que “no se acuerda”, cuando Costanza le da una conserva a un joven cautivo, desfallecido por la inanición, que llevaba untado de brea el rostro, y al que llevaban preso para servir en las galeras reales, en un carro hacia Cartagena. Favor que ahora les es devuelto en Barcelona por una gran dama aragonesa, Dª Ambrosía Agustina, que resultó ser la que se hacía pasar por ese joven cautivo, embadurnado de brea, que conducían a galeras, pero que en realidad iba en busca de su amado, y que ahora agasaja grandemente a nuestros peregrinos en Barcelona. (El Persiles, III, cap. 12).

Así, Periandro y Auristela, bordeando la costa levantina, siguen hasta la ciudad española (entonces) de Perpiñan, para adentrarse en el sur de Francia y llegar hasta Roma, su destino final.

CONCLUSIONES

A pesar de la temática parcialmente fantástica de El Persiles, vemos que –precisamente- en el recorrido ibérico, la trama se adapta más a hechos verosímiles. Es aquí donde podemos observar cómo Cervantes vuelve a manifestar sucesos por los que él mismo ha pasado, caminos que le son de sobra conocidos y que están detallados en el repertorio de caminos de Juan de Villuga, y/o de Alonso de Meneses. Vemos como pone en su novela a personajes reales como el hidalgo Don Diego de Villaseñor, describe pueblos y ciudades reales. Vuelve a incluir, sin querer citarlo, a ese lugar de la Mancha del que “no se acuerda”, y del que pareciera que tiene motivos para insistir en él. Como hemos visto, son numerosos los paralelismos y las coincidencias que nos llevan a deducir, que Cervantes, en su pensamiento se estaba refiriendo a un “lugar” muy concreto, situado en la Mancha Santiaguista, tan cerca de “El Toboso” (así lo refiere en múltiples citas de “El Quijote”) y tan cerca de Quintanar (el siguiente pueblo, según “El Persiles”).

Un pueblo, no muy grande ni muy pequeño, con jurisdicción en primera instancia, con un arroyo a la entrada del mismo, que cumple multitud de requisitos, que la geografía nos hace afirmar que ese pueblo, el siguiente yendo desde Quintanar hacia Valencia, es Mota del Cuervo.

En este mapa podemos ver la cercanía de estos tres pueblos de la Mancha Santiaguista: Quintanar de la Orden, El Toboso y Mota del Cuervo, pueblos limítrofes.

Esta afirmación oculta de Miguel de Cervantes en El Persiles, en donde sitúa claramente a ese lugar de la Mancha, en el que, el autor, insiste en “no acordarse” en su última novela, y su paralelismo con el comienzo de El Quijote, fue precisamente lo que me puso en la pista para investigar esa controvertida circunstancia que él mismo propicia al afirmar su deseo: “por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenérsele por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero.  (El Quijote, II, cap. LXXIV).

El lugar olvidado de El Persiles:

Partiendo de esa premisa y aplicando las circunstancias que Cervantes desvela en varias de sus obras, pero especialmente en El Quijote, y que tienen que ver con aspectos geográficos, históricos, orográficos, demográficos, cinegéticos, forestales y de otras índoles, aquí comentados, fueron las que me impulsaron a investigar y plasmar estos argumentos en mi libro “Lo que Cervantes calló”. Como digo, son numerosas las razones que me llevan a esta afirmación, de que ese referido lugar es Mota del Cuervo.

 

BIBLIOGRAFÍA

ASTRANA MARIN, L. (2003) Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes, Edición de la Biblioteca Virtual Universal. Buenos Aires.

CERVANTES, M. de. (2006) Los Trabajos de Persiles y Sigismunda, Miguel de Cervantes, edición digital preparada por Enrique Suarez Figaredo, Barcelona.

CERVANTES, M. de (1605/1615) El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Edición digital interactiva de la BNE. Madrid.

GONZÁLEZ MUJERIEGO, J.M. (2015), Lo que Cervantes calló, Madrid.

LILLO, E. (2016) Cervantes o la maldición de los Ovando, Madrid.

MENESES, ALONSO DE  (1576).  De la Colección Primeras Ediciones, editada por el Ministerio de Educación y Ciencia en 1976, dirigida por D. Justo García Morales y D. Vicente Sánchez Muñoz,

VILLUGA, JUAN DE (1546) Repertorio de todos los caminos de España, Edición digital de Google.

NOTAS AL PIE DE PÁGINA

[1] Látigo

[2]  Aparecen referencias históricas sobre los Haldudo en Mota del Cuervo, ya en las visitas de la Orden de Santiago, en los  años 1498, 1535 y también en el 1544 aparecen referencias a la familia de Juan Haldudo en el padrón de habitantes que pagan el impuesto del pedido y la limosna prometida a San Sebastián en Mota del Cuervo. También hay vestigios de la familia Haldudo, en la toponimia moteña: calle, plaza y pozo del Aldú(do).

ALGUNAS FOTOS DEL EVENTO:

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IMG_20171124_101345 Portada de la comunicación.
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José Manuel González Mujeriego

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Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

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Diccionario Moteño en el Quijote

En otros artículos de este blog, he desarrollado las razones y los indicios que, en mi opinión, “confirman” que Mota del Cuervo podría ser ese “lugar de la Mancha” del que Cervantes –reiteradamente- no quiso acordarse, tanto en El Quijote, como en El Persiles.

Cuando preparé el “Diccionario Moteño”, con las palabras típicas, y a veces de uso exclusivo en la Mancha y especialmente en Mota del Cuervo, pude comprobar cómo muchas de esas palabras ya las empleó Cervantes en su obra maestra. Palabras que se siguen empleando en Mota del Cuervo, que forman parte del acervo cultural de la población, y aunque algunas están cayendo en desuso, la mayoría aún tienen vida propia.

Voy a reflejar aquí un extracto de esas palabras del Diccionario Moteño, concretamente aquellas que cita Cervantes en el Quijote:.

Agüelo. Deformación de abuelo, ascendiente.

“¡Tomá que mi agüelo! –respondió la aldeana- (El Quijote, II, cap.X)

Alcabalero. Dícese de la persona que se dedicaba a recaudar impuestos, como se le llamaba despectivamente a Cervantes, que se dedicaba a recorrer las tercias reales de los pueblos de la Mancha (como la de Mota del Cuervo) recaudando impuestos.

Carta de Teresa Panza a Sancho Panza su marido “…porque no pienso parar hasta verte arrendador o alcabalero, que son oficios que aunque lleva el diablo a quien mal los usa, en fin en fin siempre tienen y manejan dineros.” (El Quijote, II, cap. LII).

Alcuza. Recipiente de forma cónica o cilindro-cónica, con un asa y un pitorro que salía desde la mitad de la vasija, hecha de hojalata, o de cerámica, que se utilizaba en la cocina para contener el aceite. También se le llamaba Alcuza a un recipiente de hojalata, redondo, con un pitorro largo, que se utilizaba para engrasar algunas máquinas.

“Este es capaz de sacar leche de una alcuza” refrán que indica que una persona es capaz de hacer algo, que a primera vista, es imposible.

Pero, reparando un poco más en ello, echó de ver en lacolor, sabor y olor, que no era sangre, sino el bálsamo de la alcuza que él le había visto beber”. (El Quijote, I, cap. XVIII).

Aliaga. (Aulaga) Planta leguminosa, espinosa de flores amarillas, cuyas puntas tiernas come el ganado.

“Y alzando el uno de la cola del rucio y el otro la de Rocinante, les pusieron y encajaron sendos manojos de aliagas.” (El Quijote, II, cap. LXI)

Antaño. En otro tiempo. Antiguamente.

“Señores, dijo D. quijote, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño” (El Quijote, II, cap. LXXIV)

Atajo. Senda o paraje por donde se acorta el camino.

“En fin, por caminos desusados, por atajos y sendas encubiertas, partieron Roque, don Quijote y Sancho con otros seis escuderos a Barcelona. (El Quijote, II, cap. LXI)

Azogue. Estado de ánimo que denota alteración, bullicio, inquietud.

“Así sería –dijo Sancho–; porque a buena fe que andaba Rocinante como si fuera asno de gitano con azogue en los oídos. Y ¡cómo si llevaba azogue! –dijo don Quijote–“, (El Quijote, I, cap. XXXI).

Azumbre. Recipiente de barro que se utilizaba como medida de capacidad para medir líquidos, como el vino y el aceite

Estas medidas cambiaban según las zonas, la equivalencia más extendida en España era: 1 Arroba: = 25 libras de 16 onzas cada una = 1 cántara = 8 azumbres = 32 cuartillos 128 copas = 16,128 litros.

En Toledo, a la que pertenecía la Mota, las medidas eran:

Cántara o arroba de vino: 16,133 litros y una cántara eran 8 azumbres

Cuando Sancho “se bebió de lo que no pudo caber en la alcuza y quedaba en la olla donde se había cocido casi media azumbre, y apenas acabó de beber comenzó a vomitar..” (El Quijote, I, cap. XVII)

Barbecho. Trozo de tierra que permanece sin cultivar. En ocasiones se alternaba el cultivo y el descanso de la tierra. A veces, en época de descanso de la tierra, se pasaba el arado para evitar que crecieran las malas hierbas.

“¡Oh hideputa, qué rejo que tiene, y qué voz! Sé decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre, y, aunque estaban de allí más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre. (El Quijote, I, cap. XXV).

Cántaro. Vasija de barro típica de la alfarería moteña, con un asa y una gran boca que se usaba para llevar el agua. Estas piezas las fabricaban generalmente las mujeres sobre un torno de madera y los hombres son los que se encargaban de buscar el barro, de la cocción en hornos comunales y de transportarlas en carros para su posterior venta.

Horno alfarero de Mota del Cuervo. En donde destaca su cántaro característico.

Horno alfarero de Mota del Cuervo. En donde destaca su cántaro característico.

“ Y volviendo la plática
a Don Quijote le dijo: y a vos, alma de cántaro, ¿Quién os ha encajado en el cerebro que sois caballero andante, y que vencéis gigantes…”  (El Quijote, II, cap. XXXI).
Curiosamente Cervantes alude a los cántaros en diez ocasiones en el Quijote.

Convite. Invitación, celebración con comida.

“Alguna vez como con mis vecinos y amigos, y muchas veces los convido; son mis convites limpios y aseados, y no nada escasos”. (El Quijote, II, cap.XVI)

Duelos y quebrantos. Plato típico de la Mota y de gran parte de la Mancha.

“Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos”. (El Quijote, 1, cap.I).

Ea Interjección que se usa para animar // “venga”

Viendo Sancho Panza el buen suceso de su embuste, dijo: Ea, señor, que el cielo, conmovido de mis lágrimas y plegarias, ha ordenado que no se pueda mover Rocinante;..”(El Quijote, I, cap. XX)

Escuras.  Hacer algo sin mucha luz

 “Comió Sancho sin hacerse de rogar, y tragaba a escuras bocados de nudos de suelta…” (El Quijote, II, cap. XIII).

Hermano, hermana. Trato respetuoso con el que se denomina en Mota del Cuervo a las personas mayores, sin que medie ningún parentesco, consanguinidad, o pertenencia a ninguna orden religiosa. En otras regiones, en estos casos, se utiliza la palabra “tío”. El Diccionario de la Lengua no recoge esta acepción para la palabra hermano, o hermana.

“Oyendo lo cual mi amigo, dándose una palmada en la frente y disparando
en una carga de risa, me dijo: Por Dios, hermano, que agora me acabo de desengañar de un engaño en que he estado todo el mucho tiempo que ha que os conozco.”. (El Quijote, I, prólogo).

Macho. Animal equino hijo de burro y yegua, o de burra y caballo. Generalmente estéril, que se usaba como animal de monta y/o de tiro.

 “No hubieron bien entrado cuando Don Quijote preguntó al ventero por el hombre de las lanzas y alabardas, el cual respondió que en la caballeriza estaba acomodando el macho…” (El Quijote, II, cap.XXIIII)

Migas. Plato de cocina típico en la Mota y en toda la Mancha. Hay dos variantes:

“Migas de duz” (dulces) que llevan harina de trigo, agua, corteza de limón y canela en rama.

“Migas ruleras” (o de pastor) que se hacen en la sartén con torreznos de cerdo, ajos y tostones de pan

“ pajecillos y truhanes de pocos años y de poca experiencia, que, a la más necesaria ocasión y cuando es menester dar una traza que importe, se les yelan las migas entre la boca y la mano y no saben cuál es su mano derecha”. (El Quijote,I cap. XXII)

Olla podrida. Antiguo plato típico de la Mota y de la Mancha, cuyos ingredientes eran: Diferentes tipos de carne: de vacuno, de carnero, cerdo, perdiz, pollo; a lo que se añadía todo tipo de verduras: judías blancas, verduras, ajos, etc. Se cocía todo junto a fuego lento durante mucho tiempo, se dejaba reposar y se volvía a cocer. Siempre en olla de barro.

“Y Sancho dijo: aquel platonazo que está más adelante vahando, me parece que es olla podrida, que por la diversidad de cosas que en las tales ollas podridas hay, no podré dejar de topar con alguna que se sea de gusto…” (El Quijote, II, cap. XLVII)

Picota. Columna de piedra, junto a la que la Inquisición ajusticiaba a los reos. En la Mota, que era una villa con jurisdicción propia, se tiene constancia de que la Picota estaba situada en la Plaza de la Cruz Verde (símbolo de la Inquisición). Al parecer fue destruida por un rayo a principios del siglo XVII.

Carta de Teresa Panza a Sancho Panza: “…la fuente de la plaza se secó, un rayo cayó en la picota…” (El Quijote, II, cap. LII)

Truje. En lugar de traje (pretérito indefinido del verbo traer)

“No se atenga a eso, señor, respondió Sancho, porque le hago saber que también fue de oídas la vista y la respuesta que le truje, porque así sé yo quien es la señora Dulcinea como dar un puño en el cielo”. (El Quiote, II, cap.IX).

Zote. Ignorante, torpe, idiota.

“Es un zote el que estudió y es ignorante en letras”. (vocabulario de refranes de Correas). También es interesante notar que la forma italiana de Quixote es Chisciotto, y que en napolitano “ciuoto” significa “estúpido”. Cervantes sabía italiano y por aquel entonces Nápoles era posesión española. No es extraño que Dorotea-Micomicona llamara a don Quijote “don Azote” aludiendo a los disparates del hidalgo…(“Otra manera de leer el Quijote: Historia, tradiciones culturales y literatura” de Agustín Redondo).

 

Recopiladas por
José Manuel González Mujeriego

Autor del libro: “Lo que Cervantes calló”

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Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

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Pozos y vías de agua en Mota del Cuervo

Mucho antes de que existiera en Mota del Cuervo la distribución canalizada del agua potable, ésta se distribuía por las casas gracias a los aguaores. El aguaor extraía y transportaba el agua desde los pozos que disponían de las mejores aguas hasta las casas. La transportaban en cántaros colocados en unos carros típicos de la zona, con grandes ruedas recubiertas con aros de hierro. Carros adaptados especialmente para contener unos nueve o diez cántaros moteños, bien protegidos para que no se «cantarearan», o lo que es lo mismo, para que no se chocaran entre ellos y resistieran los baches de los caminos y no se rompieran. En Mota del Cuervo, uno de esos aguaores, quizás el más conocido a principios del siglo xx, fue el hermano Pote, que en cada viaje traía con su carro unos diez cántaros de agua del Pozo Seco, posiblemente una de las mejores aguas del pueblo. Los vendía a perrilla (0,05 pesetas), y él mismo se ocupaba de vaciarlos directamente en las típicas tinajas que había en las casas y que estaban destinadas exclusivamente al consumo humano. Otros aguaores muy conocidos de la primera mitad del siglo pasado fueron el hermano Constante, Chirita, y Julio, el Aguaor, que también traía el agua del Pozo Seco.

aguaor en Quintanar de la OrdenImagen del aguaor con los típicos cántaros de la Mota en Quintanar de la Orden
Fotografía de Luisa Añover

En el año 1945, en la mitad sur de España, tuvo lugar una de las mayores sequías que se recuerdan, que originó la pérdida de cosechas y la disminución alarmante del agua disponible en los embalses y en muchos pozos de abastecimiento a la población. Esta circunstancia contribuyó a que el año 1946 fuera conocido como «el año del hambre».

Esta escasez de agua seguramente concienció a los regidores moteños, que se afanaron en buscar nuevos pozos y en canalizar el agua potable hasta el municipio. Así, en el año 1945, siendo alcalde de Mota del Cuervo don Salomón Zarco, se iniciaron las obras para la construcción del pozo de la Cerca y la canalización del agua al pueblo. Sería el siguiente alcalde, don Eugenio Castellano, el que materializara la instalación de unas primeras fuentes públicas situadas en la Plaza del Caudillo (hoy Plaza Mayor), en la Plaza de la Cruz Verde, en la Plaza del Toril (actualmente el nombre de esta plaza está dedicado a un célebre escritor, que no quiso acordarse de nombrar en su obra a Mota del Cuervo) y otra fuente se situó en una de las paredes de la iglesia de San Miguel Arcángel.

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Fuente de la plaza de la Cruz Verde. A la derecha de la imagen puede verse parcialmente un basamento de piedra formando tres escalones sobre los que descansa una farola de hierro con dos bombillas. Es posible que ese basamento soportara en su día, un rollo de justicia, o picota,  que según parece fue derribada por un rayo. Fotografía de Ernesto Riquelme.

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Fuente de la Plaza Mayor. Fotografía de Ernesto Riquelme

Sería ya en la década de los sesenta cuando el alcalde don Cipriano Palacios canalizó el agua por todo el pueblo. Paulatinamente, los vecinos fueron haciendo en sus domicilios las acometidas de agua corriente. Al principio con un simple grifo a la entrada de las casas, donde llenaban los cántaros y las tinajas, para luego, más tarde, ir ampliando sus redes domésticas, llevando el agua a los nuevos cuartos de baño y a las cocinas.

Si nos remontamos en la historia, vemos que en el siglo XVI ya aparecen documentados algunos pozos y vías de agua en Mota del Cuervo. Así, en 1575, el rey Felipe II mandó que todas las villas hicieran una relación sobre su situación, sus fuentes, sus edificios notables, sus rentas… En la villa de Mota del Cuervo, y en lo que a este artículo se refiere, en materia de vías de agua y de pozos, declararon lo siguiente:

«En esta villa no hay ríos ni fuentes, y algunos años hay mucha falta de agua en el tiempo de los estíos, y que se proveen y abastecen de agua de pozos; y van a moler en tiempo de los estíos a Júcar, diez u once leguas de esta villa, y a Guadiana, que está a otras nueve o diez leguas, y en tiempo de invierno se van a moler a Jigüela y Záncara, ríos de invierno, cuatro leguas de esta villa».

Hay que tener en cuenta que en aquella época no existía la misma configuración territorial que conocemos ahora. Las villas tenían alrededor un territorio común, por lo que en sus declaraciones se referían solamente al núcleo urbano de la villa propiamente dicho y a los términos propios. A ese respecto, en Mota del Cuervo, declaran lo siguiente:

«Que los términos propios que esta villa tiene es un monte cerrado y cierto coto que se da al obligado de las carnes, y lo demás todo es término común y dello se aprovechan y pueden aprovecharse todos los de la Orden de Santiago…».

Dentro de la Orden de Santiago, Mota del Cuervo estaba integrada, desde 1353, en el Común de la Mancha, a su vez dentro de la Alcaidía de Villanueva de Alcardete y La Mota, constituida por cuatro villas de la mesa maestral: Villanueva de Alcardete, Quintanar, La Puebla de Don Fadrique (hoy La Villa de Don Fadrique) y Mota del Cuervo. En el momento de la declaración ordenada por Felipe II, en 1575, La Mota estaba bajo la gobernación de Quintanar. En lo eclesiástico dependía del Priorato de Uclés y judicialmente de la Chancillería de Granada. Muchas tierras pertenecían al Común, por lo que no estaba delimitado el término municipal tal y como está ahora; por eso, en esta declaración, los moteños no citan la existencia de ríos en la villa.

Actualmente, el término municipal de Mota del Cuervo está compuesto por 176,18 kilómetros cuadrados. En este artículo veremos, por un lado, las vías o corrientes de agua, que dividiremos en ríos, nacimientos, arroyos y acequias. Por otro lado, detallaremos los principales pozos urbanos y los del término municipal. La idea es recoger aquellos pozos con cierta relevancia a lo largo del tiempo. No son objeto de este estudio los pozos excavados recientemente para sondeos y riegos agrícolas.

CORRIENTES DE AGUA

Río Záncara

Es el principal afluente del río Guadiana en su parte más alta. Nace en Abia de la Obispalía (Cuenca) y desemboca en el río Cigüela, muy cerca de los Ojos del Guadiana (Ciudad Real). Su longitud alcanza los 168 kilómetros. Alimenta de agua al acuífero 23. Es un río invernal, con fuertes estiajes, que pasa por la parte sur del término municipal de Mota del Cuervo, adonde, como se ha visto, los moteños solían ir a moler el grano en invierno (antes de la existencia de los molinos de viento). El río Záncara delimita los términos de Mota del Cuervo y Socuéllamos.

Puente de los Serrano.JPGPuente de los Serranos (o Puente del Molino de la Torre) sobre el río Záncara, cerca del límite del término municipal de Mota del Cuervo. Este puente está atravesado por la vía pecuaria Vereda de los Serranos y hace frontera entre los términos de Socuéllamos y Pedro Muñoz. Fotografía de José Manuel González Mujeriego

 

Río Saona

El río Saona (también llamado río Sahona o río Caude) es un afluente del río Záncara. Su caudal procede de una surgencia del acuífero de la Sierra de Altomira. El tramo medio y bajo del río discurre por encima del acuífero 23, o de la Mancha Occidental. El Saona nace en un paraje, perteneciente a doña Marina Valdés, denominado los Baños de Saona, un antiguo balneario situado en el término municipal de Santa María de los Llanos que funcionó como tal hasta principios de los años ochenta del siglo xx, en el que bajó el nivel freático de las aguas, debido a las numerosas extracciones en pozos para el riego. Este balneario disponía de habitaciones para el alojamiento de las familias que acudían allí a tomar los baños durante varios días. Tenía una gran zona arbolada y dos piscinas. Aunque el lugar era de propiedad privada, el manantial pertenecía al ayuntamiento, razón por la que los naturales de Santa María de los Llanos entraban gratis a los baños.

La piscina principal, llamada del Nacimiento, era una piscina agreste con numerosos vestuarios. El suelo y las paredes del vaso eran de piedra. En una de esas paredes laterales surgía el agua bastante fría y con mucha fuerza. En ella se bañaban preferentemente los hombres, aunque había unas horas en las que estaba permitido bañarse a las mujeres solas. Esta piscina se comunicaba con otra denominada El Cuartillo, algo menos profunda que la anterior y destinada preferentemente a las mujeres. Por último, y a continuación, estaba la piscina de las mulas, que no era otra cosa que un gran vado inundado en el que se bañaba a las caballerías. Las aguas del río Saona, en su día, llegaron a mover la piedra de siete molinos harineros en su corto recorrido hasta el río Záncara, además de permitir el riego a numerosas huertas y frutales.

Hoy, los Baños de Saona están abandonados y es un sitio con el agua profunda.

Nacimiento del río Saona

Imagen del nacimiento del río Saona, en lo que fuera los Baños de Saona. El agua surgía con fuerza entre las rocas situadas en la pared del fondo de esta piscina natural. La cuerda horizontal delimitaba la zona más profunda. .Fotografía de http://lacasademiabuela.canalblog.com/rss.xml)

balsa de las mulas en SaonaPiscina de las mulas en el Balneario de Saona. Fotografía de http://lacasademiabuela.canalblog.com/rss.xml

Baños de SaonaEstado actual de los Baños de Saona. Google maps

Este río atraviesa los términos de El Pedernoso, Mota del Cuervo (en su parte sur) y Las Mesas, municipios situados al sur de la provincia de Cuenca. En su tramo final, el río Saona, desde el paraje de Arriburra hasta su desembocadura en el Pantano de los Muleteros, sirve de frontera natural, municipal y provincial, entre los términos de Socuéllamos (Ciudad Real) y Mota del Cuervo (Cuenca). Tras recorrer 21,2 kilómetros, desemboca en el Pantano de los Muleteros, una zona inundable (hoy cultivada), situada entre los términos de Mota del Cuervo y Socuéllamos. Este antiguo pantano es alimentado por el río Záncara y por el río de las Ánimas. El río Saona es un río invernal y de escaso caudal, aunque en su momento, como se ha dicho, alimentó siete molinos de agua.

En este río se podían encontrar numerosas especies piscícolas, como anguilas, bogas, cachos, calandinos, cangrejos autóctonos y lucios. Como sugiere Cervantes al poner en boca de Sancho lo siguiente cuando refiere que pescaba en su pueblo (¿Mota del Cuervo?).

«… allí nos entretuviésemos en ejercicios más suaves, como si dijésemos, cazando o pescando; que, ¿qué escudero hay tan pobre en el mundo, a quien le falte un rocín, y un par de galgos, y una caña de pescar, con que entretenerse en su aldea?

–A mí no me falta nada d’eso –respondió Sancho–» (El Quijote, II, cap. XIII).

Poco antes de su desembocadura en el Pantano de los Muleteros, en el término de Mota del Cuervo, se encuentra un magnífico puente romano en perfecto estado de conservación.

Puente Romano 1932654_10201814287947892_1231262634_oPuente romano sobre el río Saona (afluente del Záncara) en el término de Mota del Cuervo, poco antes de su desembocadura en el Pantano de los Muleteros.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Hay quien sostiene que el río Saona es el mismo que el río Monreal, que nace en el término municipal de Villarejo de Fuentes (Cuenca) y vierte sus aguas al norte del río Saona, a poca distancia del nacimiento de este último, en los Baños de Saona.

Nacimiento de Castilla

Hasta finales del siglo xx existió un nacimiento llamado el Nacimiento de Castilla, situado cerca de la laguna de la Dehesilla (perteneciente al Complejo Lagunar de Manjavacas), adonde iban a parar las frías aguas que allí manaban. Este nacimiento de Castilla fue propiedad de doña Asunción Ortega Belinchón, la Serrana, que disponía de una gran casa de verano junto al nacimiento. Posteriormente la propiedad pasó a manos de la familia Montoro, cuyos dueños sanearon la zona (hasta entonces pantanosa) y construyeron una gran balsa, en cuyo suelo manaba el agua a borbotones. Se podría considerar que se trataba de un pozo artesiano surgente que daría salida espontánea a las aguas procedentes del acuífero 23 (sobre el cual estaba situado el nacimiento). El rebosadero de esta balsa llevaba, mediante una zanja, las aguas a la laguna de la Dehesilla, lo que contribuía a mantenerla inundada, incluso en épocas de estío. Actualmente, con el descenso considerable del nivel freático de las aguas y la sobreexplotación del acuífero 23, este nacimiento ha desaparecido.

Arroyo de la Cañada de Tovar

El arroyo de la Cañada de Tovar se forma por la confluencia del barranco del Zagarrón y del barranco del Cerrón, ambos procedentes del término de Los Hinojosos. Este largo arroyo transcurre por el norte del término de Mota del Cuervo, para después adentrarse en el término y en el núcleo urbano de Santa María de los Llanos, hasta desembocar en el río Saona, aguas debajo del antiguo molino de Monte, ya en el término de El Pedernoso.

Arroyo Córcoles

Este arroyo recoge las aguas pluviales de las estribaciones de la Sierra de Altomira (donde están situados los molinos en Mota del Cuervo), pasa por debajo del puente de la Alcantarilla y está encañado al sistema de alcantarillado municipal, para desembocar en la laguna de Manjavacas a través de la Acequia Madre. El arroyo Córcoles es al que posiblemente se refiere don Miguel de Cervantes, cuando dice en que un grupo de mujeres estaban lavando en un arroyo a la entrada del «Lugar». (El Quijote, II, cap. L).

Puente de la Alcantarilla PlanoTrazado del arroyo Córcoles y puente de la Alcantarilla.

Actualmente solo queda un pequeño trazado del arroyo Córcoles que discurre desde el puente de la Alcantarilla, atravesando unas tierras de labor, hasta su confluencia con la calle de Las Mesas. En ese punto es donde está la acometida de este arroyo al alcantarillado municipal. El único vestigio que queda del topónimo de ese arroyo es la Calle Córcoles, por donde en otro tiempo discurriera esta vía de agua, que pasaba por donde ahora está el grupo escolar Nuestra Señora de Manjavacas hasta desembocar en la Acequia Madre. Junto al cauce urbano de este arroyo Córcoles, enfrente a la era de los Guijarros, estuvo situada una gran noria rectangular.

No confundir este arroyo Córcoles con el río Córcoles que pasa por el vecino pueblo de Socuéllamos. Seguramente el nombre de ambos Córcoles procede de Quercus Ilex, nombre latino de las encinas, unos árboles muy frecuentes en la zona.

 

Acequia Madre

Parte del sur de la villa. Es la que más agua lleva durante todo el año. Ello se debe, como hemos visto, al aporte de las aguas pluviales que vierte en ella el arroyo Córcoles y por recibir también el caudal de otras dos acequias: las Hipólitas y la del Olivar de Mateo. La Acequia Madre recibe también las aguas parcialmente recicladas procedentes de la depuradora municipal. Sus aguas son, a menudo, portadoras de exceso de nutrientes, lo que hace que la laguna de Manjavacas, donde desemboca, esté eutrofizada debido al exceso de nitratos y de fostatos. Hay quien sostiene que esta circunstancia atrae a muchas colonias de flamencos. Esta acequia posee en su trazado final numerosos carrizos en su cauce, que contribuyen en buena forma a paliar la excesiva cantidad de nutrientes que llevan sus aguas. Hace años que está programada la creación de una prelaguna artificial que ayude a paliar la elevada concentración de nutrientes que llegan a la laguna de Manjavacas.

Acequia Madre (foto Cri Camps)La Acequia Madre, poco antes de su desembocadura en la laguna de Manjavacas. Es importante preservar la cubierta vegetal de sus orillas por su labor de eliminación y retención de nutrientes. Fotografía de Cri Camps.

Acequia del Rollo

Parte de un paraje situado junto a la carretera N-420 (Córdoba-Tarragona) próximo al kilómetro 320, situado al suroeste de la villa y al norte del pozo de la Cañada de María. Transcurre por el suroeste del término municipal hasta desembocar en la parte más al norte de la laguna de Manjavacas. El nombre de esta acequia bien pudiera proceder del rollo de justicia que hubo en Mota del Cuervo como indicativo de que esta villa tenía jurisdicción en primera instancia. Algo que se reconocía con la instalación de una columna (picota) a la entrada de la población. Esta picota bien podría haber estado situada en la Plaza de la Cruz Verde.

 

POZOS

Según se refleja en el diccionario de Pascual Madoz, de 1848, sobre la villa de Mota del Cuervo, en materia de pozos, dice lo siguiente: «… para surtido del vecindario se hallan 4 pozos dentro de la población, con bastante agua, aunque salobre…».

Es posible que Madoz se estuviera refiriendo a cuatro pozos, que en esa época estaban situados dentro del casco urbano de Mota del Cuervo y que por su antigüedad pudieran ser:

  •  El Pozo de la Aldea. Está situado en lo que fuera el núcleo de la aldea de El Cuervo, que más tarde se uniría a La Mota para formar la actual villa de Mota del Cuervo.
  •  El Pozo del Aldú (del Haldudo). Se encuentra en la calle de su mismo nombre, en la confluencia de esta con la calle de San Francisco.
  •  El Pozo del Pozuelo. Estuvo situado en la plaza del Pozuelo. Actualmente es patrimonio desaparecido.
  •  El Pozo Nuevo de las Cantarerías. Está ubicado en la calle de Valentín Calonge.

Aunque estos pozos son muy antiguos, los moteños se han surtido de agua principalmente de otros pozos situados en los aledaños del casco urbano, como son el Pozo Seco, la Pozanca, el Pozo de las Fuentes, el Pozo de la Fuentecilla y otros que se detallarán más adelante.

En el archivo municipal de Mota del Cuervo, según un documento de 1915, se detallan los siguientes pozos situados en el término municipal: El Pozo Señora, el Pozo del Rabosero, el Pozo del Ciervo, El Pozo de la Vereda, el Pozo de los Frailes y el Pozo Colorao.

Existe una anotación posterior en donde dicen que hay que añadir el Pozo del Cercado, el Pozo de la Cañada del Roble, el Pozo de la Cañada María, el Pozo Zaharrón (hoy Zagarrón) y el Pozo de Arroyo Quintanara.

Además de estos pozos, hay que considerar que muchos vecinos fueron excavando sus pozos en el interior de las viviendas. Así, las casas grandes tenían todas un pozo en el patio principal. Algunas disponían además de aljibes, unas construcciones subterráneas que servían para recoger el agua procedente de la lluvia, que en ocasiones era almacenada allí directamente desde los canalones de los tejados.

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Pozo en el patio de mulas de una casa principal en la calle de Ramón y Cajal de Mota del Cuervo (postal de 1961).

 

En este artículo, los pozos los clasificaremos, por orden alfabético, en pozos urbanos y pozos del término municipal. De estos últimos, veremos los más antiguos y los más conocidos, aquellos que están excavados de forma artesanal, con sus paredes cubiertas de piedra, y que alcanzan una profundidad que oscila entre los 8/10 y los 25/30 metros. No son objeto de este estudio los pozos excavados recientemente, con sus paredes de hormigón, que llegan a alcanzar profundidades mayores de 100 metros y que están destinados preferentemente al regadío de fincas agrícolas, Tampoco se detallará la analítica de sus aguas, así como la dureza de las mismas por su contenido en sales o por su nivel de potabilidad, que tienen que ver con las materias contaminantes que algunos de ellos pudieran tener, bien por filtraciones del alcantarillado o bien por otras circunstancias, que al ser estas variables en el tiempo, tampoco son objeto de este estudio.

 

POZOS URBANOS

Hemos intentado relatar aquí los principales pozos urbanos que aún se conservan, ya que han sido varios los que se han lodado (han desaparecido por tanto) o que se han tapado con vigas y cemento y ahora están ocultos.

 

Pozo de la Aldea

Situado en la antigua aldea de El Cuervo (en la parte sur de Mota del Cuervo). Este pozo ya aparece citado en la visita que realizaron los Visitadores de la Orden de Santiago, el 13 de septiembre de 1498, a propósito de la relación de heredades del beneficio curado de la Iglesia de San Miguel, que dice así:

«… otra tierra, cerca desta, de Alfonso Sánchez Izquierdo, que façe una fanega y cinco celemines. Otra, camino del Campo, baxo el pozo del aldea, que hace una fanega…».

En su día tuvo un brocal alto que ha desaparecido y que ha sido sustituido por otro de piedras, cemento y ladrillo, sin pila.

En los años cincuenta del siglo xx, se juntaban allí muchas yuntas de mulas que iban a abrevar en su gran pila. En las horas punta se juntaban en él hasta 40 mulas para paliar su sed.

Se daba la circunstancia de que los vecinos del Pozo de la Aldea, casi ninguno tenía pozo en su casa. Algunos grandes terratenientes mandaban a sus caballerías a beber al pozo de la Aldea, como los de la casa de Verdugo, que estaban en la calle de la Paz, cerca del Toril, o los mozos de agua  de los Condes de Campillos, que acudían diariamente desde la calle Mayor (esquina a la calle del Hospital) a dar agua a sus numerosas tropas, hasta que hubo una enfermedad que afectó a las mulas en la garganta y no podían comer. El veterinario, don José López Caniego, les dio un medicamento y, mientras tanto, las mulas no podían trabajar.

En ese ínterin, en la cercana casa de los Condes de Campillos hicieron un pozo en el patio de mulas de su propiedad y desde entonces, las cinco yuntas que tenían en esa casa no volvieron más al pozo de la Aldea.

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Pozo de la Aldea de El Cuervo, al sur de la población de Motadel Cuervo. Fotografía de
José Manuel González Mujeriego.

Pozo del Aldú

El primitivo pozo del Aldú (antiguamente del Haldudo)  estaba situado en el centro de esta placeta. Este pozo, a finales del siglo XX llegó a lodarse. Al parecer había vecinos que se quejaban de la gran humedad que tenían en sus casas. Posteriormente se hizo otro pozo al lado, pero mucho menos profundo, que es el que aún se conserva, cerrado con una tapa metálica, en la plazuela del Aldú. También sabemos que algunas casas cercanas (Las Canas) tenían un gran pozo privado con mucha profundidad y con mucha agua. El pozo del Aldú tenía un brocal de piedra y un gran abrevadero. A principios del siglo xx acudían allí muchas yuntas de mulas a beber. Algunos de esos yunteros eran Carlos Orellas y Fermín Peluso.

A este pozo del Aldú (Haldudo) bajaban también a beber, las vaquillas de Celestino Lara y Jesusa Pérez. Recuerdo que bajaban sueltas por la calle de la Égida (ahora calle Fray Luis de León). Algo que amedrentaba a los chicotes del barrio y a sus madres, las cuales obligaban a sus hijos pequeños a estar en casa antes de la suelta de las vaquillas, que solía coincidir con el encendido de las bombillas de la calle.

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Plaza del Aldú (Haldudo), donde estuvo situado el pozo del Aldú (Haldudo).
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Pozo Era Alhambra

Pozo urbano que estuvo situado en la calle de Santa Rita. Debe su nombre a que antes esa zona era la era de Alhambra. Tuvo brocal y después una tapa metálica en el suelo. Este pozo del barrio de Santa Rita ha corrido la misma suerte que otro situado en el mismo barrio, en la calle de Félix Palacios, en lo que fuera la era de don Abelardo, que fue tapado con vigas y cemento.

 

Pozo de las Fuentes

Hay quien dice que este gran pozo en cruz, es de origen romano, debido a las piedras de sillería que tiene, pero lo más probable es que su origen sea de cuando la construcción del nuevo Camino Real a Valencia. Este pozo tenía cinco brocales hexagonales, de los que ahora solamente queda uno. Uno de esos brocales está en el Pozo de los Pájaros y otro en el pozo nuevo de la ermita de Manjavacas.

Su agua no es de mucha calidad, pero es abundante, y muchas mujeres iban con el cántaro en el hijal (en la cadera) para el abastecimiento de agua en las casas. Un lugar muy frecuentado. Hay quien dice que muchas mozas encontraron novio junto a este pozo.

Durante mucho tiempo hubo un surtidor de gasolina junto al Pozo de las Fuentes, que a su vez quedaba dentro de la vivienda del gasolinero Alejandro Bascuñán. Sus brocales servían de mesas. Este gasolinero era el encargado de accionar una bomba eléctrica, que extraía el agua del pozo para almacenarla en un depósito. De él salían tres grifos de los que se abastecía la población, hasta la llegada del agua potable a las fuentes creadas al efecto, e incluso hasta que los vecinos tuvieron el agua en sus casas, se formaban tres colas de personas para abastecerse. Al estar cerca de los depósitos de la gasolinera, hubo filtraciones de los depósitos de gasolina y sus aguas no eran buenas para el consumo humano.

IMG_20170418_184946     Pozo de las fuentes interiorA la izquierda, aspecto actual del Pozo de las Fuentes. Su agua ahora se emplea para usos agrícolas. Sobre este pozo estuvo la casa del gasolinero y junto a él, los surtidores de gasolina. Aún puede verse un brocal hexagonal. A la derecha aspecto interior del pozo con su entramado de piedra y hormigón.

 

Pozo Nuevo de las Cantarerías

Está situado en una pequeña placeta de la calle de Valentín Calonge. Aún conserva su brocal y está tapado con una tapa metálica.

Aquí abrevaban las vacas de Pablete. En este barrio había menos mulas que en El Cuervo (la parte sur de la población). Se utilizaba su agua para la preparación del barro para fabricar los cántaros.

En una ocasión, cuando bajaron a limpiarlo, se encontraron numerosos trabucos y pistolas que fueron arrojadas tras la guerra civil de 1936.

Pozo de las Cantarerías

Pozo Nuevo de las Cantarerías.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

 

Pozo Nuevo del Parque del Oeste

En el parque del Oeste se excavó un pozo nuevo, costeado por el Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local. Con el fin de abastecer a los cuatro parques existentes en Mota del Cuervo, se hizo una canalización, partiendo de este pozo, para el riego de las cuatro zonas ajardinadas.

Pozo del Parque 3Pozo Nuevo del Parque del Oeste.

 

Pozo de los Pájaros (o del Cercado)

Un pozo muy antiguo que está situado en el barrio de Santa Rita, en su momento extramuros, puesto que estaba situado junto a la cerca, o muralla de tierra, que rodeaba la población (el único topónimo que queda ahora de esta cerca es la calle del Cercado). Tiene un brocal hexagonal procedente del ya citado pozo de las Fuentes. Allí bebían las mulas, aunque había menos afluencia que en el pozo de la Aldea o en el pozo del Aldú. Antes de la guerra de 1936 tuvo otro brocal redondo más bajo que el actual. Tiene más de 15 metros de profundidad y cuando el pozo del Aldú se agotaba, venían aquí a abrevar a las mulas.

Pozo del CercadoPozo de los Pájaros (o del Cercado).
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

 

Pozo del Pozuelo

Este pozo estuvo situado en la plaza del Pozuelo en El Cuervo, con un precioso brocal redondo, que desapareció y fue arrojado dentro del pozo al lodarlo, y una pequeña pila que servía para abrevar a algunas mulas del vecindario. Tenía poca agua y al llegar mayo o junio se agotaba.

Pozo del Pozuelo era2011_042

La plaza y el pozo del Pozuelo tras una gran nevada (patrimonio desaparecido).
Fotografía de Ernesto Riquelme.

Pozo de la Virgen

Es un pozo muy antiguo (posiblemente uno de los cuatro más antiguos) donde apoyaban la imagen de la patrona para procesionarla posteriormente. El agua no era muy buena, pero no faltaba.

Pozo de la VirgenEn primer término, el templete actual donde apoyan a la Virgen de Manjavacas tras su famosa romería a la carrera. Al fondo, en la parte derecha de la foto, puede apreciarse el Pozo de la Virgen.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

 

POZOS DEL TÉRMINO MUNICIPAL

Pozo Arroyo Quintanara

Este pozo es de propiedad municipal según una relación de 1915 del archivo municipal (signatura 955/22).

Pozo de Buenavista

Está situado en el paraje de Buenavista, entre Mota del Cuervo y Belmonte, a la altura del kilómetro 332 de la CN-420, en una gran finca agrícola que dispone de regadío. En esta finca nace el arroyo Cañada de la Cabra, que desemboca en el río Saona. Hay quien asegura que a raíz de la extracción masiva de agua en esta zona de Buenavista, fue cuando los baños de Saona perdieron su nivel freático.

Situación:
Latitud: 39º 32’ 1,59’’ N
Longitud: 2º 48’ ,6,94’’ W
Altitud: 711,62 metros sobre el nivel del mar


Pozo del Camino del Toconcillo

Está situado en el paraje del mismo nombre, al sur del término municipal; linda con el término de Socuéllamos, entre la Laguna de Navalengua y el Pantano de los Muleteros, en un camino que va a dar a la confluencia de los ríos Saona y Záncara. Este pozo es de propiedad municipal, según documento citado de 1915. En esa zona de ribera, los cantareros de la Mota extraían la barda  que luego utilizaban como combustible en los hornos alfareros.

Situación:
Latitud: 39º 21’ 39,22” N
Longitud: 2º 50’ 06,22” W
Altitud: 670,00 metros sobre el nivel del mar


Pozo de la Cañada María

Se encuentra situado en el entronque de los caminos del Rollo y de la Puente. En la actualidad, hay dos pozos, uno situado en la carretera de Pedro Muñoz, en el camino de la Cañada María, que sale de la izquierda tras bajar la cuesta, con un gran brocal de piedra. Como en este pozo se agotaba su caudal, a medio kilómetro hicieron otro más hondo.

plano pozo cañada maría

Foto parcial del término de Mota del Cuervo.
Abajo en el centro se puede ver señalado el Pozo de la Cañada de María.

Situación:
Latitud: 39º 27’ 27,99’’ N
Longitud: 2º 52’ 45,53’’ W
Altura: 689,01 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de la Casa de Colorín

Se encuentra en las inmediaciones de la casa del mismo nombre, junto a la carretera de Mota del Cuervo a Los Hinojosos. Cuando los labradores estaban trillando por la zona, iban a llenar los botijos al pozo de la Casa de Colorín, que disponía de un agua muy buena. Actualmente, este pozo y la finca contigua están en mal estado de conservación.

pozo de la Casa de ColorínPozo de la Casa de Colorín. (foto de José Manuel González Mujeriego).

Situación:
Latitud: 39º 30’ 32,21’’ N
Longitud: 2º 52’ 27,41’’ W
Altura: 721,67 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de la Casa de Honorato

Es un pozo con brocal, garrucha y pila de piedra tallada que está situado en la Quintaría de la Casa de Honorato, muy cerca de la ermita de Manjavacas; es de propiedad privada. La pila del abrevadero que figura en la foto fue robada hace años. Actualmente, tras las particiones de la citada Quintería, el pozo está delimitado por cercas de alambres.

Pozo de Honorato

Pozo de la Casa de Honorato.
(fotografía tomada de una postal de 1961)

Situación:
Latitud: 39º 26’ 30,53’’ N
Longitud: 2º 51’ 59,33’’ W
Altura: 684,85 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de la Casa del Protestante (de la Casa de Escama, de la Venta de Malabrigo o de la Granja del Milagro)

Está situado junto a la antigua Venta de Malabrigo, cerca del camino de El Campo (hoy Campo de Criptana) y cerca del Carril de los Valencianos. Es posible que Cervantes se refiriera a esa Venta de Malabrigo, en El Quijote. Antiguamente, esta venta se abastecía de agua en el cercano pozo de Malabrigo, pero a principios del siglo xx, su dueño, conocido como El Protestante por profesar esa religión, excavó un pozo de 40 metros de profundidad a pico y pala, que está situado en las inmediaciones de esta venta, conocida como la Casa del Protestante, o la Granja del Milagro, según nos cuenta don Luis García, un nieto suyo nonagenario.

pozo protestantePozo de la Casa del Protestante, o de la Venta de Malabrigo, o Granja del Milagro.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 27’ 16,99’’
Longitud: 2º 54’ 47,89’’
Altura: 690 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de la Casa de Santiago Martínez (o de la Casa de Capa)

Situado al noroeste del término municipal, cerca de la Senda Vedada y del camino de Villanueva de Alcardete, es un pozo de grandes dimensiones con arco para la garrucha.

Pozo de los Almirones o de la Casa de Capa IMG_20171021_124844.jpgPozo de la Casa de Capa, o de Santiago Martínez.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 32’ 5,08’’ N
Longitud: 2º 54’ 25,71’’ W
Altura: 740,49 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo del Castellar

Está situado en el mismo Castellar; cerca de él, todavía se conservan algunos paerazos (ruinas) de la ermita del Castellar. Las portadas de esta ermita aún se pueden admirar en la casa de Carmen Izquierdo Lillo, en la calle de Fray Alonso Cano.

Pozo del Castellar IMG_20171021_132244.jpgPozo del Castellar, junto a su abrevadero original al fondo, con agua.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego

Situación:
Latitud: 39º 31’ 8,13’’ N
Longitud: 2º 52’ 57,79’’ W
Altura: 739,26 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de la Cerca

Pozo y depósito situados en el paraje de La Cerca, próximos al camino de El Toboso. Fue mandado construir en el año 1945 por el alcalde don Salomón Zarco para abastecer de agua potable a la población de Mota del Cuervo.

Pozo de la Cerca.jpgPozo y depósito de la Cerca. Fotografía de Ernesto Riquelme

Situación:
Latitud: 39º 29’ 57,33’’ N
Longitud: 2º 53’ 33,97’’ W
Altura: 725,88 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo del Ciervo

Está situado en la Senda Vedada, cerca del entronque de esta con la vía pecuaria Vereda de los Serranos. Se llega a él por el camino de Villanueva de Alcardete y luego a la izquierda en entronque con la Senda Vedada. Este pozo tiene una gran losa de piedra con un gran agujero en el centro. Ante los numerosos robos de brocales de estos pozos, se hizo la gestión para ver de preservar el brocal de este, pero los técnicos lo desaconsejaron por el riesgo de rotura de esa gran losa en su traslado. La pila fue robada. Es de propiedad municipal.

Pozo del Ciervo IMG_20171021_123919Pozo del Ciervo, en medio de la Senda Vedada.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego

Situación:
Latitud: 39º 31’ 53,48’’ N
Longitud: 2º 54’ 39,62’’ W
Altura: 737,39 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo Colorao

Este pozo está situado en medio del camino que va a Socuéllamos, saliendo de la plaza de la Cruz Verde por la calle de Valentín Calonge. Es de propiedad municipal. La pila del abrevadero está rota. El brocal de piedra que tiene actualmente estuvo situado en el pozo de los Hiros (ya lodado) y tiene una reja sin candado.

Pozo coloraoPozo Colorao, situado en el medio del camino de Socuéllamos.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 28’ 46,43’’ N
Longitud: 2º 51’ 24,40’’ W
Altura: 702,29 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de los Frailes

Este pozo se encuentra en el camino de Belmonte y es de propiedad municipal según documento de 1915.

 

Pozo de la Fuentecilla

Este pozo está situado a las afueras del casco urbano, en la calle del mismo nombre, cerca de La Pozanca. Es un pozo hondo, con un agua de gran calidad que a veces le llegaba a faltar.

Pozo de la Fuentecilla Pozo de la Fuentecilla

Pozo de la Fuentecilla, antes y después de su reparación

 

Pozo del Garito

Situado al norte del término municipal, en el camino de los Almirones, cerca ya del límite con el término de Los Hinojosos

Situación:
Latitud: 39º 33’ 57,33’’ N
Longitud: 2º, 53’ 28,97’’W
Altura: 773 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo del Gimenillo

Está situado en el paraje del Gimenillo (también conocido como Giminillo), justo en el camino de
acceso, antes de llegar a la casa del Gimenillo. En este paraje, que estuvo muy poblado de encinas, hubo un grupo de casas y también una pequeña ermita. Hace poco tiempo hicieron la casa nueva y echaron más ganado, pero ahora no vive nadie.

Casa del Gimenillo
Plano donde aparece el Gimenillo (abajo en el centro)

Situación:
Latitud: 39º, 23’, 54,33’’
Longitud: 2º,50’, 30,89’’
Altura: 676,25 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de Malabrigo

Está situado al suroeste del término municipal, en el Carril de Tavira, junto a la Venta de Malabrigo y cerca de la Olma (en los mapas actuales la Horma), muy cerca del camino de Mota del Cuervo a Campo de Criptana. Este pozo era el que abastecía de agua potable a la Venta de Malabrigo, venta a la que posiblemente se refería Cervantes en El Quijote como la venta donde mantearon a Sancho, situada aproximadamente a un kilómetro de la misma, y a otro kilómetro aproximado de la Olma; una gran casa de labor que está asentada en el límite de tres provincias: El Toboso (Toledo), Pedro Muñoz (Ciudad Real) y Mota del Cuervo (Cuenca).

Atravesar desde el Pozo de Malabrigo hasta la Olma (la Horma en algunos mapas) era peligroso por los numerosos bandoleros que se apostaban en el arroyo (Zanja de la Olma), a principios del siglo xx. Según me contó el nonagenario don Luis García Fernández, los arrieros que venían desde Manjavacas, por el Carril de los Valencianos, por la noche se quedaban en la venta de Malabrigo, para evitar los bandoleros que se apostaban entre el pozo de Malabrigo en el Carril de Tavira y la Olma.

Pozo de MalabrigoEn primer término, el pozo de Malabrigo.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

mapa pozo Malabrigo
En este antiguo mapa aparece el pozo de Malabrigo en el centro de la imagen

Situación:
Latitud: 39º 27’ 38,96’’ N
Longitud: 2º 55’ 15,39’’W
Altura: 690,29 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de Manjavacas I

Está situado en el Carril de los Valencianos y es más antiguo que el de la propia ermita. Este pozo servía para el avituallamiento de los caminantes que iban de Valencia a Toledo. Es de propiedad municipal.

mapa de situación del Pozo I de ManjavacasEn el centro de este mapa se encuentra el pozo de Manjavacas I,
junto al Carril de los Valencianos

Situación:
Latitud: 39º 26’ 5,67’’N
Longitud: 2º 51’ 57,70’’ W
Altura: 676,06 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de Manjavacas II

De los dos pozos que hay en Manjavacas, este es el más reciente. Está pegado a la nueva ermita de Manjavacas. En él puede verse el brocal hexagonal, que en su día estuvo situado en el pozo de Las Fuentes.

Pozo de Manjavacas 2.jpg

Pozo con brocal hexagonal de la ermita de Manjavacas.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 26’ 6.01’’N
Longitud: 2º 51’57,28’’ W
Altura: 675,71 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de la Media Legua

Está situado en la carretera de Manjavacas a Mota del Cuervo. Como su propio nombre indica, está a media legua de El Cuervo (hoy integrado en Mota del Cuervo). Conserva su brocal y pila originales. En él hacen un alto en el camino y se refrescan los anderos que a la carrera portan la talla de la Virgen de Manjavacas.

Pozo de la Media LeguaPozo de la Media Legua. Fotografía de José Manuel González Mujeriego

Situación:
Latitud: 39º 28’ 7,43’’N
Longitud: 2º 51’ 49,89’’ W
Altura:  687,01 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de Miguelete (o de la Huerta de Esteban)

Es un pozo artesano de 16 metros de profundidad, situado en el camino de Mota del Cuervo a El Toboso, cerca de la vertiente de las Navas. Es de propiedad privada.

Situación:
Latitud: 39º 30’ 6.95’’N
Longitud: 2º 55’ 5,97’’ W
Altura: 695,61 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de los Molinos

Es un pozo relativamente nuevo, situado junto al molino Piqueras. Está entubado y aunque tenía una profundidad de unos 20 metros, recientemente se ha ahondado más con la intención de disponer de más caudal en caso necesario, ya que se construyó para poder complementar el servicio del que actualmente hay. No tiene brocal, solo una tapa metálica.

Situación:
Latitud 39º 30’ 19,16’’ N
Longitud: 2º 51’ 43,20’’ W
Altura: 755 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo del Monte Chico

Está situado en el paraje del mismo nombre, al sur del término municipal. Esta zona debió de ser una gran dehesa. Aún se conserva, en el entorno de este Monte Chico, una gran carrasca milenaria, a la que recientemente se le ha desgajado la segunda de sus tres grandes ramas troncales originales debido al peso de la nieve.

Situación:
Latitud: 39º 21’ 46,40’ ’N
Longitud: 2º 52’ 0,31’’ W
Altura: 667,43 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo del Monte Gila

Se encuentra en una de las mayores dehesas moteñas, cerca del camino de Belmonte. Toma su nombre de un dueño que tuvo, llamado don José Gilabert, boticario, que se casó con una mujer de la familia de los Palacios.

Situación:
Latitud: 39º 30,54’ 30’’N
Longitud: 2º 50’,54,40’’ W
Altura: 747 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo del Moteño

Está situado al norte del término municipal, en el paraje que llaman El Portachuelo, al este de la Cañada de los Serranos, junto al camino de San Andrés, o de Villanueva de Alcardete. Próximo a este pozo pasa el Barranco del Pinchoso, una vía de agua que nace en el término de Los Hinojosos.

Situación:
Latitud: 39º 33’ 03,01” N
Longitud: 2º 54’ 12.70” W
Altura: 740,00 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo Nieva

Se encuentra cerca del entronque del Carril de los Valencianos con la carretera N-420 (a la altura del kilómetro 316), dando lugar al paraje del mismo nombre. No confundir con el Pozo de la Nieve.

Situación:
Latitud: 39º 26’ 45,57” N
Longitud: 2º 54’ 19,73” W
Altura: 688,96 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de Las Norias

Está situado cerca de la carretera de Los Hinojosos, pasado el Valle, a la izquierda, un poco más arriba, en el cerro, en el paraje conocido como Las Norias, del que toma su nombre. Desde allí parte un arroyo que confluye en el entorno del pueblo. Llega hasta el paraje El Tocador, próximo a Santa Ana, y pasa por debajo de la CN-301. Aunque este pozo tenía denominación de noria, no tenía aparataje de noria, solo un brocal. Es de propiedad privada.

Situación:
Latitud: 39º 31’ 32,11” N
Longitud: 2º 52’ 31,91” W
Altura: 732,72 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de la Olma

En realidad, es una noria que estuvo situada en las inmediaciones del palomar de la Casa de la Olma (en los mapas aparece erróneamente como Casa de la Horma). Aún quedan vestigios del camino circundante a la noria por donde transitaba el asno que movía la noria.

Pozo-noria de la Casa de la Olme IMG_20171021_115427Noria junto al palomar de la casa de la Olma.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego

Situación:
Latitud: 39º 28’ 19,17’’ N
Longitud: 2º 55’ 32,04’’ W
Altura: 682,70 metros sobre el nivel del mar

Pozo Ortega

Este pozo se sitúa en el polígono 17 del término municipal, junto al paraje de El Becerrillo, en el camino de las Mesas, pasado el pozo Colorao, cerca del límite con el término de Santa María de los Llanos, ya cerca de Las Mesas. Está en el medio del camino y es de propiedad municipal.

plano del Pozo Ortega2

Plano de situación del Pozo Ortega, en el centro de la imagen

Situación:
Latitud: 39º, 26’, 54,21’’ N
Longitud: 2º, 49’, 16,00’’ W
Altura: 690,3 metros sobre el nivel del mar

La Pozanca (o Pozo del Castillo)

Está situado en la carretera de Belmonte, muy cerca del núcleo urbano. Al igual que el Pozo Seco, sus aguas proceden de las estribaciones de la Sierra de Altomira; son de buena calidad, pero algo calcáreas. Según dicen, son mejores las del pozo de la Fuentecilla, aunque son muchas las personas que van a buscar el agua a la Pozanca.

Es un gran pozo de planta rectangular, de unos 12 metros de profundidad y un brocal ovalado con dos accesos. Uno de ellos está dotado con una bomba manual para extraer el agua. También cuenta con una pila para abrevar a los animales. Una de las veces que lo limpiaron, sacaron varios metros de cascotes de cántaros, ya que hace bastante tiempo las personas que venían a buscar aquí el agua sumergían directamente los cántaros atados con una cuerda al asa de los mismos, con el consiguiente riesgo de romperlos al subirlos o bajarlos al chocar con el brocal. Las personas que lo limpiaron en una ocasión aseguraban que el agua manaba en un lagrimal del risco.

La Pozanca (o)En el centro de la imagen: La Pozanca, en la parte superior el Pozo de la Nieve.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 30’ 15,40’’ N
Longitud: 2º 51’ 52,94’’ W
Altura: 739,78 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de la Quintería de Alcahozo

Se encuentra en las inmediaciones de la quintería de Alcahozo (también conocida como quintería de Alcabozo). Esta quintería está entre dos lagunas endorreicas, del mismo nombre, donde el agua solo sale de ellas por evaporación. Ambas pertenecen al Complejo Lagunar de Manjavacas; una es la laguna de Alcahozo, de Pedro Muñoz (Ciudad Real), y la otra es la laguna de Alcahozo, de Mota del Cuervo (Cuenca). Esta última es de menores dimensiones que la anterior.

Pozo Quintería de Alcabozo era2011_199Pozo de la Quintería de Alcahozo. Fotografía de Ernesto Riquelme.

Situación:
Latitud: 39º 23’ 18,95’’ N
Longitud: 2º 51’ 39,66’ W’
Altura: 675,70 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo del Rabosero

Está situado en el camino de Villanueva de Alcardete, también llamado camino de San Andrés por ser el mismo que llega hasta la desaparecida ermita de San Andrés y el conocido pozo del mismo nombre, que está justo en medio de la vía ganadera de la Mesta, la Vereda de los Serranos (ya en el término municipal de Los Hinojosos). El pozo del Rabosero es de propiedad municipal y da nombre al conocido paraje del El Rabosero. Fue restaurado en 2010 por un taller de empleo municipal, con actuaciones para mejorar la zona, el brocal y la pila del abrevadero. Este taller de empleo fue promovido en 2010 por el alcalde don José Vicente Mota para la restauración de este y otros pozos del municipio.

Pozo del Rabosero 4Foto del pozo del Rabosero (realizada por el Taller de Empleo Pozo el Zagarrón).

Situación:
Latitud: 39º 30’ 57,69’’N
Longitud: 2º 53’ 25,95’ W’
Altura: 716,81 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo del Rollo

Se encuentra en el Carril de los Valencianos y cerca del Rollo. Es otro de los pozos de propiedad municipal que daban servicio a los caminantes que iban desde Toledo a Valencia.

 

Pozo de San Antón

Situado en el camino de las Casas de Castaño, junto al cementerio. Es de propiedad municipal.

 

Pozo Seco

Se trata de un gran pozo que tiene cuatro grandes galerías en cruz y que hace aflorar las aguas procedentes de la Sierra de Altomira. Posiblemente sea el que cita Cervantes en El Quijote, donde arrojaban los libros, y que está situado cerca del «Lugar de la Mancha» (El Quijote, I, cap. VI). En la primera mitad del siglo xx, Julio, el Aguaor, repartía su agua por las calles. Tenía fama de agua buena, mejor que la de la Pozanca.

Pozo Seco en Mota del CuervoPozo Seco. Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 29’ 50,25’’ N
longitud: 2º 51’ 11,96’’ W
Altura: 738,27 m. sobre el nivel del mar

 

Pozo Señora

Está situado en el camino del Campo (de Criptana), cerca del pozo de Malabrigo, mirando a Las Navas, en dirección a la Olma (Horma en algunos mapas). El Pozo Señora es muy antiguo. Tuvo un brocal de piedra, pero en la época de la guerra civil se sustituyó por uno de los cinco brocales hexagonales que hubo en el pozo de Las Fuentes. Recientemente, este brocal hexagonal del Pozo Señora fue robado y sustituido por un gran tubo de cemento. Este pozo es algo más ancho por la base y en tiempo de invierno el agua rebosaba por la boca. El agua sobrante era conducida, mediante una zanja, a la vertiente de Las Navas, una vía de agua que discurre cerca del pozo. Un poco más al sur se conoce a esta vertiente como la Zanja de la Olma (hoy en los mapas aparece como Zanja de la Horma) y pasa por la casa de la Olma (en algunos mapas, Horma). Es de propiedad municipal (1919).

Pozo de la Cañada de María IMG_20171021_112616.jpgPozo Señora. Actualmente un tubo de cemento sustituye al brocal hexagonal que tuvo. Foto del José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 28’ 41,77’’ N
Longitud: 2º 54’ 6,47’’ W
Altura: 703,11 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo del Valle

Situado junto a la ermita del Valle, posee un brocal de piedra y un arco de hierro para sujetar la garrucha. Hay una fuente conectada a la red municipal de agua que abastece a los visitantes de la ermita del Valle y a los santeros, por lo que ya no se usa el agua de este pozo.

Pozo del Valle (2)Pozo de la ermita del Valle. Fotografía de José Manuel González Mujeriego

Situación:
Latitud: 39º 30’ 34,24’’ N
Longitud: 2º 52’ 56,47’’ W
Altura: 706,76 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo de la Vereda

Se encuentra situado en medio de la Vereda de los Serranos, una cañada real ganadera por donde circulaban los ganados de la Mesta, en el límite del término municipal de Mota del Cuervo, junto al de Los Hinojosos. Una autopista del siglo xvi, donde Cervantes sitúa muchos de los episodios del Quijote, con yangüeses, segovianos… Este pozo es de propiedad municipal según datos de 1915.

Aplano del pozo de la Vereda y del pozo Moteño.jpg

En el centro de este mapa se observa el Pozo de la Vereda,
justo en el límite municipal con Los Hinojosos y más al sur, el Pozo Moteño

Situación:
Latitud: 39º, 33,34’, 34,08’’ N
Longitud: 2º, 54’, 38,82’’ W
Altura: 749,03 metros sobre el nivel del mar

 

Pozo Zagarrón

Está situado en el cruce de caminos que conforman la Senda Vedada y el Camino de los Cantareros, antes de llegar a La Dehesa, a cuatro kilómetros de Mota del Cuervo. Este pozo está junto al cauce del Barranco del Zagarrón, una larga corriente de agua que atraviesa cuatro términos municipales: procede del paraje de Las Carboneras, en el término de Los Hinojosos; discurre por el noroeste del término de Mota del Cuervo, donde en su parte final recibe el nombre de Arroyo de la Cañada de Tovar; después se adentra en el término de Santa María de los Llanos, pasando junto a su núcleo urbano, donde alimenta al Pozo Nuevo, y continúa hacia el sur para desembocar en el río Saona, ya en el término de El Pedernoso. Según Luis Tinajero, este pozo tenía fama de poseer muy buena agua. Un pozo de propiedad municipal que aún conserva su brocal y pila original, y que fue restaurado por el Taller de Empleo Municipal.

Pozo del ZagarrónPozo de El Zagarrón, con su brocal y abrevadero de piedra.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 32’ 4,52’’ N
Longitud: 2º 52’ 50,07’’ W
Altura: 744,03 metros sobre el nivel del mar

 

OTROS POZOS

Somos conscientes de que no están citados en este trabajo todos los pozos que hubo o que hay en Mota del Cuervo, tanto en su núcleo urbano como en su término municipal. Como se ha dicho, no se han contemplado los numerosos pozos privados ni los sondeos agrícolas.

Tenemos noticias de que hubo un pozo en la iglesia de San Miguel Arcángel. Posiblemente, con su agua se bautizaran antaño muchos moteños y también pudo servir para la construcción de la iglesia, pero no conocemos su ubicación exacta. También conocemos, por la visita de la Orden de Santiago el 8 de julio de 1538, que hubo otro pozo denominado Pozo de los Puercos, ya que aparece ese nombre en una tierra propiedad de la iglesia de San Miguel. El documento de los visitadores dice así: «… Otra haça en al Pozo de los Puercos, linde herederos de Pero Martín…». Es posible que estuviera en el camino de Manjavacas, o quizás se refieran a un lugar próximo a la plaza de los Puercos, pero no conocemos su ubicación.

También tenemos noticias de que hubo un pozo en la Plaza Mayor, que fue lodado.

Por otro lado, aunque de construcción con técnicas recientes de perforación, no podemos dejar de citar aquí el pozo de los Almirones, dado que es el que abastece de agua potable a Mota del Cuervo hasta que entre a funcionar la tubería manchega ahora en construcción. Este pozo está situado al noroeste del término municipal, junto a la Casa de Capa.

Existen también otros pozos con usos distintos a los ya citados, pero que también reciben esa denominación, como son:

Pozo de la Nieve

Situado algo más arriba del de la Pozanca, tiene la estructura abovedada y una profundidad de solo cuatro metros. En él se depositaba la nieve, que se intercalaba con capas de paja para su mejor conservación. Tenía un pequeño desagüe. La nieve era vendida en bloques de hielo, para hacer bebidas de nieve o conservación de alimentos.

pozo de la nievePozo de la Nieve (también llamado Chozo de la Nieve).
Fotografía de Pilar Hernández Hidalgo.

 

Pozos barreros

Son pozos de los que se extrae el barro (arcilla) necesario para fabricar los cántaros y otros objetos típicos de la alfarería moteña. Están situados cerca de la ermita del Valle, pero actualmente muchos de ellos están lodados.

 

Complejo Lagunar de Manjavacas

Para terminar, dada su importancia, es obligado citar la existencia en el término municipal de Mota del Cuervo del Complejo Lagunar de Manjavacas. Unas lagunas de importancia internacional, de gran extensión y poca profundidad, de carácter endorreico e hipersalinas, que forman parte de la Mancha Húmeda, pero que no son objeto de este artículo, ya que no pueden considerarse vías de agua, puesto que en ellas el agua entra por arroyos y acequias como la Acequia Madre y la Acequia del Rollo, y solo sale de allí por evaporación (lagunas endorreicas), lo que favorece la permanencia y la acumulación paulatina de sales.

Puede verse el artículo sobre el Complejo Lagunar de Manjavacas en este enlace.

 

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Autor: José Manuel González Mujeriego

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Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

 

AGRADECIMIENTOS

Este artículo no hubiera sido posible sin la ayuda de las siguientes personas, que han contribuido con su información y con algunas fotos sobre los pozos: don Félix Ortega, don Luis Tinajero, don José Zarco Castellano, don Ernesto Riquelme, don César Laguía Ortega, don Zacarías López-Barrajón Barrios, don José Andrés Pérez, don José Montoro, don Miguel Castellanos González y doña Pilar Hernández Hidalgo. También agradezco la ayuda en la maquetación y corrección de este trabajo a don José Alfonso Tinajero Moreno.

 

BIBLIOGRAFÍA

Cervantes Saavedra, Miguel de. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, 1605-1615.

Heras Alaminos, María de las. Caracterización del estado actual del río Saona (provincia de Cuenca) y propuesta de actuaciones para su restauración ambiental, 2011.

Jiménez Rayado, Eduardo, y otros. Libros de visita de la Orden Militar de Santiago: provincia de Cuenca, siglos xv-xvi, 2009.

Laguía Ortega, César, y López-Barrajón Barrios, Zacarías. Los pozos urbanos de Mota del Cuervo, 2003.

WEBGRAFÍA

Complejo Lagunar de Manjavacas en https://motadelcuervoellugardelamancha.com/
category/mota-del-cuervo-y-su-naturaleza/

Instituto Geográfico Nacional de España.

Listado de Ámbitos de Protección Arqueológica elaborado por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en

https://www.boe.es/buscar/pdf/2013/BOE-A-2013-10415-consolidado.pdf

Pozos barreros en

https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/7913/43587_4.pdf?sequence=1

Rodríguez, María José (archivera municipal). Revista Aspas Manchegas, número 12, en http://aspasmanchegas.com/a03.asp?NumeroRevista=12&Id=24

Taller de empleo Pozo El Zagarrón, promovido por el Ayuntamiento de Mota del Cuervo para la recuperación de los pozos de agua como parte del patrimonio histórico del municipio en http://tallerdeempleomotadelcuervo.blogspot.com.es/
2010/12/objetivos-del-taller-de-empleo.html

Topónimos  rurales  en  Mota  del  Cuervo en http://cartographic.info/espana/show.php?p=Cuenca&t=16630%20Mota%20del%20Cuervo

 

 

Diccionario Moteño

Plaza Mayor de Mota del Cuervo coronada por sus siete molinos de viento
Plaza Mayor de Mota del Cuervo coronada por sus siete molinos de viento (foto jmgm).

DICCIONARIO MOTEÑO

En este diccionario moteño he recogido muchas de las palabras o expresiones que se utilizan en Mota del Cuervo y en la zona de la Mancha en general. Muchas de ellas están en desuso y reflejan el habla de la gente del campo, relatan sus costumbres, sus dichos y sus comidas. Muchas de estas expresiones están reflejadas en la obra cumbre de la literatura universal, Don Quijote de la Mancha y constituyeron una pista indispensable para mis investigaciones sobre ese “Lugar de la Mancha” del que D. Miguel de Cervantes no quiso acordarse, y que yo identifico como Mota del Cuervo. ¡Son tantas las expresiones reflejadas en el Quijote!, que se podría afirmar que todavía se habla en la Mota del Cuervo, como lo harían Don Quijote y Sancho. Muchas de estas palabras figuran también en diferentes diccionarios de la zona. Fue el 8 de junio de 2010, cuando envié, para su publicación, las aportaciones que reflejo a continuación, que junto a las de otros autores, fueron publicadas por la Asociación de Amigos por la Historia. En ocasiones estas palabras, en esta parte de la geografía, tienen un significado diferente al que les asigna la Real Academia de la Lengua Española.

Ablentar  (Aventar) En la era, acción de separar el grano de la paja por la acción del viento.

Ablentadora
“Ablentadora” Máquina para aventar accionada manualmente con una manivela. (foto aportada por Manolo Perea).

Abocardar. Hacer la boca más grande. Se emplea para sujetar con las manos la boca del saco para que no se pliegue y sea más ancha. Este término se empleaba también en el barrio alfarero de las cantarerías para indicar la acción de hacer/poner la boca a los cántaros.

“Abocarda ahí el saco, que se desparrama to el trigo”

Abotargao. Persona hinchada de cara o del cuerpo, debido a un atracón de comida o bebida.

Afoto.  (Foto) Apócope de fotografía.

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Retratista haciendo “afotos”

Agüelo. deformación de Abuelo, Ascendiente.

“¡Tomá que mi agüelo! –respondió la aldeana- (El Quijote, II, cap.X)

Ahonde. Contracción que significa “A donde”, que se emplea en la Mota para indicar o preguntar por una dirección.

Cuentan los viejos una anécdota de un señor mayor (un “hermano”) que le pregunta a su joven vecino:

  • “¿Ahonde vas Capote?”
  • “Pos voy a la viña, hermano Sandalio”
  • “Está mu bien Capote”
  • “¿De ahonde vienes Capote?”
  • “Pos vengo de la viña hermano Sandalio” .Y así “tos” los días, hasta que el joven, ya harto de lo mismo, le responde:
  • – “Voy ahonde me sale de los co….. hermano Sandalio…”
  • “Está mu bien Capote”

(los nombres son figurados)

En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Ahonde significa acción de ahondar.

Alacena. Armario hecho en la pared, con puertas y anaqueles.

Alboroque. Fiesta o celebración que se realiza para celebrar la terminación de un trato.

Alcabalero. Dícese de la persona que se dedicaba a recaudar impuestos, como se le llamaba despectivamente a Cervantes, que se dedicaba a recorrer las tercias reales de los pueblos de la Mancha (como la de Mota del Cuervo) recaudando impuestos.

                        Carta de Teresa Panza a Sancho Panza su marido “…porque no pienso parar hasta verte arrendador o alcabalero, que son oficios que aunque lleva el diablo a quien mal los usa, en fin en fin siempre tienen y manejan dineros.” (El Quijote, II, cap. LII).

Tercia Real de Mota del Cuervo
Tercia Real de Mota del Cuervo, donde se dice que Cervantes actuó como Alcabalero.

Alcahuete. En Mota del Cuervo significa: Planta papilonácea procedente de América, cuyo fruto comestible después de tostado, se encuentra en forma de vaina con 3 o cuatro frutos. Conocido en otros sitios como Cacahuete. El diccionario de la Real Academia Española de la lengua, define como  Alcahuete: A la persona que concierta, encubre o facilita una relación amorosa, generalmente ilícita.

alcahuetesAlcahuetes (foto ABC)

Alcuza. Recipiente de forma cónica o cilindro-cónica, con un asa y un pitorro que salía desde la mitad de la vasija, hecha de hojalata, o de cerámica, que se utilizaba en la cocina para contener el aceite. También se le llamaba Alcuza a un recipiente de hojalata, redondo, con un pitorro largo, que se utilizaba para engrasar algunas máquinas.

“Este es capaz de sacar leche de una alcuza” refrán que indica que una persona es capaz de hacer algo, que a primera vista, es imposible.

Pero, reparando un poco más en ello, echó de ver en la color, sabor y olor, que no era sangre, sino el bálsamo de la alcuza que él le había visto beber”. (El Quijote, I, cap. XVIII).

Aguaeras . Aparejo de esparto que se ponía a los burros para transportar los cántaros con el agua. También se podían poner en la parte trasera de la bicicleta.

Paisano sobre su burro y con aguaeras
Moteño transportando agua con su borrico y sus aguaeras

Aliaga. (Aulaga) Planta leguminosa, espinosa de flores amarillas, cuyas puntas tiernas come el ganado.

“Y alzando el uno de la cola del rucio y el otro la de Rocinante, les pusieron y encajaron sendos manojos de aliagas.” (El Quijote, II, cap. LXI)

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Aliagas junto al Complejo Lagunar de Manjavacas de Mota del Cuervo

Almanaque. (Calendario). Registro que comprende los días del año.

“¡En este almenaque no viene el santoral!”

Almóndiga o almomondiguilla. (Albóndiga), cada una de las bolas que se hacen de carne o pescado picado menudamente y trabado con ralladuras de pan, huevos batidos y especias, y que se comen guisadas o fritas.

“Hoy tenemos guisado de almondiguillas de primer plato.”

Almorzá. (Almorzada) Porción de cualquier cosa suelta que cabe en el hueco que se forma con las manos juntas.

“Dame una almorzá de almendras.”

Amorterar.  Trabajo del campo que consiste en hacerles el redondo a las viñas, para que cuando llueva, recojan mejor el agua.

Amos.  Deformación de “Vamos” que según el diccionario de la RAE es una forma arcaica de la 1.ª pers. de pl. del pres. de subj. de ir).

amos al ofrecimiento que llegamos tarde”

Ande. (Adonde, donde). A qué parte, en qué sitio.

“¿Ánde vas tan compuesta?”

Antaño. En otro tiempo. antiguamente.

                        “Señores, dijo D. quijote, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño” (El Quijote, II, cap. LXXIV)

Ajioli. Salsa típica de la Mancha, de la Alcarria y del norte de Murcia, muy cocinada antiguamente en la Mota (tierra de paso). En otros sitios se le conoce como Alioli.

Ingredientes: Ajo, sal y aceite de oliva

Preparación: En una fuente se machacan los ajos y se va añadiendo poco a poco el aceite hasta formar una masa parecida a la mahonesa. Después se sala al gusto. Modernamente, para que este plato no resultara tan fuerte, se hacía también con huevo y con solo un diente de ajo, de forma que se asemeja más a la mahonesa con ajo.

Arrea. Interjección, palabra que sirve para apelar a un interlocutor

“Arrea y dile a tu madre que ya no venga”

Arroz de polvorín. Plato típico de la cocina moteña que está hecho con arroz cocido en agua (no lleva leche), a la que se le añade canela en rama, corteza de limón y azúcar.

Asadillo. Plato típico de la Mota y de gran parte de la Mancha

Ingredientes (para 6 personas): 2kg. de pimientos asados, cominos machacados, 4 dientes de ajo, 8 cucharadas de aceite de oliva, 2 cucharadas de vinagre y sal.

Preparación: Cortar en lonchas los pimientos asados, ponerlos en una sartén con el aceite de oliva y los demás ingredientes. Ponerlo a cocer a fuego lento.

Atajo.  Senda o paraje por donde se acorta el camino.

“En fin, por caminos desusados, por atajos y sendas encubiertas, partieron Roque, don Quijote y Sancho con otros seis escuderos a Barcelona. (El Quijote, II, cap. LXI)

Atascaburras. Antiguo plato típico de gran parte de la Mancha y de la Mota.

Ingredientes: Patatas, bacalao desalado, ajos, huevos duros, nueces, aceite y sal.

Preparación: Se cuece el bacalao durante 5 minutos, y se desmiga. (reservar parte del agua de cocción). En olla aparte se cuecen las patatas con la piel durante 30 minutos. En un mortero se machacan los ajos y se añade la patata pelada y se mezcla. Después se añade el bacalao y a continuación se va incorporando el aceite poco a poco, sin dejar de remover. Si queda espeso se añade un poco del agua del bacalao que hemos reservado. La consistencia final tiene que ser como un puré. Al terminar se añaden las nueces y el huevo duro picado.

Aviar. Reparar, arreglar.

Azaón. (Azadón) Instrumento de labranza algo mayor que la azada.

“Remueve bien la tierra con el azaón.”

Azogue. Estado de ánimo que denota alteración, bullicio, inquietud.

                        Así sería –dijo Sancho–; porque a buena fe que andaba Rocinante como si fuera asno de gitano con azogue en los oídos. Y ¡cómo si llevaba azogue! –dijo don Quijote–, (El Quijote, I, cap. XXXI).

Azumbre. Recipiente de barro que se utilizaba como medida de capacidad para medir líquidos, como el vino y el aceite

Estas medidas cambiaban según las zonas, la equivalencia más extendida en España era: 1 Arroba: = 25 libras de 16 onzas cada una = 1 cántara = 8 azumbres = 32 cuartillos 128 copas = 16,128 litros.

En Toledo, a la que pertenecía la Mota, las medidas eran:

Cántara o arroba de vino: 16,133 litros y una cántara eran 8 azumbres

Cuando Sancho “se bebió de lo que no pudo caber en la alcuza y quedaba en la olla donde se había cocido casi media azumbre, y apenas acabó de beber comenzó a vomitar..” (El Quijote, I, cap. XVII)

Bacín. Dicese de la persona que se mete donde no le llaman. Palabra que se usa en Mota del Cuervo , Socuellamos, Tomelloso, Pedro Muñoz, Villarrobledo, y alrededores.

“eso te pasa por bacín”.

Barbecho. Trozo de tierra que permanece sin cultivar. En ocasiones se alternaba el cultivo y el descanso de la tierra. A veces, en época de descanso de la tierra, se pasaba el arado para evitar que crecieran las malas hierbas.

                        ¡Oh hideputa, qué rejo que tiene, y qué voz! Sé decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre, y, aunque estaban de allí más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre. (El Quijote, I, cap. XXV).

Barrilla. Planta de la familia de las  Quenopodáceas  (más conocida como “salicor de la Mancha”, o actualmente como “cenizos” que van rodando por el campo), con un alto contenido de sales orgánicas de sodio y potasio, que se cultivó intensamente en tierras salobres de la Mota (próximas a su zona lagunar) hasta mediados del siglo XIX, y de la que, por combustión lenta en unos hoyos practicados en la tierra, se extraía la “piedra barrilla”, un compuesto sólido negro azulado, del que se sacaba la Sosa, un componente químico esencial que se utilizaba para fabricar el jabón y el vidrio. La Mota era una villa que exportaba una de las mejores piedras barrillas de toda España y que se empleaban en las fábricas de vidrio de Murano y para fabricar el famoso jabón napolitano  (citado en el Quijote) y el de Marsella. Ver más información sobre este cultivo.

Bobanilla. Muñeca, articulación que une el antebrazo con la mano.

Boceras. Saliva solidificada y seca que se queda en las comisuras de los labios después hablar mucho.

Bollisca. Chispa o pavesa incandescente que sale del fuego.

“no te arrimes mucho a la lumbre, que saltan bolliscas”

Buae. Interjección para denotar sorpresa típica de la Mota. Asombro. Se utiliza “umbuae” cuando además de sorpresa se quiere indicar que no se está de acuerdo con lo que la otra persona está diciendo. Si se alarga en exceso la pronunciación “umbuaaaeee”, significa que se está llegando al límite de la paciencia.

Caldereta de cordero. Plato típico de la Mota y de gran parte de la Mancha.

Para 6 personas los ingredientes son: 2 Kg. de cordero pascual, 1 litro de agua, cuarto de aceite de oliva, un vaso de vino blanco, 2 tomates naturales, 1 cebolla, 1 cabeza de ajos morados, nuez moscada y sal al gusto.

Se trocea el cordero, se desecha la grasa, se pone en un perol,  se cubre con agua y se añade la sal. Cuando está a media cocción, se le añade el aceite, el ajo, la cebolla, los tomates, el vino y la nuez moscada. Después se deja terminar de cocer durante al menos una hora y media, hasta que se evapore el líquido y quede solo el aceite.

Cántaro. Vasija de barro típica de la alfarería moteña, con un asa y una gran boca que se usaba para llevar el agua. Estas piezas las fabricaban generalmente las mujeres sobre un torno de madera y los hombres son los que se encargaban de buscar el barro, de la cocción en hornos comunales y de transportarlas en carros para su posterior venta.

Alfarería moteña
Horno alfarero de Mota del Cuervo. En donde destaca su cántaro característico.

“ Y volviendo la plática a Don Quijote le dijo: y a vos, alma de cántaro, ¿Quién os ha encajado en el cerebro que sois caballero andante, y que vencéis gigantes…”  (El Quijote, II, cap. XXXI). Curiosamente Cervantes alude a los cántaros en diez ocasiones en el Quijote.

Cantero. Trozo del pan sobado que contiene uno de los “picos” de la hogaza. En la Mota, su famoso pan blanco se hace con dos o con tres canteros.

Al panadero:

  • “Dame un pan de tres canteros”.

Capota. Tejado de los molinos de viento, que generalmene era de madera.

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Molineros de Mota del Cuervo encaramados a la capota de un molino para ajustar su eje

Carburo. Lámpara de acetileno con gran poder lumínico que utilizaba productos muy económicos: agua y carburo de calcio. El acetileno se producía en esta lámpara que tenía dos recipientes: en el de abajo se ponía el carburo de calcio y en el de arriba se ponía el agua. A través de un regulador se dejaban caer más o menos gotas de agua sobre el carburo y ahí se producía el gas acetileno, que salía por una espita superior y al arder producía una intensa luz.

Carburo
Carburo

Cata. Trozo de pan al que se le añadía aceite y azúcar y era la merienda de muchos chicotes.  Generalmente se hacía con pan sobado y se utilizaba un cantero del mismo (una esquina de la hogaza), al que se le extraía parte de la miga, se ponía el aceite y el azúcar en el hueco que quedaba y se volvía a tapar con la miga. En ocasiones en lugar de azúcar se ponía pimentón, trozos de bacalao con ajetes verdes o cebolleta

Chicote .Expresión típica moteña para definir a un chico joven. Aunque pudiera parecerlo no es una expresión despectiva.

“el maestro les dijo a los chicotes de la escuela que fueran a los molinos a buscar fósiles”

Colador. Recipiente de barro con agujeros en su base, que se utilizaba para “hacer la colada” (aún hoy se emplea este término para la acción de “lavar la ropa”). El procedimiento consistía en poner la ceniza de la planta “barrilla” (ver definición) en el colador y verter sobre ella agua caliente. El agua caliente arrastraba la sosa de la planta y al caer sobre la ropa la blanqueaba.

Convite. Invitación, celebración con comida.

           “Alguna vez como con mis vecinos y amigos, y muchas veces los convido; son mis convites limpios y aseados, y no nada escasos”. (El Quijote, II, cap.XVI)

Coroque. Contracción de “creo que”

“Ogaño coroque los ajos vienen mal”

Costalá.  caída o accidente, con el resultado de heridas.

“¡Adioooos que costalá se ha arreao el chicote!”

Cualo/a. Deformación de “Cual”

Da ná interjección que significa asombro y ponderación a la vez

               ¡“Da ná que está la chicota”!  (de guapa)

Descalzadora. Especie de sillón bajo que había en las alcobas que servía para descalzarse. No figura en el DRAE

Dispensa. Deformación de “Despensa” sitio donde se guardan los comestibles

Duelos y quebrantos. Plato típico de la Mota y de gran parte de la Mancha.

         “Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos”. (El Quijote, 1, cap.I).

Ingredientes: Huevos, torreznos de jamón, chorizos, tocino veteado, sesos de cordero, y sal.

Preparación: Previamente se cuecen los sesos de cordero, que serán salteados después en el aceite de los torreznos. Luego se hace una fritada con los huevos, el chorizo y el tocino. Se añade la sal al gusto y se sirve caliente.

Ea Interjección que se usa para animar // “venga”

Viendo Sancho Panza el buen suceso de su embuste, dijo: Ea, señor, que el cielo, conmovido de mis lágrimas y plegarias, ha ordenado que no se pueda mover Rocinante;..”(El Quijote, I, cap. XX).

Embolao.  Mentira, Lio, embrollo, mal negocio

“menudo embolao me ha metió el chicote”

Enaguas. Prenda de vestir femenina que se ponía sobre la ropa interior, y debajo de las sayas.

Enquivocar. deformación de equivocar

“El que tiene boca se enquivoca y el que tiene culo sopla…”

Escuras  Hacer algo sin mucha luz

        “Comió Sancho sin hacerse de rogar, y tragaba a escuras bocados de nudos de suelta…” (El Quijote, II, cap. XIII).

Función. Fiesta mayor del pueblo o de alguno de sus barrios

¿Vas a venir “pa” la función de Manjavacas?

Gachas de matanza. Plato de cocina típico de la Mota y de toda la Mancha

Ingredientes: Aceite, pimentón, clavo, ajos picados, harina de titos (almortas), tajadillas e hígado de cerdo.

Preparación: Previamente se ponen a freir en la sartén, con un poco de aceite, las tajadillas (trozos de papada) de cerdo para que suelten la grasa. Luego se retiran y en la grasa que queda se echa el pimentón, un poquito de clavo, ajos picados, y se le va agregando poco a poco la harina de titos para que se dore con la grasa. Después se le añade agua hasta desleir la harina y se deja cocer, moviéndolo de vez en cuando hasta que se cuajen. Cuando están cocidas se le añaden las tajadillas de cerdo y el hígado machacado en el mortero.

Gargantera. Regalo que solían hacer los padrinos a los ahijados el día 3 de febrero (San Blas, abogado de la garganta).

Garrota. Bastón, cayado. Palo de madera curvado en uno de sus extremos, que utilizaban los pastores y muchas personas mayores.

Gorrino Antón. Cerdo que deambuleaba por las calles de la Mota, siendo alimentado por todos los vecinos con las sobras de la comida y que para el 17 de enero, festividad de San Antón (de ahí su nombre), se rifaba entre los vecinos.

Goruño. Nudo que se hace en el pelo, o en una madeja de lana.

Güa. Pequeño hoyo que se cava en la tierra, donde los chicotes juegan a las canicas, al güa, o a las bolas. Las bolas pueden ser de barro (cachas), de cristal (cristaleras), de mármol (malmeras), o de acero (bolinches).

 “¿juegamos al güa?” (por ¿jugamos al güa?)

Harnero. Cajón grande donde se guarda la harina en los hornos.

Hermano, hermana. Trato respetuoso con el que se denomina en Mota del Cuervo a las personas mayores, sin  que medie ningún parentesco, consanguinidad, o pertenencia a ninguna orden religiosa. En otras regiones, en estos casos,  se utiliza la palabra “tío”. El Diccionario de la Lengua no recoge esta acepción para la palabra hermano, o hermana.

“Oyendo lo cual mi amigo, dándose una palmada en la frente y disparando
en una carga de risa, me dijo: Por Dios, hermano, que agora me acabo de desengañar de un engaño en que he estado todo el mucho tiempo que ha que os conozco.”. (El Quijote, I, prólogo).

Hollejo. Piel o pellejo de la uva

Horcate. Arreo en forma de herradura que se pone a las caballerías encima de la collera y que sirve para sujetar las correas de tiro

Juegar. Deformación al conjungar el verbo “Jugar”

“¿Juegamos al marro?”. “Mejor juegamos al truque”

Lechera. Recipiente de aluminio, con un asa, en donde se iba a recoger la leche a la vaquería.

Linde. Línea divisoria entre dos fincas de distinto dueño

“Amigos hasta el alma, pero el borrico en la linde

Longuera. Dícese de la tierra larga y estrecha. Se aplica también a los solares urbanos largos y estrechos.

Macho. Animal equino hijo de burro y yegua, o de burra y caballo. Generalmente estéril, que se usaba como animal de monta y/o de tiro.

            “No hubieron bien entrado cuando Don Quijote preguntó al ventero por el hombre de las lanzas y alabardas, el cual respondió que en la caballeriza estaba acomodando el macho…” (El Quijote, II, cap.XXIIII)

Maestro Barrillero. Persona que dominaba la técnica de la quema controlada de la planta Barrilla (ver definición).

Para obtener la piedra barrilla había que tener un arte especial, ya que la combustión controlada de la planta se hacía en un hoyo escavado en la tierra, en forma de dos troncos de cono sucesivos (el de arriba más grande), separados por una rejilla metálica. En la parte de arriba se ponía la planta de la Barrilla desecada y en la parte de abajo se destilaba el mineral alcalino que desprendía la planta. Esta combustión duraba unos dos días y el maestro barrillero se tenía que auxiliar de varios ayudantes durante el proceso continuado. Si ardía fuertemente se quemaba la planta rápidamente y no se obtenía buena piedra. La Mota era un lugar donde abundaba la cosecha de Barrilla (mayor en los años de sequía). Sus maestros barrilleros tenían mucha fama, y su piedra barrilla (negra azulada) fue muy apreciada en el extranjero por su pureza y por la calidad de la sosa que de ella se extraía (ésta se empleaba para la fabricación de jabón napolitano y de Marsella; y para la fabricación del vidrio de Murano), Este oficio de maestro barrillero desapareció a mediados del siglo XIX, después de que el francés Solvay descubriera la forma industrial de obtener la Sosa.

Majano. Montones de piedras que se forman con las sobrantes de realizar la demarcación de dos propiedades, y que sirve para poner al abrigo del viento al ganado.

Maniantal. Deformación de “manantial”

Mantecao. Deformación de “mantecado” dulce hecho en la Mota con manteca de cerdo, harina y azúcar. También son famosos los “mantecaos” de canela y de limón.

Maquila. Porción de grano o de harina que el molinero percibe por la molienda. También se usa para la aceituna cuando se lleva a la almazara

Marro. juego de chicotes parecido al pilla pilla, que se jugaba en dos bandos, uno enfrente del otro. Consistía en coger o tocar al del bando contrario y retirándose a su bando, (su pared) situándose de espaldas y dando una patada contra la pared, antes de volver a salir …

Matachín. Persona que su oficio consiste en matar a los cerdos y despiezarlos.

Media Fanega. Medida de capacidad para medir granos, sal y demás cosas secas, que consistía en un cajón de madera alargado con una de sus caras inclinada,  y en la otra vertical con un asa, que se utilizaba para medir el grano antes de envasarlo en sacos.

Una fanega de áridos equivalía en Castilla a 55,501 litros

Metijoso.  (adjetivo) Persona que se entromete donde no procede

Miaja. Migaja de pan

Migas. Plato de cocina típico en la Mota y en toda la Mancha. Hay dos variantes:

“Migas de duz” (dulces) que llevan harina de trigo, agua, corteza de limón y canela en rama.

“Migas ruleras” (o de pastor) que se hacen en la sartén con torreznos de cerdo, ajos y tostones de pan

“ pajecillos y truhanes de pocos años y de poca experiencia, que, a la más necesaria ocasión y cuando es menester dar una traza que importe, se les yelan las migas entre la boca y la mano y no saben cuál es su mano derecha”. (El Quijote,I cap. XXII)

Mirasoles. Deformación de “Girasoles”

Monecillo. Monaguillo

Mojete de tomate. Plato de cocina típico de la Mota y de toda la Mancha.

Ingredientes (para 4 comensales): 1kg. de tomate en conserva, 4 huevos cocidos duros, 100gr. de atún en escabeche, 100gr. de cebolletas, 100 gr. de aceitunas, 150 gr. de aceite de oliva y sal.

Preparación: En una cazuela de barro se pone el tomate troceado, se añade el atún desmigado, la cebolla en rodajas, el aceite y la sal. Se remueve y antes de servirlo se añaden las rodajas de huevo y las aceitunas.

Morteruelo. Plato típico de la Mota y de gran parte de la provincia de Cuenca.

Ingredientes para 10 personas: ½ liebre o ½ conejo de campo, 1 perdiz, ¼ de gallina, ¼ de jamón serrano, ¼ de hígado de cerdo, ¼ de panceta, 300 gr. de pan rallado, 150 cl. de aceite de oliva, sal, pimentón, alcaravea, clavo y canela.

Preparación: Se limpian bien las carnes, se pelan la gallina y la perdiz y se pone a cocer todo durante 3 horas. Después de cocidas, se quitan los huesos y se pica todo muy fino. Guardar el caldo de la cocción.

En un perol grande ponemos el aceite a calentar y luego añadiremos el pimentón, que se deja freir solo unos segundos y se le añade el caldo de la cocción, más las especias y la sal. Cuando empiece a hervir se añade el pan rallado, dejándolo cocer unos cinco minutos, después se le añade toda la carne picada y se deja cocer a fuego lento durante 20 minutos. Hay que remover constantemente para que no se pegue. Se añade la sal y se sirve caliente.

Mu. Abreviatura del adverbio “Muy”, que según la Real Academia de la Lengua Española, significa, antepuesto a nombres adjetivados, adjetivos, participios, adverbios y modos adverbiales, para denotar en ellos grado superlativo de significación.

“Llegas mu tarde”

Nublao. Cielo cubierto de nubes

“Este chicote es más malo que un nublao”

 Ofrecimiento. Según el DRAE acción y efecto de ofrecer u ofrecerse. En la Mota se trata de un evento religioso que se celebra en el atrio de la iglesia y que consiste en entrar a ofrecer cosas (objetos o dinero) a la Virgen.

Olla podrida. Antiguo plato típico de la Mota y de la Mancha, cuyos ingredientes eran: Diferentes tipos de carne: de vacuno, de carnero, cerdo, perdiz, pollo; a lo que se añadía todo tipo de verduras: judías blancas, verduras, ajos, etc. Se cocía todo junto a fuego lento durante mucho tiempo, se dejaba reposar y se volvía a cocer. Siempre en olla de barro.

“Y Sancho dijo: aquel platonazo que está más adelante vahando, me parece que es olla podrida, que por la diversidad de cosas que en las tales ollas podridas hay, no podré dejar de topar con alguna que se sea de gusto…” (El Quijote, II, cap. XLVII)

Onzuelo.  Deformación de “Orzuelo” grano pequeño que sale encima del párpado.

Pa.  Abreviatura de la preposición “Para”

El zagal que vuelve de la viña con un hambre que ni “pa” qué

-“¡Madre!, ¿pa quien son esas sopitinazas?”

– “Pa ti hijo mío”.

– “¿Pa mi esas sopìtinillas? ”

De repente, al saber que eran “toas pa el” se le habían hecho pocas…

Pachasco. Contracción resultante de unir los vocablos para y chasco.

Pachorra. Dícese del estado ánimo de una persona con alto grado de pasotismo y ganduleo

Paecer. Parecer, opinión

Unos transportistas, padre e hijo, que  venían con su camioneta,  por la carretera de Quintanar a la Mota, bajando la Cuesta Grande, antes de llegar al Cerro Mingote …, cuando el padre  le dice al hijo (que conducía):

  • Oye, ¿no te “paece” que corre esto mucho?
  • ¡Eso digo yo!, le contesta el hijo, pero el caso es que yo no le piso…

(un camión cuyo conductor se había dormido, les iba empujando por detrás…)

Pairazos. Forma despectiva de “paer” (pared) que se utilizaba para denominar las construcciones de tapial que se encuentran en ruinas

Pairazos de la Venta de Malabrigo“Pairazos” en la Venta de Malabrigo, en el camino de Mota del Cuervo a Campo de Criptana. Venta a la que posiblemente se refería Cervantes en el Quijote

Pan sobao. En la Mota se llama así al pan candeal. El pan sobao de la Mota tiene mucha fama por su sabor, el color blanco de su miga y por la forma característica de hogaza con dos o tres picos (canteros)

Partir la nube Acción que se hacía para provocar la lluvia, que consistía en lanzar un “cobete” (cohete) o un gran petardo hacia la nube para provocar su descarga.

En la Mota se subían los mozos a la sierra de los molinos provistos con un tubo metálico y dentro un gran petardo para disparlo hacia la nube.

Pasar vinaera. Tarea del campo que consistía en pasar un garabato con unas cuchillas larga apero específico, con una mula para limpiar  las malas hierbas que crecían entre las viñas.

Patente. Compensación que se exige en la Mota a los mozos forasteros que se ennovian con una chica del pueblo, que consiste en convidar a un grupo de mozos de la Mota. En caso de no querer “pagar la patente” se le arroja al forastero al pilón.

Peazo. Deformación de “Pedazo”, trozo. Según el DRAE: Parte o porción de algo separada del todo.

“Este chicote es un peazo de pan”

Pellica. Prenda de abrigo realizada con piel de cordero. Zamarra de pastor

Picota. Columna de piedra, junto a la que la Inquisición ajusticiaba a los reos. En la Mota, que era una villa con jurisdicción propia, se tiene constancia de que la Picota estaba situada en la Plaza de la Cruz Verde (símbolo de la Inquisición). Al parecer fue destruida por un rayo a principios del siglo XVII.

          Carta de Teresa Panza a Sancho Panza: “…la fuente de la plaza se secó, un rayo cayó en la picota…” (El Quijote, II, cap. LII)

picota de Quintanar2
Picota de Quintanar de la Orden, o Royo de Justicia, similar a la que hubo en Mota del Cuervo.

Piquera.  Ventana que había en las casas de labranza en la  Mota, que daba al pajar, y que servía para descargar la paja directamente desde el carro.

Pita. Órgano sexual masculino

Peoná.  Viene de “Peonada” Jornada de trabajo de un peón

Pleita. Cinta trenzada de esparto con la que se hacen cestas, esteras, espuertas, etc. Hacer pleita era uno de los entretenimientos principales en los días de lluvia, cuando no se podía ir al campo.

Porretas (en). Desnudo/a, sin ropa

Portás. (Portadas). Puertas grandes en las casas de labranza para entrar las caballerías

Quejica. Persona que se queja sin motivo

Quinteria. Casa de labor en medio del campo

Reata. Conjunto de mulas puestas en fila que tiran de un carro.

Redina. Recipiente redondo, metálico o de barro, con un pitorro y dos pequeñas asas para poner un atadero y colgarlo. Servía exclusivamente para llevar el aceite que se usaba para cocinar en el campo.
Alcuza

Redina

Rodillo. Cilindro de piedra que servía para alisar la era, para poder luego trillar el trigo y/o la cebada
“Érase que se era un rodillo en una era”

RODILLOS y molino
Rodillos de piedra junto a un molino de viento en Mota del Cuervo.

Salicor de la Mancha: otra definición es Barrilla, planta de la familia de las Quenopodáceas de la que se obtenía la Sosa. En la Mota, hasta el siglo XIX se cultivaban grandes extensiones de esta planta. En ocasiones se sembraba junto al trigo o la cebada, de forma que si el año venía lluvioso, se malograba la barrilla y si venía seco, se obtenía buena cosecha de barrilla y no se lograba el trigo o la cebada.

Sandrajas. Dulce típico exclusivo de Mota del Cuervo, que consiste en unas tortas planas, de masa de harina de trigo, aceite y huevos, a las que, antes de la cocción, se les hacen varios pliegues, entre los que se añade aceite de oliva. Esta palabra no viene en el diccionario de la RAE

Sapo. En la Función de Ánimas, una especie de toro embolao que consiste en que un mozo se pone debajo de una figura de toro con sus astas ardiendo y se mete por donde más gente hay.

Sayas. Vestido de mujer

Sera. Gran cesto de pleita que se utilizaba para transportar las uvas en el carro. Últimamente se hacían de goma.

Serrín de Madrid. expresión que definía el sobrante de los bizcochos que se quedaba adherido al papel donde se cocían, y que se vendía, desmenuzado, en las confiterías. Su aspecto era parecido al serrín de la madera.

En una ocasión un confitero de la plaza mayor, voceaba en su tienda: “serrín de Madrid” y lo repetía sucesivamente, para formar un giro político y dar otro significado a la expresión. Sucedía en la época de la guerra civil española, y decía: “Se rinde Madrid” “Se rinde Madrid” aludiendo a la capitulación de la capital. Esto dicho en la Mota (zona roja) podía tener consecuencias indeseadas, pero esta soflama quedaba “camuflada” con la supuesta procedencia del “serrin” (Madrid)

Tajá.  Abreviatura de Tajada. Trozo de carne guisada

Tíburi. Carro pequeño que servía para transportar una o dos personas, tirado por un caballo, una yegua o una mula.

En la Mota uno de sus médicos visitaba a sus pacientes en su tíburi y lo dejaba atado a la rejas de la casa del paciente.

Titos.  De nombre botánico “Lathyrus sativus L.”, planta más conocida como almortas, o guijas, una leguminosa parecida a los garbanzos pero aplastados y cuadrados, cuya harina aún se cocina en forma de gachas y que en épocas de escasez fue alimento habitual de la población, llegando su elevado consumo a producir la enfermedad del Latirismo (una especie de parálisis de los miembros inferiores), que se manifestó especialmente en aquellas personas que, diariamente, se alimentaban de esta legumbre sin ingerir otras proteínas. (ver más información sobre este cultivo en Mota del Cuervo).

Toconero. Oficio ya desaparecido en la Mota, cuya labor consistía en sacar los tocones de encina que quedaban debajo de la tierra tras cortar el árbol por el tronco.

En la edad media, la Mota estaba rodeada de bosques de encinas o carrascas. El “ansia” por destinar cada vez más tierra a la labranza, hizo que se cortaran grandes extensiones de carrascas, dejando los tocones enterrados, hasta que posteriormente eran retirados por estos braceros específicos.

Trabajar por la costa. Trabajo que se hacía únicamente a cambio de la comida, sin percibir otro tipo de salario.

Trajín. Tiene varias acepciones: Referida al trabajo (Está trajinando en el campo), a una persona que tiene fijación con algún asunto (Vaya trajín te traes entre manos), o a querer tener relaciones sexuales (A esa me la quiero trajinar).

Truje. En lugar de traje (pretérito indefinido del verbo traer)

        “No se atenga a eso, señor, respondió Sancho, porque le hago saber que también fue de oídas la vista y la respuesta que le truje, porque así sé yo quien es la señora Dulcinea como dar un puño en el cielo”. (El Quiote, II, cap. IX).

Viso. Prenda de vestir femenina que se ponía debajo del vestido

  • A esa “hermana” (señora) se le va viendo el viso

Yunta. Pareja de mulas para labrar el campo.

Yunta de Mulas (E. Riquelme)
Yunta de mulas arando en el campo (foto de E. Riquelme)

Zacho.  Herramienta para “zachar” o cavar la tierra para que de mejores frutos.

Pedro Martín de Campos, personaje ilustre nacido en el siglo XVIII en Mota del Cuervo, cita en un libro de botánica: “peonada de zacho, fanega de trigo” aludiendo a que cuanto más se cave la tierra mejor cosecha se obtiene.

Zascandilear. Andar de un sitio para otro, sin ir a nada concreto.

Zote. Ignorante, torpe, idiota.

“Es un zote el que estudió y es ignorante en letras”. (vocabulario de refranes de Correas). También es interesante notar que la forma italiana de Quixote es Chisciotto, y que en napolitáno “ciuoto” significa “estúpido”. Cervantes sabía italiano y por aquel entonces Nápoles era posesión española. No es extraño que Dorotea-Micomicona llamara a don Quijote “don Azote” aludiendo a los disparates del hidalgo…(“Otra manera de leer el Quijote: Historia, tradiciones culturales y literatura” de Agustín Redondo).

FIN.

 

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José Manuel González Mujeriego

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Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

Don Sabino Fuentes Díaz (Insigne Maestro)

Don Sabino fc - copia

DON SABINO FUENTES DÍAZ, nace el 30 de diciembre de 1894 en Carabanchel Alto (Madrid), en aquel entonces, un municipio de la provincia de Madrid situado al suroeste de la capital, en donde, a finales del siglo XIX, se establecieron muchas residencias de verano de las principales familias de Madrid, en contraste con Carabanchel Bajo (municipio colindante) en donde se asentó más la industria. Ambos Carabancheles fueron anexionados a Madrid capital a partir de 1948, pasando a ser dos barrios de Madrid.

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Calle Eugenia de Montijo de Carabanchel Alto en 1926. En primer término las vías del tranvía (foto Biblioteca Digital, Memoria de Madrid)

En aquella época reinaba en España Alfonso XIII , que contaba con solo 8 años de edad. La jefatura del Estado la ostentaba su madre, Dª María Cristina de Hasburgo-Lorena, apoyada sucesivamente por los líderes del partido conservador (Cánovas) y del partido liberal (Sagasta), hasta el año 1902, en el que el rey fue proclamado mayor de edad.

Una época convulsa en la que España entró en guerra con Estados Unidos y perdió sus últimas colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas en 1898.

Don Sabino estudió en el Seminario Menor de Alcalá de Henares, de aquí que dominara tan bien el latín. A los pocos años abandonó los estudios eclesiásticos, y comenzó a ayudar a su maestro D. Joaquín Rivero, que daba clases en su pueblo, Carabanchel Alto. La admiración de Don Sabino por su maestro, la persona que tanto le ayudó en su formación académica, veremos que se reflejó en su actuación futura. El presidente de honor de nuestra Asociación de la Historia, D. José Zarco, alumno aventajado de Don Sabino, llegó a conocer en Madrid al venerado maestro de Don Sabino, D. Joaquín Rivero, siendo éste ya muy anciano, en una de las visitas que Don Sabino le hizo en Madrid.

Seminario Menor de Alcalá de Henares

Fachada del Seminario Menor de Alcalá de Henares, Madrid. (foto Google)

Con la ayuda y la preparación de su prócer D. Joaquín Rivero, Don Sabino cursó por libre la carrera de magisterio en la que fuera la primera Escuela Normal del Reino,  y superó brillantemente los exámenes que le otorgarían el título de Magisterio, expedido por la Escuela Normal -Seminario Central de Maestros, Pablo Montesino, situada en la calle de San Bernardo, nº 80 de Madrid, frente a la Iglesia de Monserrat, en lo que antaño fuera un convento de monjas clarisas y que actualmente es el Instituto  de Educación Secundaria “Lope de Vega”. Esta escuela de maestros, cuyo primer director fue Pablo Montesino, funcionó como tal desde el año 1939 al 1995.

La reforma educativa que se emprendió desde esta Escuela Normal fue considerable y abarcó a la enseñanza primaria, profesional y superior. Se fijaron los requisitos y circunstancias para que un maestro pudiera ejercer como tal.

 

Escuela Normal de Madrid

Edificio (de fachada roja) donde estuvo situada la Escuela Normal –Seminario Central de Maestros, en la calle San Bernardo, nº 80 de Madrid. Actualmente IES Lope de Vega (foto Google)

Una vez terminada su carrera, Don Sabino fue destinado a Los Hinojosos [1], en donde además de maestro de enseñanza, llegaría a ser elegido Alcalde. En el desempeño de su alcaldía y en sus numerosos viajes a Cuenca, tuvo la oportunidad de conocer al moteño D. Trifón Zarco Contreras, Maestro Superior en la Escuela de Magisterio de Valencia, que había ejercido de maestro en Elche, y que fue alcalde de Mota del Cuervo[2]. Él fue quien le animó a concursar por una plaza de maestro en la Mota.

El 1 de mayo de 1927, siendo Alcalde D. Trifón Zarco Contreras, Don Sabino se trasladó a Mota del Cuervo[3], y comenzó a ejercer su magisterio en las Escuelas del Santo. Se instaló, junto a su familia, en un piso que estaba situado justo encima de las Escuelas, donde él ejerció su magisterio. Estaba casado con Doña Tomasa Miguel. Vivía con ellos su madre política Doña Ruta, que falleció en nuestro pueblo y posiblemente esté enterrada aquí.  Tenía tres hijas: Carmen, Teresa y Rita. Anexo a la vivienda, Don Sabino tenía un despacho donde, de forma particular, y fuera de sus horas lectivas como maestro público, preparaba a los Bachilleres y daba clases de ampliación de cultura general.

El edificio que albergaba las Escuelas del Santo, fue inaugurado el día 15 de noviembre de 1885, siendo alcalde de Mota del Cuervo D. Gregorio López y López, concretamente se abrió 10 días antes de morir el Rey Alfonso XII [4]. En ese mismo año se inauguraba la oficina de telégrafos en Mota del Cuervo, que estuvo situada en el Portazgo[5].

El edificio de las escuelas dio su nombre a la primitiva Calle del León, donde se situó, y abarca toda una acera de la Calle de las Escuelas, desde la Calle Mayor (frente a la Ermita del Santo) hasta la Calle Ramón y Cajal. Albergaba, en su planta de calle, varias aulas (unas para chicas y otras para chicos) y en el piso superior estaban las viviendas de los maestros. Concretamente el aula de D. Sabino estaba situada al final de la escuela, según se entraba por la Calle Mayor, las ventanas del lado derecho daban a la calle de Ramón y Cajal.

 

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Edificio de las Escuelas del Santo en la actualidad. (foto Google). En primer plano las ventanas del aula de Don Sabino, que daban a la Calle Ramón y Cajal.

 

Don Sabino era un hombre con una gran formación académica, con amplios conocimientos en diferentes materias, tanto de ciencias, como de letras. Además de una destacada formación musical que le permitía dar clases de solfeo [6] e interpretar piezas con su violín. Una persona querida y respetada por sus alumnos. Su ideología política era de izquierdas, con un talante moderado. Llegó a ser secretario, en Mota del Cuervo, del partido de Izquierda Republicana, un partido fundado por Manuel Azaña en 1934, dos años antes del comienzo de la guerra civil española. Este partido provenía de la fusión de otros partidos de izquierda con el de Acción Republicana (que también fundara Azaña en 1925), cuyas señas de identidad eran: El laicismo, el autonomismo, la reforma agraria y la reforma del ejército.

El domingo 12 de abril de 1931, hubo elecciones municipales en toda España. En las ciudades: Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Zaragoza… ganaron ampliamente las izquierdas con el triunfo de la coalición republicano socialista. En cambio, en las zonas rurales ganaron los monárquicos. El martes 14 de abril en la Plaza Mayor de Mota del Cuervo, donde se celebraba el habitual mercado de los martes, los moteños, vieron llegar el autobús de línea, procedente de Madrid, luciendo una enorme bandera tricolor, con los colores de la República (roja, amarilla y morada). Así, de esa forma, se enteraron de que, como consecuencia de las elecciones municipales, se había proclamado la II República, siendo su presidente D. Niceto Alcalá Zamora y D. Manuel Azaña el Jefe de Gobierno.

Autobús de línea con la bandera republicanaAutobús de línea con la bandera republicana. Año 1931

Supieron también los moteños, que El Rey Alfonso XIII había pasado por nuestra carretera general (N-301), ese mismo lunes de madrugada, procedente de Madrid, para abandonar España. Sin abdicar de su corona, salió por el puerto de Cartagena. Allí embarcó en un buque de la Armada, con bandera monárquica, hasta el puerto francés de Marsella. Posteriormente, el rey se exiliaría en Roma.

En esos días no hubo disturbios en la Mota. Unos 15 ó 20 días después si los hubo en muchas ciudades de España, sobre todo en las grandes capitales: Manifestaciones, huelgas, quema de Iglesias y conventos, saqueos, etc. También se perdieron gran parte de los tesoros religiosos y artísticos. En esa época se promovió la Ley de Reforma Agraria, que expropiaba aquellas tierras que sus propietarios directos no cultivaban, que pasaban a ser propiedad del Instituto de Reforma Agraria, para ponerlas luego a disposición (en usufructo) de los campesinos para su explotación colectiva o individual. Esa reforma no funcionó y el paro campesino seguía aumentando.

En las elecciones de 1933 ganaron dos partidos conservadores, que gobernaron durante dos años, y que devolvieron la propiedad de las tierras a los latifundistas. Finalmente estos dos partidos no fueron capaces de entenderse y se convocaron nuevas elecciones. Así la izquierda, que nunca reconoció los resultados de las elecciones de 1933, se unió para formar el Frente Popular, con lo que ganaron las nuevas elecciones de 1936, siendo designado Azaña nuevo Jefe de Gobierno.

La falta de diálogo entre los políticos de izquierda y derecha, el cúmulo de errores desde 1931 al 1936 dieron como consecuencia el comienzo de la guerra civil, con el alzamiento militar de las tropas de Canarias y Marruecos al frente del General Franco. Una guerra que duraría hasta el 1939, en la que los ciudadanos se vieron obligados a intervenir, en uno o en otro bando, con los graves perjuicios que se ocasionaron durante el tiempo que duró la misma y durante la posguerra. La Mota permaneció en la zona republicana hasta el final de la guerra.

Don Sabino era una persona pacífica. Nunca se implicó con los sucesos luctuosos que, lamentablemente, ocurrieron durante la guerra en Mota del Cuervo y en otros muchos lugares de España. A finales de 1938 o principios del 39, llamaron a filas a los mozos de hasta 45 años (quinta de 1915) y Don Sabino con 44 años, tuvo que incorporarse al Ejército Republicano. Sus alumnos/as fueron asignados a la escuela de Doña Julia Gandía.

En 1939, al finalizar la guerra civil, tras la victoria del General Franco, se implantó un nuevo modelo educativo, que deslegitimizaba el modelo de la República, desapareció la coeducación[7] de la escuela pública y se implantó la asignatura de Formación del Espíritu Nacional. Don Sabino continuó, después de la guerra civil, con su gran labor docente [8], como maestro de la escuela pública y como profesor, de forma privada en su propia casa, de una veintena de alumnos (más chicos que chicas) de Mota del Cuervo y de algún que otro pueblo vecino, que preparaban el bachiller por libre [9], o de aquellos que querían ampliar su cultura general.

Fue un trabajador incansable. En aquel entonces se decía “pasas más hambre que un maestro de escuela”, en alusión al pequeño salario que éstos percibían, lo que les obligaba a buscar otras fuentes de ingresos, a base de dar clases particulares. Tenemos constancia, de que el 6 de junio de 1942, a Don Sabino y a otros muchos maestros, le subieron el salario a un total de 7.200,- Ptas. anuales[10], con lo que, por primera vez, los maestros superaron al salario medio de la época.

Don Sabino, era paciente, solo excepcionalmente se enfadaba con algún alumno muy travieso, e irresponsable. ¡No pegaba!, algo excepcional en aquellos tiempos, donde el castigo físico a los alumnos estaba al orden del día. Solo pequeños castigos para imponer su autoridad.

Preparaba un programa de actuación escolar antes de empezar cada curso y tenía a los escolares distribuidos en pequeños grupos para impartir la enseñanza con instructores, escogidos entre los más aventajados de sus propios alumnos, entre los mayores y más instruidos.

Clase de D. Sabino

Clase de Don Sabino (fuente: Los Legados de la Tierra Ayto. Mota del Cuervo)

Al grupo o sección de mayores, o más instruidos les enseñaba toda clase de materias, pero insistía mucho en la redacción que se hacía después de la lectura de un tema en voz alta. El Quijote se leía casi diariamente en un semicírculo alrededor de la mesa, de pie y en voz alta, para aprender a leer correctamente. Se daban Ciencias Naturales, Geografía, Historia, Matemáticas, Dibujo, Poesía y Biografías de hombres ilustres y literatos importantes. Era muy exigente con la ortografía y se estudiaba la geografía con mapas nuevos, adaptados a la nueva dimensión de España, tras la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

Los alumnos editaban un pequeño periódico que se llamaba “Vida Escolar”. Lo hacían con una multicopista de gelatina y tintas especiales. Para comprar el primer material, cada alumno tuvo que aportar 0,50 Ptas. (dos reales). El director era Agapito Martínez.

Vida Escolar n 1

Vida Escolar n 1, 2

Algunas páginas del periódico “Vida Escolar” (foto gentileza de Francisco Martínez Bascuñana)

Para reflejar el trabajo de cada día existía el “Cuaderno de Rotación” que pasaba correlativamente por cada uno de los alumnos.

Don Sabino creó en Mota del Cuervo una  Mutualidad Escolar[11], con el nombre de: “Joaquín Rivero” ,gemela de la que tenía su maestro (ya aludido) en Carabanchel. Había una cuota mínima de 0,10 Ptas.  (una moneda conocida vulgarmente como “perra gorda”) semanales y máxima de 0,25 Ptas. En una cartilla se iban haciendo los asientos correspondientes a las aportaciones. La idea era la de fomentar el ahorro y la solidaridad desde la escuela. Con motivo de la guerra aquello quedó suspendido. Luego, según nos cuenta uno de los alumnos, a los 18 años, llegó a cobrar alguna cantidad.

El 9 de mayo de 1932, en el periódico de Toledo “EL CASTELLANO”, un diario católico de información general, (que se vendía al precio de 0,10Cts.de Pta.), se publica un artículo que trata sobre Mutualismo Escolar, y premian a varios maestros nacionales  de Castilla la Nueva, por su labor en la promoción entusiasta de las distintas asociaciones de la Mutualidad, por su función pedagógica y social. Don Sabino Fuentes Díaz, de Mota del Cuervo (Cuenca),  fue premiado con 200 ptas. en metálico

También, por iniciativa de Don Sabino, se creó una biblioteca. Había una sección de libros para todos los chicos y otra sección que era solo para los mutualistas. Se hacían préstamos de libros para una, dos y tres semanas, según el tamaño de cada ejemplar. Había un talonario en donde se hacía constar el título de la obra, autor, número de volumen, fecha de entrega y fecha de devolución. En él tenía que firmar el alumno al retirar el libro prestado. Durante la guerra fue bibliotecario, un antiguo alumno de Don Sabino, D. José Zarco Castellano, aunque este cargo lo ejercía de forma altruista, fue denunciado como desafecto al Régimen y tuvo que dejarlo. En la Biblioteca tenían la colección Araluce (de una editorial ubicada en Barcelona, Calle de las Cortes, nº 392, especializada en lectura para niños) y entre los libros más demandados estaban los libros de aventuras y las biografías. Una iniciativa que fomentó entre los jóvenes la afición a la lectura.

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Ejemplar del Lazarillo de Tormes de la colección Araluce

 

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Foto de Don Sabino en primer término, con abrigo oscuro. (foto : Los legados de la Tierra)

Los alumnos más aventajados, se sentaban en la primera fila. Podemos citar algunos, en las distintas etapas: Entre los chicos estaba Agapito Martínez Morales, Rafael González, José Zarco Castellano… y entre las chicas (en la época de coeducación) estaban: Manuela Mujeriego Sáez,  Carmen Morales Cobo…

En la década de los años 40, Don Sabino preparaba a los 17 alumnos de Mota del Cuervo que estudiaban el bachiller, y que después se examinaban por libre, en el instituto San Isidro de Madrid.

Escuela de Don Sabino
Escuela de Don Sabino

Foto de Don Sabino, con los alumnos que preparaban el Bachiller, en el patio de columnas de la casa solariega de los Condes de Campillo en Mota del Cuervo, realizada el 2 de febrero de 1942. Empezando por los dos alumnos situados al fondo, en el centro, tenemos a Juan Alberto Martínez y Juan Antonio Martínez, en la siguiente fila, de izquierda a derecha están: Emiliano Zarco (el estanquero), José Zarco Castellano (el médico), Isabel Zarco (hermana del anterior), Julieta Martínez, Carmen Marrodán, José Luis Marrodán, en la siguiente fila de izquierda a derecha están: Antonio Martínez (el cura), Araceli Fernández (hija del Secretario del Ayuntamiento. que luego se marcharon a Sigüenza . Ella era farmacéutica de Calpe), D. Sabino (el maestro), Maruja Piqueras Sáez (hija del fundador de la Asociación de los Molinos y persona que aportó esta foto del grupo), Joaquín Marrodán (que fuera Premio Calderón de la Barca de Teatro)y Arturo Valero (profesor del IES Julián Zarco, con traje oscuro). En la primera fila, sentados, de izquierda a derecha: Ángel Morales Morales (empresario), Antolianín Castellano, Salustiano Zarco, Matías Moreno y Alejandro Mujeriego Sáez).

 

Don Sabino, en 1956,[12] cesó como maestro en Mota del Cuervo, al ganar un concurso de méritos en Alicante y desplazarse a esa ciudad para ejercer su magisterio, en donde permaneció hasta su jubilación anticipada, debido a que se encontraba ya enfermo.

Tenemos constancia de que D Sabino, en 1961, formó parte del Primer Tribunal de Alicante, como jurado para evaluar la oposición de los nuevos maestros que aspiraban al ingreso en el Cuerpo de Magisterio Nacional. Este documento es el último que conocemos sobre su participación activa dedicada a la docencia.

Don Sabino falleció en Alicante el 21 de junio de 1964 a los 70 años de edad, tras sufrir una larga enfermedad.

RECONOCIMIENTOS:

En el año 1950, un grupo de alumnos suyos que preparaban bachillerato y otros alumnos de la escuela pública, le hicieron a Don Sabino un emotivo homenaje, en reconocimiento a su gran labor formativa.

Don Sabino estaba en posesión de la Cruz de Alfonso X el Sabio. Galardón que le fue costeado por sus alumnos moteños. Un comité de estos antiguos alumnos se desplazaron exprofeso para condecorarlo en su casa de Alicante. Concretamente fueron los siguientes alumnos: los hermanos Vicente y Julio Peñalver (“Colorín”), Pedro Pablo Lillo Fernández Valencia, Emilio Marín Villegas, [11] Juan José Castellanos y José Zarco. El viaje lo hicieron en un Seat 600 que tenía Joaquín Marrodán. Don Sabino ya se encontraba muy enfermo.

Cruz de Alfonso X el Sabio

Don Sabino dejó huella en multitud de alumnos de Mota del Cuervo, por su gran profesionalidad y por sus numerosas cualidades humanas. Así, siendo Alcalde, D. Rafael Jiménez Crespo (en el periodo de 1983 a 1987), a instancias de su Teniente de Alcalde, D. Aníbal Martínez Bascuñana (maestro también de profesión, e hijo de D. Agapito Martínez, un alumno aventajado de Don Sabino), se tomó la decisión, en un pleno del Ayuntamiento, de ponerle el nombre de Don Sabino a una calle de Mota del Cuervo. Concretamente a la que, en otro tiempo, fuera la calle de los Mártires y antes calle de las Fuentes.

Rótulo de la Calle de Don Sabino

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Autor: José Manuel González Mujeriego
Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

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Artículo publicado en la Revista de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo, en abril de 2018 (ISSN: 2341-3352, ISSN digital: 2386-5172)

AGRADECIMIENTOS: esta investigación no hubiera podido hacerse sin la colaboración especial del Dr. D. José Zarco Castellano, alumno aventajado de D. Sabino y bibliotecario de su completa biblioteca escolar. También es de agradecer los datos aportados por otros alumnos de D. Sabino, como D. Florencio Laguía y D. Francisco Martínez Bascuñana.

 

BIBLIOGRAFÍA

EL ALCALDE. Retrospectiva  histórica de la alcaldía en Mota del Cuervo desde 1870 a 2007, editado por el Ayuntamiento de Mota del Cuervo en 2007.

LOS LEGADOS DE LA TIERRA Editado en 2009 por el Ayuntamiento de Mota del Cuervo.

HISTORIA DE NUESTRAS CALLES, desde 1870 hasta la actualidad: por  Francisco Javier Escudero Muñoz , Remedios Bobillo Jiménez y Rosalina Sanz Ugena . Editado en 2008 por el Ayuntamiento de Mota del Cuervo”.

SÍNTESIS DE HISTORIA DE ESPAÑA, 2004, Isabel Rivero, Editorial Globo, Madrid.

WEBGRAFÍA

LA LUCHA POR LA ESCUELA MIXTA. LA COEDUCACIÓN DURANTE LA II REPÚBLICA
https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/32/40/19benedi.pdf

POLÍTICAS DE PROTECCIÓN A LA INFANCIA: EL MUTUALISMO ESCOLAR EN LA II REPÚBLICA. Por Irene Palacio Lis de la Universidad de Valencia . 2009
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2963249.pdf

ESCUELA NORMAL DE MAESTROS PABLO MONTESINO
http://biblioteca.ucm.es/edu/la-escuela-normal-seminario-central-de-maestros-1839-1995

Diario “EL CASTELLANO” de Toledo
http://biblioteca2.uclm.es/biblioteca/ceclm/ARTREVISTAS/NUEVO/castellano/Pdf/7180.pdf

Boletín Oficial del Estado de 07-06-1942, pág. 4.138
https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1942/158/R04089-04175.pdf

 

NOTAS ACLARATORIAS:

[1] Durante la dictadura de Primo de Rivera.

[2] Trifón Zarco Contreras fue alcalde de Mota del Cuervo en el periodo de 1926 a 1927, siendo Jefe del Estado el Rey Alfonso XIII y siendo Presidente del Gobierno Miguel Primo de Rivera.

[3] En el Ayuntamiento está la toma de posesión de don Sabino.

[4]  Hay dudas sobre la fecha exacta de construcción de este edificio de las Escuelas del Santo. Según se indica en el libro: “Historia de nuestras calles, desde 1870 hasta la actualidad” editado por el Ayuntamiento de Mota del Cuervo, (en su pág. 45), se conserva en el Archivo Municipal el proyecto original de estas escuelas, fechado en 1898. Es decir 13 años después del dato de la inauguración el 15-11-1885 que aportamos en esta investigación.

[5]  El portazgo era un edificio que se encontraba a las afueras del pueblo, en el cruce de las carretera N-301 (Madrid-Cartagena) y N-420 (Córdoba-Tarragona). En ese edificio se cobraba el impuesto (portazgo) por el paso de ganados o mercancías.

[6] D. Florencio Laguía, uno de los alumnos aventajados que ayudaba a Don Sabino en la formación nocturna de los obreros del campo, asegura que Don Sabino le enseñó solfeo de forma gratuita. Nos dice que su maestro Interpretaba de maravilla, con su violín, la Misa de Angelis, acompañado por un pequeño coro de 4, ó 5 de sus alumnos. Los domingos deleitaban a los feligreses con una colección de cánticos gregorianos ajustados para el Ordinario de la Misa.

[7] Durante la II República, se implantó la educación pública, laica y gratuita (excepto para la Universidad). También se dispuso la Coeducación, o la no separación de sexos por aula, o lo que es lo mismo, la educación mixta, donde los niños y niñas debían formarse juntos, conforme a un mismo programa, y esta idea sería aplicable a todos los grados de enseñanza. Las escuelas religiosas se oponían a la Coeducación.

[8] Según parece, durante los años 40 fue concejal de cultura en el Ayuntamiento de Mota del Cuervo, siendo Alcalde D. Salomón Zarco Contreras. (fuente: Historia de las calles de Mota del Cuervo, pág. 98).

[9] Estos alumnos se examinaban posteriormente del Bachiller en Madrid, principalmente en el Instituto de San Isidro, donde impartía clases un profesor de ascendencia moteña.

[10] Según se recoge en el BOE, nº 158 de Boletín Oficial del Estado de 07-06-1942, pág. 4.138.

[11] El Mutualismo Escolar en España, tenía por objeto: el ahorro a interés compuesto, la constitución de dotes infantiles, la formación de pensiones de retiro para la vejez y cualquier otra forma de previsión o de bien social, como seguros de enfermedad, cantinas, colonias y viajes escolares  (Real Decreto de 7 de julio de 1911).

[12]  Según consta en el Archivo Municipal de Mota del Cuervo.

[13] Emilio Marín Villegas, trabajaba por aquel entonces en el Banco Central de la calle de Alcalá, en Madrid. Era uno de los buenos alumnos de la escuela de Don Sabino. Este Emilio, me cuenta José Zarco, que cuando estuvo en el ejército, en caballería, en lugar de irse de paseo, se quedaba a practicar mecanografía. Un teniente lo vio y lo arrestó, pero luego le premió.

Las mujeres en la vida y en la obra de Miguel de Cervantes

Últimos momentos de Cervantes, por Víctor Manzano

Para explicar mejor los parentescos entre las distintas mujeres que influyeron en la vida y en la obra de Miguel de Cervantes, nos remontaremos a su abuelo, D. Juan de Cervantes, casado con Leonor de Torreblanca una mujer culta y de buena posición, hija de un famoso médico-cirujano, que se ocupó de dar formación a sus cuatro hijos, incluida a su bella hija mayor, María de Cervantes, que complementaba su belleza con una cultura poco usual en las mujeres de la época, ya que muchas de ellas no sabían leer, ni escribir.

Juan de Cervantes, era un abogado de prestigio que ejercía su profesión en Guadalajara. Muchos de sus servicios los prestaba a D. Diego de Mendoza, Duque del Infantado. Sucedió que, un hijo natural del Duque, nacido de sus relaciones amorosas con una bella gitana, llamado D. Martín Mendoza, y apodado “El Gitano” se encaprichó de María, la hija mayor del abogado Juan de Cervantes y la cortejó, a pesar de que el hijo del Duque, ostentaba su condición eclesiástica como arcediano, o archidiácono de Talavera y Guadalajara.

El padre, como buen abogado, antes de permitir la relación carnal de D. Martín de Mendoza con su hija María, le hizo firmar un contrato por el que “El Gitano” se comprometía a pagar, a una fecha determinada, la elevada dote de 600.000 maravedíes.

 

arbol genealógico de la familia Cervantes

Este es el árbol genealógico parcial de la familia de Miguel de Cervantes, (realizado por José Manuel González Mujeriego, miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo). El árbol parte desde su abuelo Juan y llega hasta la nieta del insigne escritor. En este árbol, las mujeres están representadas con un cuadrado con las esquinas redondeadas, y los hombres lo están con los cuadrados normales. Los que contrajeron matrimonio están representados en líneas azules y los que tuvieron solo relaciones amorosas, se representan con líneas rojas.

 

Martín de Mendoza engendró en María de Cervantes a la hija de ambos, a la que llamaron Martina. Pasaron los años y el Duque se fue distanciando de María de Cervantes. A consecuencia de esa separación, le reclamaron al hijo del Duque que cumpliera con su compromiso de pagar lo acordado. Éste, adujo que ya había satisfecho con creces esa cantidad, en forma de regalos, según una larga lista de joyas y otros objetos de valor que presentaron en el juicio, a lo que María de Cervantes adujo, que una cosa son los regalos y otra los acuerdos firmados. Así que el noble alcarreño no tuvo más remedio que pagar lo acordado.

Como consecuencia de ese pleito, la familia de Juan de Cervantes tuvo que abandonar Guadalajara y los dominios del Duque del Infantado, para ello se refugiaron en la vecina villa de Alcalá de Henares, que por aquel entonces pertenecía a la diócesis del Arzobispado de Toledo, con el objetivo de huir de las “garras” y del territorio del poderoso Duque. Una vez establecidos en la ciudad del Cómpluto, vivieron a cuerpo de rey, mientras duraron los maravedíes.

Volviendo al árbol genealógico, vemos que, además de María de Cervantes, el matrimonio Cervantes-Torreblanca tuvieron otros tres hijos, a saber:

Juan de Cervantes, Andrés de Cervantes, (que llegaría a ser alcalde de la ciudad cordobesa de Cabra) y Rodrigo Cervantes (padre del insigne escritor), que  se formó como cirujano sangrador, una especie de practicante de la época que tenía bastantes conocimientos de esa profesión de paramédico.

Rodrigo de Cervantes se casó con Leonor de Cortinas, natural de Arganda, otra mujer culta y decidida, que no dudaría en hacerse pasar por viuda para conseguir un préstamo que permitiera la liberación de sus hijos cautivos. Tras contraer matrimonio con Rodrigo, Leonor tuvo un hijo, Andrés, que falleció al poco de nacer. Más tarde engendraron otros seis hijos: Andrea, Luisa, Miguel, Rodrigo, Magdalena y Juan. Todos ellos personas cultas, versados en letras. Los hombres se formaron también para la milicia. Miguel además se formó especialmente con el humanista Juan López de Hoyos en Madrid.

Andrea de Cervantes, la hermana mayor de Miguel, siguió los pasos de su tía María, fue cortejada, y concertada en matrimonio por Nicolás de Ovando, un joven procedente de una rica familia de solar conocido, naturales de Zamarrillas (Cáceres). Andrea mantuvo relaciones en Sevilla con Nicolás de Ovando, pero no llegaron a casarse. Fruto de esa relación nació Costanza de Ovando, a la cual su padre, Nicolás de Ovando, reconoció dándole su apellido y otorgando una gran dote económica a Andrea, su madre. En esta relación truncada, parece que tuvo que ver el fallecimiento del padre de Nicolás de Ovando, que tras su muerte, pasó el mayorazgo de la familia a Hernando de Ovando, a la sazón caballerizo de la Reina y alcaide de la Mota del Cuervo. Es posible que esa fuera una de las razones por las que Miguel de Cervantes no quisiera acordarse de ese “lugar de la Mancha”, donde su alcalde impidió que su hermana tuviera esos ansiados desposorios con su sobrino Nicolás de Ovando. También es posible que estos Ovando (uno de ellos llegó a ser Oidor de indias) no le favorecieran a Miguel de Cervantes su pase a América, como es posible que hiciera el otro alcalde de Mota del Cuervo, Pedro Muñóz de Otálora, también familiar de un Oidor de Indias. Por otro lado, sabemos que Andrea de Cervantes, declaró en el proceso de Juan de Espeleta (en Valladolid), que era viuda, mujer de Sante Ambrosio, un florentino y que antes estuvo concertada y desposada con Nicolás de Ovando. Por otro lado parece que tuvo relaciones con un italiano: Juan Francisco Locadelo, el cual por los favores recibidos, se compromete –ante escribano público- a donar a Andrea determinados bienes. También parece que tuvo pleitos con Alonso Pacheco Portocarrero, que junto con su hermano Pedro Portocarrero frecuentaban a Andrea y a Magdalena de Cervantes.

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Andrea de Cervantes

Luisa de Cervantes, fue la segunda hija de Rodrigo y Leonor. Esta profesó como carmelita y tuvo una vida plena dedicada a la religión.

Miguel de Cervantes, nuestro príncipe de las letras, era el cuarto de los hijos de Rodrigo y Leonor. Éste mantuvo relaciones con una tabernera, llamada Ana de Villafranca, más conocida como Ana Franca, antes de contraer matrimonio con Catalina de Salazar y Palacios, una mujer culta, natural de Esquivias (Toledo). Fruto de aquellas relaciones de Miguel de Cervantes con Ana Franca, nacería su hija Isabel de Saavedra, a la que Cervantes tardaría muchos años en reconocer como tal y en darle su segundo apellido. En ese reconocimiento y en la incorporación al seno de la familia Cervantes, tuvo que ver mucho la hermana menor de Cervantes, Magdalena, como se detallará más adelante.

Rodrigo de Cervantes, es el quinto hermano de Miguel, el cual estuvo preso como él en Argel. Ambos habían participado en la batalla de Lepanto. Sabemos que Rodrigo se ocuparía posteriormente en el servicio al rey, en la milicia, llegando a ser soldado aventajado y posteriormente alférez.

Magdalena de Cervantes, es la hermana menor de Cervantes, una de las que contribuyeron, junto a Andrea de Cervantes en la aportación dineraria para la liberación de Miguel de Cervantes de su cautiverio en Argel. (Andrea aportó 50 ducados y Magdalena 250). Ambas hermanas siguieron actuaciones parecidas en el sentido de reclamar cantidades dinerarias importantes a hombres de gran fortuna que habían incumplido las promesas de dote o de matrimonio, tras mantener relaciones amorosas con ellos. En el caso de Magadalena, una mujer culta y de buen parecido, que siguió los pasos de su tía María. Recibía hombres de mucho prestigio en su casa, tal es el caso de Alonso Pacheco Portocarrero, el lugarteniente del todopoderoso Juan de Austria, el hermanastro del rey Felipe II. También se le conocieron relaciones con el vasco Juan Pérez de Acelga y con ricos banqueros genoveses.

Juan de Cervantes, es el menor de los hijos de Rodrigo Cervantes y Leonor de Cortinas, del que no se tienen demasiados datos biográficos. En contra de lo habitual en la época, de poner el nombre del abuelo al primer vástago, en esta ocasión esperaron al último hijo para rememorar al abuelo Juan de Cervantes, el abogado que le ganó el pleito al hijo del Duque del Infantado.

Para finalizar, pasamos al siguiente escalón generacional, para referirnos a la sobrina y a la hija de Miguel de Cervantes.

Constanza de Ovando, como se ha dicho, fue hija de Andrea, la hermana mayor de Miguel de Cervantes, y de Nicolás de Ovando. Constanza tuvo relaciones con Pedro de Lanuza, a la sazón hermano del Justicia de Aragón (que fuera decapitado por orden del rey Felipe II). Tras mantener relaciones con ella durante un tiempo, renunció a casarse con Constanza y ésta le ganó un pleito de 1.400 ducados.

Isabel de Saavedra. Según hemos citado anteriormente, Isabel, era la hija de Miguel de Cervantes y de Ana Franca, que, tras casarse sin la aquiescencia de sus padres, y fallecer su primer esposo Diego Sanz del Águila, mantuvo relaciones con Juan de Urbina y Cortinas (¿pariente suyo?), el secretario de los duques de Saboya, que le puso a Isabel un piso en Madrid, donde al parecer llegaría a vivir Cervantes. Fruto de esas relaciones con Juan de Urbina, nacería Isabel Sanz Saavedra, la nieta de Miguel de Cervantes, la cual moriría a los pocos años. Para mantener las formas, en la etapa en la que Isabel mantenía esa relación con Juan de Urbina, la familia Cervantes concertó el matrimonio de la hija de D. Miguel con el conquense Luis de Molina, empleado de una ferrería en Cañizares, en la Serranía de Cuenca, propiedad de Juan de Urbina, donde al parecer estuvo Cervantes en alguna ocasión.

Con esta breve historia de la saga de los Cervantes, pretendo situar al lector en las circunstancias familiares que rodearon a nuestro Príncipe de las Letras, la influencia que tuvieron las mujeres en la vida y en la obra de Miguel de Cervantes, que hicieron posible su rescate de la mano de los Trinitarios, y también la consideración, el respeto y la defensa de los derechos de la mujer, algo difícil de valorar en aquella época, y que Cervantes refleja en muchos personajes femeninos de su obra, donde lo normal en otros autores, como Lope de Vega, es que sus historias acaben en bodas de parecido nivel social, cosa que en las obras de Cervantes no siempre ocurre, y se muestra tolerante en cuanto a las relaciones extramatrimoniales de las mujeres que intervienen en las mismas.

Por: José Manuel González Mujeriego

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Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo y
Director de su Sección Cervantina.

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BIBLIOGRAFÍA

ASTRANA MARIN, L. (2003) Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes, Edición de la Biblioteca Virtual Universal. Buenos Aires.

CERVANTES, M. de (1605/1615) El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Edición digital interactiva de la BNE. Madrid.

GONZÁLEZ MUJERIEGO, J.M. (2015),Lo que Cervantes calló, Madrid.

KRZYSZTOF SLIWA(2005) Sobre Andrea de Cervantes, Anales Cervantinos, Vol. XXXVII (http://analescervantinos. Revistas.csic.es).

LILLO ALARCÓN, E. (2016) Cervantes o la maldición de los Ovando,  (http://historiademota.com/lillodelamancha/2016/01/18/cervantes-o-la-maldicion-de-los-ovando-otra-vez-mota-del-cuervo-el-lugar-de-la-mancha/)

NAVAS OCAÑA, I. (2008) Las Mujeres del Quijote y la Crítica, Editorial Fundamentos, 2008

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En esta web, además de los aspectos relacionados con la vida de Miguel de Cervantes,   encontrará otros estudios relacionados con ese “lugar de la Mancha” del que Cervantes no quiso acordarse en El Quijote y en El Persioles, como:

Mota del Cuervo y a dos leguas El TobosoMota del Cuervo “El lugar de la Mancha”

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Mota del Cuervo y su naturaleza

Plaza Mayor de Mota del Cuervo coronada por sus siete molinos de vientoOtras crónicas de Mota del Cuervo

Don Sabino fc - copia

Personajes ilustres de Mota del Cuervo

 

Doña Asunción Ortega Belinchón, “La Serrana”

Hasta nuestros días ha trascendido la fama de Dª Asunción Ortega Belinchón. Para los más jóvenes como la persona que, en su día, donó el solar para la construcción del actual Instituto de Enseñanza Secundaria Julián Zarco de Mota del Cuervo, tal y como se reconoce en una placa a la entrada del Centro Educativo. Para los mayores como persona de gran fortuna, con grandes extensiones de terreno, que en su momento, construyó un Asilo de Ancianos en Mota del Cuervo.

Dª Asunción Ortega Belinchón, apodada “La Serrana” debido a que, en la Mota, a todos aquellos que provenían de la provincia de Cuenca, y habían nacido más al norte de la vecina población de Belmonte, se les consideraba de la Serranía de Cuenca y por ello ,se les llamaba “Serranos”. Aunque es posible que también se aplicara ese apelativo a todos aquellos que venían por la Vereda de los Serrano, una cañada real de la Mesta que atravesaba la península ibérica de norte a sur, que pasa por las inmediaciones de Mota del Cuervo y que continúa hacia el sur, hasta Andalucía.

“La Serrana” nació en Pinarejo (Cuenca) en el año 1880, en el seno de una familia con una gran hacienda, en una época que se dio en llamar “La Restauración Borbónica”, ya que tras la caída de la I República Española (1873/1874), subió al trono Alfonso XII, el hijo de Isabel II. El Presidente del Gobierno era, por aquel entonces, Mateo Sagasta, del Partido Liberal, partido que, hasta principios del siglo XX, se iría alternando en el gobierno con sus contrincantes del Partido Conservador de Antonio Cánovas. Un periodo en el que Conservadores y Liberales se turnarían pacíficamente en el gobierno, gracias al falseamiento electoral, a la compra de votos y a los llamados “pucherazos”. Esta situación se prolongaría hasta el año 1923, cuando Primo de Rivera se erigió como dictador. En aquella época a las mujeres no les estaba permitido votar, aunque hubo tímidos intentos de permitir el voto en elecciones municipales a determinadas mujeres (casadas y viudas), con independencia de su posición social o económica. Dª Asunción, desde que enviudara a los 47 años, gobernó una gran hacienda, donde trabajaban numerosas familias, que labraban sus cuantiosas tierras de labor en Mota del Cuervo, Pinarejo, Las Pedroñeras, Las Mesas…, y otras muchas personas que estaban a su servicio, como su chófer, u otros que desempeñaban tareas  domésticas en sus diversas casas en Mota del Cuervo, en Pinarejo, en Madrid… La primera vez que pudo ejercer su derecho al voto fue en el año 1933, cuando cumplió 53 años, al igual que le ocurrió al resto de las mujeres españolas. Todo ello gracias a la Constitución de 1931 promulgada por la II República.

Alfonso XII
voto femenino

En la foto de  arriba, el rey Alfonso XII. Abajo, el voto femenino en España. (Foto realizada por Indalecio Ojanguren. (Wikipedia) 

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Dª Asunción Ortega Belinchón y su esposo D. Luis Belinchón Ruiz-Zorrilla, acompañados por algunos de sus empleados y los hijos de éstos. (foto de los fondos de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo). En esta foto podemos reconocer algunos de las personas que están de pie, detrás de la Serrana y su marido. En el centro de la foto, de pie, está el mayoral de todos los ganados de la Serrana, D. Gregorio Pérez Castañó Jiménez, (apodado “Boquilla”), a la izquierda, su hija Juliana, a su derecha en la foto, con un medallón, está la esposa de Gregorio “Boquilla”, Dª. Jacinta Lopez-Gil Muñoz, más a la derecha en la foto le sigue el hijo de ambos, D. Tomás Pérez-Castaño López Gil (con un sombrero) que llegaría a ser el mayordomo general de todas las fincas de Dª Asunción, y más a la derecha a su hermana Ángela. Sentado a la izquierda de la foto, con un mandil, está D. Gregorio Cano Pedroche (el guardicionero que se encargaba de los numerosos arreos de las caballerías de la casa).

Dª Asunción Ortega Belinchón estuvo casada con D. Luis Belinchón Ruiz-Zorrilla, otro rico hacendado natural de la Fuente de Pedro Naharro (Cuenca), licenciado en derecho por la Universidad Central de Madrid en 1898, un político conservador, que llegó a ser director del Diario El Mundo, de Cuenca, durante los años 1910/1911. Fue  Diputado Provincial electo (en 1913 obtuvo 7.106 votos por el distrito de Belmonte-San Clemente) en la Diputación Provincial de Cuenca , y hombre muy influyente en la política española.

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Cabecera del Diario “EL MUNDO”, donde podemos ver como D. Luis Belinchón era el Gerente. (Gentileza del Centro de Estudios de Castilla la Mancha).

Por los ecos de sociedad de los periódicos de la época, sabemos que este matrimonio viajaba con mucha frecuencia por España, algo poco usual por aquel entonces. También en su periódico recogieron la noticia de su pronta enfermedad y su temprano fallecimiento, con tan solo 49 años de edad. Hecho que acaeció en su casa de la calle Valverde, nº 39 de Madrid, el 19 de abril de 1927

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Esquela de D. Luis Belinchón (ABC)

Esquela de Dª Asunción Ortega Belinchón 

Esquela de Dª Asunción Ortega Belinchón, acaecida 16 años después (ABC)

Llama la atención que tanto D. Luis, como Dª Asunción, tenían el mismo apellido Belinchón, por lo que cabría suponer que tenían algún parentesco. Hay quien asegura que, del matrimonio nacieron varios hijos, pero que se malograron al nacer. Así que no tuvieron descendencia. También sabemos que Dª Asunción estuvo viendo la posibilidad de adoptar a alguno de los hijos de un matrimonio que la Serrana tenía a su servicio en Pinarejo. Una práctica común en la época, pero que tampoco a ella le fue posible por la negativa de los progenitores, a pesar de que eran conscientes de la inmensa fortuna que heredaría el adoptado.

Dª Asunción tenía su casa principal en Mota del Cuervo, en la plaza del Toril, hoy llamada Plaza de Cervantes. Una gran casa solariega con el escudo de la familia sobre el dintel de la entrada principal y unas grandes caballerizas anejas a la casa. En la misma plaza, justo enfrente, tenía otra gran casa, también con sus caballerizas.

Nos cuentan los ancianos del lugar que, tras quedarse viuda, muchos días veían pasar el coche de Dª Asunción, conducido por su chofer Emilio Cobo, (de la familia de los llamados Garibanda), saliendo de su casa en la plaza del Toril de Mota del Cuervo, al parecer un Ford modelo T, de camino a Pinarejo. Dª Asunción era una mujer de mediana estatura, que lucía vestimenta elegante pero discreta, de color oscuro, con vestidos o faldas hasta los pies, al estilo de las mujeres de su época y tocada con un pequeño moño.

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Casas de Dª Asunción Ortega Belinchón en Mota del Cuervo, situadas una a cada lado de la plaza del Toril (Hoy plaza de Cervantes). La de la Izda. Casa principal con escudo heráldico (Foto JM. Glez, Mujeriego) y la de la derecha casa secundaria (patrimonio desaparecido), donde destacaba una cruz flordelisada sobre su dintel (Foto de E. Riquelme). Más tarde esa casa sería comprada por el suegro de D. Vicente Chocano, el farmacéutico.

Otra de las grandes casas que poseía Dª Asunción es la de Pinarejo, un pueblo de la provincia de Cuenca, cercano al Castillo de Garcimuñoz. La casa solariega donde ella nació, tuvo un gran escudo heráldico de la familia Ortega, que en el siglo XX se retiró y fue sustituido por una ventana.  En la foto siguiente podemos ver aún el esplendor de esa casa, propiedad de D. Juan Ortega, sobrino de “La Serrana”.

casa de Doña Asunción en Pinarejo.pngCasa de Dª Asunción Ortega Belinchón en Pinarejo (Cuenca). El escudo solariego que hubo sobre el dintel de la puerta, fue sustituido por una ventana. (Foto JM. Glez, Mujeriego)

Dª Asunción pasaba los inviernos en Madrid, donde poseía varios pisos. Concretamente sabemos que estuvo viviendo en un lujoso piso en la Gran Vía Madrileña, en un edificio situado enfrente del teatro Coliseum. Personas al servicio de “la Serrana”, que disponían de habitaciones en esa misma casa, aseguraban que, desde las ventanas del servicio, se veían los camerinos de las vedettes del teatro.

Durante la contienda de 1936, a la Gran Vía la llamaban coloquialmente la “Avenida de los Obuses”, debido precisamente a los numerosos bombardeos que sufría esta arteria, debido al asedio a la que estaba sometida por las tropas franquistas desde el Cerro de Garabitas.

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Edificio de la Telefónica, situado en la Gran Vía de Madrid, durante uno de los bombardeos franquistas (foto ABC).

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A la izquierda edificio de la Gran Vía de Madrid, donde vivió Dª Asunción Ortega Belinchón, situado justo enfrente del Teatro Coliseum, en la imagen de la derecha (1936 foto Fundación Guerrero).

Durante los veranos, “La Serrana” pasaba largas temporadas en el paraje denominado: “Castilla”, una finca junto a la Laguna de la Melgarejo, (una de las lagunas del Complejo Lagunar de Manjavacas) y cerca de un estupendo manantial (hoy desaparecido por el descenso del nivel freático de las aguas en la zona). Allí tenía Dª Asunción su “casa de campo”. Una construcción de recreo muy lujosa para la época, con un patio octogonal del que partían los diferentes pasillos para las numerosas dependencias. Todavía es posible ver los vestigios de los azulejos de la época en su suelo. Aún hay quien recuerda el numeroso séquito que acompañaba a Dª Asunción en esos desplazamientos a la Casa de Campo: criadas, cocinero, chofer, mayordomo, ama de llaves…

Casa de Castilla

Plano satelital (Google) de la zona junto al Complejo Lagunar de Manjavacas, donde puede verse la Casa de Castilla, donde La Serrana tenía su casa de campo.

ORIGEN DE LA FORTUNA

Según nos cuenta D. Vicente Ortega (el sobrino de Dª Asunción), esa gran fortuna que tenía su tía, provenía de un antepasado de la familia, un tal Juan de Ortega, que fuera capitán de don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador (Vivar 1048/Valencia 1099), y que en tiempos de la Reconquista, sería favorecido con una importante heredad como pago a los servicios prestados a la corona. Nuestro interlocutor nos asegura que este antepasado suyo y de Dª Asunción Ortega nació en Carrión de los Condes (Burgos) y murió en Villar de Cantos en el siglo XI.

Según la genealogía del apellido Ortega, vemos que éste es de origen real. Casi todos los genealogistas coinciden en asegurar que procede de los Duques de Bretaña, en Francia, cuando algunos miembros de esta familia acudieron en ayuda del rey D. Ramiro de León en tiempos de la Reconquista. La heráldica nos dice que el escudo que hay en la casa donde viviera Dª Asunción Ortega, en Mota del Cuervo, coincide en la representación de determinados caracteres con los propios de su linaje. En este escudo, podemos observar que contiene cuatro cuarteles, con sendas flores de lis en el 1º y 4º cuartel, que podrían identificar a los Ortega. En cambio vemos que en los cuarteles 2º y 3º no aparecen las ruedas propias del escudo original de los Ortega y en cambio si aparecen sendos lobos (lo que hace asemejar a este escudo con el linaje de los Chacón).

escudos de los Ortega.png

A la izquierda detalle del escudo heráldico de la familia, en su casa de Mota del Cuervo, con la flor de lis (de origen francés) en los cuarteles 1 y 4, propia de los “Ortega”. A la derecha escudo heráldico de los Ortega.

Fruto de la gran fortuna heredada por sus antepasados, al casarse, el matrimonio incrementó aún más su patrimonio. Sin duda alguna se trataba del mayor capital de la comarca. Mayor que el de los Condes de Campillo, otra de las grandes fortunas de Mota del Cuervo en aquella época. Aseguran los antiguos del lugar, que el capital de Dª Asunción, ascendía a más de 1.000Ha.de tierras de labor.

En Mota del Cuervo, las fincas más importantes estaban en la zona de la Dehesilla, Castilla y la zona de Manjavacas.

Yunta de Mulas (E. Riquelme)

Manchego arando con una yunta de mulas, año 1943, de “Memoria y Realidad” (gentileza de E. Riquelme).

Para labrar esos terrenos, Dª Asunción, tenía muchos empleados agrícolas, que a su vez utilizaban numerosas caballerías (mulas en general). Tenían una tropa en su casa principal de la Plaza del Toril, Se denominaba una “tropa” al conjunto de tres yuntas, de 2 mulas cada una, Es decir, una tropa estaba compuesta por 6 mulas, conducidas por un zagal para cada yunta y un mayoral para cada tropa. Tenían otra tropa en la casa de enfrente (casa que luego sería del suegro de D.Vicente Chocano). Otra tropa tenían en la Dehesilla, finca que, tras el fallecimiento de “la Serrana, comprarían los hermanos Montoro. Según parece, estos últimos  adquirieron las fincas de la Dehesilla y Castilla, que en total hacían una extensión de unas 300Ha. de tierra fértil, sin tener en cuenta la superficie de las lagunas de la zona. En una de esas fincas, concretamente en Castilla, era donde Dª Asunción tenía la ya citada Casa de Campo, donde iba en el verano. Otras 2 tropas tenía en la casa de Castilla, para labrar todo el terreno circundante.

En las Mesas tenía varias tropas más, también en las Pedroñeras. Esas heredades de las Mesas, de las Pedroñeras y parte de lo que tenía en Pinarejo lo tuvo que vender Dª Asunción para construir el asilo de la Mota. La mayor parte de las fincas de Pinarejo y la casa solariega, las vendió Dª Asunción a sus parientes los Ortega de Pinarejo. Según parece por un precio simbólico, dado el interés que tenía en que esa heredad permaneciera en la familia.

ADMINISTRADORES

Tamaña fortuna requería de muchos empleados, no solo de peones agrícolas, capataces o mayorales, que trabajaran el inmenso campo de labor que tenían, sino numerosos empleados domésticos, como ama de llaves para cada casa, mayordomo, chofer, cocineros, limpiadoras…. Además de todos esos empleados, para gobernar el grueso de la hacienda, tuvo Dª Asunción dos administradores, el primero fue D. Abelardo Tarrió Fernández, de gran formación universitaria, farmacéutico y abogado, natural de Mota del Cuervo. Era una persona influyente y con mucho prestigio, que vivió en la casa de la calle Mayor que hace un redondo chaflán con la calle Imperial. Esa casa la adquirió posteriormente D. Rafael Gismero.

Edificios calle Mayor Mota.png

Calle Mayor de Mota del Cuervo, en la foto de la derecha (E. Riquelme), haciendo un chaflán redondo, estuvo la casa de D. Abelardo Tarrió (el primer administrador de la Serrana). A la izquierda de esa misma foto, puede verse un edificio más alto situado en frente de la casa de D. Abelardo, que fue la casa de las Clementinas. En este último edificio modernista (patrimonio ya desaparecido) estuvo situado el Ayuntamiento republicano de Mota del Cuervo. (ver foto de la izquierda a color).

Tenemos noticia de que, durante la guerra civil española, D. Abelardo y su familia pasaron a la zona nacional, posiblemente en La Estrada (Pontevedra), donde D. Abelardo estudió de joven, y que posteriormente embarcó con su familia, hacia Argentina, hasta que finalizó la contienda.

En un momento dado, durante la guerra, por las causas que se detallarán más adelante, doña Asunción decidió cambiar de administrador. En una de las visitas que hizo D. Abelardo a la casa de Dª Asunción en Madrid, ésta no le recibió. “La Serrana” ya había designado como nuevo administrador a D. Rafael Fernández Granda, que más adelante sería su heredero universal, y sería la persona que tras el fallecimiento de Dª Asunción, vendría a Mota del Cuervo para liquidar o vender el patrimonio y más tarde para hacer la entrega del edificio del Asilo para la construcción del Instituto Julián Zarco. D. Rafael Fernández Granda tuvo un alto cargo en el Ayuntamiento de Madrid y más tarde trabajó para la Compañía Vasco Navarra . Falleció el 16-12-1998 a los 105 años de edad. (Según refleja la sección de necrológicas del diario ABC del 17-12-1998).

AVATARES DURANTE LA CONTIENDA CIVIL

Dª Asunción, durante la contienda permaneció en Madrid. A los dos meses de comenzar la guerra civil, el gobierno de Largo Caballero creó un organismo que se llamó la “Caja general de reparaciones de daños derivados de la guerra civil”. El objetivo era incautar a favor del Gobierno Republicano, legalmente establecido, los bienes de numerosos miembros de la aristocracia y de la burguesía española que apoyaron la rebelión franquista, o que simpatizaron con ella. Este es el decreto de creación de la Caja General de Reparaciones:

“No es verosímil que basten para enjugar el cuantioso quebranto material que ha de soportar nuestro país los bienes de los criminalmente responsables del movimiento sedicioso que ha atacado la legalidad constituida de nuestro pueblo. Pero, sin embargo, es bien justo que ellos sean los primeros en soportar el quebranto” (Wikipedia)

Dª Asunción Ortega Belinchón, al igual que otras grandes fortunas y miembros de la nobleza, fue considerada desafecta al régimen republicano y le fueron confiscados todos sus bienes durante el conflicto. Existen documentos que así lo reflejan en el Archivo del Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca. (Signatura PS-MADRID,1032.160). Existen también reseñas en el Ministerio de Agricultura, Servicio de expropiación de fincas rústicas sin indemnización, y así lo refleja también en el Boletín Oficial de la Provincia de Madrid, del 30-12-1938, que publica la lista de los desafectos al régimen, de donde hemos extraído el de “la Serrana”, como puede verse a continuación:

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Boletín Oficial de la provincia de Madrid (30-12-1938) donde aparece la lista de personas a las que la Caja general de Reparaciones les intervino sus bienes. A la derecha (ampliado) detalle de la lista donde aparece Dª Asunción Ortega Belinchón, junto a otras personas de gran fortuna.

Posiblemente con la difusión de estas expropiaciones, y el hecho de figurar en esa lista de desafectos al régimen, publicada en el Boletín Oficial, fue lo que ocasionó la visita de esos milicianos al edificio donde vivía Dª Asunción en Madrid. Nos cuentan que, a la portería de esa casa de la Gran Vía madrileña, en tiempos de la guerra civil española (1936-1939), llegaron unos 8 milicianos preguntando por Dª Asunción, y que el portero de la finca (puesto en su día allí por “La Serrana”), les dijo que estaba fuera de Madrid y que no regresaría hasta la semana próxima. Tal fue la naturalidad con la que el portero se expresó, debido seguramente a los continuos viajes de Dª Asunción, que los milicianos se lo creyeron y quedaron en volver a los 7 días. En cuanto se marcharon, subió el portero a avisar a Dª Asunción de lo acontecido y de las intenciones que esos milicianos traían.

Este suceso ocasionó el que Dª Asunción Ortega Belinchón, temiendo por su vida, solicitara ayuda a uno de los vecinos del inmueble, por aquel entonces, un alto funcionario del Ayuntamiento de Madrid, llamado D. Rafael Fernández Granda, el cual se brindó a protegerla , a alojarla primero en su casa, y después a facilitarle todo tipo de atenciones que tenían que ver, desde procurarle un sitio seguro,-sabemos que, después,  vivió cerca de la plaza de Chamberí-, hasta proveerla de los alimentos, tan escasos por aquel entonces en Madrid, debido al asedio de la capital. Otra de las personas que al parecer procuró ayuda y alimentos a la Serrana, durante su estancia en el Madrid asediado, fue el entonces delegado de Abastos de Mota del Cuervo, llamado Emilio Cobo, persona que, en otro tiempo, había desempeñado el cargo de chofer personal de “la Serrana”, a la que profesaba gran afecto. Con el devenir de los años, como hemos visto más arriba, este D. Rafael Fernández Granda llegaría a ser administrador general del capital de Dª Asunción, y más tarde heredero universal de esa colosal fortuna, tras el fallecimiento de la misma, acaecido en Madrid el 30 de julio de 1943, cuando “la Serrana” contaba con 63 años de edad.

Según parece la familia de D. Rafael Fernández Granda, la atendieron hasta el final y posiblemente por eso, la Serrana les dejó toda la herencia.

CONSTRUCCIÓN DEL ASILO DE ANCIANOS EN MOTA DEL CUERVO.

Dª Asunción Ortega Belinchón tuvo la idea de construir un gran Asilo de Ancianos, como no había otro en la comarca. Para ello no deparó en gastos. Primero compró una vieja casa solariega que fuera de Canuto Soriano, que fue la persona que tuvo la primera gasolinera de la Mota (en la calle Mayor). Esta casa solariega estaba situada en el mismo sitio donde ahora está el Instituto , en el número 1 de la actual calle de D. Sabino, y tenía un flamante escudo heráldico en su fachada principal. En el momento de su adquisición, la casa llevaba abandonada varios años, hasta el punto de que los chicotes la llamaban la “casa de los duendes”. Para acometer esta tamaña obra, Dª Asunción tuvo que vender numerosas fincas de labor. Concretamente, se sabe que vendió las fincas que tenía en Las Mesas, y en Las Pedroñeras y posiblemente parte de las de Pinarejo.

Tras el derribo de esta casa solariega, dispuso “La Serrana”, que vinieran una cuadrilla de 12 expertos maestros albañiles, que procedían de Socuéllamos, para construir el Asilo, un gran edifico de piedra, de tres plantas, con unos buenos cimientos, sólidas paredes, con un gran espacio central con columnas, con una capilla neomudejar en su interior, con unas enormes rejas de hierro fundido en las tres puertas delanteras, y dotado de servicios sanitarios en todas sus plantas. En aquella época no existía aún el alcantarillado municipal en Mota del Cuervo, tan solo había un primitivo sistema de saneamiento, en el entorno de la plaza, que se llamaba “El encaño de la Villa”, por lo que en el Asilo tuvieron que construir un sistema de saneamiento con la instalación de fosas sépticas. No obstante, antes de la finalización de las obras del Asilo, se desató la guerra civil española de 1936, con el levantamiento de las tropas franquistas en el norte de Marruecos. En ese momento aún faltaban por terminar las barandillas de las escaleras y la instalación de la luz y el agua. Así, que este edificio nunca llegaría a ser un Asilo de Ancianos, para lo que estaba destinado en un principio.

Luego, durante la guerra, por espacio de tres o cuatro días solamente, siendo alcalde de Mota del Cuervo, D. Saturnino Rodrígo Cano (1), este edificio, fue prisión. Sirvió para trasladar allí a los presos desafectos a la causa republicana, que hasta entonces habían estado presos en la Ermita del Santo y en la cárcel del convento de los Franciscanos –hoy edificio del Ayuntamiento- . Eran en las propias celdas de los frailes donde los encerraban. Al edificio del Asilo trasladaron a los presos que corrieron peor suerte. Muchos de ellos fueron condenados a muerte, en juicios sumarísimos que se hacían en el local de la iglesia parroquial, que por aquel entonces cumplía, además, la función de mercado de abastos (entraban y salían los camiones y los carros por las dos puertas de la iglesia). Las sentencias de los juicios eran leídas desde el púlpito.

Es conocido el intento de fuga espectacular de tres de esos presos en el Asilo, cuando ya estaban esperándoles en la puerta los coches que les llevarían a un destino cierto. De estos tres solo consiguió darse a la fuga D. José López Cañego, el veterinario que vivía en la Plaza Mayor, donde ahora está el Casino Moteño, por aquel entonces un joven de complexión atlética, que consiguió saltar desde el primer piso del Asilo al tejado de un edificio contiguo y desde allí a la calle. Los otros presos que le acompañaron no tuvieron la misma suerte, uno de ellos, D. Alberto Martínez, al caer se rompió una pierna y fue de nuevo capturado. El resultado es que, de aquel episodio, solamente el veterinario sobrevivió.

Tras la finalización de la contienda, la dictadura también utilizó este edificio del Asilo como cárcel para los republicanos.

DE ASILO A HOSPITAL DE GUERRA

A pesar de que le faltaban algunos detalles constructivos, durante la contienda civil, el edificio fue requisado para hospital de guerra. Se terminaron los detalles que faltaban, se puso la luz y se solicitó a la población de Mota del Cuervo que se donaran camas y ropa de cama para habilitar el edificio para ese fin hospitalario. Al frente del mismo hubo un capitán médico y en la planta de abajo se instaló una farmacia militar regida por un teniente farmacéutico. Al principio de la guerra el hospital estuvo a pleno funcionamiento, pero a medida que el frente se iba alejando de Mota del Cuervo, el hospital dejó de resultar operativo, al tener que desplazar a los heridos en el frente a mucha distancia.

Más tarde, este edificio fue cedido por Dª Asunción Ortega Belinchón para uso de la Falange Española, para lo que se desplazó desde Madrid, su administrador y heredero, D. Rafael Fernández Granda, el cual lo cedió en una especie de alquiler sin coste. La Falange y su sección femenina, estuvieron durante muchos años disfrutando de este magnífico edificio. También estuvo allí el Auxilio Social. En este edificio se desarrollaron también numerosas tandas de ejercicios espirituales.

asilo e instituto

A la izda. Edificio del Asilo por su parte trasera (Foto: F. García), a la dcha. Edificio del IES Julián Zarco por su parte delantera, construido sobre el solar del Asilo que fue donado por Dª Asunción Ortega Belinchón.

Además de la utilización del edificio por parte de la Falange, la parte trasera del mismo, se estuvo utilizando como campo de fútbol para el equipo local, hasta el año 1953 que se llevó al Campo de Santa Rita. El año 1957 se volvió a utilizar el Campo de Fútbol del Asilo por parte de los futbolistas del Mota del Cuervo. Los vestuarios estaban situados en la segunda planta del Asilo. Después éste edificio estuvo varios años cerrado. La Serrana, primero, y su administrador y heredero universal después (tras el fallecimiento de Dª Asunción), mantuvieron la propiedad del magnífico edificio del Asilo.

Equipo de fútbol en el Asilo

El último uso que se dio al edificio del Asilo, fue la utilización del campo de fútbol situado en la espalda del mismo. En esta foto podemos ver al equipo de fútbol de Mota del Cuervo en ese campo, aunque a la espalda vemos ya el nuevo edificio del instituto en construcción.(foto cedida por la Asociación Amigos por la Historia de Mota del Cuervo).

DE ASILO DE ANCIANOS A INSTITUTO DE BACHILLERATO

El Alcalde, D. Cipriano Palacios Lillo, durante su mandato (que ejerció desde 1962 a 1975), fue el que impulsó la construcción de un Instituto de enseñanza secundaria en Mota del Cuervo, y el que tuvo la idea de solicitar el Asilo al heredero universal de Dª Asunción (La Serrana en aquella fecha ya había fallecido) y éste, accedió a cederlo gratuitamente. D. Rafael Fernández Granda fue el que vino a Mota del Cuervo para formalizar la cesión del edificio, erigido sobre el solar que serviría posteriormente para la construcción del flamante Instituto Julián Zarco.

Por aquel entonces, era la época de la reconstrucción de los seis molinos de viento en Mota del Cuervo, impulsada por la Asociación de Amigos de los Molinos, que fundara Joaquín Piqueras Mujeriego. A muchas de esas  inauguraciones venía el Gobernador Civil de Cuenca, D. Eugenio López y López. El alcalde D. Cipriano Palacios Lillo, hombre de gran visión de futuro, aprovechó esos frecuentes contactos con el Gobernador Civil, y se empecinó en conseguir el primer instituto de bachillerato de toda la comarca. En un primer momento este instituto moteño estaba proyectado como Instituto Técnico de Enseñanzas Medias, al igual que otro que había en Villarrobledo (El instituto Virrey Morcillo). Se hicieron gestiones con el Ministerio de Trabajo (que tenía las competencias de los institutos laborales) para conseguir la adjudicación del instituto para Mota del Cuervo. En aquellas fechas solo había una docena de estudiantes en Mota del Cuervo, que se tenían que desplazar a Cuenca, a Madrid, o al ya citado de Villarrobledo (Albacete)para cursar el bachillerato.

El principal problema vino después, cuando tras derribar el Asilo y construir el magnífico edificio del Instituto, empleando para ello el gran solar que “la Serrana” donó, de unos  4.300m2, dotarlo de amplias y luminosas aulas, biblioteca, laboratorios, un espacioso salón de actos y un magnífico comedor para 150 alumnos.., vieron que no se alcanzaba el número mínimo de estudiantes que requerían en el Ministerio para el envío del profesorado y por tanto, para la apertura del Instituto. A pesar de la numerosa población joven de la época en la zona, muchos padres, incluso con posibilidades económicas, no querían mandar a sus hijos a estudiar y preferían formarles en las tareas agrícolas. Eran otros tiempos… Si el hijo estudiaba, ¿quién se haría cargo del campo después?.

Es aquí donde cabe destacar la gran labor de los promotores e impulsores del Instituto Julián Zarco de Mota del Cuervo, precisamente por la gran oportunidad que se daba a los estudiantes de la comarca que terminaban sus estudios en la escuela, para que pudieran continuar los mismos en el IES de Mota del Cuervo. Entre ellos, además de los ya citados D. Cipriano Palacios Lillo -alcalde de Mota del Cuervo- y D. Eugenio López y López, (al que los moteños reconocieron ese logro dándole –durante unos años- su nombre a una de las calles que hacía esquina con el Instiuto), cabe destacar también la labor de otros moteños, como D. Manuel Contreras Contreras, concejal y médico natural de Mota del Cuervo, que por aquel entonces estaba ejerciendo su profesión en Villatobas. Él convenció a muchos padres de futuros estudiantes de esa localidad, para que se desplazaran al nuevo Instituto. Aún así, todavía no se alcanzaba la cifra requerida para el envío del profesorado, así que otro concejal, D. Anibal Ruiz de Valbuena, maestro de escuela, visitó a sus colegas de promoción en diversos pueblos de alrededor, especialmente a los maestros de los alumnos que terminaban ese año la enseñanza primaria, de los pueblos vecinos, como: El Toboso, Santa María de los Llanos, El Pedernoso, Belmonte, Pedro Muñoz, Los Hinojosos, Villamayor de Santiago, Puebla de Almenara, Osa de la Vega, Villaescusa de Haro, Villalgordo, Torrejoncillo del Rey, Las Mesas…, para animarles a que sus alumnos se matricularan en el nuevo Instituto de Mota del Cuervo. Se sabe que, incluso, consiguieron la lista de muchos de esos alumnos que acababan ese año los estudios primarios y los matricularon sin más. Seguro que alguno de ellos nunca supo que había estado matriculado en el Instituto de la Mota. Finalmente fue determinante el que el citado médico D. Manuel Contreras Contreras, pagara de su bolsillo todas esas nuevas matriculaciones de alumnos , de forma que el Alcalde se presentó en el Ministerio correspondiente, con un buen número de estudiantes matriculados, para reclamar la viabilidad del Instituto y por ende la provisión por parte de las autoridades educativas del profesorado correspondiente. Así es como comenzó su andadura el IES Julián Zarco de Mota del Cuervo, en el curso de 1966/1967. En estas fechas de 2016/2017 se celebra el 50 aniversario de la creación del Instituto.

50 aniversarui IES Julián Zarco

Fue decisivo también el que se apoyara la creación de una residencia de chicas en la antigua casa de Félix Palacios en la calle Mayor. Una residencia de monjas, con capacidad para 75 chicas, regentada por las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha; y también se destinó una parte del edificio del Instituto, para habilitarlo como internado para chicos, denominado “Alonso Cano” con capacidad para 80 alumnos.

foto convento hnas. Cardenal Sancha

Convento de las Hermanas del Cardenal Sancha, en la calle Mayor de Mota, muy cerca de la Plaza. En este edificio estuvo situada la residencia femenina de estudiantes.

Tras la inauguración, cada año se iban ampliando nuevos cursos y nuevas aulas, de forma que en el curso 1973/1974, según informa el “Diario de Cuenca”, había ya 300 alumnos entre chicos y chicas, de los cuales unos 150 eran de Mota del Cuervo. Ese año impartían su labor docente en el Instituto 18 profesores. Los cursos que se estudiaban en aquel año, eran: quinto y sexto de Bachillerato Superior General, el cuarto curso de Bachillerato Elemental Unificado libre, Curso de Orientación Universitaria (COU) y primer curso de primer grado de Formación Profesional. Aquel año se proyectó la construcción de 25 viviendas para profesores.

 

El instituto IES JULIAN ZARCO.

Como se ha dicho el instituto comenzó siendo un Instituto Técnico de Enseñanzas Medias, que albergaba en una parte del edificio una Sección de Formación Profesional. Ésta en 1976 se convierte en Sección Delegada del Instituto Politécnico de Cuenca. En 1984 se desgaja esa Sección de Formación Profesional y se traslada a otro edificio en el Barrio de Santa Rita. Fue a partir de ese momento cuándo el instituto sería bautizado como Julián Zarco y se impartirían en él las enseñanzas de B.U.P y C.O.U.

El nombre de Julián Zarco se puso en honor al Padre Julián Zarco Bacas y Cuevas, un Agustino que nació en 1887 en Cuenca, de ascendencia moteña. Su padre Gervasio Zarco, nació en la calle de San Sebastián, frente al Santo, en Mota del Cuervo. Julián Zarco, al igual que otro moteño ilustre, D. Diego de la Mota, fue bibliotecario del Monasterio del Escorial. El Padre Zarco, fue nombrado académico de la Real Academia de la Historia (en 1923) y fue autor de 28 publicaciones, entre las que se encuentra la “Relación de los pueblos del Obispado de Cuenca”. Recientemente ha sido considerado Beato. Hay un cuadro con su imagen en la Iglesia de San Miguel Arcángel.

Julián Zarco (r)

Cuadro del Agustino de Mota del Cuervo, Beato Julián Zarco Cuevas, mártir, bibliotecario del Escorial, miembro de la Real Academia de Historia de España y de la Hispanic Society de Nueva York, pintado por D. José Luis Rodríguez, que figura en la Iglesia Parroquial de Mota del Cuervo, a propuesta del Presidente de la Asociación de Amigos de la Historia.

UNA CAPILLA EN LA IGLESIA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL DEDICADA A Dª ASUNCIÓN ORTEGA

Tras el fallecimiento de Dª Asunción el 30 de julio de 1943, por orden de D. Rafael Fernández Granda, su administrador y heredero universal, se sufragó, dentro de la parroquia de San Miguel Arcángel de Mota del Cuervo, la construcción de un altar en su recuerdo, situado en el frontal izquierdo del templo. En él figura la leyenda “En memoria de Dª Asunción Ortega Belinchón” y la fecha de 1943.

altar patrocinado por Doña Asunción Ortega

Altar en memoria de Dª Asunción Ortega Belinchón situado en el lateral izdo. de la Parroquia de San Miguel Arcángel en Mota del Cuervo. A la derecha detalle con el nombre de Dª, Asunción Ortega y la fecha de 1943 (Foto P.Glez. Morales). Me informan que, actualmente, ya no es posible ver la leyenda “En memoria de doña Asunción Ortega Belinchón”, que ha sido borrada… Sin comentarios.

Estos son los datos que he podido recabar sobre la vida Dª Asunción Ortega Belinchón, “La Serrana”, un personaje, que con sus actuaciones procuró engrandecer a Mota del Cuervo. Se desprendió de parte de su heredad para construir un Asilo de Ancianos, que nunca llegó a funcionar como tal, pero que posteriormente, donaría ese solar para la construcción del IES JULIÁN ZARCO.

Dada la época convulsa en la que vivió “La Serrana”, especialmente en la etapa de la guerra civil española de 1936/1939, he procurado relatar los acontecimientos desde un punto de vista totalmente neutral, en lo que a política se refiere, ya que la sensibilidad sobre las atrocidades vividas en esa guerra fraticida, por ambos bandos, y sus consecuencias posteriores de represión están aún muy presentes para muchas personas.

NOTAS:

(1) En el libro “El Alcalde” editado en 2009 por el Ayuntamiento de Mota del Cuervo, pág. 54, se refleja que D. Saturnino Rodrigo Cano fue alcalde de Mota del Cuervo bajo la jefatura de gobierno de D. Niceto Alcalá Zamora. No obstante, en el listado que -posteriormente- entregó la Alcaldía Nacional de Mota del Cuervo a la Fiscalía de la Causa General de Cuenca, D. Saturnino Rodrigo Cano figura solo como “Gestor”.

BIBLIOGRAFÍA:

Archivo del Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca.

Boletín Oficial de la Provincia de Madrid

“EL ALCALDE” Retrospectiva histórica de la Alcaldía en Mota del Cuervo desde 1870 a la actualidad. Autores: Jacobo Medianero Millán y Jorge Checa López. (Editado por el Ayto. de Mota del Cuervo en 2009).

Ministerio de Agricultura, Archivo histórico: Servicio de expropiación de fincas rústicas sin indemnización.

AGRADECIMIENTOS:
Esta investigación no hubiera sido posible sin la ayuda de las siguientes personas:

De Mota del Cuervo: Dr. D. José Zarco, Dª Teresa Laguía, D. Alberto Moreno Escudero, D. José Montoro López, D. Aníbal Ruiz de Valbuena, Dª María Teresa Martínez Peñalver , D. Ernesto Riquelme Alcolado, D. José Andrés Pérez , Dª Carmen González Morales y D. Luis Miguel Díaz

De Pinarejo: D. Vicente Ortega, D. José Vicente Navarro Rubio, D. Paco Arenas y Dª María del Carmen Navarro Requena

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AUTOR: José Manuel González Mujeriego

logoahmcg Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

Publicado en la Revista de la Historia de Mota del Cuervo en Diciembre 2016

“Cervantes y su mundo”

CONGRESO CERVANTINO de SANTANDER (Palacio de la Magdalena):
CERVANTES Y LA POSTERIDAD:  400 AÑOS DE LEGADO CERVANTINO,
TÍTULO DE LA COMUNICACIÓN: “CERVANTES Y SU MUNDO”
AUTOR: José Manuel González Mujeriego
FILIACIÓN: Asociación Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

RESUMEN

En 400 años han sido muchos los estudios realizados sobre todos los aspectos relacionados con la obra cervantina y especialmente con su obra cumbre del Quijote. Estudios que han abarcado los temas más variopintos, que van desde el teatro, la pintura, los trajes en el Quijote, la farmacia en el Quijote y un larguísimo etcétera.

Yo quiero hablar aquí del Cervantes, no solo del analizado por los especialistas de la lengua, que siguen aportado mucha luz sobre su obra, sino del Cervantes destinado al gran público, visto desde otra óptica. Quiero traer aquí aspectos de la vida y obra de Cervantes que tienen que ver con la historia, con las vivencias de D. Miguel en su época, con sus avatares familiares, con sus anhelos nunca alcanzados, con una geografía concreta que él conoció bien: La Mancha. Aspectos que también han despertado y aún hoy mantienen en vilo la polémica, que él mismo propició en su obra.

Me apoyaré en la historia, en sus circunstancias personales y familiares, en sus viajes, en sus ocupaciones de alcabalero, en la evolución del entorno y de los territorios que él conoció. Los datos serán tratados con rigor, detallando las fuentes, respetando las teorías de otros investigadores, aunque rebatiéndolas de forma razonada. Un análisis que tendrá en cuenta las circunstancias, dentro de las constataciones históricas, de la cambiante geografía, de los avatares políticos de la época… y sobre todo utilizando el sentido común.

Todo ello sin olvidarme de que se trata de una obra de ficción. Una ficción, eso sí, muy documentada, por la que han corrido ríos de tinta para desvelar algunos aspectos de la “vida y milagros” de Cervantes.

Algunos enigmas

Si indagamos en el conjunto de la obra cervantina, observamos cómo Cervantes, al igual que otros autores, comporta un estilo propio, refleja en sus numerosos trabajos los mismos parajes, las mismas ventas y pueblos como Quintanar, cita hasta el mismo perro Barcino en El Coloquio de los Perros y en El Quijote, ([1]) refleja en su ficción el nombre de personajes reales de la época, como los Haldudo, y en general, vemos cómo se repite en algunos de sus planteamientos más conocidos.

Muchos son los enigmas que Cervantes nos dejó sin resolver, como su lugar de nacimiento, que unos defienden que fue Alcázar de San Juan [2]y otros defendemos que fue Alcalá de Henares.  No está claro tampoco el origen étnico de D. Miguel de Cervantes Saavedra. Hay quien sostiene que su ascendencia era de judíos conversos. ([3])  En el Quijote hace gala de su conocimiento del principal libro de los judíos, e incluso llega a intercalar un capítulo completo del Talmud ([4]). Esta sospecha de su origen como judío converso, le debió dificultar la obtención del Certificado de Limpieza de Sangre, algo que precisó en su juventud para el desempeño como camarero del Cardenal Acquaviva en su viaje a Roma, y que –finalmente- obtuvo con mucha celeridad, según algunas voces, gracias a la intermediación de sus influyentes parientes de Alcalá de Henares, los Cervantes Cortina.

Este enigma sobre su posible ascendencia judía, seguramente fue la causa que le impidió viajar a las Indias y ser Corregidor de la Paz, su gran anhelo para ascender en la escala social. Pasar de ser un alcabalero que se ocupaba de cobrar los impuestos en especie por las tercias reales de la Mancha y Andalucía y obtener un justo trato, allá en las Américas, en pago a sus servicios a la Corona en la batalla de Lepanto.

“El lugar” de la Mancha

Llama especialmente la atención, su fijación por ocultar –deliberadamente- ese “Lugar de la Mancha”, al que alude en dos de sus más importantes obras, en el comienzo del “Quijote” , con la frase: “En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”([5]), y en El Persiles”, cuando hace salir al escuadrón de peregrinos desde Quintanar y llegan a “un Lugar no muy pequeño, ni muy grande, de cuyo nombre no me acuerdo” ([6]). Ese lugar del que –reiteradamente- no quiere acordarse. Es curioso también cómo aboca a los distintos pueblos de la Mancha a contender por ser “ese Lugar de la Mancha”.

 Al mismo tiempo, Cervantes aporta, parece que intencionadamente, suficientes datos documentales, geográficos, demográficos, y de otras muchas índoles, que nos llevarán a colegir cuál podría ser ese “Lugar de la Mancha” y a descartar con argumentos otros “imposibles” y pretendidos lugares.

En mi libro “Lo que Cervantes calló” (2015 Cultiva Libros), plasmo el resultado de dos años y medio de investigaciones en la obra cervantina y el estudio de los diferentes territorios, que tras la reconquista, se fueron conformando bajo el dominio de las distintas Órdenes Religiosas, los mapas del antiguo Campo de Montiel, teniendo en cuenta la evolución de este territorio, durante la vida de Cervantes y en donde me baso en la documentación que refleja Chaves Bernabé ([7]) sobre los pueblos que conformaron ese Campo de Montiel de la primera época.

Pueblos (b) pertenecientes al partido de Montiel 1243El Cuervo y Manjavacas (hoy integrados en Mota del Cuervo) formaban parte del
“Antiguo Campo de Montiel”

El “ verdadero” Lugar de la Mancha.

Como decía, siguiendo el vaticinio de Cervantes,([8]) han sido muchos los pueblos que se han ocupado de “demostrar” que ellos son el “lugar de la Mancha”, aportando datos, a veces ciertos y ajustados a la obra del Quijote, y a veces callando otros datos que no les convienen para reafirmar sus tesis. Este cúmulo de candidatos ha crecido tanto, incluso por otras regiones que otrora aseguraban no pertenecer a la Mancha, que –seguramente- D. Miguel se hubiera sorprendido de la repercusión de su vaticinio. Han proliferado hasta el punto de que el tema ha dejado de tener interés para muchos cervantistas. Han sido tantos los despropósitos, las vueltas alambicadas que hacen dar al hidalgo y a su escudero, que a veces son motivo de mofa; solo justificada por los buenos propósitos que generalmente guían a sus defensores. Motivos de índole turística (económica al fin), o por afán de protagonismo local, o personal.

El territorio de la Mancha y del antiguo Campo de Montiel que conoció Cervantes.

Si se quiere hacer un estudio riguroso y adentrarse en el pensamiento de Cervantes, no nos queda más remedio que adaptarnos a los mapas y a la geografía de la época, a las dimensiones de la Mancha de entonces – por aquél tiempo una región denostada y pobre-, a la que pocos pueblos decían pertenecer en 1575 en sus declaraciones, a propósito de las Relaciones de Felipe II.

También es necesario conocer las dimensiones cambiantes del Campo de Montiel a lo largo de la historia. Concretamente a lo largo de la vida de D. Miguel de Cervantes. Especialmente porque él mezcla los dos territorios en el “Quijote”: La Mancha y el antiguo y conocido Campo de Montiel, cuando dice:

“…dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se  mostraba, cuando el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel”. Y era la verdad que por él caminaba.”([9]).

Hasta el punto de que cuando él recorrió determinados territorios en su juventud, éstos habían pertenecido al Campo de Montiel. Concretamente cuando atravesó Manjavacas ([10]), por el camino de la Seda, o de los Pimenteros, procedente de Toledo y con dirección al puerto de Cartagena, desde donde se embarcaría hacia Roma con el Cardenal Acquaviva. Este pueblo de Manjavacas había pertenecido al antiguo Campo de Montiel, según afirma Chaves Bernabé desde 1243 ([11]), junto al Cuervo (otro pueblo hoy fusionado con La Mota, para formar Mota del Cuervo), y Criptana, único lugar  donde pudo tener lugar la conocida aventura de los molinos de viento que cita en el Quijote, (por tener 30  ó 40 molinos de viento), entre otros pueblos.

Así las cosas, el rey Felipe II, en 1573 había cambiado y fijado la nueva delimitación del Campo de Montiel y su capital en Villanueva de los Infantes.([12]) Precisamente  en aquella época (en 1575), Cervantes iniciaba su cautiverio en Argel. Aun tardaría 5 largos años en regresar a España, cuando contaba con 33 años de edad. Fue entonces cuando encontró que el Campo de Montiel había variado (para reducirse), algo nuevo para él, lo que le llevó a afirmar que sus protagonistas del Quijote caminaban a la vez por la Mancha y por el antiguo y conocido Campo de Montiel.

Antiguo Campo de Montiel b

Evolución de las dimensiones del Campo de Montiel. A la izquierda cuando Cervantes salió de España y a la derecha a su regreso 11 años después. Posiblemente por eso Cervantes situaba a “El Cuervo” en el “Antiguo y conocido Campo de Montiel” y en la Mancha al mismo tiempo.

Evolución del Campo de Montiel. Desde el año 1243 muchos pueblos de la Mancha Santiaguista estaban incluidos en el Campo de Montiel, como Criptana, El Cuervo, Manjavacas… A partir de la nueva ordenación territorial ordenada por Felipe II, el Campo de Montiel se redujo en 1573/1575 a los pueblos que actualmente lo conforman. Por aquel entonces Cervantes tenía 28 años. Así que no es de extrañar que hablara del ANTIGUO Y CONOCIDO Campo de Montiel y de la MANCHA al mismo tiempo.

  En 1243 el Campo de Montiel incluía a El Cuervo, Manjavacas, Criptana, Villajos, Miguel Esteban…( Bernabé Chaves, Apuntamiento legal)

En el 1369 se incluyeron Beas y otros pueblos de Jaen  (Bernabé Chaves, Apuntamiento legal pág. 41)

En 1573/75  se proclama capital del Campo de Montiel a Villanueva de los Infantes y se establecen los términos  del mismo. Ninguno de ellos, salvo Membrilla, dice estar en la Mancha, una tierra denostada y pobre.

En 1785, Carlos III (en la Provincia de la Mancha) incluye en el Partido de Villanueva de los Infantes  (capital histórica del Campo de Montiel)  a Quintanar, Criptana, Socuéllamos, Beas, El Toboso….

Evolución del Campo de Montiel a lo largo de la historia

Este tema no es baladí, precisamente porque a raíz de la popularización de la Mancha, por obra del Ingenioso  Caballero, ésta se extendió considerablemente, ocupando territorios de lo que posteriormente sería la provincia de la Mancha (año 1785). Esto ha llevado a muchos autores a situar las andanzas del Quijote en una Mancha cuyas dimensiones van más allá de las que conoció Cervantes, de esos 22 pueblos que conformaron la Mancha Santiaguista, también conocida como “El Común de la Mancha”.

Esta circunstancia del territorio a estudiar, es para mí el error más común de los numerosos defensores de los respectivos “lugares de la Mancha”, pero no es el único, ya que son pocos los que consideran como base de sus estudios los mapas de caminería de la época, tanto de los caminos reales y otras vías que consideraban Juan de Villuga y Pedro de Meneses (1546 y 1576 respectivamente), como de las cañadas reales, verdaderas vías ganaderas que eran recorridas del norte al sur peninsular, no solo por cabreros y ganaderos, sino por yangüeses, vizcaínos, segovianos y otros viajeros que tan bien describe D. Miguel en su obra y que transitaban hacia Andalucía, por las dos únicas vías que atravesaban Sierra Morena: Despeñaperros por el oeste y la Cañada Real de Andalucía por el este (que discurría por la Sierra del Cambrón). Otros autores no consideran el antiguo Campo de Montiel que Cervantes conoció en su juventud y tienen en cuenta uno mucho más reducido, lo que les aleja del escenario real.

Las mil rutas del Quijote

Han sido, como decía, muchas la Rutas del Quijote, basadas en pretendidos lugares, sin tener en cuenta el territorio al que Cervantes se refería. Aquí veremos algunas de las más notables.

Carlos III (1716-1788) es el primero que encarga indagar sobre la ruta del Quijote y para esta ocasión ya se emplean mapas muy posteriores a Cervantes, del cartógrafo Tomás López de  1780 (para considerar la provincia de la Mancha).

Mucho más tarde, en 1905, el director del diario “El Imparcial”, encarga a Azorín ([13]) escribir sobre la Ruta del Quijote. Éste influido seguramente por el Quijote apócrifo de Avellaneda, supone que el “lugar de la Mancha” era Argamasilla de Alba y se desplaza, desde Madrid, en tren hasta la estación más próxima a ese lugar, la estación de Cinco Casas. Desde allí, con un arriero, a bordo de una tartana tirada por una mula, trata de emular el camino que dicta Cervantes en el Quijote, y toman la dirección de Puerto Lápice. Curiosamente, en ese recorrido desde Argamasilla, no se encontró con los molinos de viento de Campo de Criptana. Asunto que le llevó a retornar a su punto de origen y dirigirse, en otro viaje en dirección Este, hacia Campo de Criptana. Vemos así como el buen Azorín, en este tema, además de quejarse de las diminutas habitaciones de las pensiones que frecuentó, “tocaba de oído”. Así como esta incongruencia nos encontraremos con muchas de diferentes autores. Azorín no deparó que en Argamasilla de Alba había documentados en la época de Cervantes, seis importantes batanes ([14]) y que es el propio Cervantes el que se encarga de desmentir a Avellaneda, en su vaticinio sobre el lugar, poniendo en boca de D. Quijote la frase sobre los batanes, aclarando –categóricamente- que el hidalgo “no los había visto en su vida”.

“… de entre  las cuales advirtieron que salía el ruido y estruendo de aquel golpear, que aún no cesaba.” (…) aquel horrísono y para ellos espantable ruido, que tan suspensos y medrosos de toda la noche los había tenido. Y eran –si no lo has, ¡oh lector!, por pesadumbre y enojo– seis mazos de batán, que con sus alternativos golpes aquel estruendo formaban.
(…) ¿Estoy obligado a dicha, siendo como soy caballero, a conocer y a distinguir los sones y saber cuáles  son de batán o no? Y más, que podría ser, como es verdad, que no los he visto en mi vida…” 
([15]).

Así como esta incongruencia, nos encontraremos con muchas más, pero solo me detendré en otro estudio sobre el último y más destacable lugar candidato.

El caso de Villanueva de los Infantes, como “El lugar de la Mancha” es defendido por un equipo multidisciplinar de la Universidad Complutense de Madrid, dirigidos por el sociólogo Parra Luna, ([16]) los cuales  tienen en cuenta la velocidad de las cabalgaduras de D. Quijote y Sancho, en base a convertir “tardanzas” (tiempo) en “Km.” (espacio). La razón del cálculo la determinan en que nuestros protagonistas recorrían entre 30 y 35 Km por día. Según afirman sus autores: “las bases del método empleado han residido precisamente en las distancias junto con los tiempos empleados”.

Esta lógica les lleva a representar un mapa en el que establecen prácticamente la equidistancia entre Villanueva de los Infantes y puntos como El Toboso, Puerto Lápice, Munera, y Sierra Morena, como podemos ver en la siguiente foto.  Claro que si lo ponemos al lado de un mapa satelital, el tema varía bastante. Y no digamos si consideramos que no es lo mismo caminar por las llanuras de la Mancha que por la intrincada Sierra Morena.

Sistema de tardanzas cervantinas2  Sistema de tardanzas imagen google.
En la primera foto podemos ver la imagen sobre el sistema de tardanzas expuesta en Villanueva de los Infantes, que refleja la equidistancia en tiempo entre diferentes puntos, partiendo de Villanueva de los Infantes. En la segunda imagen vemos en detalle las distancias geográficas reales según Google maps.

Estas teorías se desvanecen si tenemos en cuenta las propias afirmaciones de Cervantes en su obra, a propósito de la velocidad de D. Quijote y Sancho en determinadas circunstancias de sol intenso:

“Con esto, caminaba tan despacio, y el sol entraba tan apriesa y con tanto ardor, que fuera bastante a derretirle los sesos, si algunos tuviera.”  ([17]).

Estos autores afirman basarse en tres teorías para llegar a la conclusión de que Villanueva de los Infantes es “El lugar de la Mancha”: un enfoque geométrico, por una teoría de decisión multicriterio, y por un tercer enfoque, el estadístico.

Sin embargo yo veo otras muchas incongruencias que detallo en mi libro,([18]) de las cuales solo citaré algunas más, como:

Villanueva de los Infantes tiene a gala tener la Casa del Caballero del Verde Gabán y ser al mismo tiempo la cuna del Quijote y Sancho. ¡Algo no cuadra!.

Villanueva de los Infantes ha estado siempre en el corazón del cambiante Campo de Montiel, por lo que es imposible que en la tercera salida del Quijote, para dirigirse al Toboso, no pisara el Campo de Montiel, como Cervantes cuenta en la obra:

“…pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los campos de Montiel” ([19]).

campo-de-montiel-dibujado-en-las-contestaciones-de-villanueva-de-los-infantesVillanueva de los Infantes ha estado siempre en el corazón del Campo de Montiel
(mapa que insertaron en las relaciones de Felipe II en 1575)

 

Mota del Cuervo, el “verdadero” Lugar de la Mancha.

Baso esta afirmación tan categórica y entrecomillo lo de “verdadero”, porque no se me olvida que estamos hablando de una ficción.

Las razones más importantes que encuentro para hacer esta aseveración son:

– Como he comentado, Cervantes habla en dos de sus más importantes obras de “Un lugar del que no quiero acordarme” ([20]), y de “Un lugar de cuyo nombre no me acuerdo” ([21]). En ambas ocasiones sitúa a “ese lugar” en las cercanías de El Toboso y de Quintanar de la Orden (dos pueblos vecinos). Con la peculiaridad de que en El Persiles, lo sitúa en el mapa con mucha precisión, al decir que los peregrinos salen desde Quintanar en dirección a Valencia, y llegan a un pueblo, no muy grande ni muy pequeño, de cuyo nombre no se acuerda. Él quizás no se quisiera acordar, pero la geografía se obstina en llamar al siguiente pueblo que hay saliendo del Quintanar en dirección a Valencia, como Mota del Cuervo, de forma inequívoca.

el-siguiente-pueblo-despues-de-quintanar

Un lugar tan cerca de El Toboso. Hasta en cuatro ocasiones, Cervantes se refiere en el Quijote, a que “El lugar” está tan cerca de El Toboso. Mota del Cuervo es un pueblo colindante con El Toboso y Quintanar de la Orden. Reproduzco a continuación varias citas al respecto.

“Solo Sancho Panza pensaba que cuanto su amo decía era verdad”… “…y en lo que dudaba algo era en creer aquello de la linda Dulcinea del Toboso, porque nunca tal nombre ni tal princesa había llegado jamás a su noticia, aunque vivía tan cerca del Toboso”. ([22]).

“-¡Ta, ta! –dijo Sancho-. ¿Qué la hija de Lorenzo Corchuelo es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre Aldonza Lorenzo?

            -Esa es- dijo don Quijote-, y es la que merece ser señora de todo el universo.

-Bien la conozco –dijo Sancho- y sé decir que tira tan bien una barra (*) como el más forzudo zagal de todo el pueblo. ¡Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante, o por andar, que la tuviera por señora! ¡Oh hideputa, qué rejo que tiene, y qué voz!  Sé decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar a unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre, y aunque estaban de allí a más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre. ..”
([23]).

Mapa de Quintanar a Valencia pasando por Mota

El Toboso, Quintanar de la Orden y Mota del Cuervo pueblos colindantes.

Portada 01ab
Vista de El Toboso desde la sierra de los molinos de Mota del Cuervo

Solo si se trata de pueblos vecinos puede afirmarse tal grado de conocimiento.

-D. Quijote y Sancho caminaban por la Mancha y por el antiguo Campo de Montiel, a la vez. Esta premisa, con los condicionantes que Cervantes establece en El Quijote, solo puede darse en “El Cuervo” (hoy integrado en Mota del Cuervo). Pueblo que desde 1243 había pertenecido al Campo de Montiel, hasta que Felipe II reordenó el territorio, como se ha explicado.

-Un lugar desde donde el hidalgo y su escudero, unas veces van por el antiguo Campo de Montiel y otras sin pisarlo, se dirigen por el Camino de El Toboso.

“…que desde este punto comienzan las hazañas y donaires de don Quijote y de su escudero; persuádeles que se les olviden las pasadas caballerías del ingenioso hidalgo, y pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los campos de Montiel.”  ([24]).

-Un lugar desde donde llegar –directamente- al Campo de Criptana, donde tuvo lugar la aventura de los molinos de viento y seguir desde allí, dándoles el sol de soslayo, hacia Puerto Lápice, y seguir camino directo hacia Sierra Morena, sin hacer dar a los protagonistas esas vueltas alambicadas que proponen otras teorías.

Mota del Cuervo, Campo de Criptana, Puerto Lápice, Sierra MorenaDesde Mota del Cuervo a Sierra Morena, pasando por Campo de Criptana y Puerto Lápice

Mapa Villanueva-Criptana-Puerto Lápice- Sierra MorenaMismo itinerario desde Villanueva de los Infantes

Mapa Argamasilla AlmodóvarMismo itinerario desde Argamasilla de Alba

-Otra de las razones de peso para postular a Mota del Cuervo como “El Lugar de la Mancha”  es el conocimiento de Cervantes de personajes reales de la zona, como Juan Haldudo, aquel que azotaba a su criado Andrés.([25]) Está documentada la existencia de la familia de los Haldudo en Mota del Cuervo desde 1498, a través de los libros de visita de la Orden de Santiago,([26]) también en los siguientes años: 1500, 1535, 1544 y 1568. Unos ricos terratenientes, grandes contribuyentes de las alcabalas que Cervantes recaudaba en la Tercia Real de Mota del Cuervo. Es posible que al proclamarse Quintanar de la Orden, en 1605, como capital del Común de la Mancha, este Juan Haldudo (apellido poco común) se trasladara a vivir al vecino pueblo del Quintanar, como así lo refleja Cervantes en el Quijote, “Juan Haldudo, el rico, el vecino del Quintanar”.

-Mota del Cuervo era un lugar con Jurisdicción en 1ª instancia desde 1614, aunque en 1584 el rey Felipe II ya le concede hacer por concejo abierto ordenanzas municipales. Esta jurisdicción en primera instancia se reflejaba en una picota situada en la Plaza de la Cruz Verde, picota que posiblemente no se conserve hasta nuestros días por lo que dice Cervantes en el Quijote: “un rayo cayó en la picota”. ([27]). También hubo una importante presencia de la Inquisición.

-Son muchas las cuestiones que quedan resueltas si consideramos que “El lugar” es Mota del Cuervo. Así tenemos que Mota del Cuervo es una encrucijada de caminos: Camino Real de Madrid a Valencia, Camino de los Pimenteros, de Manjavacas a Murcia, Vereda de los Serranos (camino de la Mesta antiguo camino desde el norte hacia Andalucía), Camino de Santiago de Levante, Camino de peregrinación a Guadalupe (pasando por Toledo).

“Si así es –dijo el cura–, por la mitad de mi pueblo hemos de pasar, y de allí tomará vuesa merced la derrota de Cartagena, donde se podrá embarcar con la buena ventura…” ([28]).

-Desde el punto de vista demográfico, Mota del Cuervo en tiempos de Cervantes contaba con una población de 500 vecinos, de los que 10 eran hidalgos.([29])

-La orografía también nos da la razón. Según la obra, el “lugar” tiene que tener una elevación del terreno  al noreste (una pequeña sierra), según se cita en El Quijote, cuando regresaban de Barcelona hacia su aldea. Pocos lugares en la llanura manchega, colindantes con el Toboso y Quintanar, cumplen ese requisito como Mota del Cuervo.

“…subieron una cuesta arriba, desde la cual descubrieron su aldea”  y “Con esto  bajaron de la cuesta y se fueron a su pueblo.”. ([30]).

Sería prolijo resumir aquí en estas páginas el resultado de toda la investigación, plasmada como digo en mi libro “Lo que Cervantes calló”, en donde se detallan otros argumentos que cumplen a la perfección las tres salidas del Quijote desde su lugar, junto con otras premisas que también se cumplen, y que tienen que ver con: La orografía, la demografía, la hidrología, la cinegética, la foresta, la expulsión de los moriscos y el Tesoro del morisco Ricote, etc.

Particular interés tiene para mí, el conocimiento de Cervantes de dos Alcaides de Mota del Cuervo y las razones que pudieron motivar ese deseo de “no querer acordarse” de este lugar de la Mancha:

D. Pedro Muñoz de Otálora, al que Cervantes cita expresamente en su obra relativa a los fastos de Valladolid con motivo del nacimiento del hijo del rey Felipe III,[31] un Alcaide de la Mota del Cuervo, que además de ser Caballerizo de la Reina, era hijo del Oidor de Indias de Valladolid.[32] Un personaje que decidía quien pasaba a las Indias y quien, como a Cervantes, se le respondía negativamente el 6 de junio de 1590: “Busque por acá donde se le haga merced”, y

D. Hernándo de Ovando y Ulloa, un noble distinguido de la Corte de Felipe III, caballero de la Orden de Santiago, Comendador de Aguilarejo y Dos Barrios, además de Alcaide de la Mota, como reflejan los visitadores de la Orden de Santiago, en su libro de visitas de 1603 a La Mota. ([33]). Este alcaide, en la época en que ejercía el mayorazgo en su familia, [34]no permitió que su sobrino Nicolás de Ovando se casara con Andrea de Cervantes (hermana de D. Miguel), a pesar de la palabra dada de matrimonio, tras cortejarla y engendrar en ella a la hija de ambos, Constanza de Ovando.

Por último reseñar, que no soy el primero en afirmar que Mota del Cuervo es “El lugar de la Mancha” en El Quijote y en El Persiles, puesto que otros autores como los académicos: Rafael Lopez de Haro  (1876-1966) [35]y Pedro de Novo (1884-1953) [36]ya lo aseguraban, y también el insigne cervantista Luis Astrana Marín (1889-1959), afirmaba que Mota del Cuervo era ese lugar de la Mancha al que se refiere Cervantes en El Persiles. Vale.
Santander, 13 de septiembre de 2016

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José Manuel González Mujeriego

Autor del libro: “Lo que Cervantes calló
Miembro de la Asociación Internacional de Cervantistas, de la Asociación Iberoamericana de Escritores, de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

BIBLIOGRAFÍA

Cervantes, M. (1613), El Coloquio de los Perros, Madrid, España, Imp.Juan de la Cuesta.

Cervantes, M. (1605/1615). El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. Recuperado de: http://quijote.bne.es/libro.html

Cervantes, M. (1617).Los trabajos de Persiles y Sigismunda , Madrid, España, Imp.Juan de la Cuesta.

Chaves, B. Madrid, (1719?) ” Apuntamiento legal sobre el dominio solar, que por expresas reales donaciones pertenece a la Orden de Santiago en todos los pueblos”. Recuperado de: https://books.google.es/books/about/Apuntamiento_Legal_sobre_el_Dominio_Sola.html?id=qvVRAAAAcAAJ&redir_esc=y

González Mujeriego, J.M.(2015). Lo que Cervantes calló. Madrid, España, Ed.Cultiva Libros.

Jiménez Rayado, E. (2009) Libros de visita de la Orden Militar de Santiago. Sevilla, España, EdAsociación Cultural Al-Mudayna.

Martínez Ruiz, J.A “Azorín” (1905). La Ruta de D. Quijote, Madrid, España,

Parra Luna, F. El lugar de la Mancha es…El Quijote como un sistema de distancias/tiempos. Madrid, España, Ed. Complutense.

(Notas aclaratorias)

[1] M. de Cervantes El Quijote II, Capítulo LXXIV y El Coloquio de los perros, pág. 5 y 7

[2] En Sesión plenaria del Ayuntamiento de Alcázar de San Juan del día 8-11-2014, se declara a Cervantes hijo predilecto de Alcázar en virtud de una partida de nacimiento que sostienen es la de Miguel de Cervantes Saavedra.

[3] Según asegura el historiador Abraham Haim, de la Universidad de Tel Aviv, en su conferencia de 20-04-2011 en Pamplona, titulada : La huella del judaísmo en el Quijote , recogida en la crónica de Felipe Cambra

[4] M. de Cervantes, El Quijote II, cap.  XLV

[5] M. de Cervantes, El Quijote I, cap. I

[6] M. de Cervantes, El Persiles, Libro III, cap.X

[7] “Montiel sus términos y pueblos, año de 1243. Pueblos que en el año 1243 conformaban el Campo de Montiel, según refleja Chaves Bernabé (fraile clérigo de la Orden de Santiago) en su Apuntamiento legal sobre el dominio solar que por expresas reales donaciones pertenece a la Orden de Santiago”

[8] M. de Cervantes, El Quijote II cap. Capítulo LXXIV, “por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenérsele por suyo”

[9] M. de Cervantes, El Quijote, I, cap. II

[10] Manjavacas es un despoblado perteneciente actualmente a Mota del Cuervo.

[11] Bernabé Chaves, Apuntamiento legal sobre el dominio solar, que por expresas reales donaciones pertenece a la Orden de Santiago en todos los pueblos, Madrid 1719?

[12] Francisco Javier Campos y Fernández de Sevilla, Villanueva de los Infantes en las relaciones de Felipe II, Cuadernos de estudios manchegos, nº 3, 1972

[13] Azorín, La ruta de Don Quijote, 1905

[14] Los habitantes de Argamasilla de Alba, declaran en las Relaciones de Felipe II (a la pregunta  21), poseer seis importantes batanes (unos artilugios de madera movidos por el agua que servían para abatanar la ropa)

[15] M. de Cervantes,  El Quijote, 1 cap. XX

[16] F. Parra Luna, El lugar de la Mancha es…El Quijote como un sistema de distancias/tiempos

[17] M. de Cervantes, El Quijote I, cap. II

[18]  J. M. González Mujeriego, Lo que Cervantes calló, Ed. Cultiva Libros 2015

[19]  M. de Cervantes, El Quijote, II, cap.VIII

[20]  M. de Cervantes, El Quijote, I, cap. 1

[21]  M. de Cervantes, El Persiles, Libro III, cap.X

[22]  M. de Cervantes, El Quijote I Cap. XIII

[23]  M. de Cervantes, El Quijote I, cap. XXV

[24]  M. de Cervantes, El Quijote II, Cap. VIII

[25]  M. de Cervantes, El Quijote I, Cap.IV

[26]  AHN. OM. UCLES,I.1068,pág.140.

[27]  M. de Cervantes, El Quijote, II Cap. LII

[28]  M. de Cervantes, El Quijote I, cap. XXIX

[29]  Según las Relaciones Topográficas de Felipe II, La Mota del Cuervo, 01-12-1575, III 738,739

[30]  M. de Cervantes, El Quijote II Cap.LXXII

[31] M. de Cervantes, Relación de lo sucedido en la Ciudad de Valladolid, desde el felicísimo nacimiento del Príncipe nuestro señor… pág.175

[32] Memorial histórico español, de la R. Academia de la Historia (Volumen, 7, pág.218)

[33] AHN.OM.UCLÉS, L.1088.

[34] E. Lillo Alarcón, “Cervantes o la maldición de los Ovando…”18-01-2016 As.Am. Historia de Mota del Cuervo.

[35] D. Rafael López de Haro, natural de S. Clemente (Cuenca), Notario que publicó 127 novelas, una veintena de comedias y numerosos ensayos, versos y artículos.

[36] D. Pedro de Novo y Fernández Chicharro, geólogo, ingeniero de minas (Diario ABC 3-10-1971 art. De Andres Bartheloten).

ALGUNAS IMÁGENES DEL ACTO:

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NOTA DEL AUTOR:

Debo decir que disfruté especialmente de este Congreso Cervantino de Santander, no solo por el maravilloso entorno del Palacio de la Magdalena, sede de la UIMP, sino por multitud de circunstancias. Me gustó volver a escuchar, en la apertura del congreso, al rector de la UIMP, el Dr. César Nombela, otrora profesor mío de Microbiología en la Facultad de Farmacia de la U. Complutense de Madrid. Para mi fue un placer escuchar las disertaciones cervantinas del resto de los congresistas, especialmente las de José Manuel Lucía Megías, la de José Manuel Martín Morán, la de Santiago López Navia, la de Adrián Sáez  y la del socuellamino Fracisco Javier Escudero Buendía. También me parece que tuvo mucho mérito el que se desplazara hasta allí el alcalde de Argamasilla de Alba, para defender “su” lugar de la Mancha, con una brillante exposición sobre los actos que esa villa realiza en el entorno cervantino.

Especialmente me gustó el animado coloquio que se originó tras mi comunicación “Cervantes y su mundo”, que se prolongó más allá de la sala de exposiciones, en los pasillos del Palacio de la Magdalena.

Por último, felicito a los directores del Congreso: Raquel Gutierrez y Alfredo Moro, por la perfecta organización del mismo. Agradezco a mi mujer el que, nuevamente, me acompañara en esta aventura quijotesca.

Felipe Ruiz de la Torre y Mota (Poeta)

Felipe Ruiz fue un poeta del Siglo de Oro, un humanista, nacido en Mota del Cuervo (1) en el año 1527, era hijo de Pedro de la Torre, regidor de Burgos y de María Orense de la Mota. En 1552, al fallecer su madre, dejo todos los bienes a sus dos hijos, universales herederos, los hermanos Francisco  (que también llegaría a ser regidor de Burgos) y Felipe Ruiz de la Torre y Mota, que en aquella época aún no había cumplido los 25 años.(2). Felipe recibió en herencia casi cien mil maravedíes y dos cuentos que le fueron entregados por su abuela Juana de la Mota.

Se cree que fue Agustino y sabemos que simpatizó con los biblistas de Salamanca.

Su relación con Fray Luis de León

Fray Luis de Léon , por Francisco Pacheco (fuente Wikipedia)Imagen de Fray Luis de León, realizada en 1599 por Francisco Pacheco.
(Fuente: Wikypedia).

Posiblemente,  el mayor conocimiento que se tiene sobre este moteño, se debe a que fue amigo y tal vez pariente de Fray Luis de León, uno de los poetas más importantes del Renacimiento español. Un humanista y religioso agustino, nacido en el vecino pueblo de Belmonte en 1527, o en 1528. Al parecer, ambos eran descendientes de familias judío conversas, eran prácticamente de la misma edad, naturales de pueblos vecinos y hasta es posible que coincidieran en Salamanca en la Orden de los Agustinos.

Sabemos que Fray Luis de León propuso como testigo a su amigo Felipe Ruiz de la Torre y Mota y a otros miembros de la familia de éste, durante el proceso inquisitorial que Fray Luis de León mantuvo en 1572 ante los inquisidores de Valladolid, que le llevaron a la cárcel por manifestar públicamente su gusto por la biblia hebraica, en lugar de la biblia traducida por la iglesia al idioma castellano. En cambio no se tiene constancia de que Felipe Ruiz fuera, finalmente, llamado a declarar.

Odas de Fray Luis de León a Felipe Ruiz de la Torre y Mota 

Fray Luis de León le dedicó a Felipe Ruiz, tres de sus mejores odas.” Odas de Fray Luis de León a Felipe Ruiz”: ¿Cuándo será que pueda?, ¿Qué vale cuanto vee? y En vano el mar fatiga.  analizadas magistralmente por Rafael Lapesa (3) en el volumen “De la edad media a nuestros días” Ed. Gredos Madrid 1971).

Entre esas odas de Fray Luis de León a su amigo Felipe Ruiz de la Torre y Mota, destacamos: ¿Cuándo será que pueda?, y La avaricia. (4)

 ¿Cuándo será que pueda?

¿Cuándo será que pueda
libre de esta prisión volar al cielo,
Felipe, y en la rueda
que huye más del suelo,
contemplar la verdad pura sin velo?
 Allí a mi vida junto
en luz resplandeciente convertido,
veré distinto y junto
lo que es y lo que ha sido,
y su principio propio y escondido.

 Entonces veré cómo
el divino poder echó el cimiento
tan a nivel y plomo,
do estable eterno asiento
posee el pesadísimo elemento.

 Veré las inmortales
columnas do la tierra está fundada,
las lindes y señales
con que a la mar airada
la Providencia tiene aprisionada.

Por qué tiembla la tierra,
por qué las hondas mares se, embravecen,
dó sale a mover guerra
el cierzo, y por qué crecen
las aguas del Océano y decrecen.

De dó manan las fuentes;
quién ceba, y quién bastece de los ríos
las perpetuas corrientes;
de los helados fríos
veré las causas, y de los estíos.

Las soberanas aguas
del aire en la región quién las sostiene;
de los rayos las fraguas;
dó los tesoros tiene
de nieve Dios, y el trueno dónde viene.

 

 

 

¿No ves cuando acontece
turbarse el aire todo en el verano?
El día se ennegrece,
sopla el gallego insano,
y sube hasta el cielo el polvo vano;
Y entre las nubes mueve
su carro Dios ligero y reluciente,
horrible son conmueve,
relumbra fuego ardiente,
treme la tierra, humillase la gente.

La lluvia baña el techo,
envían largos ríos los collados;
su trabajo deshecho,
los campos anegados
miran los labradores espantados.

Y de allí levantado
veré los movimientos celestiales,
así el arrebatado
como los naturales,
las causas de los hados, las señales.

Quién rige las estrellas
veré, y quién las enciende con hermosas
y eficaces centellas;
por qué están las dos osas,
de bañarse en el mar siempre medrosas.

Veré este fuego eterno
fuente de vida y luz do se mantiene;
y por qué en el invierno
tan presuroso viene,
por qué en las noches largas se detiene.

 Veré sin movimiento
en la más alta esfera las moradas
del gozo y del contento,
de oro y luz labradas,
de espíritus dichosos habitadas.

Fray Luis de León (1527-1591)

“De la avaricia”

   1. En vano el mar fatiga
La vela portuguesa, que ni el seno
de Persia, ni la amiga
Maluca dá árbol bueno,
Que pueda hacer un animo sereno.

   2.No dá reposo al pecho,
Felipe, ni la mina, ni la rara
Esmeralda provecho;çque mas tuerze la cara
Quanto posée mas el alma avara.

   3. Al capitán romano
La vida, y no la sed quitó el bebido
tesoro persiano;
y Tantalo metido
en medio de las aguas afligido=

  4. De sed está: y mas dura
la suerte es del mezquino, que sin tasa
se cansa ansi, y endura
el otro, y la mar pasa
osado, y no osa abrir la mano escasa.

  5.¿Qué vale el no tocado
Tesoro, si corrompe el dulce sueño,
Si estrecha el ñudo dado,
Si mas enturb ia el ceño,
Y dexa en la riqueza pobre al dueño?
                         Fray Luis de León (1527-1591)

Sabemos que, a su vez, Felipe Ruiz le dedicó a Fray Luis de León dos breves poemas latinos laudatorios para su segunda edición de “Explanatio in Cántica Canticorum”, en 1582, donde Fray Luis obtuvo un éxito fulgurante. También escribió otros poemas para “Commentaria in Habacuc “ de A. Guevara (en 1585).

Este moteño ilustre, en 1587 concurrió a un certamen poético en Toledo en honor a santa Leocadia, en donde recibió como premio un salero dorado (5).

Felipe Ruiz de la Torre y Mota, en 1589, fue administrador del Hospital Real de la Villa de Villafranca Montes de Oca. Un hospital y albergue de peregrinos que fue mandado construir en 1377 por la Reina de Castilla, Dª Juana Manuel de Villena, esposa del Rey Enrique II, conocido como Enrique de Trastámara.

Hospital de Villafranca Montes de Oca (fuente google maps)

Antiguo hospital de peregrinos de Villafranca Montes de Oca, del siglo XIV, hoy Hotel San Antonio Abad, donde Felipe Ruiz de la Torre y Mota ejerció como administrador general.
(foto Google maps).

El 10 de febrero de 1589, a los 62 años, durante su estancia en ese hospital, Felipe Ruiz otorgó testamento, en donde dice:  “Digo y declaro que tuve en este hospital a Francisco de la Torre, mi sobrino y le alimenté, y si algo se gastó con él de ropa u otra cosa… que se pague”. “Que Pedro de la Torre, regidor, tome de mis libros algunos que le parecieren y los papeles que se hallaren de mi mano”. Felipe Ruiz, en ese testamento nombró por heredero a “Pedro Ruiz de la Torre, hijo de Francisco Ruiz de la Torre mi hermano y de Beatriz de Cárdenas, su mujer”.(6)

Se desconoce la fecha de su muerte.

NOTAS ACLARATORIAS:

(1) Antonio Ramajo Caño, Fray Luis de León, poesía, pág. 32

(2) Antonio Blanco, Entre Fray Luis y Quevedo, pág, 66

(3) Rafael Lapesa, “Las odas de Fray Luis de León a Felipe Ruiz”, en De la Edad Media a nuestros días, Madrid. Ed. Gredos, 1982

(4) Obras del M.Fr. Luis de León. Las poesías 1816 Tomno VI, pág.20-21

(5) Antonio Ramajo, Fray Luis de León, poesía, De Biblioteca Clásica de la Real Academia Española. Joyas universales de nuestras letras.pág. 32

(6) Antonio Blanco, Entre Fray Luis y Quevedo, pág. 199

BIBLIOGRAFÍA:

Blanco Sánchez, Antonio, “Entre Fray Luis y Quevedo, en busca de Fracisco de la Torre”. Premio Menéndez Pidal 1980 de la Real Academia Española. Salamanca, 1982. Ediciones Atlas.

Lapesa, Rafael, “Las odas de Fray Luis de León a Felipe Ruiz”, en De la Edad Media a nuestros días, Madrid. Ed. Gredos, 1982

Merino, Fr. Antolín  “Obras del M. Fr. Luis de León de la Orden de San Agustín, reconocidas y cotejadas con varios manuscritos” Tomo VI. Las Poesías. Ibarra, impresor de cámara de S. M. 1816.

Ramajo Caño, Antonio. “Fray Luis de León, poesía”. Real Academia Española, Madrid, 2012

 

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Autor: José Manuel González Mujeriego
Marzo de 2017

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Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

Nota del autor: Esta breve biografía de Felipe Ruiz de la Torre y Mota, es una ampliación de la reseña biográfica del mismo, que envié y que fue publicada en octubre de 2010, a la Web de la Historia de Mota del Cuervo.

 

Cervantes alcabalero. Así pudo ser

Eran las siete de la mañana de un día del mes de septiembre de 1587 y unos golpes en la puerta de su habitación, en aquella posada inmunda, despiertan a Miguel. Su ayudante Nicolás le recuerda que Juan Haldudo le espera para ajustar la saca de aceite que debía llevar a la Tercia de la Mota. La simpatía de Miguel hacia este rico hacendado, que se había trasladado recientemente al vecino pueblo del Quintanar,-la nueva capital de la Mancha-, era bien poca, pero la obligación le reclama y no es cosa de hacer esperar a este déspota de contribuyente, que aún conservaba gran parte de su hacienda y su ganado en la Mota del Cuervo, por herencia de sus ancestros, y que hacía valer su autoridad maltratando a criados y pecheros.

juan-haldudo-1887-1894-madrid-rojas-01-004-de-eusebio-zarzaJuan Haldudo apaleando a su criado Andres (El Quijote, I, cáp.IV). Cromolitografía realizada por el pintor y grabador español Eusebio Zarza, que fue discípulo de la Academia de San Fernando de Bellas Artes de Madrid. Entre 1856 y 1881.

Una de las empleadas de la posada, situada en la nueva plaza del pueblo, justo entre los dos antiguos núcleos que ahora forman un todo, había recibido orden del posadero de atenderle con diligencia en lo que precisara. A esas horas de la mañana, le ofrece una taza de sopas que le aliviarán el estómago hasta el almuerzo, en donde daría buena cuenta de unos Duelos y Quebrantos.

Miguel se dirige, muy diligente, junto a su ayudante, hacia la casa del Haldudo. Un gran portalón abierto da paso a un considerable patio central con un enorme pozo en el centro, muy conocido por los vecinos que -frecuentemente- acudían al conocido como “Pozo del Aldú” (nombre abreviado de pozo del Haldudo). Un gran pozo con agua fresca que abastecía al barrio, aún en épocas de sequía, cuando el Pozo Seco, situado en la falda de la sierra de los molinos de viento, hacía honor a su nombre y solo cobijaba aire entre sus grandes galerías en cruz. A esas horas, varios criados se afanaban en sacar agua para abrevar a las caballerías. Mientras Juan Haldudo discute su aportación al alcabalero, concretamente en lo que se refiere a las arrobas de aceite que éste le reclama y que corresponden al Rey. Este afortunado alega la mala cosecha de aceituna de este año, aunque su hacienda es de sobra conocida en la comarca y al final llegan a un acuerdo en la saca de aceite, compensándola con un mayor aporte de grano. Grandes extensiones de cereal, muchas aranzadas de viña y bastantes olivos le convierten a este Haldudo en una de las mayores fortunas de la Mancha. Esa posición económica es el paso previo a la obtención de un puesto en la parte más baja de la nobleza, la hidalguía. Atendiendo a las peticiones de su mujer y por la aspiración de codearse con las autoridades más destacadas del Común de la Mancha, en su nueva capital, Juan Haldudo se está construyendo una casa solariega en el Quintanar, muy cerca de otro terrateniente, un amigo y pariente lejano de Cervantes, llamado Pedro de Villaseñor.

Pozo Seco en Mota del Cuervo
Pozo Seco en Mota del Cuervo

Últimamente su paso por la Mota del Cuervo le está deparando a Miguel malas experiencias, debido a los enfrentamientos con dos de sus Alcaides, por razones de índole personal. Todo son negativas a sus propuestas por parte de estos mandatarios, pero no le queda más remedio que frecuentar esta importante población, que ya empezaba a tener unos cuantos molinos de viento en su sierra. Mota del Cuervo, está situada en una encrucijada de caminos, todos ellos reflejados por Juan de Villuga, como: el camino real a Valencia, el camino de los Pimenteros de Toledo a Cartagena, el camino de Alcázar de Consuegra a Cuenca-Tortosa-Barcelona, y la Vereda de los Serrano, una importante vía ganadera de la Mesta, de las muchas que cruzan del norte al sur peninsular y que le llevará directo hacia Andalucía, para ejercer la función de alcabalero en sus respectivas Tercias Reales, como la de Iznatoraf.

Recientemente ha estado recaudando alcabalas en las Tercias de las poblaciones vecinas de Criptana, que por aquel entonces ya poseía 30 ó 40 molinos de viento, de El Toboso y de Socuellamos. Un oficio denostado como correspondía a todo aquel que se encargaba de recaudar los impuestos. Unos impuestos que se recogían en especie (trigo, cebada, vino, aceite…), y que equivalían a esa parte de los diezmos y primicias de la Iglesia, que correspondían al rey, y que Cervantes recaudaba y ordenaba almacenar en esas tercias, unos sólidos edificios con fines fiscales, propiedad del rey, que sustituyeron a otros edificios arrendados, de propiedad privada, donde el trigo del rey sufría constantes mermas, pocas veces justificadas. Un oficio que no le traería más que problemas y sinsabores, que le había llevado incluso a la cárcel de Sevilla en 1598, a sus 51 años.

Tercia Real de Mota del Cuervo
Tercia Real de Mota del Cuervo

Lejos quedan aquellos recuerdos en donde Miguel, tras sufrir cinco años de cautiverio en Argel, volvió en 1580 con la edad de Cristo, con la saca vacía y con muchas deudas a sus espaldas, y en su camino desde el puerto de Denia hacia Madrid, había disfrutado de la hospitalidad de los frailes que lo rescataron, cuando a su paso por Mota del Cuervo, recaló en uno de los primeros conventos de los Trinitarios Calzados, de la conocida Orden de la Santísima Trinidad para la Redención de Cautivos, que fundaran los Caballeros de Malta, Juan de Mata y Félix de Valois. Un convento con una torrecilla donde dos campanas llaman a la oración en una capilla con un bello mosaico de teselas en el suelo, representando la Sagrada Cena, con un gran portalón para las caballerías con un león rampante en su clave y con flamantes cruces de Malta en su fachada, que recuerdan el origen de sus fundadores. Un convento situado en la parte norte de la población, en la antigua Mota, lejos de la Iglesia parroquial, que siempre estuvo en El Cuervo, y que hoy forman un solo pueblo: Mota del Cuervo, con una iglesia inusualmente deslocalizada en el sur.

portalon-trinitarioPortón para las caballerías del Convento de los Trinitarios de Mota del Cuervo

Más lejos aún quedan también para Miguel aquellos viajes en los que había atravesado, con solo 22 años, estos mismos parajes y los de Manjavacas, cuya población se había visto obligada, por la insalubridad del terreno a integrarse en el cercano pueblo de Mota del Cuervo. Una zona, ésta de Manjavacas, con unos humedales plagados de ánades y otras especies migratorias, objetivo de los cazadores de la más alta alcurnia. Especial relevancia para Miguel tuvo el viaje en 1569 a Roma en el séquito del joven Cardenal Acquaviva, tan solo un año mayor que Cervantes, al que sirvió como camarero.

anades-y-molinos-en-mota-del-cuervoÁnades en Manjavacas y molinos en Mota del Cuervo (foto jmgm)

Pero su servicio al rey como soldado en batallas como la de Lepanto, donde resultó lesionado en la mano izquierda por un arcabuzazo, sus años de cautiverio en Argel y sus pretendidas actuaciones para subir en la escala social, incluida la España colonial, no le van a librar a Miguel de esas largas jornadas, con maltrechos y duros viajes por caminos y cañadas reales ejerciendo su oficio de alcabalero.

Al salir de la casa de Juan Haldudo, se topó Miguel con el todopoderoso alcaide, Hernando de Ovando, tío de Nicolás de Ovando, un joven que había cortejado en Sevilla a su hermana Andrea, que le había prometido matrimonio, pero que nunca cumplió, que tuvo relaciones amorosas, y que fruto de las cuales nacería Constanza, la que fuera sobrina preferida de Cervantes. Hacía poco tiempo que, tras el fallecimiento de Nicolás de Ovando, abuelo de Nicolás, este alcaide de la Mota del Cuervo, había pasado a ostentar la jefatura de la noble familia cacereña de los Ovando. Miguel le recordó al alcaide que aún estaban esperando el cumplimiento de la palabra dada a su hermana, que a él como jefe de la familia le correspondía ordenar a su sobrino Nicolás su obligación de desposar a Andrea, la mayor de sus hermanas. Ovando recordó a Miguel la gran dote que le habían entregado a su hermana Andrea, además de otorgarle a su hija el prestigioso apellido que acompañaría a Constanza de Ovando durante toda su vida, y le insistió en que había una gran diferencia social entre las familias, lo que hacía imposible que la hija de un cirujano barbero se casase con un Ovando.

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Andrea de Cervantes

Este anhelo, de alcanzar el desposorio para su hermana, varias veces reclamado, hacía que Miguel no le agradara pisar este lugar. Por si fuera poco, otro alcaide de Mota del Cuervo, a la sazón Pedro Muñoz de Otálora, caballerizo de la reina, caballero de la Orden de Santiago, e hijo del Oidor de Indias, tampoco le favoreció con sus influencias, en su petición de pasar a la España colonial en América. El gran deseo de Miguel era llegar a ser Corregidor de la ciudad de la Paz, pero en 1590 le respondieron con la negativa de “Busque por acá en que se le haga merced”.

cervantes-a-las-indiasCervantes estuvo anhelando pasar a las Indias para ser Corregidor de la ciudad de la Paz.

En esta ocasión, tras su plática con el Haldudo, aún tendría que lidiar Miguel -en su labor de alcabalero- con otros diez caballeros de cuantía en La Mota del Cuervo, algunos hidalgos afortunados, y otros hidalgos con solar conocido, pero sin blanca. Al atardecer, unos jóvenes jugaban a tirar la barra (de arado) por el Camino del Campo de Criptana, eso que Cervantes conociera como “el antiguo Campo de Montiel”. La tiraban con tanta fuerza, como lo hiciera Aldonza la hija de Lorenzo Corchuelo, del vecino pueblo de El Toboso, más conocida como Dulcinea.

El otoño estaba tocando a su fin y pronto Miguel tendría que volver nuevamente hacia Andalucía. Su próximo destino era la Tercia de Iznatoraf (Jaén), a la que llegaría recorriendo la Cañada Real de Andalucía, para seguir con la ardua tarea de recaudador de impuestos. Y desde ahí seguir hacia el sur para Úbeda y Baeza. En unos días tendría que tomar la Vereda de los Serrano que transcurre entre El Toboso y la Mota, muy cerca de donde Antonio de la Fuente encontrara, en 1588, un enorme tesoro de oro y plata, que luego sería objeto de un documentado juicio y relatado por Cervantes en boca del morisco Ricote. Esta Vereda de los Serrano entronca más adelante con la Cañada Real de Andalucía. Un camino áspero y difícil, haciendo noche en ventas y pequeños pueblos, que le llevaría directamente a las Lagunas de Ruidera y a la Cueva de Montesinos, para posteriormente atravesar la Sierra del Cambrón. Un paso peligroso, pero no tanto como el de Despeñaperros situado más al oeste, que en aquella época aún no tenía abierto un camino que asegurara el paso, sin ser objeto de los salteadores de caminos.

Ese día, en la Mota del Cuervo, unos humeantes hornos de cocer cántaros anunciaban al viento nuevas producciones alfareras, una forma de vida que emancipaba económicamente a buena parte de la población moteña, especialmente los situados en la zona norte, donde se habían alojado numerosos moriscos tras la guerra de las Alpujarras. Una forma de vida que no les obligaba a depender de las peonadas en las casas de los hidalgos y pudientes propietarios.

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Horno de cocer cántaros propiedad de Braulio, situado en la calle de la Sendilla (Mota del Cuervo)

De todo esto iba tomando nota mental Miguel, para luego reflejarlo, junto con sus otras muchas vivencias en su obra magna, incluidas diez citas a los cántaros en “El Quijote”; eso sí, dejando bien claro, tanto en “El Quijote”, como en “El Persiles, que no quería acordarse de ese lugar, donde sus Alcaides le habían negado “el pan y la sal”. Uno de ellos no le había reparado la afrenta familiar de una hermana convertida en madre soltera, y el otro le había cortado sus anhelos de medrar en la función pública para una persona tan versada en letras como él.

FIN.

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“Cervantes Alcabalero, así pudo ser”. Relato de ficción publicado en una ponencia, el 23 de abril de 2016, en la Tercia Real de Mota del Cuervo, coincidiendo con el 4º Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. Aspecto parcial de la sala (foto: MAFV)

Por: José Manuel González Mujeriego.

jmgm
Autor del libro “Lo que Cervantes calló”
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Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.