La comicidad como fundamento del Quijote

Organizadores y participantes en la Mesa Redonda sobre
“La comicidad como fundamento del Quijote: la risa del lector y la risa de Sancho y don Quijote”.

Describo a continuación mi participación como tercer ponente en la Mesa Redonda, celebrada el 24/04/2021 a las 11:00 h. en la sala de conferencias de la Casa de la Torre de El Toboso, dirigida por Dª Isabel Fernández Morales.

 Este evento se engloba en los actos desarrollados entorno a QUEROTE21, en la V Semana Universitaria y Cervantina “Alfonso Ruiz Castellanos” celebrada en Quero (Toledo), promovida por el Dr. Victor Raúl López Ruiz. El título de la Mesa Redonda fue: “La comicidad como fundamento del Quijote: la risa del lector y la risa de Sancho y don Quijote”. Al final de esta publicación hay un vídeo con las participaciones de todos los ponentes.

Moderador: Dr. D. Jesús Sánchez Sánchez.
Ponentes:
Dr. D. Carlos Mata Induráin, Filólogo,
Dra. Dª. Alicia Villar Lecumberri, Filóloga
D. José Manuel González Mujeriego, Investigador.

Aristóteles (384/322 a. C),ya señaló que “El hombre es el único ser viviente que ríe”.

La risa es el resultado de una experiencia cómica. Así Cervantes provoca la risa de los lectores del Quijote, a través de las locuras de Alonso Quijano “El bueno” con sus conductas anómalas, cometidas por el Quijote. Esas conductas son las que le llevan a realizar actuaciones idealistas contenidas en los códigos de conducta y las normas escritas en los libros de caballerías, como la defensa de las doncellas, de los personajes más vulnerables, la de Andresillo que estaba siendo apaleado por Juan Haldudo, o en el episodio de los galeotes, o su lucha con los molinos de viento, etc.  Estas actuaciones y los razonamientos de Sancho, están provocando la risa de los lectores.

Hay quien asegura (Jesús G. Maestro) que lo que en realidad hace Cervantes a través de la comicidad de su obra es criticar a todos los idealistas, a los que defienden el ideal de la belleza, de la perfección, de la justicia… Así vemos cómo se define el propio D. Quijote ante el cabrero:

Como me obliga mi profesión, que no es otra si no es favorecer a los desvalidos y menesterosos” (I,52).

Y así lo define el barbero:

”-¿Quién ha de ser -respondió el barbero- sino el famoso don Quijote de la Mancha. desfacedor de agravios, enderezador de entuertos, el amparo de las doncellas, el asombro de los gigantes y el vencedor de las batallas? (I,52).

 El idealismo conduce al fracaso. Al final siempre se acaba imponiendo el realismo.

La Ironía, el sarcasmo, lo grotesco, lo ridículo, el humor, la sátira son situaciones que nos llevan a la risa. Pero en ocasiones límites, estas figuras nos alejan de la risa y nos llevan a la compasión, como ocurre en el caso de Maritornes, cuando Cervantes la describe minuciosamente, resaltando cruelmente todos sus defectos físicos. Cuando la llama:

una moza asturiana, ancha de cara, llana de cogote, de nariz roma, del un ojo tuerta, y del otro no muy sana: verdad es que la gallardía del cuerpo suplía las demás faltas; no tenía siete palmos de los pies a la cabeza, y las espaldas, que algún tanto le cargaban, la hacían mirar al suelo más de lo que ella quisiera”,  

pero que luego, vemos que es la única que se compadece de Sancho tras su manteo en la venta.

En otros casos la risa sobreviene al lector derivada de la forma de describir determinados hechos del Quijote, como cuando la aventura de los batanes, en plena noche y bajo un ruido ensordecedor, Sancho, muerto de miedo, defeca junto a su amo, percibiendo éste con su fino olfato los olores que aquello desprendía. (risa escatológica del lector por la forma en que Cervantes define la situación)

“ y así lo que hizo (Sancho) por bien de paz fue soltar la mano derecha, que tenía asida al arzón trasero (del albardón), con lo cual bonitamente y sin rumor alguno se soltó la lazada corrediza con que los calzones se sostenían sin ayuda de otra alguna, y en quitándosela dieron luego abajo, y se le quedaron como grillos. Tras esto alzó la camisa lo mejor que pudo, y echó al aire entrambas posaderas, que no eran muy pequeñas. Hecho esto (que él pensó que era lo más que tenía que hacer para salir de aquel terible aprieto y angustia) le sobrevino otra mayor, que fue que le pareció, que no podía mudarse sin hacer estrépito y ruido, y comenzó a apretar los dientes y a encoger los hombros, recogiendo en sí el aliento todo cuanto podía; pero con todas estas diligencias fué tan desdichado, que al cabo vino a hacer un poco de ruido, bien diferente de aquel que a él le ponía tanto miedo. Oyólo Don Quijote, y dijo: ¿Qué rumor es ése, Sancho? No sé, señor, respondió él. Alguna cosa nueva debe ser, que las aventuras y desventuras nunca comienzan por poco”.

….

“Dijo: Paréceme, Sancho, que tienes mucho miedo. Sí tengo, respondió Sancho: ¿mas en que lo echa de ver vuestra merced ahora más que nunca? En que ahora más que nunca hueles, y no a ámbar, respondió Don Quijote”

Es posible que el lector actual que se acerque al Quijote, por primera vez, tenga una percepción de adentrarse a una obra clásica, con aseveraciones y razonamientos profundos, muy alejados de la comicidad, por lo que al encontrarse con determinadas situaciones, de escenas cómicas, se sorprenda gratamente.

Así Cervantes, en el Quijote, hace alusión –directamente- a la risa de sus protagonistas en veinticinco ocasiones. Unas veces habla de la risa de Don Quijote o de Sancho por ocurrencias o anécdotas mutuas, y en otras habla de las risas de otros protagonistas, generalmente derivadas de las ocurrencias de nuestro hidalgo.

Podemos ver como la risa que suscita Sancho Panza, va cambiando a lo largo de la novela. Empieza siendo el escudero bobo, para pasar al escudero gracioso. Algo que se incrementa tras la conversación con don Alvaro Tarfe sobre el Quijote apócrifo de Avellaneda, en donde aparece un Sancho bellaco.

Cabe destacar la crueldad de los duques al poner en aprieto a Sancho y al consentir las burlas de sus doncellas en el lavado de barbas a Don Quijote.

Estas son algunas de las escenas de risa más destacadas en el Quijote:

El Quijote, I, cap. 3: Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo D. Quijote en armarse caballero.

Cuando le pidió al ventero velar las armas en su “castillo” durante toda la noche:

“El ventero, que como está dicho, era un poco socarrón, y ya tenía algunos barruntos de la falta de juicio de su huésped, acabó de creerlo cuando acabó de oír semejantes razones, y por tener que reír aquella noche, determinó seguirle el humor; así le dijo que andaba muy acertado en lo que deseaba y pedía”.

El Quijote, I, cap. 9 Donde se concluye y da fin a la estupenda batalla que el gallardo vizcaíno y el valiente manchego tuvieron

Cuando Cervantes alude al segundo autor de esta historia (Cide Amete) y de esos cartapacios, donde:

“leyendo un poco en él se comenzó a reír: preguntéle que de qué se reía, y respondióme que de una cosa que tenía aquel libro escrita en la margen por anotación. Díjele que me la dijese, y él sin dejar la risa dijo: está, como he dicho, aquí en el margen escrito esto: esta Dulcinea del Toboso, tantas veces, en esta historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha.

(I, Cap. 20): De la aventura de los batanes. De la jamás vista ni oída aventura que con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo, como la acabó el valeroso D. Quijote de la Mancha (Aventura de los batanes)

Aquí vemos que, una vez conocido el origen de esos ruidos, como Sancho se ríe de D. Quijote y éste no lo consiente

 “Cuando Don Quijote vió lo que era, enmudeció y pasmóse de arriba abajo. Miróle Sancho, y vió que tenía la cabeza inclinada sobre el pecho con muestras de estar corrido (“enfadado”). Miró también Don Quijote a Sancho, y vióle que tenía los carrillos hinchados, y la boca llena de risa, con evidentes señales de querer reventar con ella, y no pudo su melancolía tanto con él, que a la vista de Sancho pudiese dejar de reirse, y como vió Sancho que su amo había comenzado, soltó la presa de manera que tuvo necesidad de apretarse las hijadas con los puños por no reventar riendo. Cuatro veces sosegó, y otras tantas volvió a su risa con el mismo ímpetu que primero, de lo cual ya se daba al diablo Don Quijote, y más cuando le oyó decir como por modo de fisga: Has de saber, ¡oh Sancho amigo! que yo no nací por querer del cielo en esta nuestra edad del hierro para resucitar en ella la dorada o de oro; yo soy aquel para quien están guardados los peligros, las hazañas grandes, los valerosos fechos.

Y por aquí fue repitiendo todas o las más razones que Don Quijote dijo la vez primera que oyeron los temerosos golpes. Viendo, pues, Don Quijote que Sancho hacía burla dél, se corrió y enojó en tanta manera, que alzó el lanzón y le asentó dos palos, tales que si como los recibió en las espaldas los recibiera en la cabeza, quedara libre de pagarle el salario, si no fuera a sus herederos. Viendo Sancho que sacaba tan malas veras de sus burlas, con temor de que su amo no pasase adelante en ellas, con mucha humildad le dijo: Sosiéguese vuestra merced, que por Dios que me burlo. Pues ¿por qué os burlais? No me burlo yo, respondió Don Quijote. Venid acá señor alegre: ¿paréceos a vos que como si estos fueron mazos de batán fueran otra peligrosa aventura, no había yo mostrado el ánimo que convenía para emprendella y acaballa? ¿Estoy yo obligado a dicha, siendo como soy caballero, a conocer y distinguir los sones, y saber cuales son los de los batanes o no? Y más que podría ser, como es verdad, que no los he visto en mi vida, como vos los habréis visto, como villano ruin que sois, criado y nacido entre ellos; si no, haced vos que estos seis mazos se vuelvan en seis jayanes, y echádmelos a las barbas uno a uno, o todos juntos, y cuando yo no diere con todos patas arriba, haced de mí la burla que quisiéredes”.

“¿no ha sido cosa de reír, y lo es de contar, el gran miedo que hemos tenido? A lo menos el que yo tuve, que de vuestra merced ya yo sé que no lo conoce, ni sabe que es temor ni espanto”.

(I, Cap.30)

El propio Cervantes se pregunta: ¿Quién no había de reir, viendo la locura de Don Quijote y la simplicidad de su escudero?.

 “¿Qué te parece, Sancho amigo? -dijo a este punto don Quijote-. ¿No oyes lo que pasa? ¿No te lo dije yo? Mira si tenemos ya reino que mandar y reina (Dorotea) con quien casar.

-¡Eso juro yo -dijo Sancho- para el puto que no se casare en abriendo el gaznatico al señor Pandahilado! Pues ¡monta que es mala la reina! ¡Así se me vuelvan las pulgas de la cama! Y diciendo esto, dio dos zapatetas en el aire, con muestras de grandísimo contento, y luego fue a tomar las riendas de la mula de Dorotea, y haciéndola detener, se hincó de rodillas ante ella, suplicándole le diese las manos para besárselas, en señal que la recibía por su reina y señora. ¿Quién no había de reír de los circunstantes, viendo la locura del amo y la simplicidad del criado? En efecto, Dorotea se las dio, y le prometió de hacerle gran señor en su reino, cuando el cielo le hiciese tanto bien, que se lo dejase cobrar y gozar. Agradecióselo Sancho con tales palabras, que renovó la risa en todos”.

(I, cap. 52): De la pendencia que don Quijote tuvo con el cabrero, con la rara aventura de los deceplinantes (“penitentes”), a quien dio felice fin a costa de su sudor”.

 “En una lo diré -replicó don Quijote-, y es ésta: que luego al punto dejéis libre a esa hermosa señora, cuyas lágrimas y triste semblante dan claras muestras que la lleváis contra su voluntad y que algún notorio desaguisado le habedes fecho; y yo, que nací en el mundo para desfacer semejantes agravios, no consentiré que un solo paso adelante pase sin darle la deseada libertad que merece. En estas razones, cayeron todos los que las oyeron que don Quijote debía de ser algún hombre loco, y tomáronse a reír muy de gana; cuya risa fue poner pólvora a la cólera de don Quijote, porque, sin decir más palabra, sacando la espada, arremetió a las andas”

Aquí vemos la risa de otros personajes de iglesia, que no dudan en  gozar de la burla y se ríen despiadadamente de  las actuaciones de D. Quijote

En la pelea de D. Quijote y el Cabrero, el cura y el canónigo se reían y azuzaban la pelea.

“El cabrero cogió debajo de sí a don Quijote, sobre el cual llovió tanto número de mojicones, que del rostro del pobre caballero llovía tanta sangre como del suyo. Reventaban de risa el canónigo y el cura, saltaban los cuadrilleros de gozo, zuzaban los unos y los otros, como hacen a los perros cuando en pendencia están trabados“.

Aquí en esta primera parte vemos como, al contrario que las comedias, la historia no tiene un final feliz, ya que acaba con Don Quijote regresando a su casa, molido, en un carro de heno.

2ª PARTE

(II, Cap.25). En donde tiene lugar el episodio del rebuzno, uno de los que resaltan mejor el humor y las limitaciones morales de los humanos. Tan pronto somos capaces de reírnos mientras rebuznamos, como de enfrentarnos, pelearnos y burlarnos.

Aquí vemos la risa de Don Quijote por las ocurrencias de Sancho

(II, Cap. 28): “Que habla sobre la ínsula que D. Quijote prometió a Sancho.

 “Pues, ¿qué tanto ha, Sancho, que os la prometí (la ínsula)? –dijo don Quijote. –Si yo mal no me acuerdo –respondió Sancho–, debe de haber más de veinte años, tres días más a menos. Diose don Quijote una gran palmada en la frente, y comenzó a reír muy de gana, y dijo: –Pues no anduve yo en Sierra Morena, ni en todo el discurso de nuestras salidas, sino dos meses apenas, y ¿dices, Sancho, que ha veinte años que te prometí la ínsula? Ahora digo que quieres que se consuman en tus salarios el dinero que tienes mío; y si esto es así, y tú gustas dello, desde aquí te lo doy, y buen provecho te haga; que, a trueco de verme sin tan mal escudero, holgaréme de quedarme pobre y sin blanca”.

(II, cap. 30) Donde se habla del primer encuentro con la Duquesa y con el Duque, estando de caza. D. Quijote envía a Sancho a ponerse de hinojos ante la Duquesa y ofrecerse como servidor de tan alta señora. Aceptó tan noble Sra. A recibir a D. Quijote, con tan mala fortuna que D. Quijote al apearse de Rocinante se cayó estrepitosamente al no estar bien ensillado por Sancho, quedando colgado cabeza abajo de sus arreos (provocando la risa de todos…). Luego Sancho compara la belleza de la Duquesa con la de Dulcinea, hablando demasiado

Vemos como la risa cruel de los Duques hacia sancho, se torna en alabanza de la duquesa hacia Sancho

“A lo que respondió la duquesa: –De que Sancho el bueno sea gracioso lo estimo yo en mucho, porque es señal que es discreto; que las gracias y los donaires, señor don Quijote, como vuesa merced bien sabe, no asientan sobre ingenios torpes; y, pues el buen Sancho es gracioso y donairoso, desde aquí le confirmo por discreto. –Y hablador –añadió don Quijote”.

(II, Cap. 31) Cuando llegan al castillo de los duques, le preparan un recibimiento exagerado, con la única intención de burlarse y reírse de D. Quijote.

Y no solo los duques, sino sus acompañantes. Aquí vemos la risa de otros personajes hacia las actuaciones de D. Quijote y los consejos que le da el canónigo

Y, volviendo la plática a don Quijote, (el eclesiástico, en presencia del Duque) le dijo:

“–Y a vos, alma de cántaro, ¿quién os ha encajado en el celebro que sois caballero andante y que vencéis gigantes y prendéis malandrines? Andad en hora buena, y en tal se os diga: volveos a vuestra casa, y criad vuestros hijos, si los tenéis, y curad de vuestra hacienda, y dejad de andar vagando por el mundo, papando viento y dando que reír a cuantos os conocen y no conocen”.

Aquí también vemos la risa de otros personajes hacia las actuaciones de D. Quijote

(II, Cap. 32)

“Y, sin decir más ni comer más, se fue, sin que fuesen parte a detenerle los ruegos de los duques; aunque el duque no le dijo mucho, impedido de la risa que su impertinente cólera le había causado.
 Acabó de reír y dijo a don Quijote: –Vuesa merced, señor Caballero de los Leones, ha respondido por sí tan altamente que no le queda cosa por satisfacer deste que, aunque parece agravio, no lo es en ninguna manera; porque, así como no agravian las mujeres, no agravian los eclesiásticos, como vuesa merced mejor sabe.

En el episodio de lavatorio de barbas, el Duque permite que sus doncellas se rían de Don Quijote, embadurnándolo de espuma….

 “El duque y la duquesa, que de nada desto eran sabidores, estaban esperando en qué había de parar tan extraordinario lavatorio. La doncella barbera, cuando le tuvo con un palmo de jabonadura, fingió que se le había acabado el agua, y mandó a la del aguamanil fuese por ella, que el señor don Quijote esperaría. Hízolo así, y quedó don Quijote con la más estraña figura y más para hacer reír que se pudiera imaginar.

(II, cap. 50)

La risa entre los protagonistas. Cómo el cura y el bachiller se ríen de Sanchica

“Bien echaron de ver el cura y el bachiller que el paje hablaba socarronamente, pero la fineza de los corales y el vestido de caza que Sancho enviaba lo deshacía todo; que ya Teresa les había mostrado el vestido. Y no dejaron de reírse del deseo de Sanchica, y más cuando Teresa dijo: –Señor cura, eche cata por ahí si hay alguien que vaya a Madrid, o a Toledo, para que me compre un verdugado redondo”

(II, Cap, 52)

También aquí, vemos la risa entre los protagonistas. Cómo Teresa Panza se ríe de las intenciones del barbero y del bachiller.

            “El cura, el barbero, el bachiller y aun el sacristán no pueden creer que eres gobernador, y dicen que todo es embeleco, o cosas de encantamento, como son todas las de don Quijote tu amo; y dice Sansón que ha de ir a buscarte y a sacarte el gobierno de la cabeza, y a don Quijote la locura de los cascos; yo no hago sino reírme, (dice Teresa Panza) y mirar mi sarta, y dar traza del vestido que tengo de hacer del tuyo a nuestra hija”.

(II, Cap. 62).

Aquí vemos nuevamente la risa cruel de nuestros protagonistas por Don Antonio en Barcelona, derivada de la burla, cuando las mujeres de la fiesta acosan a Don Quijote imponiéndole bailar.

 “Con estas y otras razones dio que reír Sancho a los del sarao, y dio con su amo en la cama, arropándole para que sudase la frialdad de su baile”.

También vemos nuevamente la risa de Don Quijote de los ropajes que le habían puesto a Sancho…

“Salió, en esto, de través un ministro, y, llegándose a Sancho, le echó una ropa de bocací negro encima, toda pintada con llamas de fuego, y, quitándole la caperuza, le puso en la cabeza una coroza, al modo de las que sacan los penitenciados por el Santo Oficio”

“Mirábale también don Quijote, y, aunque el temor le tenía suspensos los sentidos, no dejó de reírse de ver la figura de Sancho”.

(II, Cap. 72)

A propósito de la conversación con don Álvaro Tarfe en aquel mesón, cerca de la aldea de D. Quijote, sobre el Sancho que aparece en el Quijote apócrifo de Avellaneda.

Cervantes vemos como compara a “su Sancho” con el de Avellaneda y presume de que, “el suyo” hace reír a cuantos le escuchan:

Y ese don Quijote –dijo el nuestro–, ¿traía consigo a un escudero llamado Sancho Panza?

“Sí traía –respondió don Álvaro–; y, aunque tenía fama de muy gracioso, nunca le oí decir gracia que la tuviese. –Eso creo yo muy bien –dijo a esta sazón Sancho–, porque el decir gracias no es para todos, y ese Sancho que vuestra merced dice, señor gentilhombre, debe de ser algún grandísimo bellaco, frión y ladrón juntamente, que el verdadero Sancho Panza soy yo, que tengo más gracias que llovidas; y si no, haga vuestra merced la experiencia, y ándese tras de mí, por los menos un año, y verá que se me caen a cada paso, y tales y tantas que, sin saber yo las más veces lo que me digo, hago reír a cuantos me escuchan”

En este caso, el propio  Cervantes destaca las ocurrencias graciosas de Sancho, muy diferentes a las del Sancho del Quijote apócrifo de Avellaneda.

Aquí vemos como, al final de la obra, muere Don Quijote.

¿Se puede considerar El Quijote como una obra cómica?

Personalmente no lo creo, aunque solo sea por su final triste en las dos partes. Claro que son muchas las carcajadas que salen espontáneamente de su lectura, muchas veces a costa de la burla.

En cambio, si vemos que hay adaptaciones teatrales como la de Limiar, dirigida por Nuria Gullón y Fran Núñez, en donde titulan: “Don Quijote, una comedia gastronómica” es un espectáculo que combina grandes dosis de humor y locura para dar lugar a esta gastronómica versión de la obra de Cervantes.

Hay que recordar que Cervantes, se veía asimismo como “El escritor alegre” así consta en el prólogo del Persiles

Así le llama aquel estudiante, pardal, que les seguía a lomos de su burra en el camino hacia Toledo, que llegando a ellos (Cervantes y sus compañeros, les dice:

 “¿Vuesas mercedes van a alcanzar algún oficio o prebenda a la Corte, pues allá está su Ilustrísima de Toledo y su Majestad ni más ni menos, según la priesa con que caminan?;

Que luego, cuando el estudiante vio que era Cervantes, le dijo:

 ¡Sí, sí! ¡Este es el manco sano, el famoso todo, el escritor alegre y, finalmente, el regocijo de las Musas!

Cervantes, en mi opinión critica el idealismo de los libros de caballerías y se abraza al realimo de las experiencias vividas, tanto por haber recorrido mucho mundo, como por haber leído mucho. Él asimismo, hemos visto, que se considera un escritor alegre, e intenta reflejarlo en su obra. Muchos de los refranes que citan D. Quijote y Sancho son fruto del acervo popular de la época, al igual que muchas de las anécdotas con personajes, que en muchas ocasiones, se ha demostrado que son reales, como Juan Haldudo, el morisco Ricote, en el Quijote y Antonio de Villaseñor en el Persiles. etc. Un asunto éste que  aún cuesta valorar a determinados investigadores, posiblemente por su falta de interés  en la materia o por el desconocimiento de los archivos de la época y de la zona. A este respecto, cabe destacar a algunos investigadores catalanes (como Martín de Riquert) que si aceptan que alguno de los personajes que cita Cervantes en el Quijote,  existieron allí realmente (como el bandolero Roque Guinart, Rocaguinarda que nació el 18 de diciembre de 1582; tenía pues 33 años en 1615 y que, tras acogerse a un indulto, en 1614 era capitán de Infantería en Nápoles)

Yo creo que nadie duda de que Cervantes se nutría en sus obras de su gran experiencia personal, con innumerables viajes dentro y fuera de España, por sus peripecias  personales con todo tipo de gentes, con los que se halló en sus recorridos bien como soldado, o como alcabalero, y por sus muchas lecturas.

FIN

José Manuel González Mujeriego.

Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo y
Director de su Sección Cervantina.

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En este vídeo se pueden ver todas las participaciones de la Mesa Cervantina, desde Casa de la Torre (El Toboso).

“Y era la verdad que por él caminaba”: las dimensiones cambiantes del Campo de Montiel y el lugar de la Mancha.

Se reproduce a continuación la comunicación literal que hizo José Manuel González Mujeriego de su exposición oral, y que emitió en el transcurso del X Congreso de la Asociación Internacional de Cervantistas, celebrado en la Universidad Complutense de Madrid, del 3 al 7 de septiembre de 2018.

Resumen: Existen numerosas controversias sobre la verdadera extensión geográfica del Campo de Montiel en tiempos de Cervantes. La Historia muestra cómo, desde el siglo VII hasta los años anteriores a la publicación del Quijote, esta zona ha sido un territorio de dimensiones geográficas cambiantes según sus pretendientes.

El mismo Cervantes fue testigo en primera persona de ello, cuando tras ausentarse once años de España, conoció a su regreso un Campo de Montiel ‘nuevo’. Un reflejo de estas modificaciones territoriales se encuentra en la geolocalización del Quijote, que discurre indistintamente por el ‘antiguo’ y conocido Campo de Montiel, pero también por la Mancha propiamente dicha lo que debe tenerse en cuenta a la hora de tratar de ubicar el “lugar” de la Mancha en una localidad concreta.

Este trabajo pretende situar algunas escenas del Quijote en este contexto geográfico modificado en la época de Cervantes. Y defender la hipótesis de que el mítico y ficcional lugar de la Mancha se encuentra en Mota del Cuervo.

Palabras clave:

Don Quijote de la Mancha; Miguel de Cervantes; La Mancha; Campo de Montiel; el lugar de la Mancha; Mota del Cuervo; Cervantes viajero; paralelismos cervantinos; teorías que se desvanecen; dimensiones cambiantes.

Introducción:

Desde las primeras alusiones histórico-geográficas al Campo de Montiel, datadas en época visigótica (año 676), hasta la redacción de las famosas Relaciones topográficas de 1575 por Felipe II; muchas han sido las modificaciones territoriales que han marcado esta zona geográfica.

Esta tierra fronteriza pretendida por cristianos y sarracenos en el periodo de Reconquista, cedida a la Orden de Santiago (en 1227) por Fernando III “el Santo”, rey de Castilla y de León, y disputada posteriormente por el Concejo de Alcaraz; alcanzará la que es su delimitación final hasta nuestros días —salvo por ligeras variaciones— con las especificaciones consignadas por Felipe II.

La fecha de 1575 resulta trascendental en la biografía de Miguel de Cervantes, pues coincide con su larga ausencia de once años de España. A su regreso, 5 años después, se encuentra con la nueva distribución territorial trazada por Felipe II, lo que establece una circunstancia anómala en la redacción de su monumental Don Quijote de la Mancha. El marco geográfico de la obra de ficción transcurre en una zona que ha experimentado modificaciones y Cervantes hace transitar a sus protagonistas por lugares que en ocasiones ubica en no en el ‘nuevo’ Campo de Montiel, sino en la Mancha (la nueva demarcación) y, en otras, en el anacrónico “antiguo y conocido Campo de Montiel. Y era la verdad que por él caminaba” (I, 2).

Esta ambivalencia ha llevado a estudiosos del entramado quijotesco a emitir diferentes interpretaciones y controversias (algunas de las cuales difícilmente se sostienen) sobre dos aspectos no clarificados por el autor en su obra: a qué territorio real alude en su ficción y cuál es la extensión geográfica del Campo de Montiel en tiempos de Cervantes.

Alusiones al Campo de Montiel y a la Mancha en el Quijote

De las cinco ocasiones en que se cita de manera explícita el Campo de Montiel en el Quijote ya se percibe, como marca distintiva de la confusión generalizada sobre el espacio ficcional, la falta de un criterio unificado sobre la denominación territorial. El resultado es la alternancia de la alusión al ‘antiguo’ Campo de Montiel, con la conjunción del ‘nuevo’ Campo de Montiel y la Mancha como un territorio indistinto.

A continuación se enumeran las citas en orden de aparición:

1) La importancia del lugar —una constante en la obra cervantina— aparece reflejada de manera inmediata en el mismo Prólogo de la obra.

[…] y tan sin revueltas la historia del famoso don Quijote de la Mancha, de quien hay opinión, por todos los habitadores del distrito del Campo de Montiel, que fue el más casto enamorado y el más valiente caballero que de muchos años a esta parte se vio en aquellos contornos. (I, Prólogo).

(I, Prólogo).

2) En la segunda mención, Cervantes opta por la versión del ‘antiguo’ Campo de Montiel (y que unifica a La Mancha), que debió ser conocido por él cuando en diciembre de 1568, viajó hasta Roma para servir al Cardenal Acquaviva, siguiendo el camino de la Seda o de los Pimenteros, y su ruta probable hacia el puerto de Cartagena atravesaba este territorio.

Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos, y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus arpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la venida de la rosada aurora, que, dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel. Y era la verdad que por él caminaba.

(I, 2).

3) La segunda salida de don Quijote desde el enigmático “lugar de la Mancha” coincide con el camino que tomó en la primera salida, antes de la aventura de los molinos.

Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la mañana y herirles a soslayo los rayos del sol, no les fatigaban. .

(I, 7)

4) En la mención a los académicos de la Argamasilla se explicita la localidad de El Toboso; y en el Soneto dedicado a Dulcinea se describe a don Quijote pisando el Campo de Montiel, la Mancha toboseña, la Gran Sierra Morena y “hasta el herboso llano de Aranjuez”.

Del Paniaguado, académico de la Argamasilla, In laudem Dulcineae del [T]oboso.

SONETO

Esta que veis de rostro amondongado,
alta de pechos y ademán brioso,
es Dulcinea, reina del Toboso,
de quien fue el gran Quijote aficionado.
Pisó por ella el uno y otro lado
de la gran Sierra Negra, y el famoso
campo de Montiel, hasta el [herboso]
llano de Aranjuez, a pie y cansado.
(I, 52).

5) La quinta y última vez que Cervantes cita el Campo de Montiel es para despedirse del lugar y enviar al ingenioso hidalgo a emprender nuevas aventuras por el camino de El Toboso.

[…] persuádeles que se les olviden las pasadas caballerías del ingenioso hidalgo, y pongan los ojos en lasque están por venir, que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los campos de Montiel.

(II, 8).

Dimensiones cambiantes del Campo de Montiel a lo largo de la historia

Uno de los motivos de la mencionada confusión sobre el espacio ficcional presentado por Cervantes en el Quijote tiene que ver con las modificaciones territoriales que el Campo de Montiel ha experimentado a lo largo de la historia.

Esta zona considerada una demarcación política, judicial y eclesiástica, que ha sufrido particiones administrativas debidas a conflictos y repartos de tierras asignadas por los reyes.

La siguiente cronología marca las dimensiones cambiantes del Campo de Montiel a lo largo de la historia:

1) Año 676: en plena época visigótica se asocia el Campo de Montiel con el obispado de Mentesa, según la Hitación de Wamba o demarcación de la diócesis del siglo VII. Este obispado era a su vez dependiente de la diócesis de Toledo y se situaba a la cabecera en la Solana y comprendía el siguiente territorio: “tenga desde el Ciogüela (Eciga) hasta Segura (Secura); desde Lillo (Lila) hasta Paredazos Viejos (Polixena), que se nombra en el itinerario Parietinis”1.

2) Año 1213: el Campo de Montiel se incorpora a la Corona de Castilla con la conquista del castillo de Eznavexor (en Villamanrique) por Alfonso VIII.

3) Año 1227: con la reconquista del Castillo de Montiel (por Fernando III “el Santo”) este territorio entra a formar parte de la Orden de Santiago. Se establece la primera capital del Campo de Montiel.

4) Año 1243: por privilegio del rey Fernando III “el Santo”, concedido en Valladolid el 18 de febrero de ese año, se adscriben al Campo de Montiel, entre otros, los siguientes pueblos: Criptana, Posadas Viejas, Villajos, Miguel Esteban, Almuradiel, La Figuera, Villarejo Rubio, El Cuervo y Manjavacas.

Y en el mismo documento2 de partición de términos entre el Concejo de Alcaraz y la Orden de Santiago (Fernando III “el Santo”), firmado en Valladolid, el 18 de febrero de 1243, en donde se asigna El Cuervo y Manjavacas (en la actualidad ambas localidades, junto con La Mota, integran Mota del Cuervo) al Campo de Montiel3.


Listado de los términos y pueblos que componían el ‘antiguo’ Campo de Montiel, en 1243, en el que aparecen mencionados El Cuervo y Manjavacas. Está recogido por Bernabé Chaves en su “Apuntamiento legal sobre el dominio solar, que por expresas reales donaciones pertenece a la Orden de Santiago en todos sus pueblos […]”.

5) Año 1573: Felipe II fija las dimensiones del Campo de Montiel y las plasma en las famosas Relaciones topográficas, de 1575. Esta demarcación territorial ha quedado prácticamente invariable hasta la actualidad. Todos los pueblos (salvo Membrilla), que figuran en este documento de Felipe II, se declaran como no pertenecientes a la Mancha.Y ya no aparecen ni El Cuervo ni Manjavacas en la relación del ‘nuevo’ Campo de Montiel, por lo que quedan en La Mancha.

Dibujo del “nuevo” Campo de Montiel que insertan los encargados de redactar las declaraciones de Villanueva de los Infantes en las Relaciones topográficas de Felipe II 4.

Cambios acaecidos en el Campo de Montiel durante la ausencia de Cervantes en España

Para este estudio es importante insistir en que el último cambio territorial relevante del Campo de Montiel se produjo durante una larga ausencia, de once años, de Cervantes de España y que a su vuelta se encontró el espacio reducido y distinto al que pudo conocer.

Imagen comparativa de los cambios territoriales sufridos por el Campo de Montiel. A la izquierda, las poblaciones que lo componían en 1243 hasta que Cervantes salió de España. a la derecha, como se lo encontró Cervantes en 1580 tras su ausencia del país de once años (Elaboración propia).

Se podría distinguir el ‘antiguo’ Campo de Montiel (hasta 1573) y el ‘nuevo’ Campo de Montiel que se encontró Cervantes a su regreso siguiendo su propia cronología:

Cervantes en el ‘antiguo’ Campo de Montiel:

  • 1569: con 22 años viaja a Roma para servir como camarero del Cardenal Acquaviva. Parte desde Toledo al puerto de Cartagena, y probablemente pasó por Manjavacas.
  • 1571: con 24 años participa en la Batalla de Lepanto.
  • 1572: toma parte en las expediciones navales de Navarino, Corfú y Túnez.

Cervantes en el ‘nuevo’ Campo de Montiel:

  • 1575: a la edad de 28 años es condenado a prisión en Argel durante 5 años.
  • 1580: regresa a España después de los once años de ausencia.
  • 1587: viaja a Andalucía como comisario de provisiones de la Armada Invencible. Durante ese periodo recorre de manera recurrente el camino que va de Madrid a Andalucía, pasando por Toledo y por la Mancha.
  • 1594: ejerce como recaudador de impuestos atrasados (tercias y alcabalas). Ese año escribe una carta autógrafa[1] al rey Felipe II, en donde detalla los impuestos cobrados en Baeza y en otros lugares.
  • 1605: se publica la primera parte del Quijote.

Teorías que se afianzan si consideramos el cambio territorial del Campo de Montiel a través de episodios cruciales del Quijote

Cuando Cervantes regresó a España se encontró un Campo de Montiel reducido. No es de extrañar que hablara, al mismo tiempo, de la Mancha y del ‘antiguo’ Campo de Montiel por el que había transitado.

En algunos de los episodios más recordados del Quijote, Cervantes sitúa claramente la acción en la Mancha Santiaguista y, al mismo tiempo, en el ‘antiguo’ Campo de Montiel.

En un fragmento el “lugar de la Mancha” se ubica “tan cerca del Toboso” (I, 8) que los protagonistas pueden llegar sin pisar el Campo de Montiel.                              

Persuádeles que se les olviden las pasadas caballerías del ingenioso hidalgo, y pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los campos de Montiel.

(II, 8). 

Esta indicación permite ubicar “el lugar” en un pueblo limítrofe del ‘antiguo’ Campo de Montiel  que se sitúa en la llanura manchega y, cuando los protagonistas vuelven de Barcelona, lo vislumbran al ascender por una elevación en el terreno. “Con estos pensamientos y deseos subieron una cuesta arriba, desde la cual descubrieron su aldea”. (II, 77).

En cuanto a la escena de los molinos de viento  (I, 8) sólo puede ubicarse en Campo de Criptana, único lugar que en aquella época contaba con entre treinta y cuarenta molinos. Sin embargo, no hay consenso entre los investigadores de la obra cervantina en este punto y hay quien defiende una disposición fuera del Campo de Montiel, a pesar de que hasta el 1566, se estuvieron reuniendo en Campo de Criptana los concejos de la Provincia de Castilla y los del Campo de Montiel, según declaran en las Relaciones topográficas de Felipe II.[6]

Por su parte, el episodio del apaleamiento del joven Andrés, tras la salida de la venta donde fue armado caballero por don Quijote, se sitúa en las inmediaciones de Quintanar de la Orden, otrora capital de la Mancha Santiaguista.

–Mire vuestra merced, señor, lo que dice –dijo el muchacho–, que este mi amo no es caballero ni ha recebido orden de caballería alguna; que es Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar.

(I, 4).

Teorías que se debilitan al considerar el cambio territorial del Campo de Montiel

El hecho de no considerar el Campo de Montiel, al que se refería Cervantes como “el antiguo y conocido”, puede conducir a conclusiones erróneas.

Una de las más controvertidas sitúa el “lugar de la Mancha” en el corazón del Campo de Montiel y en la localidad de Villanueva de los Infantes, situada a 120 km de El Toboso, o —en mediciones quijotescas— a cuatro jornadas a lomos de Rocinante. Teorías que tienen en cuenta las tardanzas de unos protagonistas que solo iban en busca de aventuras.

En la imagen de arriba: sistema de tardanzas cervantinas situado en la plaza de Villanueva de los Infantes (que sostiene el Prof. Parra Luna). En la imagen de abajo: mapa de Google (elaboración propia).

Si comparamos las imágenes anteriores, vemos en el primer plano las equidistancias de las distintas poblaciones desde Villanueva de los Infantes basadas en las tardanzas de sus protagonistas. En el mapa siguiente se ha realizado una traslación de los mismos puntos geográficos a sus situaciones exactas donde se comprueba la inexactitud de las distancias geográficas reales.

Conviene tener en cuenta la orografía del terreno y las dificultades que se derivan de la misma, ya que no es lo mismo caminar por la escabrosa Sierra Morena, que por la llanura manchega.

Teorías que hacen dar vueltas alambicadas en la aventura de los molinos de viento, necesariamente en Campo de Criptana (único lugar que como se ha comentado, contaba con entre treinta y cuarenta molinos en aquella época), con el único objetivo de “cuadrar” sus tesis. Todo ello por no considerar un Campo de Montiel cambiante.

La acción principal se desarrolla en la Mancha

Miguel  de Cervantes titula su libro, El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, y la acción se inicia “En un lugar de la Mancha” y no en un “Lugar del Campo de Montiel”. Y se trata, describe Cervantes, de un pequeño lugar “tan cerca de El Toboso” que permite a Sancho conocer a la familia de Aldonza Lorenzo y las anécdotas sobre Dulcinea, tal y como se explicita en las siguientes dos citas:

Solo Sancho Panza pensaba que cuanto su amo decía era verdad […] y en lo que dudaba algo era en creer aquello de la linda Dulcinea del Toboso, porque nunca tal nombre ni tal princesa había llegado jamás a su noticia, aunque vivía tan cerca del Toboso.

(I, 13).

—¡Ta, ta! —dijo Sancho—. ¿Qué la hija de Lorenzo Corchuelo es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre Aldonza Lorenzo?

—Esa es —dijo don Quijote—, y es la que merece ser señora de todo el universo.

‑—Bien la conozco —dijo Sancho— y sé decir que tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo. ¡Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante, o por andar, que la tuviera por señora! ¡Oh hideputa, qué rejo que tiene, y qué voz! Sé decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar a unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre, y aunque estaban de allí a más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre. Y lo mejor que tiene es que no es nada melindrosa, porque tiene mucho de cortesana, con todos se burla y de todo hace mueca y donaire […].

(I, 25).

Otra alusión a la cercanía del “lugar” a El Toboso se  produce cuando Sancho, cansado de mentir a don Quijote con los pormenores de su viaje a Sierra Morena, teme que le cace en alguna mentira:

[…] porque, puesto que él sabía que Dulcinea era una labradora de El Toboso, no la había visto en toda su vida.

(I, 31).

Estas referencias refuerzan la hipótesis más probable de que el “lugar” al que Cervantes se refería, en su ficción, es Mota del Cuervo.

Al fondo, vista de la torre de la iglesia de El Toboso desde donde Dulcinea llamaba a sus zagales. En primer plano uno de los molinos de viento de Mota del Cuervo. Distancia entre el Toboso y Mota del Cuervo: 2 leguas castellanas.

La descripción que el autor hace concuerda mejor con un pequeño lugar, con un cura y un barbero; y no con una urbe dotada de 3 iglesias, 17 regidores, 1.300 vecinos y 40 hidalgos, como tenía en aquel tiempo Villanueva de los Infantes.

Además, la salida del “lugar” se desarrolla en un punto limítrofe del ‘antiguo’ Campo de Montiel. Los protagonistas emprenden su viaje de mañana, con el sol de soslayo, en dirección a los molinos de viento de Campo de Criptana, para luego continuar hacia Puerto Lápice, siguiendo un camino más o menos recto, según se indica en la siguiente imagen de la izquierda; que se contrapone al itinerario que se optaría si los protagonistas partiesen de Villanueva de los Infantes para tomar el camino de Campo de Criptana, pasar por Puerto Lápice y alcanzar Sierra Morena.

Itinerario de salida del Quijote desde Mota del Cuervo hacia los molinos de viento de Campo de Criptana y Puerto Lápice.
El mismo recorrido desde Villanueva de los Infantes (Ambos mapas: fuente Google, elaboración propia).

La hipótesis de Mota del Cuervo como el “lugar” de la Mancha[7]

Las referencias topográficas que discurren en el Quijote sitúan el “lugar” de La Mancha cercano a El Toboso, a Quintanar y a Campo de Criptana.

Desde el año 1243, hasta 1575, El Cuervo perteneció al Campo de Montiel histórico y era el siguiente pueblo después de Quintanar, en dirección a Valencia. Así como un camino lógico para ir a Andalucía por la Cañada Real de Andalucía.

Aunque no está documentada la presencia de Cervantes en Mota del Cuervo, sí existen fuentes sobre sus desplazamientos por la geografía española por los que se deduce que pudo atravesar el pueblo en diversas ocasiones: a su paso por Manjavacas para recorrer el camino de los pimenteros (de Toledo a Cartagena) en su viaje hacia Roma para servir a Acquaviva (camino que cita en pasajes como el de los Yangüeses. (II,3); de regreso de su cautiverio por el camino real de Valencia (desde Denia a Madrid); como alcabalero que recorrió las contadas Tercias Reales; como conocedor del moteño Juan Haldudo (el rico vecino del Quintanar que nombra en su obra); o por su paso por la Cañada Real de Andalucía para llegar hasta la provincia de Jaén.

Pero es en su obra donde Cervantes refleja algunos episodios con moriscos (presentes en la Mancha hasta el 1610) establecidos en esa zona. Un ejemplo es la familia de Luis Ricote, natural de las Cuevas (de Almanzora), que falleció durante el traslado desde el Reino de Granada, y cuya viuda, María Ricote, junto a sus cuatro hijas se alistaron en Mota del Cuervo, mientras que otros familiares lo hicieron en Quintanar y en Miguel Esteban.[8]

—Bien sabes, ¡oh Sancho Panza, vecino y amigo mío!, como el pregón y bando que Su Majestad mandó publicar contra los de mi nación puso terror y espanto en todos nosotros; a lo menos, en mí le puso de suerte que me parece que antes del tiempo que se nos concedía para que hiciésemos ausencia de España.

(II, 54).

Otra coincidencia es el relato que hace Cervantes de un gran tesoro escondido cerca de ese lugar y la constatación de hallarse en Mota del Cuervo por parte del morisco Antonio de la Fuente en 1588. Está documentado por el historiador Francisco Javier Escudero Muñoz, la celebración de un juicio ordenado por el rey Felipe II, a través del Real Consejo de Hacienda[9], que envía al licenciado Rodrigo Soto a investigar un tesoro compuesto por “un carro entero de oro, plata, en moneda y en barras, así como gemas y joyería que se halla en Mota del Cuervo”.

—¿Cómo, y es posible, Sancho Panza hermano, que no conoces a tu vecino Ricote el morisco, tendero de tu lugar?…

Ahora es mi intención, Sancho, sacar el tesoro que dejé enterrado, que por estar fuera del pueblo lo podré hacer sin peligro.

(II, 54).

Que Cervantes no mencione ese lugar, puede deberse al trato reprobatorio que mereció por parte de personajes a los que, por diversas circunstancias conoció. Por ejemplo, uno de los alcaides de Mota del Cuervo, Don Pedro Muñoz de Otálora, al que el escritor cita (página 175) en su libro Relación de lo sucedido en la ciudad de Valladolid desde el punto del felicísimo nacimiento del príncipe don Felipe Dominico Víctor nuestro señor, hasta que se acabaron las demostraciones de alegría que por él se hicieron (Valladolid, 1605). Este alcaide de Mota del Cuervo, era caballero de la Orden de Santiago, caballerizo de la Reina, e hijo del Oidor de Indias, Alonso Muñoz, y uno de los caballeros que acompañaban el séquito de personalidades en el bautizo del hijo del Rey Felipe III. Pudo ser este personaje quien le denegó el paso a América, donde anhelaba ocupar algún puesto importante en la colonial española. En concreto, el de Corregidor de la ciudad de la Paz (Bolivia), y donde, desde el Consejo de Indias, se le respondió “Busque por acá en que se le haga merced”.

Otro alcaide de Mota del Cuervo, coetáneo de Cervantes fue Hernando de Ovando y Ulloa, jefe de la familia de los Ovando[1], y tío de don Nicolás, que era a su vez el padre de Constanza de Ovando y Figueroa, la sobrina de Cervantes. Este Alcaide fue un noble distinguido en la Corte de Felipe III, caballero de la Orden de Santiago, Comendador de Aguilarejo y Dos Barrios. Nicolás de Ovando, siguiendo las instrucciones de su tío Hernando, no quiso cumplir su promesa de matrimonio con Andrea, la hermana de Cervantes, a pesar de ser el padre de su hija Constanza.

Otro personaje que Cervantes cita en el Quijote fue Juan Haldudo, el rico, el vecino del Quintanar. Tenemos constancia del lugar de nacimiento de este y otros Haldudos, en las visitas de la Orden de Santiago, en los años 1498, 1538 y en 1544 a Mota del Cuervo.[11]

Más allá de las personas con nombre propio de Mota el Cuervo que conoció Cervantes, y que por las razones expuestas trató de no dignificar en su obra; la defensa de la ubicación de este “lugar” como el de la obra viene avalada por referencias muy diversas que abarcan lo orográfico, demográfico, hidrológico (pozo seco, arroyo a la entrada del lugar…), cinegético, forestal… e incluso lo artesano: hasta en diez ocasiones se refiere Cervantes en su obra a los famosos cántaros, como los que aún se siguen haciendo en Mota del Cuervo.


Paralelismos en la obra de Cervantes que afianzan la hipótesis sobre Mota del Cuervo

Además, hay que tener en cuenta que, dentro de la bibliografía de Cervantes, en dos de sus obras memorables se citan emplazamientos reconocibles de la Mancha Santiaguista probable: el Quijote y el Persiles.

Cervantes escribió simultáneamente ambas obras, y sitúa en el Persiles escenas importantes acontecidas en lugares como Quintanar de la Orden. Además, vuelve a referirse a aquel lugar de la Mancha de cuyo nombre no se acuerda, cuando dice:

“En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero…

(I, 1).

Dos obras que Cervantes escribió simultáneamente, según él mismo cita en el Quijote. (II,Prólogo al lector)

Y también utiliza una expresión parecida en el Persiles, cuando sus protagonistas salen de Quintanar de la Orden, en dirección a Valencia, y se refiere a ese siguiente lugar, del que tampoco se acuerda, pero que la geografía se obstina en llamar Mota del Cuervo:

 […] El hermoso escuadrón de los peregrinos, prosiguiendo su viaje,  (hacia Valencia), llegó a un lugar, no muy pequeño ni muy grande, de cuyo nombre no me acuerdo.

(El Persiles, III, cap. X).

El otro paralelismo cervantino se encuentra en la referencia, de nuevo, a Quintanar de la Orden como el lugar donde se compraron los perros Barcino y Butrón en el Quijote (2,74). Y uno de esos animales, Barcino, aparece mencionado precisamente en el Coloquio de los Perros (pág.5).

Pintura de Felipe Alarcón Echenique, representando la escena de El Persiles, donde los peregrinos Periandro y Auristela, procedentes de Quintanar de la Orden, llegan al siguiente pueblo, en dirección a Valencia, Mota del Cuervo.

Conclusiones

“En un lugar de la Mancha…” no sólo es la premisa inaugural de una de las grandes obras de ficción de la literatura universal, sino que es una enigmática indefinición geográfica que ha mantenido ocupadas durante siglos las elucubradoras mentes académicas y estudiosos del legado cervantino a ubicar el emplazamiento real, a pesar de que el autor invitaba a las villas de la Mancha en su conjunto a ahijársele y tener al Quijote por suyo.

Este fin tuvo el Ingenioso Hidalgo de la Mancha, cuyo lugar no quiso poner Cide Hamete puntualmente, por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenérsele por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero. 4).

(II, 7

De todas las villas de la Mancha según los indicios, marcas geográficas e itinerarios nombrados por los que discurren don Quijote y Sancho Panza, hacen de Mota del Cuervo, en otro tiempo perteneciente al ‘antiguo’ Campo de Montiel, una firme candidata tal y como también defienden numerosos investigadores (ver Anexo).  

Se podría, pues, aseverar que Cervantes no se contradice al decir que “Y era la verdad que por él caminaba” refiriéndose a que su caballero andante iba por el Campo de Montiel y por La Mancha al mismo tiempo, pero por el ‘antiguo’ Campo que él conoció en su juventud y que cuando regresó de su larga ausencia se había reducido.


Notas al pie de página:

[1] Según el estudio histórico-geográfico, la Hitación de Wamba, de Antonio Blázquez (1907), bibliotecario perpetuo de la Real Sociedad Geográfica.

[2] El original del documento se encuentra en el archivo municipal de Villanueva de la Fuente (Ciudad Real) Cajón 365, núm.2. Existe también una copia en el Archivo Histórico Nacional (AHN).

[3] Bernabé Chaves, en su Apuntamiento legal sobre el dominio solar que por expresas reales donaciones pertenece a la Orden de Santiago (apartado 44), también recoge la relación de términos y pueblos que conformaban entonces el Campo de Montiel. Incluye Criptana, El Cuervo, Manjavacas, La Figuera, etc., como podemos observar en la imagen del “Listado de los términos y pueblos que componían el antiguo Campo de Montiel”

[4] Según la transcripción de CAMPOS Y FERNÁNDEZ DE SEVILLA, F. J., Villanueva de los Infantes en las Relaciones topográficas de Felipe II, en Cuadernos de Estudios Manchegos (Ciudad Real), nº 3 (1973) 111-131.

[5] Según consta en el Archivo General de Simancas: Consejo y Juntas de Hacienda. Legajo 324,199

[6] Así lo declaran el 2 de diciembre de 1575, en las Relaciones de Felipe II, los vecinos de Campo de Criptana designados al efecto: Alonso Sánchez Rubio y Cristóbal Miguel.

[7] Este apartado es un resumen del libro Lo que Cervantes calló, referenciado en la biografía, obra del autor de esta ponencia.

[8]  E. Lillo (2017). El Capitán Abenzaida en la Guerra de la Alpujarra, (pág.243). Relata cómo, después de la Guerra de las Alpujarras (1561-1568), varias familias de moriscos de apellido Ricote se asentaron en estos pueblos de la Mancha. (AHN,7356)

[9] Archivo General de Simancas. Expedientes de Hacienda (legajo 332, año 1588).

[10] Según E. Lillo, en su artículo Cervantes o la maldición de los Ovando, publicado en la Revista de la A. Historia de Mota del Cuervo (5, pág.5), al fallecer el padre de Nicolás de Ovando, Luis Carrillo, en un naufragio, cerca de San Cristobal de la Habana, este tuvo que liquidar sus bienes y el alcaide Hernando de Ovando ejerció como jefe de la familia. Al parecer ni él, ni la madre de Nicolás, permitieron el enlace entre Nicolás y Andrea de Cervantes.

[11] Eduardo Jiménez Rayado, Santiago Muriel Hernández y otros, “Libros de visita de la Orden de Santiago, I y II” (2009)

[12] El 3 de octubre de 1971, Andrés Bartheloten, se hace eco en el Diario ABC de las teorías de Pedro de Novo: “ Los argumentos son bien conocidos: Proximidad de El Toboso, proximidad del Campo de Montiel, proximidad de Criptana… y también alude al capítulo X del tercer libro de Persiles y Sigismunda, donde vuelve a referirse al siguiente pueblo, saliendo de Quintanar hacia Valencia, en donde tampoco quiere acordarse.


Anexo con la relación de autores y obras que defienden la ubicación de Mota del Cuervo como el “lugar” de la Mancha

Rafael López de Haro (1876-1966). Notario y reconocido novelista, ensayista, autor de teatro e investigador. En su obra El lugar de la Mancha (1906) defendía que la ubicación en Mota del Cuervo.

Pedro de Novo y Fernández Chicarro (1884 -1953). Geólogo, ingeniero de minas, académico de Ciencias Físicas, Naturales y Exactas, escritor e investigador. Defiende en 1944, en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones (Tomo LII), que Mota del Cuervo es ese “lugar de la Mancha” al que se refería Cervantes.[1]

Luis Astrana Marín (1889 – 1959). Posiblemente uno de los más importantes biógrafos de Cervantes. Defiende en 1958, que Mota del Cuervo podría ser el “lugar del Persiles”. Lo hace en el volumen VII de su obra Vida Ejemplar y Heroica de Miguel de Cervantes Saavedra. Indica como en el capítulo X, del libro III, del Persiles, Cervantes no se acuerda de ese lugar “no muy grande ni muy pequeño, ya citado más arriba”. Astrana Marín ubica a los protagonistas en Quintanar para llegar a Mota del Cuervo, el siguiente pueblo en dirección a Valencia.

José Guerrero Martín (Valladolid, 1941). Autor de diversos libros sobre Cervantes, recoge en su obra El misterioso lugar de La Mancha (Barcelona 2016) que el emplazamiento podría ser Mota del Cuervo.

Pascual Uceda Piqueras (París, 1965). Filólogo hispánico especialista en la obra de Cervantes. Defiende en su libro El Testamento Heterodoxo de Cervantes en el Persiles (Barcelona 2017), que el lugar de la Mancha, del que Cervantes no quería acordarse, se corresponde con Mota del Cuervo (pág. 354).

Bibliografía

ASTRANA MARÍN, L. (2003) Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes, Instituto Editorial Reus, 1948–1958), siete vols.

CERVANTES SAAVEDRA, Miguel

(1605) Relación de lo sucedido en la ciudad de Valladolid, desde el felicísimo nacimiento del Príncipe nuestro señor, hasta que se acabaron las fiestas y las demostraciones de alegría que por él se hicieron. Valladolid.

(1605 y 1615) El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, Madrid.

(1617) Los trabajos de Persiles y Sigismunda, Madrid.

 (1613) El Coloquio de los perros. Madrid.

CHAVES, Bernabé (1740?). Apuntamiento legal sobre el dominio solar, que por expresas reales donaciones pertenece a la Orden de Santiago en todos sus pueblos. Madrid?

GONZÁLEZ MUJERIEGO, José Manuel (2015). Lo que Cervantes calló, Madrid, Cultiva Libros.

ESCUDERO MUÑOZ, Francisco Javier. 2016. El tesoro de Ricote, Mota del Cuervo, Revista Historia de Mota del Cuervo.

GUERRERO MARTÍN, José. (2016). El misterioso lugar de La Mancha. Barcelona, Témnenos Edicions.

LILLO ALARCÓN, Enrique,

(2016) Cervantes o la maldición de los Ovando, Madrid. Revista de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

(2017) El Capitán Abenzaida en la Guerra de la Alpujarra. Autoedición ISBN 978-84-697-8809-7.

LÓPEZ DE HARO, Rafael (1906). El lugar de la Mancha, Madrid.

LUCÍA MEGÍAS, José Manuel. (2016). La juventud de Cervantes. Una vida en construcción. Madrid. Edaf.

PARRA LUNA, Francisco, (2005) El Quijote como un sistema de distancias/tiempo. Madrid. Editorial Complutense.

SILLIERES, Pierre (1990) Les Voies de Communication de l´Hispanie Méridionale. París.

UCEDA PIQUERAS, Pascual (2017) El Testamento Heterodoxo de Cervantes en el Persiles. Barcelona. Ediciones Carena.

VILLUGA, JUAN DE (1546) Repertorio de todos los caminos de España, Edición digital de Google.

“Desde el Septentrión a Roma pasando por la Mancha”.

Una comunicación impartida por José Manuel González Mujeriego, en el XIII Coloquio Internacional de la Asociación de Cervantistas, celebrado del 23 al 25 de noviembre de 2017 en Argamasilla de Alba.

Resumen:

Cervantes quiso regalarnos con su obra póstuma: “Los Trabajos de Persiles y Sigismunda”, la que él mismo calificaría como su mejor novela. Algo que –finalmente- no llegó a ser tal, al verse eclipsada por el rotundo éxito de su anterior obra de “El Quijote”.

En esta comunicación se analizan los pormenores del recorrido ibérico de ese largo viaje de los protagonistas de “El Persiles”, desde los países nórdicos, a su desembarco en Lisboa y el detallado camino que Cervantes ideó para Periandro y Auristela. Primero recorriendo la bella Extremadura, atravesando tierras de conquistadores, como Trujillo, pasando por el Monasterio de Guadalupe, para dirigirse a Valencia, sin pasar por Toledo, recorriendo los bellos jardines de Aranjuez , caminando por Ocaña, para adentrarse en Quintanar de la Orden, otrora capital del Común de la Mancha.

Vemos que Cervantes conocía a personajes de ese pueblo, como Diego de Villaseñor, hasta el punto de introducirlos en la trama de su novela. Algo que viene a sumarse, y a corroborar los numerosos paralelismos que hay en esta obra de “El Persiles” y de “El Quijote”.

Cervantes continúa, también en “El Persiles”, con su obsesión por no acordarse de ese “lugar de la Mancha”, solo que aquí lo sitúa inequívocamente en el mapa, al decir que sus protagonistas “salen de Quintanar de la Orden (en dirección a Valencia) y llegan a un lugar, no muy grande, ni muy pequeño, de cuyo nombre no me acuerdo”. (El Persiles, libro III, cap X).

Un trabajo que pretende situar las escenas en el mapa de la época y en el contexto histórico.

Palabras clave: paralelismos en la obra cervantina, personajes históricos, geografía, caminos de Villuga, antiguo Campo de Montiel.

Texto:

Introducción:

El último libro que escribió Cervantes, “Los trabajos de Persiles y Sigismunda” fue una novela bizantina, donde se combinan situaciones de fantasía con otras de realidades. A decir de él mismo, ésta sería su mejor obra, aunque nunca alcanzaría la fama de “El Quijote”. Cervantes estaba en las postrimerías de su vida, y a pesar del éxito del Quijote, con grandes dificultades económicas. Aún tenía la suerte de contar con grandes mecenas, como el Duque de Lemos, como podemos ver en el prólogo de la obra:

Con este prólogo dedicado al Duque de Lemos, D. Pedro Fernández de Castro, su gran protector, se despide:

Puesto ya el pie en el estribo,
con las ansias de la muerte,
gran señor, ésta te escribo.”

Ayer me dieron la Extremaunción y hoy escribo ésta: el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir…”

Últimos momentos de Cervantes, por Víctor Manzano

La obra se publica en 1617, simultáneamente en seis importantes ciudades: Barcelona, Lisboa, Madrid, Pamplona, París y Valencia. Pero no se reeditó en ninguna de ellas, lo que muestra el escaso interés que suscitó la misma.

Veremos cómo Cervantes deja su impronta en su última novela, en la que encontramos numerosos paralelismos con su célebre obra de “El Quijote”, que nos ayuda a descubrir algunos enigmas, como describiremos más adelante.

Cervantes relata, como si se tratara de un cuaderno de viajes, la peregrinación llevada a cabo por dos príncipes nórdicos enamorados que se hacen pasar por hermanos, adoptando durante toda la obra, los nombres de Periandro y Auristela, y cambiándolos por sus verdaderos nombres de Persiles y Sigismunda, tras contraer matrimonio en Roma.

Persiles y Segismunda llegando a Roma

Persiles y Sigismunda
llegando a Roma.  Autor: A. Rodríguez

Recorren geografías exóticas de la Europa septentrional, por los confines de Islandia. Viven sucesos asombrosos: naufragios, raptos, separaciones y encuentros insospechados, típicos de  las novelas bizantinas. Con frecuencia ensalzan el amor y afianzan la fe.

Los del navío descubrieron a Periandro

“Los del navío descubrieron al  fatigado joven  (Periandro)
y le  recogieron  en su esquife.“ Autor: J. Coronel

Atraviesan la península ibérica entrando por Lisboa, con la intención de ir en peregrinación al Monasterio de Guadalupe. Posteriormente se dirigen hacia Valencia, con la idea de embarcar desde allí hasta Roma, donde esperaban informarse de todo aquello que les faltaba por conocer de la fe católica. Algo que en su país no podrían conocer, pero finalmente, el destino quiere que lleguen a Roma por tierra, para lo que, desde Valencia se dirigen hacia Barcelona, para entrar en Francia por Perpignan, y saliendo por el Delfinado, atraviesan el norte de Italia por el Piamonte, discurriendo por Milán y Florencia, para llegar a Roma su destino final, según itinerario que veremos más adelante.

Monasterio de Guadalupe

Monasterio de Guadalupe

Cervantes detalla bien todo ese recorrido, nombrando muchos de los lugares que atravesaban, junto a los avatares que les sucedían a sus protagonistas.

Recorrido ibérico de “El Persiles”

Prestaremos especial atención al recorrido ibérico de El Persiles, y veremos que Periandro y Auristela, junto con Antonio de Villaseñor, y el resto de peregrinos entran por el puerto lisboeta de Belén, con intención de dirigirse a Valencia, seguramente siguiendo los caminos más importantes de la época, que atravesaban de el Oeste al Este la península ibérica, que no podían ser otros que los recogidos por Juan de Villuga (1546) en su repertorio de caminos, y que detallaremos a continuación en el siguiente mapa.

mapa Recorrido Ibérico del Persiles

En este mapa podemos ver cómo Cervantes hace recorrer a sus peregrinos y a los falsos cautivos, por los caminos del repertorio de Juan de Villuga (1546)

Como se ha dicho, entran por Lisboa, para dirigirse hacia Badajoz y seguir por tierras extremeñas pasando por Cáceres y por Trujillo. Desde allí se dirigen al Monasterio de Guadalupe, uno de los hitos más importantes de su peregrinación hacia Roma. Posteriormente vuelven sobre sus pasos, para dirigirse nuevamente a Trujillo, con intención de seguir viaje hacia Talavera. Llegan a avistar Toledo, pero no llegan a entrar en la entonces capital del Imperio. Siguen para ello el camino de Villuga nº 66 de su repertorio.

Como bien detalla Cervantes, estos peregrinos no llegan a entrar en Toledo y se dirigen a la Sagra, para después tomar camino hacia Aranjuez. Tras atravesar por esta bella ciudad con sus famosos jardines bañados por el Tajo, toman el camino que coincide con el de Juan de Villuga, nº 16 que les dirige hacia Valencia (Guadalupe a Valencia), para llegar a la villa de Ocaña y arribar después a la Mancha, concretamente a su capital, la villa de Quintanar de la Orden, donde Antonio visita a sus padres, después de diez y seis años ausente de su lugar, y en donde suceden acontecimientos que se detallarán más adelante.

Los Peregrinos Periandro y Auristela
Los peregrinos Periandro y Auristela dejando atrás ese siguiente lugar, saliendo de Quintanar, en dirección a Valencia. “Lugar del que Cervantes no se acuerda”. (jmgm)

Desde Quintanar de la Orden se dirigen al siguiente pueblo, un lugar no muy grande, ni muy pequeño, de cuyo nombre Cervantes dice que “no se acuerda”, donde acaecen aventuras que luego veremos. Desde allí se dirigen en dirección a Valencia, para pasar de largo por ella, con la determinación de seguir camino a pie hacia Roma, bordeando la costa mediterránea, en dirección a Villarreal, Barcelona y Perpiñan (en aquel entonces plaza española), para seguir su recorrido europeo por el sur de Francia y por Italia, hasta arribar a Roma.

Recorrido europeo de los peregrinos

recorrido europeo del Persiles 1

Cabe pensar que las fantasías del Persiles, donde Cervantes trata de captar la atención del lector, se centran particularmente en el camino por el que discurren los peregrinos Periandro y Auristela, que va desde el Septentrión hasta Lisboa, donde D. Miguel relata aventuras extraordinarias, esos árboles que engendran personas en sus frutos, o esos monstruos y esos sucesos tan irreales como la transformación de hombres en lobos. Así vemos que, a su paso por la península ibérica y por el resto del recorrido europeo hasta Roma, relata más bien sucesos que pudieran ser reales. Vemos en cambio, algunas excepciones, así, a su paso por el Delfinado (sur de Francia), Cervantes vuelve a hacer uso de la fantasía, al relatar cómo arrojan a una mujer desde lo alto de una torre y, gracias a sus vestidos acampanados, ésta pudo amortiguar la caída y poner los pies en el suelo sana y salva.

“Alzaron todos la vista, y vieron bajar por el aire una figura, que, antes que distinguiesen lo que era, ya estaba en el suelo junto casi a los pies de Periandro. La cual figura era de una mujer hermosísima, que, habiendo sido arrojada desde lo alto de la torre, sirviéndole de campana y de alas sus mismos vestidos, la puso de pies y en el suelo sin daño alguno” (El Persiles, III, cap.14)

Los peregrinos, tras atravesar por Perpiñan, continúan su viaje por Montpelier, por el Delfinado francés, continuando por las ciudades italianas de Piamonte, Milán, y Lucca, ciudad ésta a la que Cervantes alude como “ciudad debajo de las alas del imperio y de España”, donde los españoles son bien vistos, para luego seguir por Florencia para llegar a su destino final: Roma.

Lucca, ciudad debajo de las alas del Imperio y de España…  son bien vistos y recebidos los españoles, y es la causa que en ella no mandan ellos, sino ruegan, y como en ella no hacen estancia de más de un día, no dan lugar a mostrar su condición, tenida por arrogante. ” (El Persiles, III, cap.19)

recorrido europeo del Persiles

Ausencia de caminos en los mapas de la época

A comienzos del siglo XVII era muy raro encontrar en los mapas, el trazado de los caminos. En la cartografía de la época solo se representan las poblaciones más importantes y las únicas líneas trazadas correspondían a los ríos y sus afluentes. Es curioso ver representadas a las villas como un grupo de casas, entre las que destaca dibujada una torre. Las ciudades se representaban por un grupo de casas y dos torres.

mapa de las dos Castillas en 1606

Vista parcial del Mapa de las dos Castillas en 1606 (Fuente IGN), en donde podemos observar la no representación de los caminos.

Es decir, existían repertorios de caminos, como los de Juan de Villuga, o los de Alonso de Meneses (ambos del siglo XVI), pero que no eran otra cosa que unas relaciones de los nombres de las poblaciones por las que pasaban esos caminos y una indicación de las distancias (en leguas) que separaban las distintas ciudades, pueblos, o incluso ventas de posta, pero en ningún caso se reflejaban estos caminos en los mapas. En el caso del Repertorio de Caminos de Juan de Villuga, el origen principal de esos caminos estaba en la villa de Medina del Campo (Valladolid).

Hemos visto como Cervantes utiliza minuciosamente esos caminos de Juan de Villuga, (en muchos casos coincidentes con los de Alonso de Meneses) para guiar a sus peregrinos por la península ibérica. Estos caminos, junto con las cañadas reales de la Mesta, eran las auténticas autopistas de la época.

Es en la segunda mitad del siglo XVII, cuando empiezan a representarse los principales caminos trazados en los mapas. Aquí reproducimos a continuación un mapa parcial de la provincia de Toledo, que data de 1681, en donde puede apreciarse el camino que siguen los peregrinos del Persiles, que saliendo de Quintanar de la Orden, yendo en dirección a Valencia, llegan al siguiente pueblo. Ese del que Cervantes dice que “no se acuerda”.

Mapa parcial provincia de Toledo 1681
Mapa parcial de la provincia de Toledo (año 1681. Fuente IGN), en donde se representa el camino entre Quintanar de la Orden y el siguiente pueblo en dirección a Valencia: Mota del Cuervo, que siguieron los peregrinos de El Persiles, en su ruta hacia Valencia.

Escenas quintanareñas del Persiles

Tal y como sugiere el título de esta comunicación, del conjunto de la obra de El Persiles, nos detendremos especialmente en las escenas que tienen lugar en la Mancha, (capítulos del 8 al 11), más concretamente en Quintanar de la Orden y el siguiente pueblo en dirección a Valencia, con el objetivo claro de encontrar paralelismos que nos lleven a despejar algunos enigmas que tienen que ver con ese lugar “olvidado” del Persiles.

Tras recorrer el camino desde Aranjuez, los peregrinos se informan en la villa de Ocaña, sobre D. Diego de Villaseñor, un hidalgo radicado en Quintanar de la Orden. y su familia, con la intención clara de Antonio de visitar esa villa y a sus progenitores, a los que hacía dieciséis años que no veía. Los peregrinos, con Antonio a la cabeza, se encuentran a su padre tomando el fresco en la puerta de su casa. Antonio le pregunta que si, en ese lugar, hay hospital de peregrinos, con la clara intención de recibir alojamiento en su casa. En efecto, los peregrinos consiguen que los Villaseñor los alojen en su casa, y les agasajen. Aquí tienen lugar varios sucesos, como el conocimiento por parte de Antonio, de sus nuevas hermanas, nacidas tras su larga ausencia, y la muerte acaecida a un conde, amigo de D. Diego, que había ido a ese lugar, y que fue herido de bala en una revuelta que dos compañías de soldados habían tenido con los del lugar, y que poco antes de morir, se casó en artículo mortis con Costanza, la hija de D. Diego de Villaseñor, a la que convertiría así en la rica heredera, que posteriormente, acompañaría, desde allí, a los peregrinos Periandro y Auristela, en su viaje a Roma.

Ocaña

Vista de la villa de Ocaña

Quintanar


Picota de Quintanar de la Orden (jmgm)

Tras  pasar la noche en Quintanar de la Orden, al día siguiente, los peregrinos continúan por el camino de Valencia, para llegar al siguiente pueblo, un lugar, no muy grande, ni muy pequeño, del que Cervantes, dice que “no se acuerda”. Es aquí donde encontramos otro gran paralelismo entre el argumento y los lugares que visitan los protagonistas de dos de sus más importantes obras: El Quijote y El Persiles.

Paralelismos entre el Quijote y el Persiles
En este mapa vemos que el siguiente pueblo después de Quintanar, en dirección a Valencia, es Mota del Cuervo. Obsérvese el paralelismo entre El Quijote y El Persiles, al referirse a ese “lugar de la Mancha” del que no quiso acordarse.

Escenas moteñas de El Persiles

Los peregrinos Periandro y Auristela, siguiendo su camino, procedentes de Quintanar de la Orden, llegan al siguiente pueblo, en dirección a Valencia, al que la geografía se obstina en llamar Mota del Cuervo; en la plaza de “ese lugar”, se desarrolla una escena, en la que unos mozos están haciéndose pasar por falsos excautivos en Argel.

falsos excautivos

Plaza de Mota del Cuervo
Plaza de Mota del Cuervo (jmgm)

Habían extendido en el suelo un mapa de la ciudad de Argel, sobre el que explicaban las penosas peripecias vividas durante su cautiverio. Mientras hacían crujir al aire un corbacho [1], con un ruido penetrante que impresionaba a los aldeanos que les escuchaban, con el fin de obtener mayores limosnas.

Mapa de Argel


Mapa de Argel en el siglo XVI (Dibujo de jmgm)

Uno de los alcaldes, que conocía bien Argel, y que posiblemente estuvo cautivo junto a Miguel de Cervantes, les desenmascara, a base de hacerles preguntas sobre cómo cautivaron y otras cuestiones relativas a: ¿cuántas puertas tiene Argel?, ¿cuántas fuentes y cuántos pozos de agua dulce?, algo que los falsos cautivos no saben contestar y que causa la ira de uno de los alcaldes, que pretende castigarlos por impostores.

Los falsos cautivos se defienden locuazmente, mostrando las exiguas limosnas obtenidas con su farsa, y logran al final que los alcaides les perdonen. Consiguen incluso que les alojen en sus casas, y les ayuden en su “industria” de ir por la vida haciéndose pasar por excautivos para procurarse el sustento, para lo que les aportan todo tipo de detalles sobre la ciudad de Argel .

Espúlguenos senor alcalde

Representación del falso cautivo defendiéndose de los Alcaldes.
(dibujo de jmgm)

Tras pasar la noche en “ese lugar” del que Cervantes insiste en no querer acordarse, al día siguiente, los peregrinos y los cautivos llegan juntos hasta donde el camino se dividía en dos: unos toman el camino de Valencia y otros el de Cartagena.  Aquí volvemos a ver los grandes paralelismos entre ambas obras, relativos precisamente a esa bifurcación de caminos que se produce en El Persiles (L,III, cap. XI), que es la misma a la que alude en El Quijote (I, cap. XXIX), como podemos ver en el gráfico siguiente:

Paralelismos II

En este mapa observamos los diferentes caminos que siguen los peregrinos del Persiles y los falsos cautivos, en un lugar muy próximo a Mota del Cuervo. Vemos también los paralelismos entre el Quijote y el Persiles, aludiendo a este punto.

Otros paralelismos en la obra de Cervantes

Son numerosas las coincidencias que nos llevan a deducir, que Cervantes, en su pensamiento, tanto en el Persiles, como en el Quijote, se estaba refiriendo a un “lugar” muy concreto, situado en la Mancha Santiaguista, del que no quería acordarse, tan cerca de “El Toboso”, como así lo refiere en múltiples citas de “El Quijote”:

“porque nunca tal nombre ni tal princesa había llegado jamás a su noticia, aunque vivía tan cerca del Toboso” (El Quijote, I, cap. XIII).

Un lugar tan cerca del Toboso


Vista de El Toboso desde los molinos de Mota del Cuervo. (Foto de jmgm).

O en esta otra donde Sancho conoce las andanzas de Dulcinea, cual vecino cercano.

“Bien la conozco –dijo Sancho–, y sé decir que tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo. ¡Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pe[ch]o, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante, o por andar, que la tuviere por señora! ¡Oh hideputa, qué rejo que tiene, y qué voz!…Se decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre, y, aunque estaban de allí más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre.” (El Quijote, I, cap. XXV)

Un pueblo situado también muy cerca de Quintanar (el siguiente pueblo, según “El Persiles”).

Un pueblo, no muy grande ni muy pequeño, con jurisdicción en primera instancia, con un arroyo a la entrada del mismo, … Cumple multitud de requisitos, que nos hacen afirmar que ese pueblo, el siguiente yendo desde Quintanar a Valencia es Mota del Cuervo.

El lugar olvidado de El Persiles. Argumentos geográficos

Mota del Cuervo es el siguiente pueblo después de Quintanar, en dirección a Valencia.

El lugar ha tenido que pertenecer antiguamente al Campo de Montiel. Cuando Cervantes regresó de su cautiverio en 1580, se encontró con que el “antiguo” Campo de Montiel que él conoció diez años atrás, se había modificado (para reducirlo) en el año 1573. Esta modificación se plasma en las Relaciones de Felipe II (1575). Esto le hace situar, a ese paraje de “El lugar” del Qujijote, en el antiguo Campo de Montiel, cuando dice:

“por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel”. Y era la verdad que por él caminaba. (El Quijote I, cap.2).

En definitiva, tiene que estar cercano al Toboso, a Quintanar y a Campo de Criptana, como refiere en múltiples ocasiones.

Ser un lugar muy pasajero, atravesado por importantes caminos. Caminos de Villuga y Cañadas reales, como la de Andalucía, jalonaban ese lugar.

El lugar olvidado de El Persiles. Argumentos históricos

La villa de El Cuervo (hoy integrada junto a la villa de La Mota, para formar Mota del Cuervo), pertenecía al Campo de Montiel histórico, según el documento de partición de términos entre el Concejo de Alcaraz y la Orden de Santiago, (Fernando III el Santo), fechado en Valladolid, el 18-02-1243, por el que se asigna al Campo de Montiel, entre otros, a la villa de “El Cuervo”. Integración que también relata Bernabé Chaves en su “Apuntamiento Legal”, como villa incorporada al Campo de Montiel desde 1243, según podemos ver en la siguiente imagen.

Antiguo Campo de Montiel
Montiel, sus términos y pueblos, año de 1243 . Bernabé Chaves, Apuntamiento Legal.

Listado de los términos y pueblos que componían el antiguo Campo de Montiel, en 1243, según Bernabé Chaves en su apuntamiento legal. En él aparece “El Cuervo”.

La presencia de Cervantes en Mota del Cuervo, tras su cautiverio, como alcabalero y sus frecuentes pasos por Manjavacas (despoblado perteneciente a Mota del Cuervo), y la cañada real de Andalucía, recorriendo las Tercias Reales, como la de Iznatoraf.

La importante presencia de población morisca en Mota del Cuervo hasta 1610, que tan bien detalla Cervantes en el Quijote.

La constatación real de un gran tesoro hallado por Antonio de la Fuente en 1588, al que Cervantes también refiere en el Quijote, de la mano del morisco Ricote.

Por si fuera poco, Cervantes habla en sus obras de parajes y personajes reales, como en sus dos últimas obras, donde cita al hidalgo, Diego de Villaseñor (en El Persiles) y a Juan Haldudo, el rico, ese que en el Quijote estaba apaleando a su criado Andrés (I, cap. IV), ambos vecinos de Quintanar de la Orden y uno de ellos (Juan Haldudo) oriundo de Mota del Cuervo, según podemos ver en las visitas de la Orden de Santiago [2].

Cervantes, por otro lado, dice conocer al Alcalde de Mota del Cuervo, Pedro Muñóz de Otálora, al que cita expresamente en su libro Relación de lo sucedido en Valladolid, con motivo del nacimiento del príncipe Felipe IV. Este alcalde, era además de Caballero de la Orden de Santiago, Caballerizo de la Reina, e hijo del Oidor de Audiencia Real de Valladolid y del Consejo de Indias, D. Alonso Muñoz. Es posible que éste influyera en truncar el anhelado paso de Cervantes a las Indias, donde pretendía ser Corregidor de la Ciudad de la Paz.

Otro personaje conocido de Cervantes fue Hernando de Ovando y Ulloa, un noble distinguido en la Corte de Felipe III, caballero de la Orden de Santiago, Comendador de Aguilarejo y Dos Barrios, además de  alcaide de La Mota.  Este Alcaide era el tío de Nicolás de Ovando, personaje que hizo promesa de matrimonio a Andrea de Cervantes (la hermana de D. Miguel), que no llegó a desposarla y de cuyo fruto nació Costanza de Ovando y Figueroa.

Cervantes se refiere otra vez a Quintanar de la Orden, como el lugar donde se compraron los perros Barcino y Butrón en el Quijote (II,cap. LXXIV). También habla del perro Barcino en El Coloquio de los Perros.

Vemos como Cervantes solo alude en el Persiles a dos lugares concretos de la Mancha, donde sus peregrinos pernoctan y relatan aventuras locales, que son: Quintanar de la Orden y ese otro lugar que le sigue, y del que “no se acuerda”, a pesar de que lo señala claramente en el mapa, que discurre por el camino real hacia Valencia y que dice estar próximo al cruce de caminos para Cartagena. Después ya no vuelve a citar a ninguna población manchega en su camino hacia Valencia.

Contra todo pronóstico, Cervantes cambia de opinión y hace que sus peregrinos no embarquen en Valencia, sino que pasan de largo por esta ciudad hasta llegar a Villarreal, y subir por tierra hasta Barcelona. Nuevos paralelismos encontramos en este capítulo, entre el Persiles y el Quijote, cuando hace salir a D. Quijote y a Sancho, desde su lugar (Mota del Cuervo?) en dirección a Barcelona, pero sin tocar Zaragoza y suben por Tortosa hasta Barcelona. Aquí, en El Persiles, Cervantes aprovecha para volver a recordar un episodio que tuvo su origen en la Mancha, en las inmediaciones de ese pueblo del que “no se acuerda”, cuando Costanza le da una conserva a un joven cautivo, desfallecido por la inanición, que llevaba untado de brea el rostro, y al que llevaban preso para servir en las galeras reales, en un carro hacia Cartagena. Favor que ahora les es devuelto en Barcelona por una gran dama aragonesa, Dª Ambrosía Agustina, que resultó ser la que se hacía pasar por ese joven cautivo, embadurnado de brea, que conducían a galeras, pero que en realidad iba en busca de su amado, y que ahora agasaja grandemente a nuestros peregrinos en Barcelona. (El Persiles, III, cap. 12).

Así, Periandro y Auristela, bordeando la costa levantina, siguen hasta la ciudad española (entonces) de Perpiñan, para adentrarse en el sur de Francia y llegar hasta Roma, su destino final.

CONCLUSIONES

A pesar de la temática parcialmente fantástica de El Persiles, vemos que –precisamente- en el recorrido ibérico, la trama se adapta más a hechos verosímiles. Es aquí donde podemos observar cómo Cervantes vuelve a manifestar sucesos por los que él mismo ha pasado, caminos que le son de sobra conocidos y que están detallados en el repertorio de caminos de Juan de Villuga, y/o de Alonso de Meneses. Vemos como pone en su novela a personajes reales como el hidalgo Don Diego de Villaseñor, describe pueblos y ciudades reales. Vuelve a incluir, sin querer citarlo, a ese lugar de la Mancha del que “no se acuerda”, y del que pareciera que tiene motivos para insistir en él. Como hemos visto, son numerosos los paralelismos y las coincidencias que nos llevan a deducir, que Cervantes, en su pensamiento se estaba refiriendo a un “lugar” muy concreto, situado en la Mancha Santiaguista, tan cerca de “El Toboso” (así lo refiere en múltiples citas de “El Quijote”) y tan cerca de Quintanar (el siguiente pueblo, según “El Persiles”).

Un pueblo, no muy grande ni muy pequeño, con jurisdicción en primera instancia, con un arroyo a la entrada del mismo, que cumple multitud de requisitos, que la geografía nos hace afirmar que ese pueblo, el siguiente yendo desde Quintanar hacia Valencia, es Mota del Cuervo.

En este mapa podemos ver la cercanía de estos tres pueblos de la Mancha Santiaguista: Quintanar de la Orden, El Toboso y Mota del Cuervo, pueblos limítrofes.

Esta afirmación oculta de Miguel de Cervantes en El Persiles, en donde sitúa claramente a ese lugar de la Mancha, en el que, el autor, insiste en “no acordarse” en su última novela, y su paralelismo con el comienzo de El Quijote, fue precisamente lo que me puso en la pista para investigar esa controvertida circunstancia que él mismo propicia al afirmar su deseo: “por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijársele y tenérsele por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero.  (El Quijote, II, cap. LXXIV).

El lugar olvidado de El Persiles:

Partiendo de esa premisa y aplicando las circunstancias que Cervantes desvela en varias de sus obras, pero especialmente en El Quijote, y que tienen que ver con aspectos geográficos, históricos, orográficos, demográficos, cinegéticos, forestales y de otras índoles, aquí comentados, fueron las que me impulsaron a investigar y plasmar estos argumentos en mi libro “Lo que Cervantes calló”. Como digo, son numerosas las razones que me llevan a esta afirmación, de que ese referido lugar es Mota del Cuervo.

BIBLIOGRAFÍA

ASTRANA MARIN, L. (2003) Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes, Edición de la Biblioteca Virtual Universal. Buenos Aires.

CERVANTES, M. de. (2006) Los Trabajos de Persiles y Sigismunda, Miguel de Cervantes, edición digital preparada por Enrique Suarez Figaredo, Barcelona.

CERVANTES, M. de (1605/1615) El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Edición digital interactiva de la BNE. Madrid.

GONZÁLEZ MUJERIEGO, J.M. (2015), Lo que Cervantes calló, Madrid.

LILLO, E. (2016) Cervantes o la maldición de los Ovando, Madrid.

MENESES, ALONSO DE  (1576).  De la Colección Primeras Ediciones, editada por el Ministerio de Educación y Ciencia en 1976, dirigida por D. Justo García Morales y D. Vicente Sánchez Muñoz,

VILLUGA, JUAN DE (1546) Repertorio de todos los caminos de España, Edición digital de Google.

NOTAS AL PIE DE PÁGINA

[1] Látigo

[2]  Aparecen referencias históricas sobre los Haldudo en Mota del Cuervo, ya en las visitas de la Orden de Santiago, en los  años 1498, 1535 y también en el 1544 aparecen referencias a la familia de Juan Haldudo en el padrón de habitantes que pagan el impuesto del pedido y la limosna prometida a San Sebastián en Mota del Cuervo. También hay vestigios de la familia Haldudo, en la toponimia moteña: calle, plaza y pozo del Aldú(do).

ALGUNAS FOTOS DEL EVENTO:

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IMG_20171124_101345Portada de la comunicación.
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José Manuel González Mujeriego

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Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

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Diccionario Moteño en el Quijote

En otros artículos de este blog, he desarrollado las razones y los indicios que, en mi opinión, “confirman” que Mota del Cuervo podría ser ese “lugar de la Mancha” del que Cervantes –reiteradamente- no quiso acordarse, tanto en El Quijote, como en El Persiles.

Cuando preparé el “Diccionario Moteño”, con las palabras típicas, y a veces de uso exclusivo en la Mancha y especialmente en Mota del Cuervo, pude comprobar cómo muchas de esas palabras ya las empleó Cervantes en su obra maestra. Palabras que se siguen empleando en Mota del Cuervo, que forman parte del acervo cultural de la población, y aunque algunas están cayendo en desuso, la mayoría aún tienen vida propia.

Voy a reflejar aquí un extracto de esas palabras del Diccionario Moteño, concretamente aquellas que cita Cervantes en el Quijote:.

Abatanar. Apelmazar. Se emplea esta palabra cuando la ropa de lana se encoge al lavarla en caliente (se ha abatanado). Antiguamente, abatanar, era la acción de apelmazar la ropa con los mazos del batán, un artilugio de madera movido por la acción de una corriente de agua con la que se golpeaba la ropa para que se apelmazara y tuviera más resistencia.

Batán hidráulico

Esto dice Cervantes sobre los Batanes en el Quijote: “Pues, porque os burláis, no me burlo yo –respondió don Quijote–. Venid acá, señor alegre: ¿paréceos a vos que, si como estos fueron mazos de batán, fueran otra peligrosa aventura, no había yo mostrado el ánimo que convenía para emprendella y acaballa? ¿Estoy yo obligado, a dicha, siendo, como soy, caballero, a conocer y destinguir los sones y saber cuáles son de batán o no? Y más, que podría ser, como es verdad, que no los he visto en mi vida, como vos los habréis visto, como villano ruin que sois, criado y nacido entre ellos”. (El Quijote, I, cap. XX).

Aguaor. (Aguador o azacán). Persona que se dedicaba a sacar el agua de los pozos, para luego transportarla en cántaros, hasta las tinajas de las casas a cambio de unas monedas.

Mucho antes de que existiera en Mota del Cuervo la distribución canalizada del agua potable, ésta se distribuía por las casas gracias a los aguaores. El aguaor extraía y transportaba el agua desde los pozos que disponían de las mejores aguas hasta las casas. La transportaban en cántaros colocados en unos carros típicos de la zona, con grandes ruedas recubiertas con aros de hierro. Carros adaptados especialmente para contener unos nueve o diez cántaros, bien protegidos para que no se «cantarearan», o lo que es lo mismo, para que no se chocaran entre ellos y resistieran los baches de los caminos y no se rompieran.

Así recoge Cervantes este oficio de azacán en su obra:
“Y cuando no, la infanta me ha de querer de manera que, a pesar de su padre, aunque claramente sepa que soy hijo de un AZACÁN, me ha de admitir por señor y por esposo; y si no, aquí entra el roballa y llevalla donde más gusto me diere”. (El Quijote, I, cap. XXI)

aguaor con cántaros moteños
Aguaor transportando agua en cántaros moteños (año 1934)

Agüelo. Deformación de abuelo, ascendiente.

“¡Tomá que mi agüelo! –respondió la aldeana- (El Quijote, II, cap.X)

Agüero. Pronóstico basado en bases o señales sin fundamento, que indican buena o mala suerte.

Así la emplea Cervantes en el Quijote:

“No había bien acabado de decir estas razones Sancho, cuando llegaron a
sus oídos relinchos de Rocinante; los cuales relinchos tomó don Quijote por felicísimo agüero, y determinó de hacer de allí a tres o cuatro días otra salida”
(El Quijote, II, cap.IIII).

El cuervo, pájaro de mal agüero y muy inteligente.
(Gentileza del Heraldo Dirario de Soria)

Alcabalero. Dícese de la persona que se dedicaba a recaudar impuestos, como se le llamaba despectivamente a Cervantes, que se dedicaba a recorrer las tercias reales de los pueblos de la Mancha (como la de Mota del Cuervo) recaudando impuestos.

Carta de Teresa Panza a Sancho Panza su marido “…porque no pienso parar hasta verte arrendador o alcabalero, que son oficios que aunque lleva el diablo a quien mal los usa, en fin en fin siempre tienen y manejan dineros.” (El Quijote, II, cap. LII).

Tercia Real de Mota del Cuervo

Tercia Real de Mota del Cuervo, donde se dice que Cervantes actuó como Alcabalero.

Alcuza. Recipiente de forma cónica o cilindro-cónica, con un asa y un pitorro que salía desde la mitad de la vasija, hecha de hojalata, o de cerámica, que se utilizaba en la cocina para contener el aceite. También se le llamaba Alcuza a un recipiente de hojalata, redondo, con un pitorro largo, que se utilizaba para engrasar algunas máquinas.

“Este es capaz de sacar leche de una alcuza” refrán que indica que una persona es capaz de hacer algo, que a primera vista, es imposible.

“Pidió luego alguna redoma para echallo, y, como no la hubo en la venta, se resolvió de ponello en una alcuza o aceitera de hoja de lata, de quien el ventero le hizo grata donación”. (El Quijote, I, cap. XVII)

Pero, reparando un poco más en ello, echó de ver en lacolor, sabor y olor, que no era sangre, sino el bálsamo de la alcuza que él le había visto beber”. (El Quijote, I, cap. XVIII). 

Alcuzas

Alcuzas (foto jmgm).

Alforjas. Tira de tela de lana o de lona de costal, cerrada por los dos lados, para formar una bolsa doble que servía para transportar objetos, o el hato (comida). Se podía llevar cómodamente repartiendo su peso en cada bolsa, bien al hombro, o encima de la caballería. También las alforjas podían ser de pleita (esparto) para acoplarlas en la caballería. En la foto (del documental de RTVE “Las locuras de Don Quijote) podemos apreciar las alforjas que lleva Sancho Panza alojadas detrás de él, sobre el Rucio.

Así emplea Cervantes esta palabra en el Quijote:

“habiendo aplacado Sancho a su mujer, y don Quijote a su sobrina y a su ama, al anochecer, sin que nadie lo viese, sino el bachiller, que quiso acompañarles media legua del lugar, se pusieron en camino del Toboso: don Quijote sobre su buen Rocinante, y Sancho sobre su antiguo rucio, proveídas las alforjas de cosas tocantes a la bucólica, y la bolsa de dineros que le dio don Quijote para lo que se ofreciese” (El Quijote, II, cap. VII).

“Ensilló Sancho a Rocinante y aderezó al rucio, proveyó sus alforjas, a las cuales acompañaron las del primo, asimismo bien proveídas, y, encomendándose a Dios y despediéndose de todos, se pusieron en camino, tomando la derrota de la famosa cueva de Montesinos”. (El Quijote, II, cap. XXII).

RTVE Otros documentales. Las locuras de Don Quijote

Aliaga. (Aulaga) Planta leguminosa, espinosa de flores amarillas, cuyas puntas tiernas come el ganado.

“Y alzando el uno de la cola del rucio y el otro la de Rocinante, les pusieron y encajaron sendos manojos de aliagas.” (El Quijote, II, cap. LXI).

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Aliagas junto al Complejo Lagunar de Manjavacas de Mota del Cuervo[/caption]

Antaño. En otro tiempo. Antiguamente.No solo Antaño, sino Hogaño (en este año), son palabras que aún se escuchan entre los ancianos del lugar. Así las recoge Cervantes en su obra magna.“Señores –dijo don Quijote–, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño: yo fui loco, y ya soy cuerdo; fui don Quijote de la Mancha, y soy agora, como he dicho, Alonso Quijano el Bueno.” (El Quijote, II, cap. LXXIV).

D Quijote II cap 74 Gustavo Dore

Los últimos días de D. Quijote (ilustración de G. Doré).

Arrea. Interjección, palabra que sirve para apelar a un interlocutor“Arrea y dile a tu madre que ya no venga”     

 “Llegó Sancho a su amo marchito y desmayado; tanto, que no podía arrear a su jumento.” (El Quijote, I, cap. XVIII)

Artesa. Recipiente de madera con las paredes inclinadas de forma que hacían el fondo más estrecho, con sendas tablas horizontales en dos de los cuatro lados. En Mota del Cuervo, en función del tamaño, las artesas tenían diferentes utilidades: Una más pequeña, cuadrada, donde se amasaba el pan. Otras artesas eran rectangulares y más grandes, donde se salaban los jamones del cerdo tras la matanza.“Por cuyas persuasiones y vituperios probó el pobre gobernador a moverse, y fue dar consigo en el suelo tan gran golpe, que pensó que se había hecho pedazos. Quedó como galápago encerrado y cubierto con sus conchas, o como medio tocino metido entre dos artesas, o bien así como barca que da al través en la arena”. (El Quijote, II, cap. LIII).

Artesa (antiguedadeselpatiodedulcinea.com)

Artesa de una sola pieza (antiguedadeselpatiodedulcinea,com)[/caption]

Atajo. Senda o paraje por donde se acorta el camino.

“En fin, por caminos desusados, por atajos y sendas encubiertas, partieron Roque, don Quijote y Sancho con otros seis escuderos a Barcelona. (El Quijote, II, cap. LXI).

Azogue. Estado de ánimo que denota alteración, bullicio, inquietud.El diccionario de la RAE define azogue como el mercurio (Hg).Cervantes si lo usa en el mismo sentido que en la Mota, como en estas citas: 

            Así sería –dijo Sancho–; porque a buena fe que andaba Rocinante como si fuera asno de gitano con azogue en los oídos. Y ¡cómo si llevaba azogue! –dijo don Quijote–, (El Quijote, I, cap. XXXI).

             “Pues, ¿qué cuando se humillan a componer un género de verso que en Candaya se usaba entonces, a quien ellos llamaban seguidillas? Allí era el brincar de las almas, el retozar de la risa, el desasosiego de los cuerpos y finalmente el azogue de todos los sentidos”, (Quijote, II, XXXVIII.).

personas inquietas

Personas inquietas, con azogue.[/caption]

Azumbre. Recipiente de barro que se utilizaba como medida de capacidad para medir líquidos, como el vino y el aceite

Estas medidas cambiaban según las zonas, la equivalencia más extendida en España era: 1 Arroba: = 25 libras de 16 onzas cada una = 1 cántara = 8 azumbres = 32 cuartillos 128 copas = 16,128 litros.

En Toledo, a la que pertenecía la Mota, las medidas eran:

Cántara o arroba de vino: 16,133 litros y una cántara eran 8 azumbres

Cuando Sancho “se bebió de lo que no pudo caber en la alcuza y quedaba en la olla donde se había cocido casi media azumbre, y apenas acabó de beber comenzó a vomitar..” (El Quijote, I, cap. XVII).

Azumbres

Diferentes medidas de Azumbres (foto jmgm)[/caption]

Barbecho. Trozo de tierra que permanece sin cultivar. En ocasiones se alternaba el cultivo y el descanso de la tierra. A veces, en época de descanso de la tierra, se pasaba el arado para evitar que crecieran las malas hierbas.

“¡Oh hideputa, qué rejo que tiene, y qué voz! Sé decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre, y, aunque estaban de allí más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre. (El Quijote, I, cap. XXV).

Barbecho

Búcaro. Recipiente de barro elaborado por las cantareras moteñas que servía para guardar en la despensa frutos secos, legumbres, encurtidos…

Así emplea Cervantes en el Quijote la palabra “búcaro”:

“Vuesas mercedes dejen al mancebo, y vuélvanse por donde vinieron, o por otra parte si se les antojare, que mi escudero es limpio tanto como otro, y esas artesillas son para él estrechas y penantes búcaros. (El Quijote, II, cap.XXXII).

Búcaro moteño

Cántaro. Vasija de barro típica de la alfarería moteña, con un asa y una gran boca que se usaba para llevar el agua. Estas piezas las fabricaban generalmente las mujeres sobre un torno de madera y los hombres son los que se encargaban de buscar el barro, de la cocción en hornos comunales y de transportarlas en carros para su posterior venta.

Horno alfarero de Mota del Cuervo. En donde destaca su cántaro característico.

Horno alfarero de Mota del Cuervo. En donde destaca su cántaro característico.

“ Y volviendo la plática a Don Quijote le dijo: y a vos, alma de cántaro, ¿Quién os ha encajado en el cerebro que sois caballero andante, y que vencéis gigantes…”  (El Quijote, II, cap. XXXI). Curiosamente Cervantes alude a los cántaros en diez ocasiones en el Quijote.

Cantareros. Dícese de los artesanos que trabajan el barro en Mota del cuervo para hacer su singular cerámica: Cántaros, tinajas, búcaros, parideras, etc., Generalmente una cerámica modelada por mujeres, que son las trabajan el barro que los hombres extraen de los barreros y que son los mismos que luego se encargan de venderlos de forma ambulante.

También se les llama cantareros a los habitantes del Barrio de las Cantarerías, situado en La Mota, hoy unido con el Cuervo y con Manjavacas para formar: Mota del Cuervo.

Cervantes pone en el Quijote, nada menos que en diez ocasiones, en boca de sus protagonistas a los cántaros. Ahí va una: “–Eso no es el mío –respondió Sancho–: digo, que no tiene nada de bellaco; antes tiene una alma como un cántaro:no sabe hacer mal a nadie…” (El Quijote, II, cap.XIII).

Cantareros cargando el carro con su frágil mercancía, para llevarlos a vender de forma ambulante. (Pirograbado de Jurgen H. Loos)

Capota. Tejado cónico de los molinos de viento, orientable para que las aspas puedan cazar el viento más conveniente para mover la piedra que, a su vez muele el cereal, y que generalmente es de madera.”–Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.” (El Quijote, I, cap. VIII).capotaMolineros de Mota del Cuervo encaramados a la capota de un molino para ajustar su eje (foto jmgm).

Chozo (a). Pequeña construcción de piedra, de planta redonda, con un óculo en la bóveda y con una sola entrada, donde se resguardaban los pastores.En esta zona de la Mancha existían muchas chozas de pastores, a las que Cervantes alude en múltiples ocasiones en su obra magna.“–Advierte, Sancho –dijo don Quijote–, que el amor ni mira respetos ni guarda términos de razón en sus discursos, y tiene la misma condición que la muerte: que así acomete los altos alcázares de los reyes como las humildes chozas de los pastores”. (El Quijote, II, cap. LVIII)Chozo de pastores de la Sendilla

Chozo de Pastores de la Sendilla en Mota del Cuervo (foto jmgm)

Chozo de la nieve, pozo de la nieve, o nevero. Está situado cerca de La Pozanca, próxima a donde estuvo el castillo de la Mota y al molino El Zurdo. El nevero es de piedra, encalado para conservar más baja la temperatura interior, tiene una estructura circular, con una profundidad de 4 metros. La cubierta es abovedada y tiene un óculo en la cúspide. En la foto (de C. Romeral) podemos observar como entra el sol por ese óculo y se refleja en el suelo junto a la puerta de entrada.

En este nevero, se depositaba la nieve, que se intercalaba con capas de paja para su mejor conservación. Tenía un pequeño desagüe. La nieve era vendida en bloques de hielo, para hacer bebidas de nieve o conservación de alimentos. El obligado de la nieve o nevero era la persona que se ocupaba de acumular la nieve y luego de venderla, limpia de polvo y paja (de ahí viene el famoso dicho).

Cervantes era conocedor de esta práctica, puesto que hace alusión a las bebidas de nieve, refrescadas con nieve o hielo. Incluso se publicaron diversos tratados por médicos españoles de la época, explicando las cualidades para la salud e incluso terapéuticas del frío.

“Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en metad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve, me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de la hambre.” (El Quijote, II, cap.58).

Se desconoce exactamente desde cuándo está este nevero en Mota del Cuervo.

Chozo de la nieve (foto C. Romeral)

Colador. o Colaor, recipiente de barro con agujeros en su base, que se utilizaba para “hacer la colada” (aún hoy se emplea este término para la acción de “lavar la ropa”). El procedimiento consistía en poner la ceniza de la planta “barrilla” (ver definición) en el colador y verter sobre ella agua caliente. El agua caliente arrastraba la sosa de la planta y al caer sobre la ropa, situada debajo en otro recipiente, la blanqueaba.        “–No tengáis pena, amigo Sancho –dijo la duquesa–, que yo haré que mis doncellas os laven, y aun os metan en colada, si fuere menester. –” (El Quijote, II, cap.XXXII).

Colador

Colaor

Convite. Invitación, celebración con comida.

          “Alguna vez como con mis vecinos y amigos, y muchas veces los convido; son mis convites limpios y aseados, y no nada escasos”. (El Quijote, II, cap.XVI).

Don Quijote, Quieteria y Sancho en el convite.

Córcoles, Arroyo de Mota del Cuervo que recoge las aguas pluviales de las estribaciones de la Sierra de Altomira (donde están situados los molinos de viento en Mota del Cuervo), pasa por debajo del Camino Real por el único ojo del puente de la Alcantarilla, y -actualmente- está encañado al sistema de alcantarillado municipal, para luego desembocar en la laguna de Manjavacas a través de la Acequia Madre.

El arroyo Córcoles es al que posiblemente se refiere don Miguel de Cervantes, cuando dice que un grupo de mujeres estaban lavando en un arroyo a la entrada del «Lugar».

“con deseo de servir a sus señores, partió de muy buena gana al lugar de Sancho; y antes de entrar en él, vio en un arroyo estar lavando cantidad de mujeres, a quien preguntó si le sabrían decir si en aquel lugar vivía una mujer llamada Teresa Panza…” (El Quijote, II, cap.L)


Puente de la Alcantarilla PlanoTrazado del arroyo Córcoles y puente de la Alcantarilla.
(Mapa elaboración jmgm)

Actualmente solo queda un pequeño trazado del arroyo Córcoles que discurre desde el puente de la Alcantarilla, atravesando unas tierras de labor, hasta su confluencia con la calle de Las Mesas. En ese punto es donde está la acometida de este arroyo al alcantarillado municipal. El único vestigio que queda del topónimo de ese arroyo es la Calle Córcoles, por donde en otro tiempo discurriera esta vía de agua, que pasaba por donde ahora está el grupo escolar Nuestra Señora de Manjavacas hasta desembocar en la Acequia Madre. Junto al cauce urbano de este arroyo Córcoles, enfrente a la era de los Guijarros, estuvo situada una gran noria rectangular.

Cauce del Arroyo Córcoles bajo el Camino Real atravesando el único ojo del puente de la Alcantarilla (foto jmgm)

No confundir este arroyo Córcoles con el río Córcoles que pasa por el vecino pueblo de Socuéllamos. Seguramente el nombre de ambos Córcoles procede de Quercus Ilex, nombre latino de las encinas, unos árboles muy frecuentes en la zona.

Dormir al sereno. Dormir a la intemperie durante la noche.

Al sereno, la RAE lo relega a la novena acepción como una locución adverbial, que significa: a la intemperie de la noche.

En Mota del Cuervo se sigue usando. y Cervantes así lo emplea:

“Y por ahora, bien será que os vais a dormir debajo de techado, porque el sereno os podría dañar la herida”. (El Quijote, I, cap. XII).

Foto tomada “al sereno” en la que se aprecia uno de los siete molinos de viento de Mota del Cuervo, a contraluz de una gran superluna. (Gentileza de Belén Guerrero)

Duelos y quebrantos. Plato típico de la Mota y de gran parte de la Mancha.

“Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos”. (El Quijote, 1, cap.I).

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Duelos y Quebrantos (foto elespañol,com)[/caption]

Ea Interjección que se usa para animar // “venga”

Viendo Sancho Panza el buen suceso de su embuste, dijo: Ea, señor, que el cielo, conmovido de mis lágrimas y plegarias, ha ordenado que no se pueda mover Rocinante;..”(El Quijote, I, cap. XX)

Enantes. Denantes. Antes, recientemente.Según la RAE este adverbio está en desuso, pero aún se sigue usando en Mota del Cuervo y en otros sitios de habla hispana, como: Colombia, Chile, Panamá, Perú y Venezuela.

También lo emplea Cervantes: “Después se vino a entender que el haberse mudado de traje no había sido por otra cosa que por andarse por estos despoblados en pos de aquella pastora Marcela que nuestro zagal nombró denantes”. (El Quijote, I,cap. XII).

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Pastora Marcela, (gentileza de CuadernosManchegos,com).

Escuras. (a)  Hacer algo sin mucha luz.

Según la RAE “a escuras” es una locución adverbial, en desuso, de “a oscuras”

Aún es posible escuchar esta locución adverbial en Mota del Cuervo, en especial entre la gente mayor. Cervantes así la recoge en El Quijote:

        “Comió Sancho sin hacerse de rogar, y tragaba a escuras bocados de nudos de suelta…” (El Quijote, II, cap. XIII).

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(Foto gentileza de El Heraldo)

Fandanguillo manchego. Baile popular. En Mota del Cuervo se baila un fandango parecido a la seguidilla pero más sencillo; el baile añade el cruce lento y la batida final de piernas con parada y cruce. Según parece el Fandango es originario de la América colonial española y arraigó con fuerza en la España peninsular en el siglo XVIII.

Fandango con jota de Mota del Cuervo, interpretado en Villanueva de la Sagra. (Por gentileza de Luis Hernández) https://www.youtube.com/watch?v=HTtOHESzLdE

Cervantes hace alusión a estos bailes en el Quijote, concretamente a las seguidillas: “…se usaba entonces, a quien ellos llamaban seguidillas? Allí era el brincar de las almas, el retozar de la risa, el desasosiego de los cuerpos y finalmente el azogue de todos los sentidos”. (El Quijote, II, cap. XXXVIII).

Hato. En Mota del Cuervo se emplea la palabra “Hato” como el sitio del campo donde los labradores dejaban los alimentos, el carro, la galera con las mulas, y otros utensilios cuando iban a labrar. También se llama hato al alimento, propiamente dicho, que se llevaba al campo en las alforjas.

La RAE, entre otras acepciones, lo define como porción de ganado mayor o menor.

Así lo emplea Cervantes en el Quijote: “Qué de migas, qué de natas, qué de guirnaldas y qué de zarandajas pastoriles, que, puesto que no me granjeen fama de discreto, no dejarán de granjearme la de ingenioso! Sanchica mi hija nos llevará la comida al HATO”. (El Quijote, II, cap. LXVII).

Hermano, hermana. Trato respetuoso con el que se denomina en Mota del Cuervo a las personas mayores, sin  que medie ningún parentesco, consanguinidad, o de pertenencia a ninguna orden religiosa, ni a la masonería. En otras regiones, en estos casos,  se utiliza la palabra “tío o tía”. El Diccionario de la Lengua no recoge esta acepción para la palabra hermano, o hermana. En cambio si lo hace Cervantes en el Quijote.       “Oyendo lo cual mi amigo, dándose una palmada en la frente y disparando en una carga de risa, me dijo: Por Dios, hermano, que agora me acabo de desengañar de un engaño en que he estado todo el mucho tiempo que ha que os conozco.”. (El Quijote, I, prólogo).

Hermano moteño

Hermano, persona mayor, en Mota del Cuervo[/caption]

Macho. Animal equino hijo de burro y yegua, o de burra y caballo. Generalmente estéril, que se usaba como animal de monta y/o de tiro.

            “No hubieron bien entrado cuando Don Quijote preguntó al ventero por el hombre de las lanzas y alabardas, el cual respondió que en la caballeriza estaba acomodando el macho…” (El Quijote, II, cap.XXIIII).

Macho mular (gentileza de http://tumamifero.com/)

Mayoral. Capataz o jefe de una cuadrilla de trabajadores del campo. Jefe de los pastores en una ganadería.

“Los ratos que del día me quedaban, después de haber dado lo que convenía a los mayorales, a capataces y a otros jornaleros” (El Quijote, I, cap.XXVIII).

Captura de pantalla completa 29122016 133409

En el centro de la foto, de pie, está D. Gregorio Pérez Castañó Jiménez, (apodado “Boquilla”), el mayoral de todos los ganados de Dª Asunción Ortega Belinchón (La Serrana), a la derecha en la foto le sigue su hijo, D. Tomás Pérez-Castaño López Gil (con un sombrero) que llegaría a ser el mayordomo general de todas las fincas de Dª Asunción. (foto de los fondos de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo). Ver aquí biografía de la Serrana.[/caption]

Media Fanega. Medida de capacidad para medir granos, sal y demás cosas secas, que consistía en un cajón de madera alargado con una de sus caras inclinada,  y en la otra vertical con un asa, que se utilizaba para medir el grano antes de envasarlo en sacos.Una fanega de áridos equivalía en Castilla a 55,501 litros”Mala pascua me dé Dios, y sea la primera que viniere, si le trocara por él, aunque me diesen cuatro fanegas de cebada encima”. (El Quijote, II, cap. XIII).

Media fanega (abm)

Media fanega (foto ABM)[/caption]

Migas. Plato de cocina típico en la Mota y en toda la Mancha. Hay dos variantes:

“Migas de duz” (dulces) que llevan harina de trigo, agua, corteza de limón y canela en rama.

“Migas ruleras” (o de pastor) que se hacen en la sartén con torreznos de cerdo, ajos y tostones de pan

“ pajecillos y truhanes de pocos años y de poca experiencia, que, a la más necesaria ocasión y cuando es menester dar una traza que importe, se les yelan las migas entre la boca y la mano y no saben cuál es su mano derecha”. (El Quijote,I cap. XXII).

Migas-manchegas-Karlos Arguiñano

Migas manchegas (receta de Karlos Arguiñano)

Ofrecimiento. Según el DRAE acción y efecto de ofrecer u ofrecerse. En la Mota se trata de un evento religioso que se celebra en el atrio de la iglesia y que consiste en entrar a ofrecer cosas (objetos o dinero) a la Virgen.

        “Y la señora del coche y las demás criadas suyas estaban haciendo mil votos y ofrecimientos a todas las imágenes y casas de devoción de España, porque Dios librase a su escudero y a ellas de aquel tan grande peligro en que se hallaban.” (El Quijote, I, cap. VIII).

Ofrecimiento
La Virgen de Manjavacas en el Ofrecimiento

Olla podrida. Antiguo plato típico de la Mota y de la Mancha, cuyos ingredientes eran: Diferentes tipos de carne: de vacuno, de carnero, cerdo, perdiz, pollo; a lo que se añadía todo tipo de verduras: judías blancas, verduras, ajos, etc. Se cocía todo junto a fuego lento durante mucho tiempo, se dejaba reposar y se volvía a cocer. Siempre en olla de barro.     

  “Y Sancho dijo: aquel platonazo que está más adelante vahando, me parece que es olla podrida, que por la diversidad de cosas que en las tales ollas podridas hay, no podré dejar de topar con alguna que se sea de gusto…” (El Quijote, II, cap. XLVII).

Olla Podrida. (foto gentileza de Expogourmetmagazine,com)

Pairazos. Forma despectiva de “paer” (pared) que se utilizaba para denominar las construcciones de tapial que se “encuentraban” (encontraban) en ruinas.

Pairazos de la Venta de Malabrigo

“Pairazos” en la Venta de Malabrigo, en el camino de Mota del Cuervo a Campo de Criptana. Venta a la que posiblemente se refería Cervantes en el Quijote

Pan sobao. En la Mota también se llama así al pan candeal. El pan sobao de la Mota tiene mucha fama por su sabor, por el color blanco de su miga y por la forma característica de hogaza con dos o tres picos (canteros).

Pan sobao de Mota del Cuervo (foto panadería Zarco)

Pan sobao típico de Mota del Cuervo (Foto Panadería Zarco).

Como no podía ser menos, D. Quijote idealizaba el pan de su lugar, en la primera salida:  “con lo cual acabó de confirmar don Quijote que estaba en algún famoso castillo, y que le servían con música, y que el abadejo eran truchas; el PAN CANDEAL; y las rameras, damas; y el ventero, castellano del castillo, y con esto daba por bien empleada su determinación y salida”. (El Quijote, I, cap. II).

Picota. Columna de piedra, junto a la que la Inquisición ajusticiaba a los reos. En la Mota, que era una villa con jurisdicción propia, se tiene constancia de que la Picota estaba situada en la Plaza de la Cruz Verde (símbolo de la Inquisición). Al parecer fue destruida por un rayo a principios del siglo XVII.         

Carta de Teresa Panza a Sancho Panza: “…la fuente de la plaza se secó, un rayo cayó en la picota…” (El Quijote, II, cap. LII).

picota de Quintanar2

Picota de Quintanar de la Orden, o Royo de Justicia, similar a la que hubo en Mota del Cuervo.

Pleita. Cinta trenzada de esparto con la que se hacen cestas, esteras, espuertas, capachos, seras, ataderos, tomizas, etc. Hacer pleita era uno de los entretenimientos principales de los labradores en los días de lluvia, cuando no se podía ir al campo y una ocupación también para los pastores.

Así alude Cervantes al esparto en su obra: “A lo que respondió Sancho: –Deme vuestra señoría alguna diciplina o ramal conveniente, que yo me daré con él como no me duela demasiado, porque hago saber a vuesa merced que, aunque soy rústico, mis carnes tienen más de algodón que de esparto, y no será bien que yo me descríe por el provecho ajeno”. (El Quijote, II, cap.XXXVI).

Pleita para cinchar los quesos (gentileza de Artesanía San José)

Porfiar. Intentar conseguir tenazmente el logro de algo, a pesar de las dificultades. Desafiar a alguien para que lleve a cabo una acción costosa.Así se empleaba en la Mota:“Fueron varios chicotes a por hierba para los conejos  y entre ellos se creo una porfía de a ver quien era capaz comerse un anapol, total que todos y por no quedar ninguno por debajo del otro, todos los probaron.

Así emplea Cervantes esta palabra en su obra:“descubrió una venta que, a pesar suyo y gusto de don Quijote, había de ser castillo. Porfiaba Sancho que era venta, y su amo que no, sino castillo; y tanto duró la porfía, que tuvieron lugar, sin acabarla, de llegar a ella…” (El Quijote, I, cap. XV).

D. Quijote en la venta. grabado de Edouard Z
D. Quijote llegando a la venta. Grabado de Edouard Zier

Porretas (en). Locución adverbial que significa: En pelotas, desnudo/a, sin ropa.

“Hízolo así Sancho, y, hablando Ricote a los demás peregrinos, se apartaron a la alameda que se parecía, bien desviados del camino real. Arrojaron los bordones, quitáronse las mucetas o esclavinas y quedaron en pelota, y todos ellos eran mozos y muy gentileshombres, excepto Ricote, que ya era hombre entrado en años”. (El Quijote, II, cap. LIIII).

Portás. (Portadas). Puertas grandes en las casas de labranza para entrar las caballerías

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Portada falsa (trasera) bajo un arco de medio punto, situada en el corral de la casa de La Memoria, en la calle del Galeón, con salida directa al camino del Campo (de Criptana), en Mota del Cuervo. Patrimonio desaparecido en el Siglo XXI (foto de E. Riquelme).

          En la primera salida del Quijote: “Y así, sin dar parte a persona alguna de su intención, y sin que nadie le viese, una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de julio, se armó de todas sus armas, subió sobre Rocinante, puesta su mal compuesta celada, embrazó su adarga, tomó su lanza y por la puerta falsa de un corral salió al campo con grandísimo contento y alborozo de ver con cuánta facilidad había dado principio a su buen deseo.” (El Quijote, I, cap. II).

Portazgo. Impuesto que se pagaba por pasar bienes o ganados al atravesar determinadas poblaciones.
En la Mota, desde el 15 de octubre de 1478, se tiene noticia de que se cobraba el portazgo a aquellas personas que entraban a vender de fuera de la villa. Esto se sabe gracias a la visita de la Orden de Santiago que hicieron a la Mota: los comendadores Rui Díaz Cerón y Pedro González de Calvente y el capellán del Maestre de la Orden de Santiago,  Alfonso Fernández de Rivera. El valor de el portazgo de la Mota se fijó, en aquél año, en quinientos maravedíes.
Finalmente tenemos noticias de que este portazgo se arrendó en 1849 por el Ministerio de Comercio , Instrucción y Obras Publicas en la cantidad de 130.000 rs.vn. (Boletín nº 66 de 05/04/1849). En la imagen se puede ver dónde estuvo situado este portazgo hasta finales del siglo XX, a la entrada de Mota del Cuervo, en la carretera que va desde Córdoba a Tarragona, en el cruce con el Camino Real a Valencia. Por otro lado, en Manjavacas, se cobraba el portazguillo para la Encomienda de Socuéllamos.

Es curioso como los ganaderos de Yanguas (Soria), ya en 1407 estaban exentos del pago de portazgos. “Aquel que molestase a un arriero yangüés por asuntos referentes al pago de los portazgos, sería castigado con una multa de 1.000 maravedíes.”

Cervantes era perfecto conocedor de estos portazgos. Así se refiere a ellos en su obra: “¿Qué caballero andante pagó pecho, alcabala, chapín de la reina, moneda forera,
portazgo ni barca?” (El Quijote, I, cap. XLV.).

Es curioso como los ganaderos de Yanguas (Soria), ya en 1407 estaban exentos del pago de portazgos. “Aquel que molestase a un arriero yangües por asuntos referentes al pago de los portazgos, sería castigado con una multa de 1.000 maravedíes”.

También Cervantes conocía el gran número de ganaderos Yangüeses que atravesaban las Cañadas de la Mesta y los Caminos Reales, atraídos por sus exenciones de pago de portazgos. Cervantes nombra a los yangüeses en seis ocasiones en el Quijote (I,10,16 – II,3).

Portazgo de Mota del Cuervo2
Situación del edificio donde se cobraba el portazgo en Mota del Cuervo

Pozo Seco. Se trata de un pozo de grandes dimensiones, con cuatro grandes galerías en cruz y que hace aflorar las aguas procedentes de la Sierra de Altomira. Está situado en la mitad del camino que va desde Mota del Cuervo a Santa María de los Llanos. Un camino paralelo al cercano Camino Real de Valencia.

¿Se estaría refiriendo Cervantes a este Pozo Seco, en el Quijote (I, cap. VI) cuando el cura de ese “lugar de la Mancha”, maese Nicolás se disponía a arrojar determinados libros?.

“Digo, en efeto, que este libro, y todos los que se hallaren que tratan destas cosas de Francia, se echen y depositen en un pozo seco, hasta que con más acuerdo se vea lo que se ha de hacer d’ellos”. (El Quijote, I, cap. VI)

En la primera mitad del siglo XX, Julio, el Aguaor, repartía su agua por las calles. Tenía fama de agua buena, mejor que la de la Pozanca.

Pozo Seco en Mota del CuervoPozo Seco. Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Pozo Zagarrón. Está situado en el término de Mota del Cuervo, en el cruce de caminos que conforman la Senda Vedada y el Camino de los Cantareros, antes de llegar a La Dehesa, a cuatro kilómetros del núcleo urbano. Este pozo está junto al cauce del Barranco del Zagarrón, una larga corriente de agua que atraviesa cuatro términos municipales: procede del paraje de Las Carboneras, en el término de Los Hinojosos; discurre por el noroeste del término de Mota del Cuervo, donde en su parte final recibe el nombre de Arroyo de la Cañada de Tovar; después se adentra en el término de Santa María de los Llanos, pasando junto a su núcleo urbano, donde alimenta al Pozo Nuevo, y continúa hacia el sur para desembocar en el río Saona, ya en el término de El Pedernoso. Este pozo tenía fama de poseer muy buena agua. Un pozo de propiedad municipal que aún conserva su brocal y pila original, y que fue restaurado por el Taller de Empleo Municipal. (foto de jmgm).

(El QuijtoePozo del Zagarrón (foto jmgm)

A este paraje dedicado a la figura del Zagarrón o Moharracho, alude Cervantes cuando envía a Don Quijote y a Sancho desde El Toboso, por la Senda Vedada, hacia Zaragoza y, en un cruce de caminos, se encuentran a la carreta de la muerte, con recitantes de la compañía de Angulo el Malo que venían de representar, en “aquel lugar que está detrás de aquella loma” (¿Mota del Cuervo?), en la octava mañana del Corpus, el Auto de las Cortes de la Muerte, y cómo iban así vestidos porque iban a representar el mismo Autoo a otro pueblo cercano (¿Villanueva de Alcardete?).

Esto dice Cervantes: “Estando en estas pláticas, quiso la suerte que llegase uno de la compañía, que venía vestido de bojiganga, con muchos cascabeles, y en la punta de un palo traía tres vejigas de vaca hinchadas; el cual moharracho, llegándose a don Quijote, comenzó a esgrimir el palo y a sacudir el suelo con las vejigas, y a dar grandes saltos, sonando los cascabeles” (El Quijote, II Capítulo XI).

Aún es posible ver esta figura del Moharracho o Zagarrón, representada por “el Porra”, en la Función de Ánimas en Mota del Cuervo y por el “Gabozorra” en las fiestas de Villanueva de Alcardete. Estos dos pueblos, junto a Quintanar y la Puebla de Don Fadriqye, formaron en su día una misma Alcaidía.

Rastrojo. Así se llama al campo de cultivo después de segar los cereales, con las numerosas cañas que quedan como residuo tras la cosecha. Estas cañas favorecen la infiltración de agua. Últimamente se hace siembra directa sobre rastrojo, una técnica de cultivo sin alteración del suelo mediante el arado.

Así lo emplea Cervantes en la conversación de Sancho con su mujer: “Pero si en dos paletas, y en menos de un abrir y cerrar de ojos, te la chanto un don y una señoría a cuestas, y te la saco de los rastrojos, y te la pongo en toldo y en peana, y en un estrado de más almohadas de velludo que tuvieron moros en su linaje los Almohadas de Marruecos”. (El Quijote, II, cap. V).

Rastrojo (foto gentileza de AnatomiaViva)

Reata o Riata. Conjunto de équidos (caballos, mulas, o asnos) puestos en fila que tiran de un carro.       “En resolución, Sancho acomodó a don Quijote sobre el asno y puso de reata a Rocinante; y llevando al asno de cabestro, se encaminó, poco más a menos, hacia donde le pareció que podía estar el camino real.” (El Quijote, I, cap. LII).

Cantarero en reata
Cantarero de Mota del Cuervo con animales de tiro en reata.

Sayas. Vestido de mujer .        

 “Y queriendo pasar adelante y romperlo todo, al improviso se le ofrecieron delante, saliendo de entre unos árboles, dos hermosísimas pastoras; a lo menos, vestidas como pastoras, sino que los pellicos y sayas eran de fino brocado…”  (El Quijote, II, cap. LVIII.).

saya manchega
Sayas manchegas (foto gentileza de trajetradicionalmancha.blogspot.com).

Saona. Río que pasa por Mota del Cuervo (también llamado río Sahona o río Caude). En su nacimiento, ubicado en el vecino pueblo de Santa María de los Llanos, había unas instalaciones para el baño, muy utilizadas por los moteños y otros pueblos vecinos, hasta mediados del siglo XX, que descendió tanto el nivel freático que ahora es un lugar con agua profunda.

La piscina principal, llamada del Nacimiento, era una piscina agreste con numerosos vestuarios. El suelo y las paredes del vaso eran de piedra. En una de esas paredes laterales surgía el agua bastante fría y con mucha fuerza. En ella se bañaban preferentemente los hombres, aunque había unas horas en las que estaba permitido bañarse a las mujeres solas. Esta piscina se comunicaba con otra denominada El Cuartillo, algo menos profunda que la anterior y destinada preferentemente a las mujeres. Por último, y a continuación, estaba la piscina de las mulas, que no era otra cosa que un gran vado inundado en el que se bañaba a las caballerías. Las aguas del río Saona, en su día, llegaron a mover la piedra de siete molinos harineros en su corto recorrido hasta el río Záncara, además de permitir el riego a numerosas huertas y frutales.

Hoy, los Baños de Saona están abandonados y es un sitio con el agua profunda.

Nacimiento del río Saona

Imagen del nacimiento del río Saona, en lo que fuera los Baños de Saona. El agua surgía con fuerza entre las rocas situadas en la pared del fondo de esta piscina natural. La cuerda horizontal delimitaba la zona más profunda. .Fotografía de http://lacasademiabuela.canalblog.com/rss.xml)

balsa de las mulas en Saona

Piscina de las mulas en el Balneario de Saona. Fotografía de http://lacasademiabuela.canalblog.com/rss.xml

Baños de Saona

Estado actual de los Baños de Saona. Google maps

Así se refiere Cervantes a este río junto a la aldea de Sancho: “¿qué escudero hay tan pobre en el mundo, a quien le falte un rocín, y un par de galgos, y una caña de pescar, con que entretenerse en su aldea? –A mí no me falta nada d’eso –respondió Sancho–”( El Quijote II, cap. XIII.)

Así se refiere Cervantes a este río junto a la aldea de Sancho: “¿qué escudero hay tan pobre en el mundo, a quien le falte un rocín, y un par de galgos, y una caña de pescar, con que entretenerse en su aldea? –A mí no me falta nada d’eso –respondió Sancho–”( El Quijote II, cap. XIII.)

Poco antes de su desembocadura en el Pantano de los Muleteros, en el término de Mota del Cuervo, se encuentra un magnífico puente romano en perfecto estado de conservación.

Puente Romano 1932654_10201814287947892_1231262634_o

Puente romano sobre el río Saona (afluente del Záncara) en el término de Mota del Cuervo, poco antes de su desembocadura en el Pantano de los Muleteros.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Hay quien sostiene que el río Saona es el mismo que el río Monreal, que nace en el término municipal de Villarejo de Fuentes (Cuenca) y vierte sus aguas al norte del río Saona, a poca distancia del nacimiento de este último, en los Baños de Saona.

Tenajón. Deformación de tinajón. Grandes recipientes de barro que se usaba en Mota del Cuervo para lavar la ropa, que provenían de cortar longitudinalmente en dos mitades aquellos tinajones que se fabricaban en el Toboso (“Oh tobosescas tinajas “El Quijote,II,cap. XVIII), o en Villarrobledo, para hacer el vino, que eran reconvertidos en sustitutos de los lavaderos públicos, ya que en Mota del Cuervo no existían. El agua la llevaban a esos tenajones a cántaros y, una vez utilizada, la sacaban de allí con una escoba “barriendo” el agua sucia a través de la parte donde estaba la boca del tenajón.

Tenajones en el Convento de Santa Catalina Arequipa Perú2
Me sorprendió ver estos tenajones cortados por la mitad para usarlos como lavaderos en el Convento de Santa Catalina, en Arequipa (Perú). Foto jmgm[/caption]

La ausencia de estos lavaderos públicos en Mota del Cuervo la “documenta” Cervantes en el Quijote, cuando dice que allí las mujeres lavaban en un arroyo:

Muy discreto y agudo, y, con deseo de servir a sus señores, partió de muy buena gana al lugar de Sancho; y antes de entrar en él, vio en un arroyo estar lavando cantidad de mujeres, a quien preguntó si le sabrían decir si en aquel lugar vivía una mujer llamada Teresa Panza, mujer de un cierto Sancho Panza, escudero de un caballero llamado don Quijote de la Mancha…” (El Quiote, II, cap. L).

Las medias tinajas también aparecen nombradas expresamente en el Quijote:

“Y diciendo esto, asió de un caldero, y, encajándole en una de las medias tinajas, sacó en él tres gallinas y dos gansos, y dijo a Sancho: –Comed, amigo, y desayunaos con esta espuma, en tanto que se llega la hora del yantar”. (El Quiote, II, cap. XX).

Tinaja. Recipiente de barro con una boca muy ancha, una forma abombada en el medio y con una base relativamente pequeña, que fabricaban las cantareras de Mota del Cuervo y que servía para almacenar agua preferentemente. Estas tinajas eran algo más pequeñas que las de los pueblos vecinos de El Toboso y  Villarrobledo.

Cervantes cita así las tinajas en su obra: “Sancho, a quien jamás pluguieron ni solazaron semejantes fechurías, se acogió a las tinajas, donde había sacado su agradable espuma, pareciéndole aquel lugar como sagrado.” (El Quijote, II, cap. XXI.)

Tinajas moteñas
Cantarera de Mota del Cuervo haciendo tinajas (año 1934)

Trabajar por la costa. Trabajo que se hacía únicamente a cambio de la comida, sin percibir otro tipo de salario.En la posguerra española, en época de escasez, algunas personas jóvenes, trabajaban únicamente por la costa (por la comida). Generalmente eran trabajos de cuidado de niños realizados por chicas jóvenes, o trabajos de zagales en casas de labor. No les daban alojamiento, ya que regresaban al anochecer a sus casas.Esta acepción de “la costa”, la emplea Cervantes en el Quijote, así:Dice Sancho a su mujer: “y si Dios quisiera darme de comer a pie enjuto y en mi casa, sin traerme por vericuetos y encrucijadas, pues lo podía hacer a poca costa (El Quijote, II, cap. V)

Niño pastor, foto López Bernabeu

Niño pastor, foto de López Bernabeu.

Trillar. Labor agrícola que se hacía para separar el grano de cereal de la paja. Con esta acción, trituraban la parva (así llamaban a la mies extendida sobre la era). Para ello utilizaban un trillo, un apero de labranza consistente en una gran tabla de madera, algo levantada la parte delantera, con numerosos cantos de pedernal incrustados en su parte inferior, Este trillo, tirado (en la Mancha) por mulas, lo hacían pasar sobre la mies. Para favorecer el triturado de la mies, solían poner peso sobre el trillo, o dejaban que los chicotes se subieran encima a dar vueltas hasta que la labor quedaba lista para el siguiente paso: “Ablentar” (aventar).Así recoge Cervantes la palabra “Trillar”: “a la señora Dulcinea del Toboso, de que se le vayan a hincar de rodillas delante d’ella los vencidos que vuestra merced le envía y ha de enviar? Porque podría ser que, al tiempo que ellos llegasen, estuviese ella rastrillando lino, o trillando en las eras, y ellos se corriesen de verla” (El Quijote, I, cap. XXV).

Trillando (Ramón Biadiu, 1934) Chicote trillando (foto Ramón Biadiu, 1934)

Tropa. En Mota del Cuervo se llamaba tropa al conjunto del ganado mular, compuesto por tres yuntas, de dos mulas cada una. Es decir, una tropa estaba compuesta por seis mulas. A su vez, una tropa era conducida por un mayoral, el cual tenía a su cargo tres zagales, uno para cada yunta.

Tropa de mulas (foto: comprerural,com)
Yunta de Mulas (E. Riquelme)
Yunta de mulas (Foto E. Riquelme)

Así refleja Cervantes en su obra a las tropas de caballería:

“Y luego se oyeron por aquí y por allí, y por acá y por acullá, infinitas cornetas y otros instrumentos de guerra, como de muchas tropas de caballería que por el bosque pasaba”. (El Quijote, II, cap.XXXIIII).

Truje. En lugar de “traje” (pretérito indefinido del verbo traer)

La RAE recomienda evitar la utilización de formas propias del español clásico como “truje”. Lo cierto es que aún es posible escucharlas en Mota del Cuervo, especialmente entre los ancianos del lugar. Así la utilizaba Cervantes en el Quijote:

        “No se atenga a eso, señor, respondió Sancho, porque le hago saber que también fue de oídas la vista y la respuesta que le truje, porque así sé yo quien es la señora Dulcinea como dar un puño en el cielo”. (El Quiote, II, cap. IX).

Uncir: Poner los arreos a los animales de tiro, en las tareas de labranza (arado, trillado…). “Desuncir”, significa lo contrario, quitar los arreos a las caballerías.

En Mota del Cuervo, aún se emplea mucho el término “no desunzo” para indicar que uno no para de hacer cosas, incluso que está agobiado. Esto es en recuerdo de aquellos días de cosecha de cereales, que acarreaban las espigas desde la tierra hasta la era, para luego trillar…, para volver a por otra carga de espigas… A los labradores no les daba tiempo a poner y a quitar los arreos a las mulas. “No desuncían”. Así emplea esta palabra Cervantes en El Quijote:

“que no tengo otra hacienda sino este carro y estas mulas. –¡Oh hombre de poca fe! –respondió don Quijote–, apéate y desunce, y haz lo que quisieres.” (El Quijote, II, cap.XVII.)

Carro con mies tirado por dos mulas en riata en Casas de Ves Albacete 20minutos
Acarreando mies en Casas de Ves (Albacete)

Venta de Malabrigo, después conocida como Venta del Protestante, luego como Granja del Milagro y actualmente como Monte Escama (en donde hay una empresa dedicada a la cría de ganado bravo). Aún aparece en los mapas el topónimo referido al pozo de Malabrigo, cercano a dicha venta.

Las ventas eran establecimientos situados en los principales caminos, que ofrecían comida y alojamiento a los viajeros y a sus caballerías.

La Venta de Malabrigo, está en el término de Mota del Cuervo (Cuenca), cerca del límite de las provincias de Toledo y Ciudad Real, justo en el carril (camino) de los Valencianos, en otra época una vía importante. El siguiente pueblo en dirección “Noroeste” es el Toboso. Por ese lado, este camino llega hasta Toledo, (la capital del imperio español desde el 1519 al 1561) y en dirección  “Este” llega a Manjavacas (hoy despoblado de Mota del Cuervo) y luego hasta Valencia. Este camino, cerca de Las Mesas, se bifurca en dos y el ramal que llega hasta Cartagena y su puerto (en el sureste de España), se llamó Camino de los Pimenteros.

Esta venta está muy cerca del antiguo camino de Mota del Cuervo a Campo de Criptana, que pasa por Puerto Lápice y llegaba hasta Córdoba. Son muchas las razones por las que esta venta podría ser a la que se refería Cervantes cuando don Quijote fue armado caballero, antes de la aventura de los molinos de viento de Campo de Criptana.

Cuando el ventero nombra caballero a Don Quijote: “se vino adonde don Quijote estaba, al cual mandó hincar de rodillas; y leyendo en su manual, como que decía alguna devota oración, en mitad de la leyenda alzó la mano y diole sobre el cuello un buen golpe, y tras él, con su mesma espada, un gentil espaldarazo, siempre murmurando entre dientes, como que rezaba”. (El Quijote, I,3)

Hace años tuve la oportunidad de entrevistar al que fuera uno de los propietarios de la venta, Don Luis García, según él los viajeros que al atardecer llegaban a la venta, procedentes de Manjavacas, no se atrevían a cruzar el arroyo de la Zanja de la Olma, debido a los maleantes que acechaban en esa zona. Por el contrario, los viajeros que procedían del Toboso, hacían noche en la Quintería de la Olma, precisamente para no cruzar ese mismo arroyo por miedo a ser asaltados por los bandoleros. Más información sobre la Venta de Malabrigo en: https://motadelcuervoellugardelamancha.com/2016/03/04/la-venta-de-malabrigo/

Vista principal de la Venta de Malabrigo (Autor: Luis García)
Vista trasera de la Venta de Malabrigo (Autor: Luis García)

Zafra. Recipiente metálico grande para guardar el aceite en la despensa.

En 1930 había en la Mota dos caldereros, que se dedicaban a la fabricación y montaje de todo tipo de trabajos en hierro, zafras para el aceite, venta y reparación (estañado) de sartenes, calderos de cobre, pucheros… Era la calderería de Canuto y José Soriano, situada en la calle de San Francisco, frente a la plaza del pozo del Haldudo (hoy llamado indebidamente pozo del Aldú).

zafra
Zafra para el aceite (foto jmgm)

Cervantes hace alusión a las calderas, sartenes… en muchas ocasiones, como: “–Paréceme –respondió Sancho– que vuesa merced es como lo que dicen: “Dijo la sartén a la caldera: Quítate allá ojinegra”. (El Quijote, II, cap.LXVII).

Zote. Ignorante, torpe, idiota.

“Es un zote el que estudió y es ignorante en letras”. (vocabulario de refranes de Correas). También es interesante notar que la forma italiana de Quixote es Chisciotto, y que en napolitáno “ciuoto” significa “estúpido”. Cervantes sabía italiano y por aquel entonces Nápoles era posesión española. No es extraño que Dorotea-Micomicona llamara a don Quijote “don Azote” aludiendo a los disparates del hidalgo…(“Otra manera de leer el Quijote: Historia, tradiciones culturales y literatura” de Agustín Redondo).

refranes de Correas
Otra manera de leer el Quijote de Agustín Redondo

Recopiladas por
José Manuel González MujeriegoAutor del libro: “Lo que Cervantes calló”jmgmms 310117aMiembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.logoahmcg 

Pozos y vías de agua en Mota del Cuervo

Mucho antes de que existiera en Mota del Cuervo la distribución canalizada del agua potable, ésta se distribuía por las casas gracias a los aguaores. El aguaor extraía y transportaba el agua desde los pozos que disponían de las mejores aguas hasta las casas. La transportaban en cántaros colocados en unos carros típicos de la zona, con grandes ruedas recubiertas con aros de hierro. Carros adaptados especialmente para contener unos nueve o diez cántaros moteños, bien protegidos para que no se «cantarearan», o lo que es lo mismo, para que no se chocaran entre ellos y resistieran los baches de los caminos y no se rompieran. En Mota del Cuervo, uno de esos aguaores, quizás el más conocido a principios del siglo xx, fue el hermano Pote, que en cada viaje traía con su carro unos diez cántaros de agua del Pozo Seco, posiblemente una de las mejores aguas del pueblo. Los vendía a perrilla (0,05 pesetas), y él mismo se ocupaba de vaciarlos directamente en las típicas tinajas que había en las casas y que estaban destinadas exclusivamente al consumo humano. Otros aguaores muy conocidos de la primera mitad del siglo pasado fueron el hermano Constante, Chirita, y Julio, el Aguaor, que también traía el agua del Pozo Seco.

aguaor en Quintanar de la OrdenImagen del aguaor con los típicos cántaros de la Mota en Quintanar de la Orden
Fotografía de Luisa Añover

En el año 1945, en la mitad sur de España, tuvo lugar una de las mayores sequías que se recuerdan, que originó la pérdida de cosechas y la disminución alarmante del agua disponible en los embalses y en muchos pozos de abastecimiento a la población. Esta circunstancia contribuyó a que el año 1946 fuera conocido como «el año del hambre».

Esta escasez de agua seguramente concienció a los regidores moteños, que se afanaron en buscar nuevos pozos y en canalizar el agua potable hasta el municipio. Así, en el año 1945, siendo alcalde de Mota del Cuervo don Salomón Zarco, se iniciaron las obras para la construcción del pozo de la Cerca y la canalización del agua al pueblo. Sería el siguiente alcalde, don Eugenio Castellano, el que materializara la instalación de unas primeras fuentes públicas situadas en la Plaza del Caudillo (hoy Plaza Mayor), en la Plaza de la Cruz Verde, en la Plaza del Toril (actualmente el nombre de esta plaza está dedicado a un célebre escritor, que no quiso acordarse de nombrar en su obra a Mota del Cuervo) y otra fuente se situó en una de las paredes de la iglesia de San Miguel Arcángel.

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Fuente de la plaza de la Cruz Verde. A la derecha de la imagen puede verse parcialmente un basamento de piedra formando tres escalones sobre los que descansa una farola de hierro con dos bombillas. Es posible que ese basamento soportara en su día, un rollo de justicia, o picota,  que según parece fue derribada por un rayo. Fotografía de Ernesto Riquelme.

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Fuente de la Plaza Mayor. Fotografía de Ernesto Riquelme

Sería ya en la década de los sesenta cuando el alcalde don Cipriano Palacios canalizó el agua por todo el pueblo. Paulatinamente, los vecinos fueron haciendo en sus domicilios las acometidas de agua corriente. Al principio con un simple grifo a la entrada de las casas, donde llenaban los cántaros y las tinajas, para luego, más tarde, ir ampliando sus redes domésticas, llevando el agua a los nuevos cuartos de baño y a las cocinas.

Si nos remontamos en la historia, vemos que en el siglo XVI ya aparecen documentados algunos pozos y vías de agua en Mota del Cuervo. Así, en 1575, el rey Felipe II mandó que todas las villas hicieran una relación sobre su situación, sus fuentes, sus edificios notables, sus rentas… En la villa de Mota del Cuervo, y en lo que a este artículo se refiere, en materia de vías de agua y de pozos, declararon lo siguiente:

«En esta villa no hay ríos ni fuentes, y algunos años hay mucha falta de agua en el tiempo de los estíos, y que se proveen y abastecen de agua de pozos; y van a moler en tiempo de los estíos a Júcar, diez u once leguas de esta villa, y a Guadiana, que está a otras nueve o diez leguas, y en tiempo de invierno se van a moler a Jigüela y Záncara, ríos de invierno, cuatro leguas de esta villa».

Hay que tener en cuenta que en aquella época no existía la misma configuración territorial que conocemos ahora. Las villas tenían alrededor un territorio común, por lo que en sus declaraciones se referían solamente al núcleo urbano de la villa propiamente dicho y a los términos propios. A ese respecto, en Mota del Cuervo, declaran lo siguiente:

«Que los términos propios que esta villa tiene es un monte cerrado y cierto coto que se da al obligado de las carnes, y lo demás todo es término común y dello se aprovechan y pueden aprovecharse todos los de la Orden de Santiago…».

Dentro de la Orden de Santiago, Mota del Cuervo estaba integrada, desde 1353, en el Común de la Mancha, a su vez dentro de la Alcaidía de Villanueva de Alcardete y La Mota, constituida por cuatro villas de la mesa maestral: Villanueva de Alcardete, Quintanar, La Puebla de Don Fadrique (hoy La Villa de Don Fadrique) y Mota del Cuervo. En el momento de la declaración ordenada por Felipe II, en 1575, La Mota estaba bajo la gobernación de Quintanar. En lo eclesiástico dependía del Priorato de Uclés y judicialmente de la Chancillería de Granada. Muchas tierras pertenecían al Común, por lo que no estaba delimitado el término municipal tal y como está ahora; por eso, en esta declaración, los moteños no citan la existencia de ríos en la villa.

Actualmente, el término municipal de Mota del Cuervo está compuesto por 176,18 kilómetros cuadrados. En este artículo veremos, por un lado, las vías o corrientes de agua, que dividiremos en ríos, nacimientos, arroyos y acequias. Por otro lado, detallaremos los principales pozos urbanos y los del término municipal. La idea es recoger aquellos pozos con cierta relevancia a lo largo del tiempo. No son objeto de este estudio los pozos excavados recientemente para sondeos y riegos agrícolas.

CORRIENTES DE AGUA

Río Záncara

Es el principal afluente del río Guadiana en su parte más alta. Nace en Abia de la Obispalía (Cuenca) y desemboca en el río Cigüela, muy cerca de los Ojos del Guadiana (Ciudad Real). Su longitud alcanza los 168 kilómetros. Alimenta de agua al acuífero 23. Es un río invernal, con fuertes estiajes, que pasa por la parte sur del término municipal de Mota del Cuervo, adonde, como se ha visto, los moteños solían ir a moler el grano en invierno (antes de la existencia de los molinos de viento). El río Záncara delimita los términos de Mota del Cuervo y Socuéllamos.

Puente de los Serrano.JPGPuente de los Serranos (o Puente del Molino de la Torre) sobre el río Záncara, cerca del límite del término municipal de Mota del Cuervo. Este puente está atravesado por la vía pecuaria Vereda de los Serranos y hace frontera entre los términos de Socuéllamos y Pedro Muñoz. Fotografía de José Manuel González Mujeriego

Río Saona

El río Saona (también llamado río Sahona o río Caude) es un afluente del río Záncara. Su caudal procede de una surgencia del acuífero de la Sierra de Altomira. El tramo medio y bajo del río discurre por encima del acuífero 23, o de la Mancha Occidental. El Saona nace en un paraje, perteneciente a doña Marina Valdés, denominado los Baños de Saona, un antiguo balneario situado en el término municipal de Santa María de los Llanos que funcionó como tal hasta principios de los años ochenta del siglo xx, en el que bajó el nivel freático de las aguas, debido a las numerosas extracciones en pozos para el riego. Este balneario disponía de habitaciones para el alojamiento de las familias que acudían allí a tomar los baños durante varios días. Tenía una gran zona arbolada y dos piscinas. Aunque el lugar era de propiedad privada, el manantial pertenecía al ayuntamiento, razón por la que los naturales de Santa María de los Llanos entraban gratis a los baños.

La piscina principal, llamada del Nacimiento, era una piscina agreste con numerosos vestuarios. El suelo y las paredes del vaso eran de piedra. En una de esas paredes laterales surgía el agua bastante fría y con mucha fuerza. En ella se bañaban preferentemente los hombres, aunque había unas horas en las que estaba permitido bañarse a las mujeres solas. Esta piscina se comunicaba con otra denominada El Cuartillo, algo menos profunda que la anterior y destinada preferentemente a las mujeres. Por último, y a continuación, estaba la piscina de las mulas, que no era otra cosa que un gran vado inundado en el que se bañaba a las caballerías. Las aguas del río Saona, en su día, llegaron a mover la piedra de siete molinos harineros en su corto recorrido hasta el río Záncara, además de permitir el riego a numerosas huertas y frutales.

Hoy, los Baños de Saona están abandonados y es un sitio con el agua profunda.

Nacimiento del río Saona

Imagen del nacimiento del río Saona, en lo que fuera los Baños de Saona. El agua surgía con fuerza entre las rocas situadas en la pared del fondo de esta piscina natural. La cuerda horizontal delimitaba la zona más profunda. .Fotografía de http://lacasademiabuela.canalblog.com/rss.xml)

balsa de las mulas en SaonaPiscina de las mulas en el Balneario de Saona. Fotografía de http://lacasademiabuela.canalblog.com/rss.xml

Baños de SaonaEstado actual de los Baños de Saona. Google maps

Este río atraviesa los términos de El Pedernoso, Mota del Cuervo (en su parte sur) y Las Mesas, municipios situados al sur de la provincia de Cuenca. En su tramo final, el río Saona, desde el paraje de Arriburra hasta su desembocadura en el Pantano de los Muleteros, sirve de frontera natural, municipal y provincial, entre los términos de Socuéllamos (Ciudad Real) y Mota del Cuervo (Cuenca). Tras recorrer 21,2 kilómetros, desemboca en el Pantano de los Muleteros, una zona inundable (hoy cultivada), situada entre los términos de Mota del Cuervo y Socuéllamos. Este antiguo pantano es alimentado por el río Záncara y por el río de las Ánimas. El río Saona es un río invernal y de escaso caudal, aunque en su momento, como se ha dicho, alimentó siete molinos de agua.

En este río se podían encontrar numerosas especies piscícolas, como anguilas, bogas, cachos, calandinos, cangrejos autóctonos y lucios. Como sugiere Cervantes al poner en boca de Sancho lo siguiente cuando refiere que pescaba en su pueblo (¿Mota del Cuervo?).

«… allí nos entretuviésemos en ejercicios más suaves, como si dijésemos, cazando o pescando; que, ¿qué escudero hay tan pobre en el mundo, a quien le falte un rocín, y un par de galgos, y una caña de pescar, con que entretenerse en su aldea?

–A mí no me falta nada d’eso –respondió Sancho–» (El Quijote, II, cap. XIII).

Poco antes de su desembocadura en el Pantano de los Muleteros, en el término de Mota del Cuervo, se encuentra un magnífico puente romano en perfecto estado de conservación.

Puente Romano 1932654_10201814287947892_1231262634_oPuente romano sobre el río Saona (afluente del Záncara) en el término de Mota del Cuervo, poco antes de su desembocadura en el Pantano de los Muleteros.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Hay quien sostiene que el río Saona es el mismo que el río Monreal, que nace en el término municipal de Villarejo de Fuentes (Cuenca) y vierte sus aguas al norte del río Saona, a poca distancia del nacimiento de este último, en los Baños de Saona.

Nacimiento de Castilla

Hasta finales del siglo xx existió un nacimiento llamado el Nacimiento de Castilla, situado cerca de la laguna de la Dehesilla (perteneciente al Complejo Lagunar de Manjavacas), adonde iban a parar las frías aguas que allí manaban. Este nacimiento de Castilla fue propiedad de doña Asunción Ortega Belinchón, la Serrana, que disponía de una gran casa de verano junto al nacimiento. Posteriormente la propiedad pasó a manos de la familia Montoro, cuyos dueños sanearon la zona (hasta entonces pantanosa) y construyeron una gran balsa, en cuyo suelo manaba el agua a borbotones. Se podría considerar que se trataba de un pozo artesiano surgente que daría salida espontánea a las aguas procedentes del acuífero 23 (sobre el cual estaba situado el nacimiento). El rebosadero de esta balsa llevaba, mediante una zanja, las aguas a la laguna de la Dehesilla, lo que contribuía a mantenerla inundada, incluso en épocas de estío. Actualmente, con el descenso considerable del nivel freático de las aguas y la sobreexplotación del acuífero 23, este nacimiento ha desaparecido.

Arroyo de la Cañada de Tovar

El arroyo de la Cañada de Tovar se forma por la confluencia del barranco del Zagarrón y del barranco del Cerrón, ambos procedentes del término de Los Hinojosos. Este largo arroyo transcurre por el norte del término de Mota del Cuervo, para después adentrarse en el término y en el núcleo urbano de Santa María de los Llanos, hasta desembocar en el río Saona, aguas debajo del antiguo molino de Monte, ya en el término de El Pedernoso.

Arroyo Córcoles

Este arroyo recoge las aguas pluviales de las estribaciones de la Sierra de Altomira (donde están situados los molinos en Mota del Cuervo), pasa por debajo del puente de la Alcantarilla y está encañado al sistema de alcantarillado municipal, para desembocar en la laguna de Manjavacas a través de la Acequia Madre. El arroyo Córcoles es al que posiblemente se refiere don Miguel de Cervantes, cuando dice en que un grupo de mujeres estaban lavando en un arroyo a la entrada del «Lugar». (El Quijote, II, cap. L).

Puente de la Alcantarilla PlanoTrazado del arroyo Córcoles y puente de la Alcantarilla.

Actualmente solo queda un pequeño trazado del arroyo Córcoles que discurre desde el puente de la Alcantarilla, atravesando unas tierras de labor, hasta su confluencia con la calle de Las Mesas. En ese punto es donde está la acometida de este arroyo al alcantarillado municipal. El único vestigio que queda del topónimo de ese arroyo es la Calle Córcoles, por donde en otro tiempo discurriera esta vía de agua, que pasaba por donde ahora está el grupo escolar Nuestra Señora de Manjavacas hasta desembocar en la Acequia Madre. Junto al cauce urbano de este arroyo Córcoles, enfrente a la era de los Guijarros, estuvo situada una gran noria rectangular.

No confundir este arroyo Córcoles con el río Córcoles que pasa por el vecino pueblo de Socuéllamos. Seguramente el nombre de ambos Córcoles procede de Quercus Ilex, nombre latino de las encinas, unos árboles muy frecuentes en la zona.

Acequia Madre

Parte del sur de la villa de Mota del Cuervo. Es la que más agua lleva durante todo el año. Ello se debe, como hemos visto, al aporte de las aguas pluviales que vierte en ella el arroyo Córcoles y por recibir también el caudal de otras dos acequias: las Hipólitas y la del Olivar de Mateo. La Acequia Madre recibe también las aguas parcialmente recicladas procedentes de la depuradora municipal. Sus aguas son, a menudo, portadoras de exceso de nutrientes, lo que hace que la laguna de Manjavacas, donde desemboca, esté eutrofizada debido al exceso de nitratos y de fostatos. Hay quien sostiene que esta circunstancia atrae a muchas colonias de flamencos. Esta acequia posee en su trazado final numerosos carrizos en su cauce, que contribuyen en buena forma a paliar la excesiva cantidad de nutrientes que llevan sus aguas. Hace años que está programada la creación de una prelaguna artificial que ayude a paliar la elevada concentración de nutrientes que llegan a la laguna de Manjavacas.

Acequia Madre (foto Cri Camps)La Acequia Madre, poco antes de su desembocadura en la laguna de Manjavacas. Es importante preservar la cubierta vegetal de sus orillas por su labor de eliminación y retención de nutrientes. Fotografía de Cri Camps.

Acequia del Rollo

Parte de un paraje situado junto a la carretera N-420 (Córdoba-Tarragona) próximo al kilómetro 320, situado al suroeste de la villa y al norte del pozo de la Cañada de María. Transcurre por el suroeste del término municipal hasta desembocar en la parte más al norte de la laguna de Manjavacas. El nombre de esta acequia bien pudiera proceder del rollo de justicia que hubo en Mota del Cuervo como indicativo de que esta villa tenía jurisdicción en primera instancia. Algo que se reconocía con la instalación de una columna (picota) a la entrada de la población. Esta picota bien podría haber estado situada en la Plaza de la Cruz Verde.

POZOS

Según se refleja en el diccionario de Pascual Madoz, de 1848, sobre la villa de Mota del Cuervo, en materia de pozos, dice lo siguiente: «… para surtido del vecindario se hallan 4 pozos dentro de la población, con bastante agua, aunque salobre…».

Es posible que Madoz se estuviera refiriendo a cuatro pozos, que en esa época estaban situados dentro del casco urbano de Mota del Cuervo y que por su antigüedad pudieran ser:

  •  El Pozo de la Aldea. Está situado en lo que fuera el núcleo de la aldea de El Cuervo, que más tarde se uniría a La Mota para formar la actual villa de Mota del Cuervo.
  •  El Pozo del Aldú (del Haldudo). Se encuentra en la calle de su mismo nombre, en la confluencia de esta con la calle de San Francisco.
  •  El Pozo del Pozuelo. Estuvo situado en la plaza del Pozuelo. Actualmente es patrimonio desaparecido.
  •  El Pozo Nuevo de las Cantarerías. Está ubicado en la calle de Valentín Calonge.

Aunque estos pozos son muy antiguos, los moteños se han surtido de agua principalmente de otros pozos situados en los aledaños del casco urbano, como son el Pozo Seco, la Pozanca, el Pozo de las Fuentes, el Pozo de la Fuentecilla y otros que se detallarán más adelante.

En el archivo municipal de Mota del Cuervo, según un documento de 1915, se detallan los siguientes pozos situados en el término municipal: El Pozo Señora, el Pozo del Rabosero, el Pozo del Ciervo, El Pozo de la Vereda, el Pozo de los Frailes y el Pozo Colorao.

Existe una anotación posterior en donde dicen que hay que añadir el Pozo del Cercado, el Pozo de la Cañada del Roble, el Pozo de la Cañada María, el Pozo Zaharrón (hoy Zagarrón) y el Pozo de Arroyo Quintanara.

Además de estos pozos, hay que considerar que muchos vecinos fueron excavando sus pozos en el interior de las viviendas. Así, las casas grandes tenían todas un pozo en el patio principal. Algunas disponían además de aljibes, unas construcciones subterráneas que servían para recoger el agua procedente de la lluvia, que en ocasiones era almacenada allí directamente desde los canalones de los tejados.

patio de mulas manchego.jpg

Pozo en el patio de mulas de una casa principal en la calle de Ramón y Cajal de Mota del Cuervo (postal de 1961).

En este artículo, los pozos los clasificaremos, por orden alfabético, en pozos urbanos y pozos del término municipal. De estos últimos, veremos los más antiguos y los más conocidos, aquellos que están excavados de forma artesanal, con sus paredes cubiertas de piedra, y que alcanzan una profundidad que oscila entre los 8/10 y los 25/30 metros. No son objeto de este estudio los pozos excavados recientemente, con sus paredes de hormigón, que llegan a alcanzar profundidades mayores de 100 metros y que están destinados preferentemente al regadío de fincas agrícolas, Tampoco se detallará la analítica de sus aguas, así como la dureza de las mismas por su contenido en sales o por su nivel de potabilidad, que tienen que ver con las materias contaminantes que algunos de ellos pudieran tener, bien por filtraciones del alcantarillado o bien por otras circunstancias, que al ser estas variables en el tiempo, tampoco son objeto de este estudio.

POZOS URBANOS

Hemos intentado relatar aquí los principales pozos urbanos que aún se conservan, ya que han sido varios los que se han lodado (han desaparecido por tanto) o que se han tapado con vigas y cemento y ahora están ocultos.

Pozo de la Aldea

Situado en la antigua aldea de El Cuervo (en la parte sur de Mota del Cuervo). Este pozo ya aparece citado en la visita que realizaron los Visitadores de la Orden de Santiago, el 13 de septiembre de 1498, a propósito de la relación de heredades del beneficio curado de la Iglesia de San Miguel, que dice así:

«… otra tierra, cerca desta, de Alfonso Sánchez Izquierdo, que façe una fanega y cinco celemines. Otra, camino del Campo, baxo el pozo del aldea, que hace una fanega…».

En su día tuvo un brocal alto que ha desaparecido y que ha sido sustituido por otro de piedras, cemento y ladrillo, sin pila.

En los años cincuenta del siglo xx, se juntaban allí muchas yuntas de mulas que iban a abrevar en su gran pila. En las horas punta se juntaban en él hasta 40 mulas para paliar su sed.

Se daba la circunstancia de que los vecinos del Pozo de la Aldea, casi ninguno tenía pozo en su casa. Algunos grandes terratenientes mandaban a sus caballerías a beber al pozo de la Aldea, como los de la casa de Verdugo, que estaban en la calle de la Paz, cerca del Toril, o los mozos de agua  de los Condes de Campillos, que acudían diariamente desde la calle Mayor (esquina a la calle del Hospital) a dar agua a sus numerosas tropas, hasta que hubo una enfermedad que afectó a las mulas en la garganta y no podían comer. El veterinario, don José López Caniego, les dio un medicamento y, mientras tanto, las mulas no podían trabajar.

En ese ínterin, en la cercana casa de los Condes de Campillos hicieron un pozo en el patio de mulas de su propiedad y desde entonces, las cinco yuntas que tenían en esa casa no volvieron más al pozo de la Aldea.

Pozo de la Aldea (2).jpg
Pozo de la Aldea de El Cuervo, al sur de la población de Motadel Cuervo. Fotografía de
José Manuel González Mujeriego.

Pozo del Aldú

El primitivo pozo del Aldú (antiguamente del Haldudo)  estaba situado en el centro de esta placeta. Este pozo, a finales del siglo XX llegó a lodarse. Al parecer había vecinos que se quejaban de la gran humedad que tenían en sus casas. Posteriormente se hizo otro pozo al lado, pero mucho menos profundo, que es el que aún se conserva, cerrado con una tapa metálica, en la plazuela del Aldú. También sabemos que algunas casas cercanas (Las Canas) tenían un gran pozo privado con mucha profundidad y con mucha agua. El pozo del Aldú tenía un brocal de piedra y un gran abrevadero. A principios del siglo xx acudían allí muchas yuntas de mulas a beber. Algunos de esos yunteros eran Carlos Orellas y Fermín Peluso.

A este pozo del Aldú (Haldudo) bajaban también a beber, las vaquillas de Celestino Lara y Jesusa Pérez. Recuerdo que bajaban sueltas por la calle de la Égida (ahora calle Fray Luis de León). Algo que amedrentaba a los chicotes del barrio y a sus madres, las cuales obligaban a sus hijos pequeños a estar en casa antes de la suelta de las vaquillas, que solía coincidir con el encendido de las bombillas de la calle.

calle del Aldú

Plaza del Aldú (Haldudo), donde estuvo situado el pozo del Aldú (Haldudo).
Google

Pozo Era Alhambra

Pozo urbano que estuvo situado en la calle de Santa Rita. Debe su nombre a que antes esa zona era la era de Alhambra. Tuvo brocal y después una tapa metálica en el suelo. Este pozo del barrio de Santa Rita ha corrido la misma suerte que otro situado en el mismo barrio, en la calle de Félix Palacios, en lo que fuera la era de don Abelardo, que fue tapado con vigas y cemento.

Pozo de las Fuentes

Hay quien dice que este gran pozo en cruz, es de origen romano, debido a las piedras de sillería que tiene, pero lo más probable es que su origen sea de cuando la construcción del nuevo Camino Real a Valencia. Este pozo tenía cinco brocales hexagonales, de los que ahora solamente queda uno. Uno de esos brocales está en el Pozo de los Pájaros y otro en el pozo nuevo de la ermita de Manjavacas.

Su agua no es de mucha calidad, pero es abundante, y muchas mujeres iban con el cántaro en el hijal (en la cadera) para el abastecimiento de agua en las casas. Un lugar muy frecuentado. Hay quien dice que muchas mozas encontraron novio junto a este pozo.

Durante mucho tiempo hubo un surtidor de gasolina junto al Pozo de las Fuentes, que a su vez quedaba dentro de la vivienda del gasolinero Alejandro Bascuñán. Sus brocales servían de mesas. Este gasolinero era el encargado de accionar una bomba eléctrica, que extraía el agua del pozo para almacenarla en un depósito. De él salían tres grifos de los que se abastecía la población, hasta la llegada del agua potable a las fuentes creadas al efecto, e incluso hasta que los vecinos tuvieron el agua en sus casas, se formaban tres colas de personas para abastecerse. Al estar cerca de los depósitos de la gasolinera, hubo filtraciones de los depósitos de gasolina y sus aguas no eran buenas para el consumo humano.

IMG_20170418_184946     Pozo de las fuentes interiorA la izquierda, aspecto actual del Pozo de las Fuentes. Su agua ahora se emplea para usos agrícolas. Sobre este pozo estuvo la casa del gasolinero y junto a él, los surtidores de gasolina. Aún puede verse un brocal hexagonal. A la derecha aspecto interior del pozo con su entramado de piedra y hormigón.

Pozo Nuevo de las Cantarerías

Está situado en una pequeña placeta de la calle de Valentín Calonge. Aún conserva su brocal y está tapado con una tapa metálica.

Aquí abrevaban las vacas de Pablete. En este barrio había menos mulas que en El Cuervo (la parte sur de la población). Se utilizaba su agua para la preparación del barro para fabricar los cántaros.

En una ocasión, cuando bajaron a limpiarlo, se encontraron numerosos trabucos y pistolas que fueron arrojadas tras la guerra civil de 1936.

Pozo de las Cantarerías

Pozo Nuevo de las Cantarerías.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Pozo Nuevo del Parque del Oeste

En el parque del Oeste se excavó un pozo nuevo, costeado por el Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local. Con el fin de abastecer a los cuatro parques existentes en Mota del Cuervo, se hizo una canalización, partiendo de este pozo, para el riego de las cuatro zonas ajardinadas.

Pozo del Parque 3Pozo Nuevo del Parque del Oeste.

Pozo de los Pájaros (o del Cercado)

Un pozo muy antiguo que está situado en el barrio de Santa Rita, en su momento extramuros, puesto que estaba situado junto a la cerca, o muralla de tierra, que rodeaba la población (el único topónimo que queda ahora de esta cerca es la calle del Cercado). Tiene un brocal hexagonal procedente del ya citado pozo de las Fuentes. Allí bebían las mulas, aunque había menos afluencia que en el pozo de la Aldea o en el pozo del Aldú. Antes de la guerra de 1936 tuvo otro brocal redondo más bajo que el actual. Tiene más de 15 metros de profundidad y cuando el pozo del Aldú se agotaba, venían aquí a abrevar a las mulas.

Pozo del CercadoPozo de los Pájaros (o del Cercado).
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Pozo del Pozuelo

Este pozo estuvo situado en la plaza del Pozuelo en El Cuervo, con un precioso brocal redondo, que desapareció y fue arrojado dentro del pozo al lodarlo, y una pequeña pila que servía para abrevar a algunas mulas del vecindario. Tenía poca agua y al llegar mayo o junio se agotaba.

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La plaza y el pozo del Pozuelo tras una gran nevada (patrimonio desaparecido).
Fotografía de Ernesto Riquelme.

Pozo de la Virgen

Es un pozo muy antiguo (posiblemente uno de los cuatro más antiguos) donde apoyaban la imagen de la patrona para procesionarla posteriormente. El agua no era muy buena, pero no faltaba.

Pozo de la VirgenEn primer término, el templete actual donde apoyan a la Virgen de Manjavacas tras su famosa romería a la carrera. Al fondo, en la parte derecha de la foto, puede apreciarse el Pozo de la Virgen.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

POZOS DEL TÉRMINO MUNICIPAL

Pozo Arroyo Quintanara

Este pozo es de propiedad municipal según una relación de 1915 del archivo municipal (signatura 955/22).

Pozo de Buenavista

Está situado en el paraje de Buenavista, entre Mota del Cuervo y Belmonte, a la altura del kilómetro 332 de la CN-420, en una gran finca agrícola que dispone de regadío. En esta finca nace el arroyo Cañada de la Cabra, que desemboca en el río Saona. Hay quien asegura que a raíz de la extracción masiva de agua en esta zona de Buenavista, fue cuando los baños de Saona perdieron su nivel freático.

Situación:
Latitud: 39º 32’ 1,59’’ N
Longitud: 2º 48’ ,6,94’’ W
Altitud: 711,62 metros sobre el nivel del mar


Pozo del Camino del Toconcillo

Está situado en el paraje del mismo nombre, al sur del término municipal; linda con el término de Socuéllamos, entre la Laguna de Navalengua y el Pantano de los Muleteros, en un camino que va a dar a la confluencia de los ríos Saona y Záncara. Este pozo es de propiedad municipal, según documento citado de 1915. En esa zona de ribera, los cantareros de la Mota extraían la barda  que luego utilizaban como combustible en los hornos alfareros.

Situación:
Latitud: 39º 21’ 39,22” N
Longitud: 2º 50’ 06,22” W
Altitud: 670,00 metros sobre el nivel del mar


Pozo de la Cañada María

Se encuentra situado en el entronque de los caminos del Rollo y de la Puente. En la actualidad, hay dos pozos, uno situado en la carretera de Pedro Muñoz, en el camino de la Cañada María, que sale de la izquierda tras bajar la cuesta, con un gran brocal de piedra. Como en este pozo se agotaba su caudal, a medio kilómetro hicieron otro más hondo.

plano pozo cañada maría

Foto parcial del término de Mota del Cuervo.
Abajo en el centro se puede ver señalado el Pozo de la Cañada de María.

Situación:
Latitud: 39º 27’ 27,99’’ N
Longitud: 2º 52’ 45,53’’ W
Altura: 689,01 metros sobre el nivel del mar

Pozo de la Casa de Colorín

Se encuentra en las inmediaciones de la casa del mismo nombre, junto a la carretera de Mota del Cuervo a Los Hinojosos. Cuando los labradores estaban trillando por la zona, iban a llenar los botijos al pozo de la Casa de Colorín, que disponía de un agua muy buena. Actualmente, este pozo y la finca contigua están en mal estado de conservación.

pozo de la Casa de ColorínPozo de la Casa de Colorín. (foto de José Manuel González Mujeriego).

Situación:
Latitud: 39º 30’ 32,21’’ N
Longitud: 2º 52’ 27,41’’ W
Altura: 721,67 metros sobre el nivel del mar

Pozo de la Casa de Honorato

Es un pozo con brocal, garrucha y pila de piedra tallada que está situado en la Quintaría de la Casa de Honorato, muy cerca de la ermita de Manjavacas; es de propiedad privada. La pila del abrevadero que figura en la foto fue robada hace años. Actualmente, tras las particiones de la citada Quintería, el pozo está delimitado por cercas de alambres.

Pozo de Honorato

Pozo de la Casa de Honorato.
(fotografía tomada de una postal de 1961)

Situación:
Latitud: 39º 26’ 30,53’’ N
Longitud: 2º 51’ 59,33’’ W
Altura: 684,85 metros sobre el nivel del mar

Pozo de la Casa del Protestante (de la Casa de Escama, de la Venta de Malabrigo o de la Granja del Milagro)

Está situado junto a la antigua Venta de Malabrigo, cerca del camino de El Campo (hoy Campo de Criptana) y cerca del Carril de los Valencianos. Es posible que Cervantes se refiriera a esa Venta de Malabrigo, en El Quijote. Antiguamente, esta venta se abastecía de agua en el cercano pozo de Malabrigo, pero a principios del siglo xx, su dueño, conocido como El Protestante por profesar esa religión, excavó un pozo de 40 metros de profundidad a pico y pala, que está situado en las inmediaciones de esta venta, conocida como la Casa del Protestante, o la Granja del Milagro, según nos cuenta don Luis García, un nieto suyo nonagenario.

pozo protestantePozo de la Casa del Protestante, o de la Venta de Malabrigo, o Granja del Milagro.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 27’ 16,99’’
Longitud: 2º 54’ 47,89’’
Altura: 690 metros sobre el nivel del mar

Pozo de la Casa de Santiago Martínez (o de la Casa de Capa)

Situado al noroeste del término municipal, cerca de la Senda Vedada y del camino de Villanueva de Alcardete, es un pozo de grandes dimensiones con arco para la garrucha.

Pozo de los Almirones o de la Casa de Capa IMG_20171021_124844.jpgPozo de la Casa de Capa, o de Santiago Martínez.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 32’ 5,08’’ N
Longitud: 2º 54’ 25,71’’ W
Altura: 740,49 metros sobre el nivel del mar

Pozo del Castellar

Está situado en el mismo Castellar; cerca de él, todavía se conservan algunos paerazos (ruinas) de la ermita del Castellar. Las portadas de esta ermita aún se pueden admirar en la casa de Carmen Izquierdo Lillo, en la calle de Fray Alonso Cano.

Pozo del Castellar IMG_20171021_132244.jpgPozo del Castellar, junto a su abrevadero original al fondo, con agua.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego

Situación:
Latitud: 39º 31’ 8,13’’ N
Longitud: 2º 52’ 57,79’’ W
Altura: 739,26 metros sobre el nivel del mar

Pozo de la Cerca

Pozo y depósito situados en el paraje de La Cerca, próximos al camino de El Toboso. Fue mandado construir en el año 1945 por el alcalde don Salomón Zarco para abastecer de agua potable a la población de Mota del Cuervo.

Pozo de la Cerca.jpgPozo y depósito de la Cerca. Fotografía de Ernesto Riquelme

Situación:
Latitud: 39º 29’ 57,33’’ N
Longitud: 2º 53’ 33,97’’ W
Altura: 725,88 metros sobre el nivel del mar

Pozo del Ciervo

Está situado en la Senda Vedada, cerca del entronque de esta con la vía pecuaria Vereda de los Serranos. Se llega a él por el camino de Villanueva de Alcardete y luego a la izquierda en entronque con la Senda Vedada. Este pozo tiene una gran losa de piedra con un gran agujero en el centro. Ante los numerosos robos de brocales de estos pozos, se hizo la gestión para ver de preservar el brocal de este, pero los técnicos lo desaconsejaron por el riesgo de rotura de esa gran losa en su traslado. La pila fue robada. Es de propiedad municipal.

Pozo del Ciervo IMG_20171021_123919Pozo del Ciervo, en medio de la Senda Vedada.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego

Situación:
Latitud: 39º 31’ 53,48’’ N
Longitud: 2º 54’ 39,62’’ W
Altura: 737,39 metros sobre el nivel del mar

Pozo Colorao

Este pozo está situado en medio del camino que va a Socuéllamos, saliendo de la plaza de la Cruz Verde por la calle de Valentín Calonge. Es de propiedad municipal. La pila del abrevadero está rota. El brocal de piedra que tiene actualmente estuvo situado en el pozo de los Hiros (ya lodado) y tiene una reja sin candado.

Pozo coloraoPozo Colorao, situado en el medio del camino de Socuéllamos.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 28’ 46,43’’ N
Longitud: 2º 51’ 24,40’’ W
Altura: 702,29 metros sobre el nivel del mar

Pozo de los Frailes

Este pozo se encuentra en el camino de Belmonte y es de propiedad municipal según documento de 1915.

Pozo de la Fuentecilla

Este pozo está situado a las afueras del casco urbano, en la calle del mismo nombre, cerca de La Pozanca. Es un pozo hondo, con un agua de gran calidad que a veces le llegaba a faltar.

Pozo de la Fuentecilla Pozo de la Fuentecilla

Pozo de la Fuentecilla, antes y después de su reparación

Pozo del Garito

Situado al norte del término municipal, en el camino de los Almirones, cerca ya del límite con el término de Los Hinojosos

Situación:
Latitud: 39º 33’ 57,33’’ N
Longitud: 2º, 53’ 28,97’’W
Altura: 773 metros sobre el nivel del mar

Pozo del Gimenillo

Está situado en el paraje del Gimenillo (también conocido como Giminillo), justo en el camino de
acceso, antes de llegar a la casa del Gimenillo. En este paraje, que estuvo muy poblado de encinas, hubo un grupo de casas y también una pequeña ermita. Hace poco tiempo hicieron la casa nueva y echaron más ganado, pero ahora no vive nadie.

Casa del Gimenillo
Plano donde aparece el Gimenillo (abajo en el centro)

Situación:
Latitud: 39º, 23’, 54,33’’
Longitud: 2º,50’, 30,89’’
Altura: 676,25 metros sobre el nivel del mar

Pozo de Malabrigo

Está situado al suroeste del término municipal, en el Carril de Tavira, junto a la Venta de Malabrigo y cerca de la Olma (en los mapas actuales la Horma), muy cerca del camino de Mota del Cuervo a Campo de Criptana. Este pozo era el que abastecía de agua potable a la Venta de Malabrigo, venta a la que posiblemente se refería Cervantes en El Quijote como la venta donde mantearon a Sancho, situada aproximadamente a un kilómetro de la misma, y a otro kilómetro aproximado de la Olma; una gran casa de labor que está asentada en el límite de tres provincias: El Toboso (Toledo), Pedro Muñoz (Ciudad Real) y Mota del Cuervo (Cuenca).

Atravesar desde el Pozo de Malabrigo hasta la Olma (la Horma en algunos mapas) era peligroso por los numerosos bandoleros que se apostaban en el arroyo (Zanja de la Olma), a principios del siglo xx. Según me contó el nonagenario don Luis García Fernández, los arrieros que venían desde Manjavacas, por el Carril de los Valencianos, por la noche se quedaban en la venta de Malabrigo, para evitar los bandoleros que se apostaban entre el pozo de Malabrigo en el Carril de Tavira y la Olma.

Pozo de MalabrigoEn primer término, el pozo de Malabrigo.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

mapa pozo Malabrigo
En este antiguo mapa aparece el pozo de Malabrigo en el centro de la imagen

Situación:
Latitud: 39º 27’ 38,96’’ N
Longitud: 2º 55’ 15,39’’W
Altura: 690,29 metros sobre el nivel del mar

Pozo de Manjavacas I

Está situado en el Carril de los Valencianos y es más antiguo que el de la propia ermita. Este pozo servía para el avituallamiento de los caminantes que iban de Valencia a Toledo. Es de propiedad municipal.

mapa de situación del Pozo I de ManjavacasEn el centro de este mapa se encuentra el pozo de Manjavacas I,
junto al Carril de los Valencianos

Situación:
Latitud: 39º 26’ 5,67’’N
Longitud: 2º 51’ 57,70’’ W
Altura: 676,06 metros sobre el nivel del mar

Pozo de Manjavacas II

De los dos pozos que hay en Manjavacas, este es el más reciente. Está pegado a la nueva ermita de Manjavacas. En él puede verse el brocal hexagonal, que en su día estuvo situado en el pozo de Las Fuentes.

Pozo de Manjavacas 2.jpg

Pozo con brocal hexagonal de la ermita de Manjavacas.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 26’ 6.01’’N
Longitud: 2º 51’57,28’’ W
Altura: 675,71 metros sobre el nivel del mar

Pozo de la Media Legua

Está situado en la carretera de Manjavacas a Mota del Cuervo. Como su propio nombre indica, está a media legua de El Cuervo (hoy integrado en Mota del Cuervo). Conserva su brocal y pila originales. En él hacen un alto en el camino y se refrescan los anderos que, a la carrera, portan la talla de la Virgen de Manjavacas.

Pozo de la Media LeguaPozo de la Media Legua. Fotografía de José Manuel González Mujeriego

Situación:
Latitud: 39º 28’ 7,43’’N
Longitud: 2º 51’ 49,89’’ W
Altura:  687,01 metros sobre el nivel del mar

Pozo de Miguelete (o de la Huerta de Esteban)

Es un pozo artesano de 16 metros de profundidad, situado en el camino de Mota del Cuervo a El Toboso, cerca de la vertiente de las Navas. Es de propiedad privada.

Situación:
Latitud: 39º 30’ 6.95’’N
Longitud: 2º 55’ 5,97’’ W
Altura: 695,61 metros sobre el nivel del mar

Pozo de los Molinos

Es un pozo relativamente nuevo, situado junto al molino Piqueras. Está entubado y aunque tenía una profundidad de unos 20 metros, recientemente se ha ahondado más con la intención de disponer de más caudal en caso necesario, ya que se construyó para poder complementar el servicio del que actualmente hay. No tiene brocal, solo una tapa metálica.

Situación:
Latitud 39º 30’ 19,16’’ N
Longitud: 2º 51’ 43,20’’ W
Altura: 755 metros sobre el nivel del mar

Pozo del Monte Chico

Está situado en el paraje del mismo nombre, al sur del término municipal. Esta zona debió de ser una gran dehesa. Aún se conserva, en el entorno de este Monte Chico, una gran carrasca milenaria, a la que recientemente se le ha desgajado la segunda de sus tres grandes ramas troncales originales debido al peso de la nieve.

Situación:
Latitud: 39º 21’ 46,40’ ’N
Longitud: 2º 52’ 0,31’’ W
Altura: 667,43 metros sobre el nivel del mar

Pozo del Monte Gila

Se encuentra en una de las mayores dehesas moteñas, cerca del camino de Belmonte. Toma su nombre de un dueño que tuvo, llamado don José Gilabert, boticario, que se casó con una mujer de la familia de los Palacios.

Situación:
Latitud: 39º 30,54’ 30’’N
Longitud: 2º 50’,54,40’’ W
Altura: 747 metros sobre el nivel del mar

Pozo del Moteño

Está situado al norte del término municipal, en el paraje que llaman El Portachuelo, al este de la Cañada de los Serranos, junto al camino de San Andrés, o de Villanueva de Alcardete. Próximo a este pozo pasa el Barranco del Pinchoso, una vía de agua que nace en el término de Los Hinojosos.

Situación:
Latitud: 39º 33’ 03,01” N
Longitud: 2º 54’ 12.70” W
Altura: 740,00 metros sobre el nivel del mar

Pozo Nieva

Se encuentra cerca del entronque del Carril de los Valencianos con la carretera N-420 (a la altura del kilómetro 316), dando lugar al paraje del mismo nombre. No confundir con el Pozo de la Nieve.

Situación:
Latitud: 39º 26’ 45,57” N
Longitud: 2º 54’ 19,73” W
Altura: 688,96 metros sobre el nivel del mar

Pozo de Las Norias

Está situado cerca de la carretera de Los Hinojosos, pasado el Valle, a la izquierda, un poco más arriba, en el cerro, en el paraje conocido como Las Norias, del que toma su nombre. Desde allí parte un arroyo que confluye en el entorno del pueblo. Llega hasta el paraje El Tocador, próximo a Santa Ana, y pasa por debajo de la CN-301. Aunque este pozo tenía denominación de noria, no tenía aparataje de noria, solo un brocal. Es de propiedad privada.

Situación:
Latitud: 39º 31’ 32,11” N
Longitud: 2º 52’ 31,91” W
Altura: 732,72 metros sobre el nivel del mar

Pozo de la Olma

En realidad, es una noria que estuvo situada en las inmediaciones del palomar de la Casa de la Olma (en los mapas aparece erróneamente como Casa de la Horma). Aún quedan vestigios del camino circundante a la noria por donde transitaba el asno que movía la noria.

Pozo-noria de la Casa de la Olme IMG_20171021_115427Noria junto al palomar de la casa de la Olma.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego

Situación:
Latitud: 39º 28’ 19,17’’ N
Longitud: 2º 55’ 32,04’’ W
Altura: 682,70 metros sobre el nivel del mar

Pozo Ortega

Este pozo se sitúa en el polígono 17 del término municipal, junto al paraje de El Becerrillo, en el camino de las Mesas, pasado el pozo Colorao, cerca del límite con el término de Santa María de los Llanos, ya cerca de Las Mesas. Está en el medio del camino y es de propiedad municipal.

plano del Pozo Ortega2

Plano de situación del Pozo Ortega, en el centro de la imagen

Situación:
Latitud: 39º, 26’, 54,21’’ N
Longitud: 2º, 49’, 16,00’’ W
Altura: 690,3 metros sobre el nivel del mar

La Pozanca (o Pozo del Castillo)

Está situado en la carretera de Belmonte, muy cerca del núcleo urbano. Al igual que el Pozo Seco, sus aguas proceden de las estribaciones de la Sierra de Altomira; son de buena calidad, pero algo calcáreas. Según dicen, son mejores las del pozo de la Fuentecilla, aunque son muchas las personas que van a buscar el agua a la Pozanca.

Es un gran pozo de planta rectangular, de unos 12 metros de profundidad y un brocal ovalado con dos accesos. Uno de ellos está dotado con una bomba manual para extraer el agua. También cuenta con una pila para abrevar a los animales. Una de las veces que lo limpiaron, sacaron varios metros de cascotes de cántaros, ya que hace bastante tiempo las personas que venían a buscar aquí el agua sumergían directamente los cántaros atados con una cuerda al asa de los mismos, con el consiguiente riesgo de romperlos al subirlos o bajarlos al chocar con el brocal. Las personas que lo limpiaron en una ocasión aseguraban que el agua manaba en un lagrimal del risco.

La Pozanca (o)En el centro de la imagen: La Pozanca, en la parte superior el Pozo de la Nieve.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 30’ 15,40’’ N
Longitud: 2º 51’ 52,94’’ W
Altura: 739,78 metros sobre el nivel del mar

Pozo de la Quintería de Alcahozo

Se encuentra en las inmediaciones de la quintería de Alcahozo (también conocida como quintería de Alcabozo). Esta quintería está entre dos lagunas endorreicas, del mismo nombre, donde el agua solo sale de ellas por evaporación. Ambas pertenecen al Complejo Lagunar de Manjavacas; una es la laguna de Alcahozo, de Pedro Muñoz (Ciudad Real), y la otra es la laguna de Alcahozo, de Mota del Cuervo (Cuenca). Esta última es de menores dimensiones que la anterior.

Pozo Quintería de Alcabozo era2011_199Pozo de la Quintería de Alcahozo. Fotografía de Ernesto Riquelme.

Situación:
Latitud: 39º 23’ 18,95’’ N
Longitud: 2º 51’ 39,66’ W’
Altura: 675,70 metros sobre el nivel del mar

Pozo del Rabosero

Está situado en el camino de Villanueva de Alcardete, también llamado camino de San Andrés por ser el mismo que llega hasta la desaparecida ermita de San Andrés y el conocido pozo del mismo nombre, que está justo en medio de la vía ganadera de la Mesta, la Vereda de los Serranos (ya en el término municipal de Los Hinojosos). El pozo del Rabosero es de propiedad municipal y da nombre al conocido paraje del El Rabosero. Fue restaurado en 2010 por un taller de empleo municipal, con actuaciones para mejorar la zona, el brocal y la pila del abrevadero. Este taller de empleo fue promovido en 2010 por el alcalde don José Vicente Mota para la restauración de este y otros pozos del municipio.

Pozo del Rabosero 4Foto del pozo del Rabosero (realizada por el Taller de Empleo Pozo el Zagarrón).

Situación:
Latitud: 39º 30’ 57,69’’N
Longitud: 2º 53’ 25,95’ W’
Altura: 716,81 metros sobre el nivel del mar

Pozo del Rollo

Se encuentra en el Carril de los Valencianos y cerca del Rollo. Es otro de los pozos de propiedad municipal que daban servicio a los caminantes que iban desde Toledo a Valencia.

Pozo de San Antón

Situado en el camino de las Casas de Castaño, junto al cementerio. Es de propiedad municipal.

Pozo Seco

Se trata de un gran pozo que tiene cuatro grandes galerías en cruz y que hace aflorar las aguas procedentes de la Sierra de Altomira. Posiblemente sea el que cita Cervantes en El Quijote, donde arrojaban los libros, y que está situado cerca del «Lugar de la Mancha» (El Quijote, I, cap. VI). En la primera mitad del siglo xx, Julio, el Aguaor, repartía su agua por las calles. Tenía fama de agua buena, mejor que la de la Pozanca.

Pozo Seco en Mota del CuervoPozo Seco. Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 29’ 50,25’’ N
longitud: 2º 51’ 11,96’’ W
Altura: 738,27 m. sobre el nivel del mar

Pozo Señora

Está situado en el camino del Campo (de Criptana), cerca del pozo de Malabrigo, mirando a Las Navas, en dirección a la Olma (Horma en algunos mapas). El Pozo Señora es muy antiguo. Tuvo un brocal de piedra, pero en la época de la guerra civil se sustituyó por uno de los cinco brocales hexagonales que hubo en el pozo de Las Fuentes. Recientemente, este brocal hexagonal del Pozo Señora fue robado y sustituido por un gran tubo de cemento. Este pozo es algo más ancho por la base y en tiempo de invierno el agua rebosaba por la boca. El agua sobrante era conducida, mediante una zanja, a la vertiente de Las Navas, una vía de agua que discurre cerca del pozo. Un poco más al sur se conoce a esta vertiente como la Zanja de la Olma (hoy en los mapas aparece como Zanja de la Horma) y pasa por la casa de la Olma (en algunos mapas, Horma). Es de propiedad municipal (1919).

Pozo de la Cañada de María IMG_20171021_112616.jpgPozo Señora. Actualmente un tubo de cemento sustituye al brocal hexagonal que tuvo. Foto del José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 28’ 41,77’’ N
Longitud: 2º 54’ 6,47’’ W
Altura: 703,11 metros sobre el nivel del mar

Pozo del Valle

Situado junto a la ermita del Valle, posee un brocal de piedra y un arco de hierro para sujetar la garrucha. Hay una fuente conectada a la red municipal de agua que abastece a los visitantes de la ermita del Valle y a los santeros, por lo que ya no se usa el agua de este pozo.

Pozo del Valle (2)Pozo de la ermita del Valle. Fotografía de José Manuel González Mujeriego

Situación:
Latitud: 39º 30’ 34,24’’ N
Longitud: 2º 52’ 56,47’’ W
Altura: 706,76 metros sobre el nivel del mar

Pozo de la Vereda

Se encuentra situado en medio de la Vereda de los Serranos, una cañada real ganadera por donde circulaban los ganados de la Mesta, en el límite del término municipal de Mota del Cuervo, junto al de Los Hinojosos. Una autopista del siglo xvi, donde Cervantes sitúa muchos de los episodios del Quijote, con yangüeses, segovianos… Este pozo es de propiedad municipal según datos de 1915.

Aplano del pozo de la Vereda y del pozo Moteño.jpg

En el centro de este mapa se observa el Pozo de la Vereda,
justo en el límite municipal con Los Hinojosos y más al sur, el Pozo Moteño

Situación:
Latitud: 39º, 33,34’, 34,08’’ N
Longitud: 2º, 54’, 38,82’’ W
Altura: 749,03 metros sobre el nivel del mar

Pozo Zagarrón

Está situado en el término de Mota del Cuervo, en el cruce de caminos que conforman la Senda Vedada y el Camino de los Cantareros, antes de llegar a La Dehesa, a cuatro kilómetros de Mota del Cuervo. Este pozo está junto al cauce del Barranco del Zagarrón, una larga corriente de agua que atraviesa cuatro términos municipales: procede del paraje de Las Carboneras, en el término de Los Hinojosos; discurre por el noroeste del término de Mota del Cuervo, donde en su parte final recibe el nombre de Arroyo de la Cañada de Tovar; después se adentra en el término de Santa María de los Llanos, pasando junto a su núcleo urbano, donde alimenta al Pozo Nuevo, y continúa hacia el sur para desembocar en el río Saona, ya en el término de El Pedernoso. Según Luis Tinajero, este pozo tenía fama de poseer muy buena agua. Un pozo de propiedad municipal que aún conserva su brocal y pila original, y que fue restaurado por el Taller de Empleo Municipal.

 (foto del pozo Zagarrón de jmgm y grabado de la carreta con las Cortes de la Muerte de la BNE).
A este paraje dedicado a la figura del Zagarrón o Moharracho, alude Cervantes cuando envía a Don Quijote y a Sancho desde El Toboso, por la Senda Vedada, hacia Zaragoza y, en un cruce de caminos, se encuentran a la carreta de la muerte, con recitantes de la compañía de Angulo el Malo que venían de representar, en “aquel lugar que está detrás de aquella loma” (¿Mota del Cuervo?), en la octava mañana del Corpus, el Auto de las Cortes de la Muerte, y cómo iban así vestidos porque iban a representar el mismo Auto a otro pueblo cercano (¿Villanueva de Alcardete?).
Esto dice Cervantes: “Estando en estas pláticas, quiso la suerte que llegase uno de la compañía, que venía vestido de bojiganga, con muchos cascabeles, y en la punta de un palo traía tres vejigas de vaca hinchadas; el cual moharracho, llegándose a don Quijote, comenzó a esgrimir el palo y a sacudir el suelo con las vejigas, y a dar grandes saltos, sonando los cascabeles” (El Quijote, II Capítulo XI).
Aún es posible ver esta figura del Moharracho o Zagarrón, representada por “el Porra”, en la Función de Ánimas en Mota del Cuervo y por el “Gabozorra” en las fiestas de Villanueva de Alcardete. Estos dos pueblos, junto a Quintanar y la Puebla de Don Fadrique, formaron en su día una misma Alcaidía.

Pozo del ZagarrónPozo de El Zagarrón, con su brocal y abrevadero de piedra.
Fotografía de José Manuel González Mujeriego.

Situación:
Latitud: 39º 32’ 4,52’’ N
Longitud: 2º 52’ 50,07’’ W
Altura: 744,03 metros sobre el nivel del mar

OTROS POZOS

Somos conscientes de que no están citados en este trabajo todos los pozos que hubo o que hay en Mota del Cuervo, tanto en su núcleo urbano como en su término municipal. Como se ha dicho, no se han contemplado los numerosos pozos privados ni los sondeos agrícolas.

Tenemos noticias de que hubo un pozo en la iglesia de San Miguel Arcángel. Posiblemente, con su agua se bautizaran antaño muchos moteños y también pudo servir para la construcción de la iglesia, pero no conocemos su ubicación exacta. También conocemos, por la visita de la Orden de Santiago el 8 de julio de 1538, que hubo otro pozo denominado Pozo de los Puercos, ya que aparece ese nombre en una tierra propiedad de la iglesia de San Miguel. El documento de los visitadores dice así: «… Otra haça en al Pozo de los Puercos, linde herederos de Pero Martín…». Es posible que estuviera en el camino de Manjavacas, o quizás se refieran a un lugar próximo a la plaza de los Puercos, pero no conocemos su ubicación.

También tenemos noticias de que hubo un pozo en la Plaza Mayor, que fue lodado.

Por otro lado, aunque de construcción con técnicas recientes de perforación, no podemos dejar de citar aquí el pozo de los Almirones, dado que es el que abastece de agua potable a Mota del Cuervo hasta que entre a funcionar la tubería manchega ahora en construcción. Este pozo está situado al noroeste del término municipal, junto a la Casa de Capa.

Existen también otros pozos con usos distintos a los ya citados, pero que también reciben esa denominación, como son:

Pozo de la Nieve

Situado algo más arriba del de la Pozanca, tiene la estructura abovedada y una profundidad de solo cuatro metros. En él se depositaba la nieve, que se intercalaba con capas de paja para su mejor conservación. Tenía un pequeño desagüe. La nieve era vendida en bloques de hielo, para hacer bebidas de nieve o conservación de alimentos.

pozo de la nievePozo de la Nieve (también llamado Chozo de la Nieve).
Fotografía de Pilar Hernández Hidalgo.

Pozos barreros

Son pozos de los que se extrae el barro (arcilla) necesario para fabricar los cántaros y otros objetos típicos de la alfarería moteña. Están situados cerca de la ermita del Valle, pero actualmente muchos de ellos están lodados.

Complejo Lagunar de Manjavacas

Para terminar, dada su importancia, es obligado citar la existencia en el término municipal de Mota del Cuervo del Complejo Lagunar de Manjavacas. Unas lagunas de importancia internacional, de gran extensión y poca profundidad, de carácter endorreico e hipersalinas, que forman parte de la Mancha Húmeda, pero que no son objeto de este artículo, ya que no pueden considerarse vías de agua, puesto que en ellas el agua entra por arroyos y acequias como la Acequia Madre y la Acequia del Rollo, y solo sale de allí por evaporación (lagunas endorreicas), lo que favorece la permanencia y la acumulación paulatina de sales.

Puede verse el artículo sobre el Complejo Lagunar de Manjavacas en este enlace.

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Autor: José Manuel González Mujeriego

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Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

AGRADECIMIENTOS

Este artículo no hubiera sido posible sin la ayuda de las siguientes personas, que han contribuido con su información y con algunas fotos sobre los pozos: don Félix Ortega, don Luis Tinajero, don José Zarco Castellano, don Ernesto Riquelme, don César Laguía Ortega, don Zacarías López-Barrajón Barrios, don José Andrés Pérez, don José Montoro, don Miguel Castellanos González y doña Pilar Hernández Hidalgo. También agradezco la ayuda en la maquetación y corrección de este trabajo a don José Alfonso Tinajero Moreno.

BIBLIOGRAFÍA

Cervantes Saavedra, Miguel de. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, 1605-1615.

Heras Alaminos, María de las. Caracterización del estado actual del río Saona (provincia de Cuenca) y propuesta de actuaciones para su restauración ambiental, 2011.

Jiménez Rayado, Eduardo, y otros. Libros de visita de la Orden Militar de Santiago: provincia de Cuenca, siglos xv-xvi, 2009.

Laguía Ortega, César, y López-Barrajón Barrios, Zacarías. Los pozos urbanos de Mota del Cuervo, 2003.

WEBGRAFÍA

Complejo Lagunar de Manjavacas en https://motadelcuervoellugardelamancha.com/
category/mota-del-cuervo-y-su-naturaleza/

Instituto Geográfico Nacional de España.

Listado de Ámbitos de Protección Arqueológica elaborado por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en

https://www.boe.es/buscar/pdf/2013/BOE-A-2013-10415-consolidado.pdf

Pozos barreros en

https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/7913/43587_4.pdf?sequence=1

Rodríguez, María José (archivera municipal). Revista Aspas Manchegas, número 12, en http://aspasmanchegas.com/a03.asp?NumeroRevista=12&Id=24

Taller de empleo Pozo El Zagarrón, promovido por el Ayuntamiento de Mota del Cuervo para la recuperación de los pozos de agua como parte del patrimonio histórico del municipio en http://tallerdeempleomotadelcuervo.blogspot.com.es/
2010/12/objetivos-del-taller-de-empleo.html

Topónimos  rurales  en  Mota  del  Cuervo en http://cartographic.info/espana/show.php?p=Cuenca&t=16630%20Mota%20del%20Cuervo

Diccionario Moteño Cervantino

Plaza Mayor de Mota del Cuervo coronada por sus siete molinos de viento
Vista de la plaza mayor de Mota del Cuervo, coronada por sus siete molinos de viento
(foto jmgm)

DICCIONARIO MOTEÑO CERVANTINO

En este Diccionario Moteño Cervantino he querido recoger una serie de vocablos, la mayoría ya en desuso, pero que aún se utilizan en esa zona de la Mancha, especialmente en Mota del Cuervo, y sus pueblos circunvecinos; donde, en otro tiempo, estaba situado “El Común de la Mancha” o la Mancha santiaguista.

Lo peculiar de este diccionario es que, además de reflejar el habla de esta zona, contiene muchas de las palabras que conservan el mismo significado que Cervantes empleó en su obra magna. Algunas de ellas, ya ni siquiera están contempladas en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua. Esta peculiaridad sirvió para afianzar –aún más-  mis tesis, recogidas en mi libro “Lo que Cervantes calló” (Cultivalibros 2014), sobre las numerosas razones por las que Cervantes se estaba refiriendo a Mota del Cuervo, en el Quijote y en el Persiles (su obra póstuma) cuando alude  –reiteradamente- a ese lugar de la Mancha de cuyo nombre no quería acordarse.

Un recorrido ameno sobre el pasado de esta zona, con detalladas explicaciones y muchas fotos y grabados de escenas cervantinas relacionadas con los vocablos que aún se utilizan. Un diccionario que refleja las costumbres de la Mancha, sus herramientas, su gastronomía -con las recetas de cocina a las que alude Cervantes en su obra-, los antiguos oficios, los parajes más destacados y su historia,  y muchas de las situaciones paralelas contempladas en la obra de Cervantes.

¡Son tantas las expresiones reflejadas en el Quijote!, que se podría afirmar que todavía se habla en la Mota del Cuervo, como lo harían sus paisanos Don Quijote y Sancho.

Abacería. Tienda en donde vendían principalmente legumbres secas a granel, habas, vinagre, aceite, azúcar, sal, especias, etc. Abacero es una palabra proviene del árabe y significa: “el de los víveres”.

En la Mota, en la década de los años 30 del siglo pasado, todavía había tres abacerías: La de Celestino Alcolado, la de Ladislao Cano y la de Gregorio Martínez. Coexistían con otras 2 tiendas de Comestibles (la de Pablo Trigueros y la de Antonio y Eduardo Zarco).

interior-de-una-abaceria
Interior de una abacería (foto Blogabaceria,es).

Abarcas o albarcas. Calzado burdo pero muy duro, con suela de goma de neumático, muy utilizadas para ir al campo.

Para no pincharse los pies con la paja, se utilizaban unos botitos, que eran unos calcetines burdos, o a veces unos humildes “peales” que eran unos trozos cuadrados de tela de esterilla, con los que se envolvían los pies antes de calzarse las abarcas.

Abarcas elaboradas con trozos de neumático (Todocolección,net)

Abatanar. Apelmazar. Se emplea esta palabra cuando la ropa de lana se encoge al lavarla en caliente (se ha abatanado). Antiguamente, abatanar, era la acción de apelmazar la ropa con los mazos del batán, un artilugio de madera movido por la acción de una corriente de agua con la que se golpeaba la ropa para que se apelmazara y tuviera más resistencia.

Batán hidráulico

Esto dice Cervantes sobre los Batanes en el Quijote: “Pues, porque os burláis, no me burlo yo –respondió don Quijote–. Venid acá, señor alegre: ¿paréceos a vos que, si como estos fueron mazos de batán, fueran otra peligrosa aventura, no había yo mostrado el ánimo que convenía para emprendella y acaballa? ¿Estoy yo obligado, a dicha, siendo, como soy, caballero, a conocer y destinguir los sones y saber cuáles son de batán o no? Y más, que podría ser, como es verdad, que no los he visto en mi vida, como vos los habréis visto, como villano ruin que sois, criado y nacido entre ellos”. (El Quijote, I, cap. XX).

Ablentar  (Aventar) En la era, acción de separar el grano de la paja por la acción del viento.

Ablentadora
“Ablentadora” Máquina para aventar accionada manualmente con una manivela. (foto aportada por Manolo Perea).
aventar 2
Obreros del campo ablentando (foto: Ramón Biadiu, 1934)

Abocardar. Hacer la boca más grande. Se emplea para sujetar con las manos la boca del saco para que no se pliegue y sea más ancha. Este término se empleaba también en el barrio alfarero de las cantarerías para indicar la acción de hacer/poner la boca a los cántaros.

“Abocarda ahí el saco, que se desparrama to el trigo”

Abotargao. Persona hinchada de cara o del cuerpo, debido a un atracón de comida o bebida.

Aceña.– Molino harinero con una rueda vertical, accionada por el agua de un río, que al girar, transmitía su fuerza a la piedra volandera del molino, que a su vez friccionaba sobre la piedra solera, y molía el trigo.

Así da a entender Cervantes que Sancho conocía bien las aceñas: “–¿Qué diablos de ciudad, fortaleza o castillo dice vuesa merced, señor? –dijo Sancho–. ¿No echa de ver que aquellas son aceñas que están en el río, donde se muele el trigo?”. (El Quijote, II, cap. XXIX).

Se tiene constancia de que los vecinos de Mota del Cuervo, cuando se escribió el Quijote, a pesar de que ya había molinos de viento en su sierra, seguían yendo a moler a las aceñas del río Záncara y al Cigüela, unos molinos de agua que solo funcionaban en invierno, debido a que en verano, esos ríos, no tenían a penas caudal. Así nos lo describe Cervantes con la intervención de un labrador del “lugar” llamado Pedro Alonso, cuando socorrió a Don Quijote: “Y quiso la suerte que, cuando llegó a este verso, acertó a pasar por allí un labrador de su mesmo lugar y vecino suyo, que venía de llevar una carga de trigo al molino; el cual, viendo aquel hombre allí tendido, se llegó a él y le preguntó que quién era y qué mal sentía que tan tristemente se quejaba”. (El Quijote, I, cap. V).

Aceña (dibujo de Juanelo Turriano, Gentileza de Pedro Prieto Ramiro)
Río Záncara a su paso por el término de Mota del Cuervo. donde hubo varias aceñas. (foto jmgm)

Acequia Madre. Es una vía de agua que parte del sur de la villa de Mota del Cuervo. Es la que más caudal lleva durante todo el año. Ello se debe al aporte de las aguas pluviales que vierte en ella el arroyo Córcoles, por el caudal que recibe de otras dos acequias: las Hipólitas y la del Olivar de Mateo. Finalmente, la Acequia Madre recibe también las aguas parcialmente recicladas procedentes de la depuradora municipal. Sus aguas son, a menudo, portadoras de exceso de nutrientes, lo que hace que la laguna de Manjavacas, donde desemboca, esté eutrofizada debido al exceso de nitratos y de fostatos. Hay quien sostiene que esta circunstancia atrae a muchas colonias de flamencos. Esta acequia posee en su trazado final numerosos carrizos en su cauce, que contribuyen en buena forma a paliar la excesiva cantidad de nutrientes que llevan sus aguas. Hace años que está programada la creación de una prelaguna artificial que ayude a paliar la elevada concentración de nutrientes que llegan a la laguna de Manjavacas.

Acequia Madre (foto Cri Camps)
La Acequia Madre, poco antes de su desembocadura en la laguna de Manjavacas. Es importante preservar la cubierta vegetal de sus orillas por su labor de eliminación y retención de nutrientes. Fotografía de Cri Camps.

Acoquinar. En la Mota y alrededores, significa: pagar. (imagen gentileza de DMconsultants,com)

P. ej. “No te escaquees que hoy te toca acoquinar”

Para la RAE significa: Amilanar, acobardar, hacer perder el ánimo.

Acción de pagar (imagen gentileza de DMconsultants,com)

Afoto.  (Foto) Apócope de fotografía.

antiguos-oficios-fotografo-3
Retratista haciendo “afotos”

Agora. Ahora mismo, en este momento. La RAE dice que este adverbio demostrativo está en desuso, pero aún es posible encucharlo decir a los viejos moteños.

Cervantes utiliza muchas veces esta palabra en El Quijote: –Mira, Teresa –respondió Sancho–, y escucha lo que AGORA quiero decirte; quizá no lo habrás oído en todos los días de tu vida, y yo AGORA no hablo de mío; que todo lo que pienso decir son sentencias del padre predicador que la Cuaresma pasada predicó en este pueblo. (El Quijote, II, cap. V).

Sancho conversando con su mujer, Teresa Panza.
(Imagen de Juan Alaminos, en el blog de Jordi.B)

Aguaeras . Aparejo de esparto que se ponía a los burros para transportar los cántaros con el agua. También se podían poner en la parte trasera de la bicicleta.

Para la RAE significa: Zanja hecha para encaminar el agua llovediza a las heredades.

Paisano sobre su burro y con aguaeras
Moteño transportando agua con su borrico y sus aguaeras (Foto ERA)

Aguaor. (Aguador o azacán). Persona que se dedicaba a sacar el agua de los pozos, para luego transportarla en cántaros, hasta las tinajas de las casas a cambio de unas monedas.

Mucho antes de que existiera en Mota del Cuervo la distribución canalizada del agua potable, ésta se distribuía por las casas gracias a los aguaores. El aguaor extraía y transportaba el agua desde los pozos que disponían de las mejores aguas hasta las casas. La transportaban en cántaros colocados en unos carros típicos de la zona, con grandes ruedas recubiertas con aros de hierro. Carros adaptados especialmente para contener unos nueve o diez cántaros, bien protegidos para que no se «cantarearan», o lo que es lo mismo, para que no se chocaran entre ellos y resistieran los baches de los caminos y no se rompieran.

Así recoge Cervantes este oficio de azacán en su obra:
“Y cuando no, la infanta me ha de querer de manera que, a pesar de su padre, aunque claramente sepa que soy hijo de un AZACÁN, me ha de admitir por señor y por esposo; y si no, aquí entra el roballa y llevalla donde más gusto me diere”. (El Quijote, I, cap. XXI)

aguaor con cántaros moteños
Aguaor transportando agua en cántaros moteños (año 1934)

Agüelo/a. deformación de abuelo/a, ascendiente. Progenitor de un padre o de una madre.

La RAE dice que lo correcto es escribir “Abuelo”, aunque aún es posible escuchar en nuestra zona “Agüelo”

Así utiliza Cervantes este vocablo en boca de la mujer de Sancho Panza: “Idos con vuestro don Quijote a vuestras aventuras, y dejadnos a nosotras con nuestras malas venturas, que Dios nos las mejorará como seamos buenas; y yo no sé, por cierto, quién le puso a él don, que no tuvieron sus padres ni sus agüelos“. (El Quijote II, cap. V). En la imagen (de autor anónimo de 1844) vemos a Teresa Panza conversando con Sancho sobre quíén le puso el don a don Quijote.

Teresa Panza conversa con Sancho sobre quíén le puso el don a D. Quijote.
(autor anónimo 1844)

Agüero (Buen o mal).– Pronóstico, generalmente adverso, sobre algo que ocurrirá en un futuro, basado en señales sin fundamento. Así, el graznido del cuervo se consideraba, en época romana, signo de malas predicciones. Un pájaro de mal agüero.

Así lo emplea Cervantes como mal agüero en boca de Sancho, al referirse al Dr. Recio, natural de Tirteafuera: “A lo que respondió Sancho, todo encendido en cólera: –Pues, señor doctor Pedro Recio de Mal Agüero, natural de Tirteafuera, lugar que está a la derecha mano como vamos de Caracuel a Almodóvar del Campo, graduado en Osuna, quíteseme luego delante, si no, voto al sol que tome un garrote y que a garrotazos, comenzando por él, no me ha de quedar médico en toda la ínsula, a lo menos de aquellos que yo entienda que son ignorantes”. (El Quijote, II, cap. XLVII). En el grabado (anónimo de 1860) vemos al Dr. Pedro Recio interviniendo en el banquete de Sancho (Gobernador), imponiendo su dieta.

Y como buen agüero en boca de D. Quijote: “–Por buen agüero he tenido, hermanos, haber visto lo que he visto, porque estos santos y caballeros profesaron lo que yo profeso, que es el ejercicio de las armas; sino que la diferencia que hay entre mí y ellos es que ellos fueron santos y pelearon a lo divino, y yo soy pecador y peleo a lo humano”. (El Quijote, II, cap. LVIII).

Banquete de Sancho con la dieta del Dr. Pedro Recio de Mal Agüero. Grabado anónimo París 1860

Agujetas. Cordones para atar los zapatos, las botas o las zapatillas. Acepción muy utilizada en Mota del Cuervo y también en México. En otros sitios se utiliza la palabra agujetas para definir los dolores musculares tras realizar un esfuerzo no habitual e intenso.

Agujetas
Agujetas o cordones para los zapatos o zapatillas

Ahonde. Contracción que significa “A dónde”, que se emplea en la Mota para indicar o preguntar por una dirección. Sustituye al adverbio interrogativo “dónde”

Cuentan los viejos una anécdota de un señor mayor (un “hermano”) que le pregunta a su joven vecino:

  • “¿Ahonde vas Capote?”
  • “Pos voy a la viña, hermano Sandalio”
  • “Está mu bien Capote”
  • “¿De ahonde vienes Capote?”
  • “Pos vengo de la viña hermano Sandalio” .Y así “tos” los días, hasta que el joven, ya harto de lo mismo, le responde:
  • – “Voy ahonde me sale de los co….. hermano Sandalio…”
  • “Está mu bien Capote”

(los nombres son figurados)

En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Ahonde significa acción de ahondar, hacer el agujero más profundo.

Aína. Pronto, ahora, enseguida.

P. Ej. “Aína viene el chicote con el hato”

La RAE contempla como primera acepción de “Aina”: Por poco

Así lo emplea Cervantes: “Con todo eso –respondió don Quijote–, tomara yo ahora más aína un cuartal de pan, o una hogaza y dos cabezas de sardinas arenques, que cuantas yerbas describe Dioscórides, aunque fuera el ilustrado por el doctor Laguna”. (El Quijote, I, cap. XVIII).

O en esta otra cita: “Y si vuestra altanería no quisiere que se me dé el prometido gobierno, de menos me hizo Dios, y podría ser que el no dármele redundase en pro de mi conciencia; que, maguera tonto, se me entiende aquel refrán de ‘‘por su mal le nacieron alas a la hormiga’’; y aun podría ser que se fuese más aína Sancho escudero al cielo, que no Sancho gobernador”. (El Quijote, II, cap. XXXIII).

Sancho conversa con la Duquesa. (autor: Bonard 1732)

Ajioli. Salsa típica de la Mancha, de la Alcarria y del norte de Murcia, muy cocinada antiguamente en la Mota (tierra de paso). En otros sitios se le conoce como Alioli.

Ingredientes: Ajo, sal y aceite de oliva

Preparación: En una fuente se machacan los ajos y se va añadiendo poco a poco el aceite hasta formar una masa parecida a la mahonesa. Después se sala al gusto. si se corta al hacerla, se puede añadir un poco de zumo de limón. Modernamente, para que este plato no resultara tan fuerte, se hacía también con huevo y con solo un diente de ajo, de forma que se asemeja más a la mahonesa con ajo.

Alioli Mambo Cecotec
Alioli (foto gentileza de Mambo Cecotec)

Alacena. Armario hecho en la pared, con puertas y anaqueles.

Alacena en Puente Genil (Córdoba),
foto JM. Ruiz

Albarda. Aparejo que se pone a las caballerías, consistente en dos piezas almohadilladas, normalmente rellenas de paja, que se sujeta sobre el lomo de las caballerías para que puedan llevar mejor la carga, o el jinete.

Cervantes alude en numerosas ocasiones a la Albarda en su obra magna, como por ejemplo cuando Sancho y el barbero pelean por la albarda: “… en aquel mesmo punto entró en la venta el barbero a quien don Quijote quitó el
yelmo de Mambrino, y Sancho Panza los aparejos del asno que trocó con los del suyo; el cual barbero, llevando su jumento a la caballeriza, vio a Sancho Panza que estaba aderezando no sé qué de la albarda, y así como la vio la conoció, y se atrevió a arremeter a Sancho, diciendo: -¡Ah, don ladrón, que aquí os tengo! ¡Venga mi bacía y mi albarda, con todos mis aparejos que me robastes!”
(El Quijote, I, cap. XLIV).

Sancho y el barbero se pelean por la albarda (imagen de Francis Hayman, Londres 1820)

Alboroque. Fiesta o convite que se realizaba para celebrar la terminación de un trato o una transacción comercial. El coste de esta celebración podía correr a cargo del comprador, o al del vendedor, y era acordada previamente entre las partes.

P.ej. “-De acuerdo te doy tanto por la mula y tu pagas el alboroque”.

En la imagen (gentileza de mercuriodigital,es ), vemos a unos tratantes de ganado mirando la dentadura de una mula para calcular su edad, dato importante en la transacción.

Tratantes de ganado mirando la dentadura de una mula, para calcular su edad. (Imagen del mercuriodigital,es)

Alborozo. Dar muestras de alegría o de contento debido a alguna acción o acontecimiento.

Así emplea Cervantes esta palabra, cuando Don Quijote hace su primera salida, desde su lugar, antes de ser armado caballero: “Y así, sin dar parte a persona alguna de su intención, y sin que nadie le viese, una mañana, antes del día (que era uno de los calurosos del mes de Julio), se armó de todas sus armas, subió sobre Rocinante, puesta su mal compuesta celada, embrazó su adarga, tomó su lanza, y por la puerta falsa de un corral, salió al campo con grandísimo contento y alborozo de ver con cuánta facilidad había dado principio a su buen deseo”. (El Quijote, I, cap. II).

Portada falsa (trasera) bajo un arco de medio punto, situada en el corral de la casa de La Memoria, en la calle del Galeón, con salida directa al camino del Campo (de Criptana), en Mota del Cuervo. Patrimonio desaparecido en el Siglo XXI (foto de E. Riquelme)

Alcabalero. Dícese de la persona que se dedicaba a recaudar impuestos, como se le llamaba a Cervantes, que se dedicaba a recorrer, entre otras, las tercias reales de los pueblos de la Mancha (como la de Mota del Cuervo) para realizar su labor de alcabalero.

                 Carta de Teresa Panza a Sancho Panza su marido “…porque no pienso parar hasta verte arrendador o alcabalero, que son oficios que aunque lleva el diablo a quien mal los usa, en fin en fin siempre tienen y manejan dineros.” (El Quijote, II, cap. LII).

Tercia Real de Mota del Cuervo
Tercia Real de Mota del Cuervo, donde se dice que Cervantes actuó como Alcabalero.

Alcahuete. En Mota del Cuervo mucha gente llama así al cacahuete: Planta papilonácea procedente de América, cuyo fruto comestible después de tostado, se encuentra en forma de vaina con 3 o cuatro frutos. El diccionario de la Real Academia Española de la lengua, define como alcahuete: a la persona que concierta, encubre o facilita una relación amorosa, generalmente ilícita.

alcahuetes

Alcahuetes (foto ABC)

Alcancía. Hucha. Recipiente de barro con una única ranura por donde se meten las monedas destinadas al ahorro. La única forma de acceder a esos ahorros allí depositados es rompiendo la alcancía.

Cervantes nos habla varias veces de las alcancías, unas veces para decirnos dónde guardaba los ahorros para su ajuar Sanchica, y en otras ocasiones, Don Miguel nos explica, por boca de Don Quijote, la procedencia morisca de éste y otros nombres en nuestro idioma: “Como lo son todos aquellos que en nuestra lengua castellana comienzan en al, conviene a saber: almohaza (rascador para equinos), almorzar, alhombra (alfombra), alguacil, alhucema (espliego), almacén, alcancía, y otros semejantes, que deben ser pocos más“. (El Quijote, II, cap. LXVII). En la imagen vemos una típica alcancía de barro realizada por las alfareras de Mota del Cuervo (Imagen gentileza de M. A. Cano).

Alcancía realizada por las alfareras de Mota del Cuervo. (imagen gentileza de M. A. Cano)

Alcuza. Recipiente de forma cónica o cilindro-cónica, con un asa y un pitorro que salía desde la mitad de la vasija, hecha de hojalata, o de cerámica, o de cristal que se utilizaba en la cocina para contener el aceite. También se le llamaba Alcuza a un recipiente de hojalata, redondo, con un pitorro largo, que se utilizaba para engrasar algunas máquinas.

“Este es capaz de sacar leche de una alcuza” refrán que indica que una persona es capaz de hacer algo, que a primera vista, es imposible.

“Pidió luego alguna redoma para echallo, y, como no la hubo en la venta, se resolvió de ponello en una alcuza o aceitera de hoja de lata, de quien el ventero le hizo grata donación”. (El Quijote, I, cap. XVII).

O en esta otra cita:

Pero, reparando un poco más en ello, echó de ver en la color, sabor y olor, que no era sangre, sino el bálsamo de la alcuza que él le había visto beber”. (El Quijote, I, cap. XVIII).

Alcuzas
Alcuzas (foto jmgm)

Aldaba. Artilugio de bronce u otro metal, compuesto de dos piezas: una movible que se acciona con la mano, y que golpea sobre la otra parte metálica fija, emitiendo un sonido característico. Las aldabas, o llamadores, se colocan en las puertas exteriores de la casa y sirven para llamar a los que la habitaban y facilitar así la entrada del visitante.

Así emplea Cervantes este vocablo en su obra magna, en boca de Sancho, cuando se dirigen al alcázar de Dulcinea: “-Señor -dijo Sancho-, ya que vuesa merced quiere, a pesar mío, que sea alcázar la casa de mi señora Dulcinea, ¿es hora ésta por ventura de hallar la puerta abierta? Y ¿será bien que demos aldabazos para que nos oyan y nos abran, metiendo en alboroto y rumor toda la gente? ¿Vamos por dicha a llamar a la casa de nuestras mancebas, como hacen los abarraganados, que llegan, y llaman, y entran a cualquier hora, por tarde que sea?”. (El Quijote, II, cap. IX). En la imagen (de jmgm) vemos unas aldabas en las puertas de una casa señorial en Mota del Cuervo.

Aldabas en la puerta de una casa solariega en Mota del Cuervo (imagen: jmgm)

Alforjas. Tira de tela de lana o de lona de costal, cerrada por los dos lados, para formar una bolsa doble que servía para transportar objetos, o el hato (comida). Se podía llevar cómodamente repartiendo su peso en cada bolsa, bien al hombro, o encima de la caballería. También las alforjas podían ser de pleita (esparto) para acoplarlas en la caballería. En la foto (del documental de RTVE “Las locuras de Don Quijote) podemos apreciar las alforjas que lleva Sancho Panza alojadas detrás de él, sobre el Rucio.

Así emplea Cervantes esta palabra en el Quijote:

“habiendo aplacado Sancho a su mujer, y don Quijote a su sobrina y a su ama, al anochecer, sin que nadie lo viese, sino el bachiller, que quiso acompañarles media legua del lugar, se pusieron en camino del Toboso: don Quijote sobre su buen Rocinante, y Sancho sobre su antiguo rucio, proveídas las alforjas de cosas tocantes a la bucólica, y la bolsa de dineros que le dio don Quijote para lo que se ofreciese” (El Quijote, II, cap. VII).

“Ensilló Sancho a Rocinante y aderezó al rucio, proveyó sus alforjas, a las cuales acompañaron las del primo, asimismo bien proveídas, y, encomendándose a Dios y despediéndose de todos, se pusieron en camino, tomando la derrota de la famosa cueva de Montesinos”. (El Quijote, II, cap. XXII).

RTVE Otros documentales. Las locuras de Don Quijote

Aliaga. (Aulaga, Tojo) Planta leguminosa de la familia de las fagáceas, espinosa de flores amarillas, cuyas puntas tiernas come el ganado.

Y alzando el uno de la cola del rucio y el otro la de Rocinante, les pusieron y encajaron sendos manojos de aliagas.” (El Quijote, II, cap. LXI).

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Aliagas junto al Complejo Lagunar de Manjavacas de Mota del Cuervo (foto jmgm)

Almanaque. (Calendario). Registro que comprende los días del año.

“¡En este almanaque no viene el santoral!”

Almazara. Molino de aceite

Almóndiga o almondiguilla. (Albóndiga), cada una de las bolas que se hacen de carne o pescado picado menudamente y trabado con ralladuras de pan, huevos batidos y especias, y que se comen guisadas o fritas.

“Hoy tenemos guisado de almondiguillas de primer plato.”

Almoraga. Dícese de la fogata que se hacía con el manojo de la planta seca de los titos, o almortas, o alberjas (de nombre botánico: Lathyrus sativus), que los chicotes sacaban del carro, en donde eran transportados tras su cosecha, con el objetivo de que ardiera la paja de los tallos de la planta y quedaran libres los frutos, tostados, listos para su consumo.

Planta verde de los titos, o almortas, o alberjas (Lathyrus sativus). (imagen: Oscar Wiky)

Almorzá. (Almorzada) Porción de cualquier cosa suelta que cabe en el hueco que se forma con las manos juntas. En la foto (gentileza de Wikilivros) vemos una almorzá de judías.

“Dame una almorzá de judías.”

Almorzá de Judías de carilla (gentileza de Wikilivros)

Altanero, ra.- dícese de la persona altiva, o soberbia.

Cervantes emplea esta palabra para referirse a ciertos pájaros de altos vuelos, como el halcón: “La hermosura, por sí sola, atrae las voluntades de cuantos la miran y conocen, y como a señuelo gustoso se le abaten las águilas reales y los pájaros altaneros; pero si a la tal hermosura se le junta la necesidad y la estrecheza, también la embisten los cuervos, los milanos y las otras aves de rapiña. (El Quijote, II, cap. XXII).

En el Complejo Lagunar de Mota del Cuervo podemos ver Halcón peregrino, y otras aves de altos vuelos, pero menores, como el Cernícalo primilla que se cría en esta zona y el Cernícalo vulgar. En la Imagen (de David López B.) podemos ver un ejemplar de Cernícalo vulgar sobrevolando Manjavacas.

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En la Imagen (de David López B.) podemos ver un ejemplar de Cernícalo vulgar sobrevolando Manjavacas.

Aluciar.– En la jerga de las cantareras de Mota del Cuervo, aluciar es la acción de alisar las paredes de las piezas de la alfarería después del urdido. Se alucia la pieza, tanto por dentro como por fuera, teniendo en cuenta que hay que mantener el grosor adecuado en toda la pared.

Cantarera aluciando lo que será un cántaro.

Amañarse. Darse maña, arreglarse, adaptarse, apañarse. Tener habilidad para hacer algo

P. Ej. “Esta alfarera se amaña muy bien para bocar (poner la boca a los cántaros)”.

La primera acepción de amañar la recoge la RAE como: Preparar o disponer algo con engaño o artificio.

Así emplea Cervantes esta acepción de amañar, en boca de Sancho, en su conversación con el escudero del Caballero del Bosque: ” –Eso no es el mío –respondió Sancho–: digo, que no tiene nada de bellaco; antes tiene una alma como un cántaro: no sabe hacer mal a nadie, sino bien a todos, ni tiene malicia alguna: un niño le hará entender que es de noche en la mitad del día; y por esta sencillez le quiero como a las telas de mi corazón, y no me amaño a dejarle, por más disparates que haga”. (El Quijote, II, cap. XIII)

Sancho habla con su paisano Tomé Cediel, el narigudo escudero del Caballero del Bosque.
(Dibujo de Daniel Urrabieta, 1906)

Amorterar.  Trabajo del campo que consiste en hacerles el redondo a las viñas, para que cuando llueva, recojan mejor el agua.

Amos.  Deformación de “Vamos” que según el diccionario de la RAE es una forma arcaica de la 1.ª pers. de pl. del pres. de subj. del verbo ir.

amos al ofrecimiento que llegamos tarde”

Ánade, Anaón.- Llamamos “ánades” a las distintas especies de patos, como las que frecuentan el Complejo Lagunar de Manjavacas de Mota del Cuervo: el pato colorado (Netta rufina), el ánade silbón (Anas penelope), el ánade real (A. platyrhynchos), el pato cuchara (A. clypeata), el ánade rabudo (A. acuta) e incluso especies típicas de lagunas salinas o áreas intermareales, como el tarro blanco (Tadorna tadorna). En la Mota decimos “Anaón” cuando nos referimos a los pollos de cualquiera de estos patos. También se usa el vocablo “Anaón” como apelativo relativamente cariñoso, para indicar que una persona hace o actúa con poca destreza para desempeñar cualquier cosa, como lo haría cualquier pato pequeño.

P.ej. “¡Ay anaón, que no te enteras!”

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Pollos (o anaones) de ánade real con su madre. (foto jmgm).

Anafre. Utensilio de barro que hacían las cantareras moteñas, que servía para calentar pucheros o cazuelas con comida. Especie de infernillo que utilizaba carbón en la parte superior y que era prendido con pequeños sarmientos por abajo.

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Anafre moteño

Anaón, (ver ánade) Así llamamos a los pollos de los distintos ánades (patos cuchara…) de nuestra laguna de Manjvacas en Mota del Cuervo.

Anapoles, (los). Así llaman algunos lugareños a las Amapolas. La Papaver rhoeas es una planta silvestre de pétalos rojos, que tanto molesta a los agricultores y que tan bellos paisajes nos muestra en la Mancha. Es una planta de la familia de las Papaveráceas, prima hermana de otra de pétalos blancos (Papaver somníferum), que tiene otros usos, como indica su nombre latino. En la foto (de jmgm) vemos un campo de amapolas cerca del Complejo Lagunar de Manjavacas, entre los viñedos y con un frondoso pinar al fondo.

“Ogaño se ha llenao to el campo de anapoles.

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Campo de amapolas entre pinos y vides, junto a la Laguna de Manjavacas de Mota del Cuervo. (foto jmgm)

Anca, enca. Preposición que indica “a casa de”, o “en casa de” en el caso de “enca”.

Deriva de la preposición francesa chez, que significa “en casa de”, o “a casa de”.

Ande. Deformación del adverbio interrogativo donde,  “A dónde”. A qué parte, en qué sitio.

P. ej. “¿Ánde vas tan compuesta?”

Andurriales.- Lugares o caminos alejados, raros o peligrosos.

Así emplea Don Miguel esta palabra en boca de Sancho, cuando pretendía entrar en la casa de Don Quijote y el ama le acusa de sonsacar a su señor y llevarle por andurriales: “A lo que Sancho respondió:
–Ama de Satanás, el sonsacado, y el destraído, y el llevado por esos ANDURRIALES soy yo, que no tu amo; él me llevó por esos mundos, y vosotras os engañáis en la mitad del justo precio: él me sacó de mi casa con engañifas, prometiéndome una ínsula, que hasta agora la espero”.(El Quijote, II, cap.II). En la imagen (de autor anónimo. Londres. 1822) vemos a Sancho intentando visitar a Don Qujijote.

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Sancho Panza intenta visitar a Don Quijote y el ama le acusa de llevarle por andurriales. Grabado anónimo 1822. London.

Antaño. En otro tiempo. antiguamente.

No solo Antaño, sino Hogaño (en este año), son palabras que aún se escuchan entre los ancianos del lugar. Así las recoge Cervantes en su obra magna.

“Señores –dijo don Quijote–, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño: yo fui loco, y ya soy cuerdo; fui don Quijote de la Mancha, y soy agora, como he dicho, Alonso Quijano el Bueno.” (El Quijote, II, cap. LXXIV).

D Quijote II cap 74 Gustavo Dore
Los últimos días de D. Quijote (ilust

Aojar.- Acción de echar mal de ojo a una persona o cosa, con el deseo de malograr algo. En la Mota aún es posible escuchar esta palabra para referirse a algún perjuicio recibido en algo, de origen desconocido, que se achaca (sin fundamento) a que alguien le ha echado mal de ojo, o le ha mirado de mal ojo.

P.ej. “Esta higuera me la han aojao, se está secando”

Así emplea Cervantes esta expresión en boca de Teresa Panza: “Traed vos dineros, Sancho, y el casarla dejadlo a mi cargo; que ahí está Lope Tocho, el hijo de Juan Tocho, mozo rollizo y sano, y que le conocemos, y sé que no mira de MAL OJO a la mochacha”. (El Quijote, II, cap.V). En la imagen (de Salvador Tusell, Barcelona 1905) vemos a Sancho hablando con su esposa, antes de la tercera salida (sin pisar para nada el Campo de Montiel), e imaginándose cómo les cambiará la vida cuando sea gobernador.

Sancho hablando con su mujer e imaginándose cuando sea gobernador. Autor: Salvador Tusell, Barcelona 1905.

Aposta. Adrede, a propio intento. La RAE dice que esta palabra es poco usada, pero aún se puede oír con frecuencia en la Mota.

Así la emplea Cervantes, cuando se le caen las barbas postizas al barbero: “Don Quijote, como vio todo aquel mazo de barbas, sin quijadas y sin sangre, lejos del rostro del escudero caído, dijo: ¡Vive Dios, que es gran milagro este! ¡Las barbas le ha derribado y arrancado del rostro, como si las quitaran aposta!”. (El Quijote, I, cap. XXIX).

El barbero pierde las barbas. Imagen de 1905 de R.L. Cabrera

Arcaduz. En Mota del Cuervo, se llama arcaduz (también alcaduz, o alcabuz) a cada uno de los cangilones o recipientes de barro, urdidos por sus alfareras, que se adosaban a la rueda de las norias. Unos artilugios con los que se extraía el agua de los pozos, mediante tracción animal (burros generalmente).

Cervantes se refiere, en las inmediaciones del “lugar”, a esta pieza de cerámica de la siguiente forma: “No estaba, en esto, ocioso el cuerno, porque andaba a la redonda tan a menudo (ya lleno, ya vacío, como ARCADUZ de noria) que con facilidad vació un zaque de dos que estaban de manifiesto”. (El Quijote, I, cap. XI).

También, en la aventura del caballero de los espejos, Cervantes pone en boca de Tomé Cediel, el “compatrioto” de Sancho, cuando aquel le dice: “Tomé Cecial soy, compadre y amigo Sancho Panza, y luego os diré los arcaduces, embustes y enredos por donde soy aquí venido”. (El Quijote, II, cap.XIV).

Arcaduz para las norias, fabricado por las cantareras moteñas.

Arenques. Sardinas saladas y secas que llegaban a las pescaderías en unas cubas de madera. La salazón del pescado, a base de meter el pescado entero en una salmuera y su posterior prensado, era una forma ideal de conservar este alimento, tan sabroso y tan socorrido para la gente que trabajaba en el campo.

En la década de los años 30 del siglo XX, ya había en la Mota, nada menos que 3 pescaderos. Había un “importador” de pescados “frescos y salados” que venían de Almería, Cádiz, Málaga, Barbate y Melilla (importaban de dentro de España…)  y nada menos que un asentador de pescados frescos y salados (ventas al por mayor y al menor), que se llamaba D. José Galiano Honsurve, establecido en la plaza Mayor. Todo esto a muchos kilómetros del mar…

Así alude Cervantes a las sardinas arenques en su obra: “Dese modo, no tenemos qué comer hoy –replicó don Quijote. Eso fuera –respondió Sancho– cuando faltaran por estos prados las yerbas que vuestra merced dice que
conoce, con que suelen suplir semejantes faltas los tan malaventurados andantes caballeros como vuestra merced es. Con todo eso –respondió don Quijote–, tomara yo ahora más aína un cuartal de pan, o una hogaza y dos cabezas de sardinas arenques, que cuantas yerbas describe Dioscórides, aunque fuera el ilustrado por el doctor Laguna”
(El Quijote, I, cap. XVIII).

Cuba de sardinas arenque (foto gentileza del blog de Cazorla)

Arrea. Interjección, palabra que sirve para apelar a un interlocutor

P. Ej. “Arrea y dile a tu madre que ya no venga”

       “Llegó Sancho a su amo marchito y desmayado; tanto, que no podía arrear a su jumento.” (El Quijote, I, cap. XVIII)

Arrebato. Tocar a arrebato (La RAE también admite “a rebato”) es cuando se convoca a los habitantes de un pueblo mediante un toque de campanas especial, de una forma rápida, continuada y simultánea con otras campanas, para avisar de un incendio, o de cualquier otra emergencia, o peligro.

Así alude Cervantes a esta forma de convocar a los vecinos en la ínsula de Barataria: “El cual, estando la séptima noche de los días de su gobierno en su cama, no harto de pan ni de vino, sino de juzgar y dar pareceres y de hacer estatutos y pragmáticas, cuando el sueño, a despecho y pesar de la hambre, le comenzaba a cerrar los párpados, oyó tan gran ruido de campanas y de voces, que no parecía sino que toda la ínsula se hundía”. (El Quijote. II, cap. LIII).

Campanas (imagen gentileza de religiondigital,org)

Arroba. Es una unidad de peso, masa, o volumen, que desde la implantación del sistema métrico decimal, está en desuso. En Castilla, equivalía a 25 libras o lo que es lo mismo a  11,5 kg. Como medida de volumen o capacidad equivalía a 16 litros. En la foto (de jmgm) vemos, en primer plano, una garrafa de cristal de media arroba (8 litros) que se utilizaba para dispensar el vino a granel en las bodegas.

Cervantes nombra las arrobas en múltiples ocasiones en su obra. La más curiosa es cuando Don Quijote y Sancho llegan a un lugar donde se hallaban varios lugareños en una apuesta, en la que un gordo, que pesaba once arrobas, desafiaba a una carrera a un flaco de cinco arrobas. El labrador dijo que tendrían que correr cien pasos con pesos iguales, para lo que proponía sobrecargar al flaco con seis arrobas de hierro para igualar al gordo. En esto pidió consejo a nuestros protagonistas, a lo que Sancho sentenció: “ –Hermanos, lo que el gordo pide no lleva camino, ni tiene sombra de justicia alguna; porque si es verdad lo que se dice, que el desafiado puede escoger las armas, no es bien que éste las escoja tales que le impidan ni estorben el salir vencedor; y así, es mi parecer que el gordo desafiador se escamonde, monde, entresaque, pula y atilde, y saque seis arrobas de sus carnes, de aquí o de allí de su cuerpo, como mejor le pareciere y estuviere; y desta manera, quedando en cinco arrobas de peso, se igualará y ajustará con las cinco de su contrario, y así podrán correr igualmente”. (El Quijote, I, cap. LXVI).

En primer plano, garrafa de media arroba (foto jmgm)

Arrope. En la época de la vendimia, en la Mancha (donde está el mayor viñedo del mundo), se solía hacer arrope, un dulce típico realizado a base de cocer el mosto (el jugo de la uva) durante horas, hasta reducirlo considerablemente y obtener una consistencia parecida a la de la miel. En ocasiones se le añadían los “letuarios” que consistían trozos de calabaza, que previamente habían sido macerados con agua de cal durante varias horas, y luego, tras lavarlos y secarlos, se añadían al mosto a la mitad de la cocción. También se le podía añadir otro tipo de frutas como melón. En la Mota llamábamos así a este producto: “Arrope con letuarios”. Un producto ideal para la merienda de los chicotes, dulce y energético, que se tomaba en una cata de un cantero del típico “pan de la Mota” y con muchos “letuarios”. En la foto (gentileza de bodegaspedroheras,com) vemos el producto final y en su web está muy bien explicada la receta. En la otra foto el blanquísimo pan sobao de la Mota (con denominación de origen).

Cervantes alude en su obra al pan blanquísimo, cuando pone en boca de Sancho: “Así había rimeros de pan blanquísimo, como los suele haber de montones de trigo en las eras”. (El Quijote, II, cap. XX).

Arrope con calabaza, gentileza de bodegaspedroheras,com
Pan de la Mota, con denominación de origen. (Panadería Zarco).

Arroz de polvorín. Plato típico de la cocina moteña que está hecho con arroz cocido en agua (no lleva leche), a la que se le añade canela en rama, corteza de limón y azúcar.

Artesa. Recipiente de madera con las paredes inclinadas de forma que hacían el fondo más estrecho, con sendas tablas horizontales en dos de los cuatro lados. En Mota del Cuervo, en función del tamaño, las artesas tenían diferentes utilidades: Una más pequeña, cuadrada, donde se amasaba el pan. Otras artesas eran rectangulares y más grandes, donde se salaban los jamones del cerdo tras la matanza.

“Por cuyas persuasiones y vituperios probó el pobre gobernador a moverse, y fue dar consigo en el suelo tan gran golpe, que pensó que se había hecho pedazos. Quedó como galápago encerrado y cubierto con sus conchas, o como medio tocino metido entre dos artesas, o bien así como barca que da al través en la arena”. (El Quijote, II, cap. LIII).

Artesa (antiguedadeselpatiodedulcinea.com)
Artesa de una sola pieza (antiguedadeselpatiodedulcinea,com)

Asadillo. Plato típico de la Mota y de gran parte de la Mancha

Ingredientes (para 6 personas): 2kg. de pimientos asados, cominos machacados, 4 dientes de ajo, 8 cucharadas de aceite de oliva, 2 cucharadas de vinagre y sal.

Preparación: Cortar en lonchas los pimientos asados, ponerlos en una sartén con el aceite de oliva y los demás ingredientes. Ponerlo a cocer a fuego lento.

Asadillo manchego.  fotografía de Restaurante Mirasol, Campo de Criptana

Asilo. Antiguamente se usaba esta palabra para definir a las residencias de ancianos. En mota del cuervo, a principios del siglo XX, una hacendada, apodada “La Serrana”, vendió gran parte de sus fincas para la construcción de un gran asilo de ancianos, como no había otro en la comarca.

Ocurrió que este gran asilo, para el que no se había deparado en gastos, estaba aún sin finalizar, cuando comenzó la guerra civil española (1936), por lo que tuvo otros fines diferentes para los que fue construido, como: Hospital de guerra, farmacia militar, prisión, edificio para Auxilio Social, ejercicios espirituales…y luego, tras su derrumbe, el administrador de la Serrana, cedió el solar para la construcción del actual Instituto de Enseñanza Secundaria Julián Zarco de Mota del Cuervo. En la foto adjunta podemos ver a la izquierda la parte trasera del Asilo (foto F.García) y a la derecha el IES Julián Zarco.

Si quieres conocer la historia de este edificio y de su propietaria, visita este enlace: https://motadelcuervoellugardelamancha.com/2017/04/04/dona-asuncion-ortega-belinchon-la-serrana/

asilo e instituto
Antiguo asilo y actual instituto.

Asuras. Agobio, ansiedad

Atajo.  Senda o paraje por donde se acorta el camino.

   “En fin, por caminos desusados, por atajos y sendas encubiertas, partieron Roque, don Quijote y Sancho con otros seis escuderos a Barcelona. (El Quijote, II, cap. LXI)

Atascaburras. Antiguo plato típico de gran parte de la Mancha y de la Mota.

Ingredientes: Patatas, bacalao desalado, ajos, huevos duros, nueces, aceite y sal.

Preparación: Se cuece el bacalao durante 5 minutos, y se desmiga. (reservar parte del agua de cocción). En olla aparte se cuecen las patatas con la piel durante 30 minutos. En un mortero se machacan los ajos y se añade la patata pelada y se mezcla. Después se añade el bacalao y a continuación se va incorporando el aceite poco a poco, sin dejar de remover. Si queda espeso se añade un poco del agua del bacalao que hemos reservado. La consistencia final tiene que ser como un puré. Al terminar se añaden las nueces y el huevo duro picado o troceado.

Atascaburras, realizado por Karlos Arguiñano.

Ausiones. Aspavientos, gesticulación exagerada.

Auzar, aguzar. Acción de afilar la reja del arado para labrar la tierra de labor. En Mota del Cuervo era una tarea que se desarrollaba en la herrería. En épocas en las que había mucha faena de arar la tierra, las rejas de los arados sufrían un gran desgaste (se quedaban “romas”) y eran llevadas frecuentemente a la herrería para auzarlas. Había una contabilidad específica, llamada tarja (ver significado) para controlar el número de auzados de las rejas para cada labrador. En la foto un herrero auzando un objeto al rojo vivo en la fragua (gentileza de lafraguaibera,com).

Cervantes alude a las rejas de los arados cuando dice: “Aún no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre, que ella, sin ser forzada, ofrecía, por todas las partes de su fértil y espacioso seno, lo que pudiese hartar, sustentar y deleitar a los hijos que entonces la poseían”. (El Quijote, I, cap.XI).

Aviar. Reparar, arreglar.

Azada.- Apero de labranza para remover la tierra, que consta de una pala de hierro con un filo cortante en un lado y en el otro un agujero donde se introduce un mango largo de madera para manejarla.

Así nombra Cervantes a la azada, en la carta de Teresa Panza a su marido: “Las nuevas deste lugar son que la Berrueca casó a su hija con un pintor de mala mano, que llegó a este pueblo a pintar lo que saliese; mandóle el Concejo pintar las armas de Su Majestad sobre las puertas del Ayuntamiento, pidió dos ducados, diéronselos adelantados, trabajó ocho días, al cabo de los cuales no pintó nada, y dijo que no acertaba a pintar tantas baratijas; volvió el dinero, y, con todo eso, se casó a título de buen oficial; verdad es que ya ha dejado el pincel y tomado el AZADA, y va al campo como gentilhombre”. (El Quijote, II, cap. LII). En la imagen (de Manuel Ángel Álvarez 1904), vemos a Teresa Panza dictando al monaguillo la carta para Sancho, su marido, donde le habla de la azada.

Teresa Panza dicta al monaguillo la carta para Sancho.

Azaón. (Azadón) Instrumento de labranza algo mayor que la azada.

P. Ej. “Remueve bien la tierra con el azaón.”

Azogue. Estado de ánimo que denota alteración, bullicio, inquietud.

El diccionario de la RAE define azogue como el mercurio (Hg).

Cervantes si lo usa en el mismo sentido que en la Mota, como en estas citas:

              Así sería –dijo Sancho–; porque a buena fe que andaba Rocinante como si fuera asno de gitano con azogue en los oídos. Y ¡cómo si llevaba azogue! –dijo don Quijote–, (El Quijote, I, cap. XXXI).

             “Pues, ¿qué cuando se humillan a componer un género de verso que en Candaya se usaba entonces, a quien ellos llamaban seguidillas? Allí era el brincar de las almas, el retozar de la risa, el desasosiego de los cuerpos y finalmente el azogue de todos los sentidos”, (Quijote, II, XXXVIII.).

personas inquietas
Personas inquietas, con azogue.

Azumbre. Recipiente de barro que se utilizaba como medida de capacidad para medir líquidos, como el vino y el aceite. Aproximadamente un azumbre equivale a 2 litros.

Estas medidas cambiaban según las zonas, la equivalencia más extendida en España era: 1 Arroba: = 25 libras de 16 onzas cada una = 1 cántara = 8 azumbres = 32 cuartillos 128 copas = 16,128 litros.

En Toledo, a la que pertenecía la Mota, las medidas eran:

Cántara o arroba de vino: 16,133 litros y una cántara eran 8 azumbres

Cuando Sancho “se bebió de lo que no pudo caber en la alcuza y quedaba en la olla donde se había cocido casi media azumbre, y apenas acabó de beber comenzó a vomitar..” (El Quijote, I, cap. XVII).

Azumbres
Diferentes medidas de Azumbres (foto jmgm)

Bacín. Dicese de la persona que se mete donde no le llaman. Palabra que se usa en Mota del Cuervo , Socuellamos, Tomelloso, Pedro Muñoz, Villarrobledo, y alrededores.

P. ej. “eso te pasa por bacín”.

Balde (de, o en). Hacer o recibir algo gratis. También hacer algo en vano o con inútil resultado.

Esto dice Cervantes sobre este vocablo en boca de Sancho cuando éste se encuentra con su vecino el morisco Ricote, que tras la expulsión de los moriscos, había vuelto a España disfrazado de peregrino. Ricote le cuenta a Sancho su plan para rescatar un tesoro que había dejado escondido a las afueras de su lugar, para más tarde reunirse con su mujer y con su hija en Alemania. Ricote no entendía la razón por la cual éstas se habían ido a Berbería en lugar de a Francia (como buenas cristianas que eran); a lo que le respondió Sancho: –Mira, Ricote, eso no debió estar en su mano, porque las llevó Juan Tiopieyo, el hermano de tu mujer; y, como debe de ser fino moro, fuese a lo más bien parado, y séte decir otra cosa: que creo que vas en balde a buscar lo que dejaste encerrado; porque tuvimos nuevas que habían quitado a tu cuñado y tu mujer muchas perlas y mucho dinero en oro que llevaban por registrar“. (El Quijote,II, cap. LIV). En la imagen (de Georges Roux, París 1866) vemos a Sancho conversando con su vecino Ricote.

En este episodio, Cervantes, da a entender que conocía el gran tesoro encontrado en las inmediaciones de Mota del Cuervo, lo cual refuerza, aún más, las tesis de que sea ese el innombrado “lugar de la Mancha” al que se está refiriendo. Está documentado el hallazgo, en las inmediaciones de Mota del Cuervo, de un gran tesoro, que acarrearía un largo proceso judicial, ordenado por Felipe II (Archivo General de Simancas, exp. de Hacienda,  Legajo  332), en el que intervinieron muchos testigos, de la Mota y de otros pueblos vecinos; debido a que, su momento, no se realizó el pago del hallazgo que correspondía al rey. (Según investigación del historiador F.J. Escudero Muñoz – Revista As.A. de la Historia de Mota del Cuervo. ISSN:2341-3352).

Sancho conversa con el morisco Ricote sobre el tesoro. (Imagen de Georges Roux. París, 1866)

Barbecho. Trozo de tierra que permanece sin cultivar. En ocasiones se alternaba el cultivo y el descanso de la tierra. A veces, en época de descanso de la tierra, se pasaba el arado para evitar que crecieran las malas hierbas.

               ¡Oh hideputa, qué rejo que tiene, y qué voz! Sé decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre, y, aunque estaban de allí más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre. (El Quijote, I, cap. XXV).

Barbecho

Barda. Planta que se usaba para atizar el fuego de los hornos alfareros de la Mota, y que se recolectaba, ya seca, en los frondosos carrizales (Phragmites australis) en las inmediaciones de la Laguna de Manjavacas de Mota del Cuervo; en donde sirve para que, entre los carrizos, nidifiquen muchas especies de aves acuáticas. En la imagen en blanco y negro (de Ramón Biadiu 1934) vemos a un cantarero de Mota del Cuervo atizando el horno alfarero con barda. En la acuarela (de Nélida Cano Mujeriego) vemos el carrizal junto a la pasarela de la Laguna de Manjavacas.

Planta que se usaba para atizar el fuego de los hornos alfareros, y que se recolectaba, ya seca, en los frondosos carrizales (Phragmites australis) de las inmediaciones de la Laguna de Manjavacas de Mota del Cuervo, en donde sirve para que, entre los carrizos, nidifiquen muchas especies de aves acuáticas.

Así alude Cervantes a esta palabra, cuando Sancho asegura haber visto a Dulcinea por las bardas del corral: “-¿Bardas de corral se te antojaron aquéllas, Sancho -dijo don Quijote-, adonde o por donde viste aquella jamás bastantemente alabada gentileza y hermosura? No debían de ser sino galerías, o corredores, o lonjas o como las llaman, de ricos y reales palacios”. (El Quijote, II, cap. VIII).

Hombre atizando el horno alfarero con barda en Mota del Cuervo (imagen de Ramón Biadiu 1934)
Carrizal junto a la pasarela de la Laguna de Manjavacas. Acuarela de Nélida Cano Mujeriego

Barrendo. Jarapa, tela burda que se hace a base de trozos de hilo de diferentes colores, que se usa como alfombra o para ponerlo sobre el somier de la cama.

Barrendo

Barrilla. Planta de la familia de las  Quenopodáceas  (más conocida como “salicor de la Mancha”, o actualmente como “cenizos” que van rodando por el campo), con un alto contenido de sales orgánicas de sodio y potasio, que se cultivó intensamente en tierras salobres de la Mota (próximas a su zona lagunar) hasta mediados del siglo XIX, y de la que, por combustión lenta en unos hoyos practicados en la tierra, se extraía la “piedra barrilla”, un compuesto sólido negro azulado, del que se sacaba la Sosa, un componente químico esencial que se utilizaba para fabricar el jabón y el vidrio. La Mota era una villa que exportaba una de las mejores piedras barrillas de toda España y que se empleaban en las fábricas de vidrio de Murano y para fabricar el famoso jabón napolitano  (citado en el Quijote) y el de Marsella. Ver más información sobre este cultivo.

Salsola soda
Barrilla (Salsola soda) Planta de la familia de las Quenopodeaceas (foto jmgm)

Barro. En Mota del Cuervo llamamos así a la arcilla con la que se fabrican las famosas piezas de la alfarería moteña. Este barro se extrae de los barreros que hay en determinadas canteras del término municipal. Un barro que da lugar a un material con poca porosidad, que hace que los cántaros y otras piezas de esta cerámica puedan contener el agua sin necesidad de esmaltado. Tiene su origen en tierras cubiertas por las aguas del mar cretácico, que hace ciento cuarenta y cinco millones de años anegaba toda esta zona, como lo prueban los numerosos fósiles marinos que aún se encuentran por aquí.

El barro, tras su extracción, requiere de unos procesos determinados para su utilización: secado al sol, triturado, remojado durante un día, pisado y esgorullado.

Así hace alusión Cervantes al barro del alcaller (alfarero): “pero donde menos se piensa se levanta la liebre;
que yo he oído decir que esto que llaman naturaleza es como un alcaller que hace vasos de barro, y el que hace un vaso hermoso también puede hacer dos, y tres y ciento”
(El Quijote, II, cap. XXX).

El alfarero Evelio L. Cruz manejando un rollo barro con el que se hacen los cántaros
(Gentileza de CMM).

Barruntar.  Tener el presentimiento de algo. Sensación de que va a ocurrir alguna cosa.

Así pone Cervantes esta palabra en boca de Teresa Panza: “Si por ventura os viéredes con algún gobierno, no os olvidéis de mí y de vuestros hijos. Advertid que Sanchico tiene ya quince años cabales, y es razón que vaya a la escuela, si es que su tío el abad le ha de dejar hecho de la Iglesia. Mirad también que Mari Sancha, vuestra hija, no se morirá si la casamos; que me va dando barruntos que desea tanto tener marido como vos deseáis veros con gobierno; y, en fin en fin, mejor parece la hija mal casada que bien abarraganada”. (El Quijote, II, cap. V).

Sancho conversa con su esposa. Grabado de Jhon Banderbank, London 1766

Bobanilla. Muñeca, articulación que une el antebrazo con la mano.

Bocar. En la jerga de las cantareras, “bocar” significa: acción de poner la boca del cántaro en su elaboración. Tras urdir el cántaro sobre el torno celta, y aluciarlo, procede poner la boca (bocarlo) y colocar el asa (enasarlo). Para estas dos acciones se reserva una parte del barro con el que se confeccionó el resto de esa pieza, para asegurarnos que fraguarán perfectamente.

Una boca ancha en el cántaro va a permitir llenarlo de agua directamente en el pozo, atando una cuerda de su asa. En la elaboración de los cántaros es necesaria una maestría especial para colocar adecuadamente la boca del cántaro y su asa.

La RAE no recoge el verbo “bocar” en su diccionario.

Cantarera bocando un cántaro moteño.

Boceras. Saliva solidificada y seca que se queda en las comisuras de los labios después hablar mucho.

Bolillos. Ver: Palillos de randas.

Bollisca. Chispa o pavesa incandescente que sale del fuego.

P. ej.“no te arrimes mucho a la lumbre, que saltan bolliscas”

Buae. Interjección para denotar sorpresa típica de la Mota. Asombro. Se utiliza “umbuae” cuando además de sorpresa se quiere indicar que no se está de acuerdo con lo que la otra persona está diciendo. Si se alarga en exceso la pronunciación “umbuaaaeee”, significa que se está llegando al límite de la paciencia.

Buae
Chicote moteño sorprendido

Búcaro. Recipiente de barro elaborado por las cantareras moteñas que servía para guardar en la despensa frutos secos, legumbres, encurtidos…

Así emplea Cervantes en el Quijote la palabra “búcaro”:

“Vuesas mercedes dejen al mancebo, y vuélvanse por donde vinieron, o por otra parte si se les antojare, que mi escudero es limpio tanto como otro, y esas artesillas son para él estrechas y penantes búcaros. (El Quijote, II, cap.XXXII).

Búcaro moteño

Bujero. Agujero, hoyo.

Caldereta de cordero. Plato típico de la Mota y de gran parte de la Mancha.

Para 6 personas los ingredientes son: 2 Kg. de cordero pascual, 1 litro de agua, cuarto de aceite de oliva, un vaso de vino blanco, 2 tomates naturales, 1 cebolla, 1 cabeza de ajos morados, nuez moscada y sal al gusto.

Se trocea el cordero, se desecha la grasa, se pone en un perol,  se cubre con agua y se añade la sal. Cuando está a media cocción, se le añade el aceite, el ajo, la cebolla, los tomates, el vino y la nuez moscada. Después se deja terminar de cocer durante al menos una hora y media, hasta que se evapore el líquido y quede solo el aceite.

Caldereta de cordero
Caldereta de cordero organizada por los molineros en el Valle (Mota del Cuervo)

Cámara, Camaranchón. En la Mota y en la Mancha en general, se llama cámara al espacio de la casa típica manchega situado sobre la planta baja. En las casas de los labradores, era el sitio donde se guardaba el grano de los cereales de la propia cosecha (separaban el trigo, la cebada… con trojes de madera o de ladrillo), donde se colgaban los melones, o los racimos de uvas para el consumo. Estas cámaras tenían una doble función: Además de servir de almacén, servían para aislar del calor del verano manchego a las estancias (habitaciones o cuartos, la sala…) situadas en la planta baja.

Entre las numerosas acepciones que indica la RAE para la palabra cámara, no aparece ninguna referida a estos espacios en las casas manchegas. En cambio Cervantes si que la emplea cuando alude a los camaranchones: “Acabaron de cenar, levantaron los manteles, y en tanto que la ventera, su hija y Maritornes
aderezaban el camaranchón de don Quijote de la Mancha, donde habían determinado que aquella noche las mujeres solas en él se recogiesen
(El Quinte,I, cap.XXXVIII). En la imagen de Marcial Morales, recogida en Madridejos,net, podemos ver en primer plano el clásico patio manchego, al que dan las habitaciones y en la parte superior vemos las cámaras.

Casa manchega, dibujo de Marcial Morales para Medridejos,net

Canillas. En la Mota llamamos así a la parte baja de las piernas, donde se alojan la tibia y el peroné.

Para la RAE son cada uno de los huesos largos de la pierna o del brazo, y especialmente la tibia.

Así alude Cervantes a esta palabra en su obra magna: “–En esto de gigantes –respondió don Quijote– hay diferentes opiniones, si los ha habido o no en el mundo; pero la Santa Escritura, que no puede faltar un átomo en la verdad, nos muestra que los hubo, contándonos la historia de aquel filisteazo de Golías, que tenía siete codos y medio de altura, que es una desmesurada grandeza. También en la isla de Sicilia se han hallado canillas y espaldas tan grandes, que su grandeza manifiesta que fueron gigantes sus dueños”. (El Quijote, II, cap. I).

Convalecencia de Don Quijote, visita del cura y el barbero de su lugar.
(Diego de Obregón 1674)

Cántaro. Vasija de barro típica de la alfarería moteña, con un asa y una gran boca que se usaba para llevar el agua. Estas piezas las fabricaban generalmente las mujeres sobre un torno de madera y los hombres son los que se encargaban de buscar el barro, de la cocción en hornos comunales y de transportarlas en carros para su posterior venta. Esta cerámica no necesita vidriado, ni esmaltado para mantener el agua en su interior; debido a las características especiales del barro con el que está fabricado, que apenas es poroso.

Cántaro de Mota del Cuervo

       “ Y volviendo la plática a Don Quijote le dijo: y a vos, alma de cántaro, ¿Quién os ha encajado en el cerebro que sois caballero andante, y que vencéis gigantes…”  (El Quijote, II, cap. XXXI). Curiosamente Cervantes alude a los cántaros en diez ocasiones en el Quijote.

Cantareros. Dícese de los artesanos que trabajan el barro en Mota del cuervo para hacer su singular cerámica: Cántaros, tinajas, búcaros, parideras, etc., Generalmente una cerámica modelada por mujeres, que son las trabajan el barro que los hombres extraen de los barreros y que son los mismos que luego se encargan de venderlos de forma ambulante.

También se les llama cantareros a los habitantes del Barrio de las Cantarerías, situado en La Mota, hoy unido con el Cuervo y con Manjavacas para formar: Mota del Cuervo.

Cervantes pone en el Quijote, nada menos que en diez ocasiones, en boca de sus protagonistas a los cántaros. Ahí va una: “–Eso no es el mío –respondió Sancho–: digo, que no tiene nada de bellaco; antes tiene una alma como un cántaro:no sabe hacer mal a nadie…” (El Quijote, II, cap.XIII).

También pone en boca de Sancho al alcaller (alfarero) que hace vasijas de barro: –No se puede negar, sino afirmar, que es muy hermosa mi señora Dulcinea del Toboso, pero donde menos se piensa se levanta la liebre; que yo he oído decir que esto que llaman naturaleza es como un alcaller que hace vasos de barro, y el que hace un vaso hermoso también puede hacer dos, y tres y ciento. (El Quijote, II, cap. XXX).

Cantareros cargando el carro con su frágil mercancía, para llevarlos a vender de forma ambulante. (Pirograbado de Jurgen H. Loos)

Cantero. Trozo del pan sobado que contiene uno de los “picos” de la hogaza. En la Mota, su famoso pan blanco candeal, con denominación de origen “Pan de la Mota”, se hace con dos o con tres canteros.

P. e.- Al panadero:  -“Dame un pan de dos canteros”.

Pan de dos canteros
Pan de dos canteros que hacen en Mota del Cuervo (foto jmgm)

Capaor (El), capador o castrador de cerdos.

La primera acepción de Capador en el diccionario de la RAE, alude a un silbato de cañas.

Pero si preguntas en la Mota (mejor a una persona mayor), te dirán que es la persona que se dedicaba a estirpar los testículos a los cerdos. El capaor recorría las calles del pueblo y en la casa que tenían un cerdo macho ejercía sus funciones de castrador, extirpando en vivo los testículos al animal. Con esto conseguían que el cerdo ganase más peso y después los productos (tocino, lomo, jamón) no tuviesen el sabor fuerte del cerdo que “padrea”. El capaor tocaba una flauta similar a la del afilador, un silbato de cañas.

Cervantes alude al capaor y a su instrumento musical en el Quijote, en su primera salida desde “El lugar”: “Estando en esto, llegó acaso a la venta un castrador de puercos; y así como llegó, sonó su silbato de cañas cuatro o cinco veces, con lo cual acabó de confirmar don Quijote que estaba en algún famoso castillo, y que le servían con música”. (El Quijote, I, cap. II).

Capador. Este es el instrumento que tocaban los “capaores”(Gentileza de Educalingo,com)

Capota. Tejado cónico de los molinos de viento, generalmente de madera. Todo el tejado, junto con las aspas y el mecanismo interior, es orientable, accionando para ello el palo de gobierno que está situado en el exterior del molino. De esta forma las aspas puedan cazar el viento más conveniente para mover la piedra que, a su vez muele el cereal.

“–Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.” (El Quijote, I, cap. VIII).

capota
Molineros de Mota del Cuervo encaramados a la capota de un molino para ajustar su eje (foto jmgm)

Carburo. Lámpara de acetileno con gran poder lumínico que utilizaba productos muy económicos: agua y carburo de calcio. El acetileno se producía en esta lámpara que tenía dos recipientes: en el de abajo se ponía el carburo de calcio y en el de arriba se ponía el agua. A través de un regulador se dejaban caer más o menos gotas de agua sobre el carburo y ahí se producía el gas acetileno, que salía por una espita superior y al arder producía una intensa luz.

Carburo
Lámpara de carburo inventada por Enrique Alexandre y Gracián en Barcelona en 1897
(foto jmgm)

Cascar. Hablar demasiado, no saber guardar un secreto.

P. ej. : – Ahora vas y lo cascas.

La RAE recoge esta acepción en sexto lugar, como: “Charlar”

Así se refiere Cervantes a los que hablan demasiado, como Sancho, que en la aventura de los batanes, después de quedarse libre de la “carga que tanta pesadumbre le había dado” (tras desocupar sus intestinos y ser delatado por el fino olfato de don Quijote); más tarde, éste le dijo: “Tal podría correr el dado –dijo don Quijote– que todo lo que dices viniese a ser verdad; y perdona lo pasado, pues eres discreto y sabes que los primeros movimientos no son en mano del hombre, y está advertido de aquí adelante en una cosa, para que te abstengas y reportes en el hablar demasiado conmigo; que en cuantos libros de caballerías he leído, que son infinitos, jamás he hallado que ningún escudero hablase tanto con su señor como tú con el tuyo”. (El Quijote, I, cap.XX).

Don Quijote y Sancho en la aventura de los batanes, donde Sancho se desahoga corporalmente y donde no paraba de hablar. (Imagen de F. Laso de 1714 cuando D, Quijote percibe el olor de Sancho).

Cata. Trozo de pan al que se le añadía aceite y azúcar, y era la merienda de muchos chicotes.  Generalmente se hacía con pan sobado y se utilizaba un cantero del mismo (una esquina de la hogaza), al que se le extraía parte de la miga, se ponía el aceite y el azúcar en el hueco que quedaba y se volvía a tapar con la miga. En ocasiones en lugar de azúcar se ponía pimentón, trozos de bacalao con ajetes verdes o cebolleta, o arrope con letuarios…

Caterva.- Conjunto de personas con unas determinadas características comunes de no mucho valor.

P.ej. “Menuda caterva de vagos que están hechos”

Así usa Cervantes esta palabra: “Yo soy, digo otra vez, quien ha de resucitar los de la Tabla Redonda, los Doce de Francia y los Nueve de la Fama, y el que ha de poner en olvido los Platires, los Tablantes, Olivantes y Tirantes, los Febos y Belianises, con toda la caterva de los famosos caballeros andantes del pasado tiempo”. (El Quijote, I, cap. XX).

Imagen (de Diego de Obregón -1714) en donde aparecen
Don Quijote y el canónigo hablando de los libros de caballerías.

Catre (el), camastro. Cama que había en las cuadras para el mozo de mulas. Estaba hecho con palos, sobre los que se tejía una base con ataderos de esparto y encima se ponía una saca llena de paja. El mozo de mulas se levantaba de madrugada para echarles un pienso a las caballerías, a eso de las 4:00h.

Cervantes alude en varias ocasiones a los mozos de mulas, en aquel tiempo un oficio muy solicitado.

catre-del-fuerte de San Juan Bautista
Catre del fuerte de San Juan Bautista en Argentina.

Cedazo. Instrumento provisto de una malla con una luz determinada (más o menos tupida), que sirve para cernir (o cerner), cribar, o separar determinados sólidos en función de su tamaño, como la harina, las legumbres… Cuando es muy tupido también se le llama tamiz y cuando es lo es menos se llama también criba.

Así lo emplea Cervantes: ” Riose el retor y los presentes, por cuya risa se medio corrió el capellán; desnudaron al licenciado, quedose en casa y acabose el cuento.» –Pues, ¿este es el cuento, señor barbero –dijo don Quijote–, que, por venir aquí como de molde, no podía dejar de contarle? ¡Ah, señor rapista, señor rapista, y cuán ciego es aquel que no vee por tela de CEDAZO!”. (El Quijote, II, cap. I). En la imagen (de Tamporlan) vemos un dedazo para cernir harina.

Cedazo para cerner la harina (foto: Tamporlan)

Celemín. Medida de capacidad y también de superficie muy utilizada antaño en Castilla. Doce celemines equivalían a una fanega y por tanto, la tan usada “media fanega”, eran seis celemines. Un celemín equivalía en trigo a 4,63 litros de capacidad y en superficie a unos 537 m2, que equivalía en Castilla al terreno necesario para sembrar un celemín de trigo. Imagen de Wikipedia.

Así usa Cervantes este vocablo, cuando la Duquesa le pide a la mujer de Sancho Panza que le envíe bellotas de su lugar: “Y en lo que toca a las bellotas, señor mío, yo le enviaré a su señoría un celemín, que por gordas las pueden venir a ver a la mira y a la maravilla”. (El Quijote, II, Cap. L).

Celemines (foto de Fernando Cano Zarco.

Chicote (a).Expresión típica moteña para definir a un chico joven. Aunque pudiera parecerlo no es una expresión despectiva.

“el maestro les dijo a los chicotes de la escuela que fueran a los molinos a buscar fósiles”

Chicotes jugando al burro
Chicotes jugando al Burro

Chozo (a). Pequeña construcción de piedra, de planta redonda, con un óculo en la bóveda y con una sola entrada, donde se resguardaban los pastores.

En esta zona de la Mancha existían muchas chozas de pastores, a las que Cervantes alude en múltiples ocasiones en su obra magna.

“–Advierte, Sancho –dijo don Quijote–, que el amor ni mira respetos ni guarda términos de razón en sus discursos, y tiene la misma condición que la muerte: que así acomete los altos alcázares de los reyes como las humildes chozas de los pastores“. (El Quijote, II, cap. LVIII)

Chozo de pastores de la Sendilla
Chozo de Pastores de la Sendilla en Mota del Cuervo (foto jmgm)

Chozo de la nieve, pozo de la nieve, o nevero. Está situado cerca de La Pozanca, próxima a donde estuvo el castillo de la Mota y al molino El Zurdo. El nevero es de piedra, encalado para conservar más baja la temperatura interior, tiene una estructura circular, con una profundidad de 4 metros. La cubierta es abovedada y tiene un óculo en la cúspide. En la foto (de C. Romeral) podemos observar como entra el sol por ese óculo y se refleja en el suelo junto a la puerta de entrada.

En este nevero, se depositaba la nieve, mediante la técnica del “empozado”, que consistía en recoger la nieve caída en los alrededores del pozo, compactarla a continuación y extender sobre ella una capa de paja que cubría una nueva capa de nieve. Una vez llenos, se cubría su boca con paja larga y con tablas que lo aislaban e impedían la acción del calor para su mejor conservación. Tenía un pequeño desagüe. La nieve era vendida en bloques de hielo, para hacer bebidas de nieve o conservación de alimentos. El obligado de la nieve o nevero era la persona que se ocupaba de acumular la nieve y luego de venderla, limpia de polvo y paja (de ahí viene el famoso dicho).

Cervantes era conocedor de esta práctica, puesto que hace alusión a las bebidas de nieve, refrescadas con nieve o hielo. Incluso se publicaron diversos tratados por médicos españoles de la época, explicando las cualidades para la salud e incluso terapéuticas del frío.

“Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en metad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve, me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de la hambre.” (El Quijote, II, cap.58).

Se desconoce exactamente desde cuándo está este nevero en Mota del Cuervo, pero ya aparece citado en Catastro de la Ensenada (1752).

Chozo de la nieve (foto C. Romeral)

Chupidor.- En Mota del Cuervo nombramos así a los carámbanos de hielo que se forman en los tejados. Posiblemente por su semejanza con los chupones o chupidores de caramelo.

Chupìdores, o carámbanos (Imagen de ElTiempo,com)

Cigüeñuela.– (Himantopus himantopus) es un ave zancuda, de medio tamaño que habita y se cría en el Complejo Lagunar de Manjavacas de Mota del Cuervo (foto gentileza de Luis Sitges). La nidificación de esta especie y de otras, como la Pagaza piconegra, la Avoceta…en Manjavacas, convierten nuestra laguna en Laguna de Importancia Internacional.

Cigüeñúela común en la laguna de Manjavacas (foto de Luis Sitges)

Cina.- En la Mota llamamos así a la leña de sarmientos de vid amontonada en gavillas. Tras la poda se van apilando las gavillas de sarmientos en la viña, para luego transportarlas al corral de la casa, para utilizarlas como combustible.

La RAE lo contempla como “hacina”.

Cervantes pone en boca de Sancho la palabra “Ensarmentar”, cuyo fin último es la acción de juntar todos esos sarmientos de la vid, recogidos tras la poda, en una cina: “Mejor se me entiende a mí de arar y cavar, podar y ensarmentar las viñas, que de dar leyes ni de defender provincias ni reinos”. (El Quijote, II, cap. LIII).

Cina de sarmientos (imagen de Milanuncios,com)

Circo Romero.- Entre los muchos oficios ambulantes que recorrían los diferentes pueblos de la zona estaba el Circo Romero, llamado así por su director: Eduardo Romero, que traía consigo un elenco de artistas compuesto por: trapacistas, saltadores, acróbatas, malabaristas, magos, payasos… En la Mota, cada año, antes de la guerra civil y para la función instalaban su carpa en la Plaza del Verdinal. Los artistas se hospedaban en la fonda de la Plaza Mayor regentada por la familia Piqueras, por aquel entonces “La preferida por los señores viajantes” (así se anunciaba en el Anuario Comercial). En aquellos tiempos no había feria en la Mota y este circo era uno de los espectáculos que más atraía a todos los públicos, en especial a los jóvenes. Era extraordinario y único.

Según me cuenta la nonagenaria Piedad Piqueras Mujeriego, una de las artistas principales era Pepita Alcalde, una trapecista que se colgaba con un artilugio especial que se ponía en la boca, y que daba vueltas a toda velocidad. Se anunciaba como “la novia del espacio”, y además bailaba muy bien. En el cartel adjunto de 1940 (gentileza de AHP de Toledo), vemos como se anunciaba esta trapecista en una actuación del Circo Romero en Toledo. Curiosamente vemos en este cartel, que el jefe de pista del Circo Romero, era Emilio Aragón y ya aparecen en él los célebres payasos: Gaby y Fofó.

Cartel del Circo Romero de 1940 en una actuación en Toledo.
(Gentileza del Blog del Archivo Histórico Provincial de Toledo)

Cobete. En la Mota se llama así al cohete, artefacto consistente en un canuto cargado con dinamita adherido a una varilla ligera que se tira en la pólvora (en los fuegos artificiales). Una vez prendida la mecha sube muy alto y luego explota.

Cuentan que unos chicotes, a las tres de la madrugada, estaban tirando cobetes, en esto que salió un vecino que no podía dormir por el ruido y preguntó:

-“¿Quién ha tirao el cobete?, a lo que alguien le responde:

-“Ha sio Don Fulano”. y se oye: – “Oh qué hermoso”

Cinco minutos más tarde, otro “cobete” explota en el cielo, a lo que alguien vuelve a preguntar:

-“¿Quién ha tirao el cobete?, a lo que alguien le responde:

  • “Ha sio Patato”, y se oye: -“Joder, que no son horas… “

De lo que se deduce, como bien pone Cervantes en boca de Sancho el gobernador: “las necedades del rico por sentencias pasan en el mundo”.(El quijote, II, cap. XLIII).

Colador. o Colaor, recipiente de barro con agujeros en su base, que se utilizaba para “hacer la colada” (aún hoy se emplea este término para la acción de “lavar la ropa”). El procedimiento consistía en poner la ceniza de la planta “barrilla” (ver definición) en el colador y verter sobre ella agua caliente. El agua caliente arrastraba la sosa de la planta y al caer sobre la ropa, situada debajo en otro recipiente algo mayor que el búcaro, la blanqueaba.

        “–No tengáis pena, amigo Sancho –dijo la duquesa–, que yo haré que mis doncellas os laven, y aun os metan en colada, si fuere menester. –” (El Quijote, II, cap.XXXII).

Colador
Colaor

Columbrar. Vislumbrar, ver de lejos algo, pero sin distinguirlo muy bien. Imaginarse algo que apenas se puede ver por la distancia.

P. ej. “Desde los molinos de Mota del Cuervo, cuando hace bueno, se columbra el paso de Despeñaperros”.

Así emplea Cervantes este vocablo en boca de Sancho, a propósito de un barbero montado en un asno, que se dirigía hacia ellos y que llevaba puesta la bacía sobre el sombrero :

–¿Cómo me puedo engañar en lo que digo, traidor escrupuloso? –dijo don Quijote–. Dime, ¿no ves aquel caballero que hacia nosotros viene, sobre un caballo rucio rodado, que trae puesto en la cabeza un yelmo de oro?
–Lo que yo veo y columbro –respondió Sancho– no es sino un hombre sobre un asno pardo, como
el mío, que trae sobre la cabeza una cosa que relumbra.
–Pues ése es el yelmo de Mambrino –dijo don Quijote–. Apártate a una parte y déjame con él a solas: verás cuán sin hablar palabra, por ahorrar del tiempo, concluyo esta aventura y queda por mío el yelmo que tanto he deseado.” En la imagen (de J. Jiménez Aranda, 1905) vemos como Don Quijote arremete contra el barbero para arrebatarle su bacía.

Don Quijote arremete contra el barbero para arrebatarle el yelmo de Mambrino.

Conejera. Pieza de cerámica de Mota del Cuervo que estaba adaptada para la reproducción de los conejos. En esta jaula de barro, de dos piezas, se ponía el nido donde la coneja criaba a los gazapos (así se llaman a las crías de los conejos). En el nido ponían mucha paja para evitar que los recién nacidos tuvieran frío o calor, ya que éstos nacen sin nada de pelo. A los 35 días retiraban a la coneja del nido y destetaban a los gazapos. Son unos animales muy prolíficos, en otra época más apreciados por su carne y por sus pieles.

Así cita Cervantes a los conejos, como un manjar en las bodas de Camacho: Así que vuelvo a decir que a Camacho me atengo, de cuyas ollas son abundantes espumas gansos y gallinas, liebres y CONEJOS. ( El Quijote, II, cap. XX).

Conejera realizada por los alfareros de Mota del Cuervo.

Contino (de).- Continuamente.

La RAE dice que es una locución adverbial en desuso, pero en Mota del Cuervo se sigue usando.

Así utiliza Cervantes esta palabra en una carta que Don Quijote le escribe a Sancho, gobernador de la Ínsula de Barataria: Escribe a tus señores y muéstrateles agradecido, que la ingratitud es hija de la soberbia, y uno de los mayores pecados que se sabe, y la persona que es agradecida a los que
bien le han hecho, da indicio que también lo será a Dios, que tantos bienes le hizo y de contino le hace. (El Quijote, II cap. Capítulo LI).

Sancho llegando a la ínsula Barataria como nuevo gobernador. (imagen de David Jules, 1928)

Convite. Invitación, celebración con comida.

P. ej. “¿Te pues creer que no me han convidao a la boda?”

 Así usa Cervantes esta palabra en boca de D. Diego de Miranda (El caballero del Verde Gabán): “Alguna vez como con mis vecinos y amigos, y muchas veces los convido; son mis convites limpios y aseados, y no nada escasos”. (El Quijote, II, cap.XVI).

Don Quijote y Sancho llegan a la casa del Caballero del Verde Gabán. (imagen de Salvador Tusell, Barcelona, 1905)

Córcoles, Arroyo de Mota del Cuervo que recoge las aguas pluviales de las estribaciones de la Sierra de Altomira (donde están situados los molinos de viento en Mota del Cuervo), pasa por debajo del Camino Real por el único ojo del puente de la Alcantarilla, y -actualmente- está encañado al sistema de alcantarillado municipal, para luego desembocar en la laguna de Manjavacas a través de la Acequia Madre.

El arroyo Córcoles es al que posiblemente se refiere don Miguel de Cervantes, cuando dice que un grupo de mujeres estaban lavando en un arroyo a la entrada del «Lugar».

“con deseo de servir a sus señores, partió de muy buena gana al lugar de Sancho; y antes de entrar en él, vio en un arroyo estar lavando cantidad de mujeres, a quien preguntó si le sabrían decir si en aquel lugar vivía una mujer llamada Teresa Panza…” (El Quijote, II, cap.L)


Puente de la Alcantarilla PlanoTrazado del arroyo Córcoles y puente de la Alcantarilla.
(Mapa elaboración jmgm)

Actualmente solo queda un pequeño trazado del arroyo Córcoles que discurre desde el puente de la Alcantarilla, atravesando unas tierras de labor, hasta su confluencia con la calle de Las Mesas. En ese punto es donde está la acometida de este arroyo al alcantarillado municipal. El único vestigio que queda del topónimo de ese arroyo es la Calle Córcoles, por donde en otro tiempo discurriera esta vía de agua, que pasaba por donde ahora está el grupo escolar Nuestra Señora de Manjavacas hasta desembocar en la Acequia Madre. Junto al cauce urbano de este arroyo Córcoles, enfrente a la era de los Guijarros, estuvo situada una gran noria rectangular.

Cauce del Arroyo Córcoles bajo el Camino Real atravesando el único ojo del puente de la Alcantarilla (foto jmgm)

No confundir este arroyo Córcoles con el río Córcoles que pasa por el vecino pueblo de Socuéllamos. Seguramente el nombre de ambos Córcoles procede de Quercus Ilex, nombre latino de las encinas, unos árboles muy frecuentes en la zona.

Coroque, Contracción de “creo que”

“Ogaño coroque los ajos vienen mal”

Corte, gorrinera. En Mota del Cuervo se llama corte al lugar donde se encierra el gorrino o cerdo.

“Anda chicote, vete a sacar la corte” (acción de limpiar la corte del gorrino y ponerle paja nueva).

El diccionario de la RAE recoge numerosas acepciones de esta palabra “Corte”, pero ninguna referida a gorrinera.

En la foto (de wikipedia) cerda amamantando a sus crías

Cortejar. Acción de halagar a una persona (generalmente un hombre a una mujer), mediante regalos, acompañamiento, o actuaciones de su agrado; con la intención de seducirla y enamorarla, para conseguir el matrimonio, o la convivencia.

Ejemplos de cortejo famosos vemos en la vida de Cervantes, cuando el joven Nicolás de Ovando, de familia muy influyente (a la sazón sobrino de Hernando de Ovando, el alcaide de Mota del Cuervo), CORTEJÓ a Andrea de Cervantes (la hija de un cirujano barbero y hermana de Don Miguel). Tras darle promesa de matrimonio, Nicolás, dejó encinta a Andrea de su hija Constanza de Ovando y Figueroa. Pero Nicolás de Ovando incumplió su promesa de casarse con Andrea. Así, no es de extrañar que Don Miguel, en sus funciones de Comisario de Abastos de la Armada (desde 1587) visitara la Tercia Real de Mota del Cuervo y no quisiera acordarse de los Ovando, ni de ese lugar de la Mancha. Tanto en El Quijote (I, cap. I), como en el Persiles (libro III, cap.10). En la imagen vemos a Andrea de Cervantes y el escudo de los Ovando (Tomado de “Cervantes o la maldición de los Ovando” del investigador Enrique Lillo Alarcón).


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Andrea de Cervantes

Escudo de los Ovando

Costal. Saco grande de tela burda que se utilizaba para transportar el grano de cereal. Solían llenarse directamente en la era, con una medida de capacidad llamada “Media Fanega”. Se transportaban en la galera y luego se subían hasta el granero a las costillas (de ahí su nombre). El granero estaba situado generalmente en las cámaras. Una vez allí se descargaban los costales en el troje (o atrojo) correspondiente, que separaban el trigo de la cebada, del centeno…

Cervantes utiliza este vocablo para indicar que en él caben muchas cosas. A propósito de los numerosos refranes que utiliza Sancho Panza y su familia: “Oyendo lo cual el cura, dijo: –Yo no puedo creer sino que todos los d’este linaje de los Panzas nacieron cada uno con un costal de refranes en el cuerpo. (El Quijote, II, cap. L).

llenado de sacos con la media fanega
En la era, llenando los costales de trigo con la “Media Fanega” (Ramón Biadiu, 1934)

Costalá.  caída o accidente, con el resultado de heridas.

“¡Adioooos que costalá se ha arreao el chicote!”

Cualo/a. Deformación de “Cual”

Custrirse. Cubrirse de costra, endurecerse.

P.Ej. “Tengo las manos custrías” para referirse a que tiene la piel de las manos muy secas y cortadas

Da ná . Interjección que significa asombro y ponderación a la vez

               ¡“Da ná que está la chicota”!  (de guapa)

Derrota, (tomar la). Tomar una dirección concreta en un cruce de caminos.

Así emplea Cervantes este vocablo, cuando la le preguntan a la princesa Micomicona a dónde quieren dirigirse: “Sí, señor, hacia ese reino es mi camino. Si así es –dijo el cura–, por la mitad de mi pueblo (como ocurre en Mota del Cuervo) hemos de pasar, y de allí tomará vuesa merced la derrota de Cartagena, donde se podrá embarcar con la buena ventura”. (El Quijote, I, cap. XXIX).

Paralelamente Cervantes, en su obra póstuma del Persiles, tras hacer salir a sus protagonistas desde Quintanar de la Orden en dirección a Valencia, describe cómo llegan al siguiente lugar: “Un lugar no muy grande ni muy pequeño, de cuyo nombre no me acuerdo”, (Es curioso la obsesión de Cervantes en callar -aquí también- ese lugar, a pesar de que la geografía se obstina en llamarlo Mota del Cuervo); y cómo, tras pernoctar en ese lugar, al “salir de la aurora“. “llegaron todos juntos donde un camino se dividía en dos: los cautivos tomaron el de Cartagena y los peregrinos el de Valencia” (El Persiles, III, cap. XI). (Ver mapas de Google detallados por jmgm).

Cervantes se refiere al mismo punto geográfico (¿Mota del Cuervo?) en estas dos obras.

Descalzadora. Especie de sillón bajo que había en las alcobas que servía para calzarse y descalzarse. No figura en el DRAE.

Así, en una descalzadora como esta (de M. Madrid), imaginamos a D. Quijote descalzándose cuando, estaba en sus aposentos del palacio de la duquesa: “Cerró tras sí la puerta, y a la luz de dos velas de cera se desnudó, y al descalzarse –¡oh desgracia indigna de tal persona!– se le soltaron, no su[s]piros, ni otra cosa, que desacreditasen la limpieza de su policía, sino hasta dos docenas de puntos de una media, que quedó hecha celosía”. (El Quijote, II, cap. XLIV).

Descalzadora restaurada por Muebles Madrid

Desenhornar. En la jerga alfarera de Mota del Cuervo, es la acción de sacar del horno las piezas de la alfarería moteña ya cocidas. En la imagen en blanco y negro (de Ramón Biadiu, de 1934) podemos ver a dos moteñas sacando del horno una tinaja característica que colocan junto a otras piezas (cántaros principalmente).

Para atizar el horno utilizan barda y sarmientos de vid. Durante diez horas el fuego cuece las piezas urdidas por las cantareras (cántaros, búcaros, lebrillos, tinajas…) y magistralmente colocadas por el hornero, con el objeto de llenar el horno al máximo. Se dice que el horno ríe cuando salen llamas por la boquilla (por la parte superior del horno) y es cuando termina el proceso. Después se deja enfriar lentamente el horno durante unos dos o tres días antes de desenhornar, para evitar que las piezas sufran un cambio brusco de temperatura y se puedan agrietar. Al tratarse de hornos comunales al que acceden numerosas cantareras, éstas firman sus obras para luego poder identificarlas.

Horno alfarero de Mota del Cuervo antes de desenhornar. (foto E. Riquelme)

Cantareras moteñas desenhornando su cerámica (tinajas, cántaros…) en un horno comunal. Cada cantarera firmaba sus piezas para diferenciarlas de las demás. (imagen de Ramón Biadiu en 1934)

Deslardar. Enflaquecer, perder carnes, adelgazar. Se tiene noticias de que esta palabra aparece citada en un manuscrito del año 1525 en Mota del Cuervo, según el investigador Enrique Lillo.

Según el diccionario de la RAE es un verbo pronominal que está en desuso.

Destajo (a) Estajo .- trabajar sin horas hasta terminar la faena,

Destripaterrones, estripaterrones.– Dícese, de forma despectiva, del gañán, o jornalero que se dedica a arar el campo, o a las tareas más básicas de la labranza. En la imagen (de R. López G.) vemos una tierra después de arada, con numerosos terrones.

Así lo emplea Cervantes: “Séase ella señoría, y venga lo que viniere. –Medíos, Sancho, con vuestro estado –respondió Teresa–; no os queráis alzar a mayores, y advertid al refrán que dice: «Al hijo de tu vecino, límpiale las narices y métele en tu casa». ¡Por cierto, que sería gentil cosa casar a nuestra María con un condazo, o con caballerote que, cuando se le antojase, la pusiese como nueva, llamándola de villana, hija del destripaterrones y de la pelarruecas!”. (El Quijote, II, cap. V).

Tierra arada (imagen de Rosa López G.)

Desuncir. En Mota del Cuervo, se empleaba esta palabra para indicar la acción de quitar los arreos a los animales de labranza, o de tiro (mulas, machos, asnos…). En la época de la siega aumentaba considerablemente la faena: Acarreo del cereal hasta la era para su trillado, aventado y llenado de los costales del grano, para su posterior transporte y almacenamiento. Hasta el punto de que no se “desuncía”, es decir no daba tiempo a quitar y poner los arreos a los animales.
También se emplea la expresión “no desunzo” para indicar que uno está agobiado con algún trabajo, que no le permite parar para descansar.

La RAE solo contempla esta acepción: Quitar del yugo las bestias sujetas a él.

Así emplea esta palabra Cervantes en el Quijote: “Y volviéndose al leonero, le dijo: –¡Voto a tal, don bellaco, que si no abrís luego luego las jaulas, que con esta lanza os he de coser con el carro! El carretero, que vio la determinación de aquella armada fantasía, le dijo: –Señor mío, vuestra merced sea servido, por caridad, dejarme desuncir las mulas y ponerme en
salvo con ellas antes que se desenvainen los leones”. (El Quijote, II, cap. XVII).

El leonero abrió la primera jaula de los leones, después de desuncir a las mulas.
(Grabado anónimo de 1892)

Dispensa. Deformación de “Despensa” sitio donde se guardan los comestibles.

Donaire. Dícese de la persona que habla o que se mueve con gracia, soltura, habilidad. Una palabra que aún podemos escuchar en Mota del Cuervo.

Cervantes utiliza en el Quijote la palabra donaire varias veces. Aquí la usa cuando dirige a sus protagonistas desde “el lugar de la Mancha” a El Toboso, sin pisar los campos de Montiel: “y que los letores de su agradable historia pueden hacer cuenta que desde este punto comienzan las hazañas y DONAIRES de don Quijote y de su escudero; persuádeles que se les olviden las pasadas caballerías del ingenioso hidalgo, y pongan los ojos en las que están por venir, que desde agora en el camino del Toboso comienzan, como las otras comenzaron en los campos de Montiel. (El Quijote, II, cap. VIII).

Tercera salida del Quijote hacia El Toboso, cabalgando hacia la puesta de sol.
(Imagen gentileza de González Alonso).

Dormir al sereno. Dormir a la intemperie durante la noche.

Al sereno, la RAE lo relega a la novena acepción como una locución adverbial, que significa: a la intemperie de la noche.

En Mota del Cuervo se sigue usando. y Cervantes así lo emplea:

“Y por ahora, bien será que os vais a dormir debajo de techado, porque el sereno os podría dañar la herida”. (El Quijote, I, cap. XII).

Foto tomada “al sereno” en la que se aprecia uno de los siete molinos de viento de Mota del Cuervo, a contraluz de una gran superluna. (Gentileza de Belén Guerrero)

Dote. Conjunto de bienes y derechos que aporta la mujer al matrimonio para atender las cargas comunes.
Hasta no hace mucho tiempo, en la Mota, las mujeres casaderas aportaban al matrimonio, en función de las posibilidades económicas de sus progenitores, cantidades importantes de bienes. En los años 60 y 70 del siglo XX, era común que la familia de la novia, además del ajuar, corriese con los gastos de la casa y de su mobiliario. Reservando al varón solo la aportación de su ajuar (su ropa) y de una cama de soltero.

Cervantes nos habla en su obra magna varias veces de la dote, como algo que -solo las mujeres- aportaban al matrimonio. Así vemos como al final de la carta que Teresa Panza dirige a su marido Sancho, el gobernador de la Ínsula Barataria, dice: “… Sanchica hace puntas de randas (encaje de bolillos); gana cada día ocho maravedís horros, que los va echando en una alcancía (una hucha de barro) para ayuda a su ajuar; pero ahora que es hija de un gobernador, tú le darás la dote sin que ella lo trabaje. La fuente de la plaza se secó; un rayo cayó en la picota, y allí me las den todas”. (El Quijote, II, cap. LII). En la imagen (de Josep Lluis Pellicer, Barcelona, 1880), vemos a los duques leyendo las cartas de Teresa Panza.
Paralelamente, al final de esa carta, vemos como Cervantes nos informa de que “El lugar” innombrado tenía picota, o lo que es lo mismo, que el pueblo en cuestión, tenía jurisdicción en primera instancia (como era el caso de Mota del Cuervo). Picota que no llegó a nuestros tiempos por la acción de un rayo, según pone Cervantes en la carta de Teresa Panza.

Los duques leen la carta de Teresa Panza a Sancho Panza. Imagen de Josep Lluis Pellicer, Barcelona, 1880.

Duelos y quebrantos. Plato típico de la Mota y de gran parte de la Mancha.

         “Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos”. (El Quijote, 1, cap.I).

En la Mota del Cuervo, se hacen así:
Ingredientes: Huevos, torreznos de jamón, chorizos, tocino veteado, sesos de cordero, y sal.
Preparación: Previamente se cuecen los sesos de cordero, que serán salteados después en el aceite de los torreznos. Luego se hace una fritada con los huevos, el chorizo y el tocino. Se añade la sal al gusto y se sirve caliente.

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Duelos y Quebrantos (foto elespañol,com)

Ea Interjección que se usa para animar // “venga”

Viendo Sancho Panza el buen suceso de su embuste, dijo: Ea, señor, que el cielo, conmovido de mis lágrimas y plegarias, ha ordenado que no se pueda mover Rocinante;..”(El Quijote, I, cap. XX).

Embaidor (ra), embaidera.-Embaucador, ra, engañador, ra

La palabra embaidora, o embaidera aparece citada en un texto del siglo XVI en la Mancha Santiaguista, concretamente en la villa vecina de Socuéllamos (según una investigación de E. Lillo).

Así la usa Cervantes en el Quijote, cuando la pone en boca del Sancho gobernador, junto a otras lindezas: “Andad con Dios, y mucho de enhoramala, y no paréis en toda esta ínsula ni en seis leguas a la redonda, so pena de docientos azotes. ¡Andad luego digo, churrillera, desvergonzada y EMBAIDORA! Espantose la mujer y fuese cabizbaja y mal contenta, y el gobernador dijo al hombre: –Buen hombre, andad con Dios a vuestro lugar con vuestro dinero, y de aquí adelante, si no le queréis perder, procurad que no os venga en voluntad de yogar con nadie”. (El Quijote, II, cap. XLV).

Sancho gobernador (José García Ramos 1905-8)

Embolao.  Mentira, lío, embrollo, mal negocio

P. ej. “menudo embolao me ha metió el chicote”

“He oído decir también que en la vergüenza y recato de las doncellas se despuntan y embotan las amorosas saetas, pero en esta
Altisidora más parece que se aguzan que despuntan. (El Quijote, II, cap.58).

Empentar.– Acción de juntar dos cosas, empujar hasta que se junten.

Empozar. – Acción de arrojar o caer en un pozo. Quedar atascado en el fango con el carro. Caer al barranco. También se llama “Técnica del empozado” a la acción de acumular nieve en el Chozo de la Nieve de Mota del Cuervo, para lo que se ponían capas de nieve, paja, y tablas que se iban colocando unas encima de otras, para conseguir que la nieve (el hielo) durase más allá del invierno, con el objeto de venderla para conservar alimentos o hacer bebidas de nieve. Esta nieve se vendía luego “limpia de polvo y paja”.

Estas palabras pone Cervantes en boca del Quijote, dirigidas a su amada Dulcinea, cuando éste está apunto de descender, atado con una cuerda, a la cueva de Montesinos: “Yo voy a despeñarme, a empozarme y a hundirme en el abismo que aquí se me representa, solo porque conozca el mundo que si tú me favoreces, no habrá imposible a quien yo no acometa y acabe. (El Quijote, II, cap. XXII). En la imagen (de Diego de Obregón, 1714) vemos la escena cuando Don Quijote se dispone a bajar y es sorprendido por una bandada de cuervos que salen de la cueva.

Don Quijote, atado, dispuesto a empozarse en la Cueva de Montesinos, es asustado por una bandada de cuervos. (Imagen: Diego de Obregón, 1714)

Enaguas. Prenda de vestir femenina que se ponía sobre la ropa interior, y debajo de las sayas.

Enalbardar. Acción de poner la albarda a la caballerías.

Así emplea Cervantes esta palabra cuando Sancho decide dejar la Ínsula de Barataria: “Y, en tanto que estas razones iba diciendo, iba asimesmo enalbardando el asno, sin que nadie nada le dijese. Enalbardado, pues, el rucio, con gran pena y pesar subió sobre él, y, encaminando sus palabras y razones al mayordomo, al secretario, al maestresala y a Pedro Recio el doctor, y a otros muchos que allí presentes estaban, dijo: –Abrid camino, señores míos, y dejadme volver a mi antigua libertad”. (El Quijote, II, cap. LIII).

Sancho a punto de enalbardar al rucio. Autor anónimo París, 1725

Enantes. Denantes. Antes, recientemente.

Según la RAE este adverbio está en desuso, pero aún se sigue usando en Mota del Cuervo y en otros sitios de habla hispana, como: Colombia, Chile, Panamá, Perú y Venezuela.

También lo emplea Cervantes: “Después se vino a entender que el haberse mudado de traje no había sido por otra cosa que por andarse por estos despoblados en pos de aquella pastora Marcela que nuestro zagal nombró denantes”. (El Quijote, I,cap. XII).

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Pastora Marcela, (gentileza de CuadernosManchegos,com)

Enasar.- En la jerga de la alfarería moteña, enasar es la acción de poner el asa a los cántaros, una de las pieza más características. Antiguamente el asa era más estrecha; en ella se ataba el cántaro con una soga para introducirlo en el pozo y sacar el agua con él. Es importante reservar para la fabricación del asa y de la boca, un trozo del barro con el que se ha fabricado el cántaro, para que ambas piezas se adhieran mejor y tengan el mismo color. Esta porción del barro de la misma pieza se extrae con una raedera de madera.

El diccionario de la RAE no recoge este verbo “enasar”.

Cantarera moteña enasando un cántaro (foto Museo Alfarero de Mota del Cuervo).

Eneero (El).- Era la persona que se encargaba de fabricar y/o reparar las sillas de enea, un material trenzado que se usaba para hacer los asientos. Se empleaban las hojas de una planta del género Typha (Typha domingenensis), conocida vulgarmente como espadañas, que crece en suelos encharcados, en lagunas etrofizadas, con alta tolerancia a la salinidad (como la Laguna de Manjavacas). Para recolectarla había que mojarse. Con este material se hacían además otros objetos, como: esteras, cestos y aparejos para las caballerías. El problema en estos últimos, era que era un material que podrían llegar a comerlos los burros.

Este material ya era empleado en la época de Cervantes, el cual lo cita en el Quijote: “El duro, estrecho, apocado y fementido lecho de don Quijote estaba primero en mitad de aquel estrellado establo, y luego, junto a él, hizo el suyo Sancho, que solo contenía una estera de enea y una manta.” (el Quijte, I, cap. XVI).

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Silla de enea y planta de la espadaña (gentileza de florflores,com).

Encalombrecío.- Dícese de un alimento en mal estado, pasado, con moho.

Enfrascarse.- Meterse de lleno en alguna labor, tarea o asunto, que no queda tiempo para otras cosas.

La RAE lo limita exclusivamente a: Echar o meter en frascos algo.

Así la emplea Cervantes en su obra: “En resolución, él se enfrascó tanto en su letura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro, de manera que vino a perder el juicio”. (El Quijote,I, cap. I).

Don Quijote y los libros de caballerías (Chodowiecki, 1771)

Engüerar. En Mota del Cuervo, significa: acción que desempeñan las gallinas güeras (cluecas), cuando están incubando los huevos (empollando).

También se emplea para llamar la atención a la persona que está sentada mucho tiempo al calor de la mesa camilla: “¡Qué!, ¿estás ahí engüerando?. Que te van a salir cabrillas (1)”.

(1)Las cabrillas son unas manchas rojas, en forma de rebaño de cabras (eritema ab igne), que salen debido a fuentes de calor muy próximas a la piel, producidas por el brasero, o por el ordenador puesto sobre el abdomen o sobre las piernas.

Enhornar. Acción de meter en el horno las piezas de la típica cerámica de Mota del Cuervo. En el siglo pasado hubo siete hornos alfareros comunales a los que accedían las numerosas cantareras (generalmente mujeres) a cocer sus cántaros, tinajas… Hoy solo queda un horno en pie, el de la plaza de la Cruz Verde, propiedad del Ayuntamiento. Estos hornos árabes son de doble cámara: una inferior de combustión donde se atizaba con la barda (hoy se hace con sarmientos y madera de pino), conectada con otra cámara superior de cocción mediante unas lumbreras en la bóveda que separa ambas cámaras. En esta cámara superior es donde el hornero colocaba, con mucha maestría, toda la cerámica posible, aprovechando todos los huecos, puesto que cobraba por el número de piezas cocidas.

Piezas de la alfarería moteña junto a uno de los siete hornos árabes que hubo el siglo pasado.

Enjunto (a). Persona delgada, seca de carnes. También para indicar que algo, o alguien está seco, sin humedad.

Así la emplea Cervantes, después de que cuatro doncellas se burlaron de Don Quijote, tras el lavatorio y enjabonado de las barbas del hidalgo, cuando el Duque pidió el mismo trato para él: “La muchacha, aguda y diligente, llegó y puso la fuente al duque como a don Quijote, y, dándose prisa, le lavaron y jabonaron muy bien, y, dejándole enjuto y limpio, haciendo reverencias se fueron”. (El Quijote,II, cap. XXXII). En la imagen (de J. Porter, Londres 1828) vemos a cuatro doncellas enjabonando las barbas a Don Quijote.

Lavatorio de las barbas a Don Quijote a manos de cuatro doncellas de la Duquesa (imagen de J. Porter, Londres 1828).

Enquivocar. deformación de equivocar.

“El que tiene boca se enquivoca y el que tiene culo sopla…”

Ensarmentar. Recolectar, juntar, y apilar en una hacina los sarmientos de la vid, ya podados.

Para la RAE, “ensarmentar” es sinónimo de “amugronar”: Llevar el sarmiento largo de una vid por debajo de tierra, de modo que su extremo salga a la distancia necesaria para que arraigue y ocupe el vacío de una cepa que falta en la viña.

Así emplea Cervantes esta palabra en su obra, cuando Sancho deja de ser gobernador tras ser golpeado y pisado, y manifiesta sus deseos de volver a las tareas en la viña: “–Abrid camino, señores míos, y dejadme volver a mi antigua libertad; dejadme que vaya a buscar la vida pasada, para que me resucite de esta muerte presente. Yo no nací para ser gobernador, ni para defender ínsulas ni ciudades de los enemigos que quisieren acometerlas. Mejor se me entiende a mí de arar y cavar, podar y ensarmentar las viñas, que de dar leyes ni de defender provincias ni reinos”. (El Quijote, II, cap.LIII). En la imagen (anónima, en París, 1722) vemos a Sancho apaleado y golpeado.

Sancho abandona Batataria tras ser golpeado y pisado .
(imagen de autor anónimo Paris, 1722)

Era de pan trillar. Parcela de terreno, allanada por un rodillo de piedra, que se utilizaba para la tarea agrícola de separar el grano del cereal de la paja, mediante el trillado y el “ablentado” (aventado). En la imagen (de jmgm) vemos, en primer plano, unos rodillos junto a uno de los siete molinos de viento de Mota del Cuervo.

“Érase que se era un rodillo en una era”.

Cervantes habla de las eras así: “Porque podría ser que, al tiempo que ellos llegasen, estuviese ella (Dulcinea) rastrillando lino, o trillando en las eras, y ellos se corriesen de verla”. (El Quijote, I, cap. XXV)

Rodillos de piedra en el primer término, junto a un molino de viento en Mota del Cuervo.

Escardar.- Quitar de raíz los cardos y otras malas hierbas de los sembrados. Separar lo malo de lo bueno.

Así emplea sancho este vocablo a la llegada como gobernador de la Ínsula Barataria, cuando le tratan de don: “Pues advertid, hermano –dijo Sancho–, que yo no tengo don, ni en todo mi linaje le ha habido: Sancho Panza me llaman a secas, y Sancho se llamó mi padre, y Sancho mi agüelo, y todos fueron Panzas, sin añadiduras de dones ni donas; y yo imagino que en esta ínsula debe de haber más dones que piedras; pero basta: Dios me entiende, y podrá ser que, si el gobierno me dura cuatro días, yo escardaré estos dones, que, por la muchedumbre, deben de enfadar como los mosquitos”. (El Quijote, II, cap. XLV).

Llegada de Sancho a la Ínsula Barataria. (grabado anónimo a partir del dibujo de Löffler, Ludwig, Leipzig 1869)

Escriño.- Cesto o canasto con dos asas hecho con paja de centeno y cordel, que se utilizaba en Mota del Cuervo para llevar al horno la masa del pan, las sandrajás, las lluecas y magdalenas para su cocción, y que previamente habían sido amasados en las casas particulares. Los había de diferentes tamaños.(foto jmgm).

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Escriño de paja de centeno y cordel (foto jmgm)

Escupidera. Recipiente que se empleaba antiguamente para escupir. Generalmente era de cerámica vidriada, provisto de una tapa cóncava en su parte superior, con un agujero por donde colaba lo escupido; que se ponían en las casas, e incluso en lugares públicos. (Ver imagen de una escupidera de cerámica vidriada y decorada).

Hoy en día está muy mal visto escupir en público, pero antaño esta acción era más aceptada. Así Cervantes hace escupir a sus protagonistas en varias ocasiones, bien para zafarse de algunos besos no deseados, (la sin par Melisendra), o para preparar la garganta para el canto: “Halló don Quijote una vihuela (instrumento musical parecido a una guitarra) en su aposento; templóla, abrió la reja, y sintió que andaba gente en el jardín; y, habiendo recorrido los trastes de la vihuela y afinándola lo mejor que supo, escupió y remondóse el pecho, y luego, con una voz ronquilla, aunque entonada, cantó el siguiente romance…”(El Quijote, I, cap. 46).

Escupidera

Escuras. (a)  Hacer algo sin mucha luz.

Según la RAE “a escuras” es una locución adverbial, en desuso, de “a oscuras”

Aún es posible escuchar esta locución adverbial en Mota del Cuervo, en especial entre la gente mayor. Cervantes así la recoge en El Quijote:

        “Comió Sancho sin hacerse de rogar, y tragaba a escuras bocados de nudos de suelta…” (El Quijote, II, cap. XIII).

escuras b
(Foto gentileza de El Heraldo)

Esgorullar. Se llama así a la acción de quitar con las manos los gorullos o pequeñas piedras e impurezas calcareas (caliches) que hay en la masa del barro que utilizan los alfareros para fabricar la famosa cerámica de Mota del Cuervo. El barro debe estar libre de impurezas para evitar que la pieza (el cántaro , la tinaja, etc.) se rompa en el proceso de cocción.

El Alfarero Evelio L Cruz esgorullando el barro (imagen gentileza de CMM)

Esparto. Es una planta herbácea de la familia de las gramíneas, con hojas que se enrollan sobre si mismas, pareciendo cilíndricas, cuyo nombre botánico es Stipa tenacíssima. Una planta que se cultiva muy bien en la Mancha y que, trenzada (pleita), sirve para fabricar esteras y otros objetos, como esta estera de esparto que vemos en la imagen (jmgm).

Cervantes alude así al esparto y a su aspecto seco. “Cuatro veces dieron lugar las botas para ser empinadas; pero la quinta no fue posible, porque ya estaban más enjutas y secas que un ESPARTO”. (El Quijote, II, cap.LIIII).

Esperezar, desperezar, Acción de estirar los miembros (los brazos generalmente) para desentumecerlos, tras despertar de un sueño.

P. Ej. “Venga chicote, esperezate ya que ties que uncir las mulas”.

Así emplea Cervantes este vocablo, tras la aventura de los cerdos: “Llegóse en esto el día, dio el sol con sus rayos en los ojos a Sancho, despertó y esperezóse, sacudiéndose y estirándose los perezosos miembros; miró el destrozo que habían hecho los puercos en su repostería, y maldijo la piara y aun más adelante”. (El Quijote, II, cap. LXVIII). En la imagen (de Salvador Tusell, Barcelona 1905) vemos como Don Quijote y Sancho son arrollados por los cerdos.

Aventura de los cerdos. Imagen de Salvador Tusell, Barcelona 1905

Espinazo. En los humanos equivale a: Espina dorsal, o columna vertebral. Se suele emplear para referirse a esa parte del cuerpo en los animales, pero aún hay gente que lo utiliza también para los humanos.

Así vemos como Cervantes se refiere al espinazo de Don Quijote cuando este pretende desnudarse en busca de un lunar en el espinazo:
Pues ¿para qué quiere vuestra merced desnudarse? -dijo Dorotea.
-Para ver si tengo ese lunar que vuestro padre dijo -respondió don Quijote.
-No hay para qué desnudarse -dijo Sancho-; que yo sé que tiene vuestra merced un lunar desas señas en la mitad del espinazo, que es señal de ser hombre fuerte.
(El Quijote, I, cap. XXX).

Dorotea y Don Quijote en Sierra Morena. grabado de Ricardo Balaca 1880

Espizcar, desmenuzar. acción de partir algo, algún alimento en pequeños trozos.

P.ej. “Espizca ese cantero de pan para echárselo a las gallinas”.

Espulgar.– Quitar las pulgas u otros parásitos. Examinar a fondo una cosa, deteniéndose en cada una de sus partes.

Cervantes emplea este vocablo varias veces en el Quijote. También en su obra póstuma de “El Persiles” cuando dos estudiantes se hacen pasar por falsos cautivos en la plaza de ese lugar, del que Don Miguel vuelve a decir que no se acuerda, al tiempo que lo sitúa como: el siguiente pueblo en dirección a Valencia, saliendo de Quintanar de la Orden (donde la geografía sitúa inequívocamente a Mota del Cuervo). Tras ser interrogados y descubiertos de su engaño a los lugareños, por uno de los alcaldes moteños (que conocía muy bien Argel), el falso cautivo se defiende diciendo:

“—Espúlguenos el señor alcalde, mírenos y remírenos, y haga escrutinio de las costuras de nuestros vestidos, y si en todo nuestro poder hallare seis reales, no sólo nos mande dar ciento, sino seis cientos de azotes. Veamos, pues, si la adquisición de tan pequeña cantidad de interés merece ser castigada con afrentas y martirizada con galeras”. (Los Trabajos de Persiles y Sigismunda, libro III, cap. IX).

Falsos excautivos en la plaza de Mota del Cuervo, en donde habían extendido un mapa de Argel, y hacían sonar un látigo al aire, con el ánimo de embaucar a sus vecinos y obtener algunos reales. (dibujo de Ruiz Laporta).

Esquilaor, Esquilador. Persona que se ocupa de esquilar, trasquilar, tresquilar, o cortar el pelo o la lana al ganado ovino y caprino.

Así emplea Cervantes esta palabra: “No será mejor estarse pacífico en su casa y no irse por el mundo a buscar pan de trastrigo, sin considerar que muchos van por lana y vuelven tresquilados? –¡Oh sobrina mía –respondió don Quijote–, y cuán mal que estás en la cuenta! Primero que a mí me tresquilen, tendré peladas y quitadas las barbas a cuantos imaginaren tocarme en la punta de un solo cabello. (El Quijote,I, Cap. VII).

Rebaño de ovejas trasquiladas (imagen de jmgm).

Estezar.- En la Mota significa: Limpiar, lavar a una persona en profundidad y dejarla muy limpia.

P.ej. “Venía el chicote con las rodillas renegrías de roña, tanto que su madre lo tuvo que estezar en el pilón”.

Para la RAE “Estezar” significa: Curtir las pieles en seco.

En esta acción de lavarse se recrea Cervantes en el personaje de Sancho, cuando ya era gobernador electo y unos criados le persiguen con agua sucia con intención de levarle, estezarle y reírse de él:

“–¿Qué es esto, hermanos? –preguntó la duquesa–. ¿Qué es esto? ¿Qué queréis a ese buen hombre?
¿Cómo y no consideráis que está electo gobernador?
A lo que respondió el pícaro barbero:
–No quiere este señor dejarse lavar, como es usanza, y como se la lavó el duque mi señor y el señor
su amo.
–Sí quiero –respondió Sancho con mucha cólera–, pero querría que fuese con toallas más limpias,
con lejía mas clara y con manos no tan sucias”.
(El Quijote, II, cap. XXXII).

Sancho no se deja lavar por los criados del Duque.
(Autor: George Roux, 1866)

Faltriquera, o faldiquera.- Bolsillo de tela con unas citas que se ataba en la cintura y que se alojaba dentro de la falda, o del delantal, en donde se guardaba el dinero.

Así se refiere Cervantes a esta palabra en su obra magna, cuando los protagonistas vuelven a su lugar de la Mancha: “Sacó Sancho cuatro cua[rt]os de la faltriquera y dióselos al mochacho por la jaula, y púsosela en las manos a don Quijote, diciendo: –He aquí, señor, rompidos y desbaratados estos agüeros, que no tienen que ver más con nuestros sucesos, según que yo imagino, aunque tonto, que con las nubes de antaño”. (El Quijote, II, cap. LXXIII). En la imagen (de Ricardo Balaca -1880) vemos a Don Quijote y a Sancho volviendo a su pueblo.

Don Quijote y Sancho volviendo a su pueblo (Ricardo Balaca-1880)

Fandanguillo manchego. Baile popular. En Mota del Cuervo se baila un fandango parecido a la seguidilla pero más sencillo; el baile añade el cruce lento y la batida final de piernas con parada y cruce. Según parece el Fandango es originario de la América colonial española y arraigó con fuerza en la España peninsular en el siglo XVIII.

Fandango con jota de Mota del Cuervo, interpretado en Villanueva de la Sagra. (Por gentileza de Luis Hernández) https://www.youtube.com/watch?v=HTtOHESzLdE

Cervantes hace alusión a estos bailes en el Quijote, concretamente a las seguidillas: “…se usaba entonces, a quien ellos llamaban seguidillas? Allí era el brincar de las almas, el retozar de la risa, el desasosiego de los cuerpos y finalmente el azogue de todos los sentidos”. (El Quijote, II, cap. XXXVIII).

Fermosía, fermosura.- Hermosura, rasgos faciales que definen el aspecto físico de una persona y que sirven para comparar y deducir, a través de ese parecido físico, el parentesco con otra persona.

P.ej.”Por la fermosía te he conocío que eres de la familia de los aceiteros”.

La RAE dice que el adjetivo “Fermoso” está en desuso, pero se sigue usando en Mota del Cuervo, en El Toboso y otros pueblos de la Mancha Santiaguista.

Así recoge Cervantes esta palabra en el Quijote: “Saliéronle al encuentro, y, preguntándole por don Quijote, les dijo cómo le había hallado desnudo en camisa, flaco, amarillo y muerto de hambre, y suspirando por su señora Dulcinea; y que, puesto que le había dicho que ella le mandaba que saliese de aquel lugar y se fuese al del Toboso, donde le quedaba esperando, había respondido que estaba determinado de no parecer ante su fermosura fasta que hobiese fecho fazañas que le ficiesen digno de su gracia. (El Quijote, I, cap. XXIX). En la imagen (de Hogarth) en Sierra Morena.

Don Quijote y Sancho en Sierra Morena (Hogarth)

Fielato. Oficina a la entrada de las ciudades para el cobro de arbitrios sobre alimentos y bebidas que se querían introducir. Nombre de ese impuesto municipal. Estas oficinas municipales abrían al salir el sol y se cerraban al ponerse.

A principios del siglo XX, los soldados moteños que regresaban a Madrid, tras sus permisos militares en el pueblo, y los pocos estudiantes que iban, a examinarse al Instituto San Isidro, procuraban pasar el fielato antes de la salida del sol, para evitar así pagar por los alimentos que llevaban del pueblo para complementar su comida (productos de la matanza, queso, a veces incluso gallinas vivas cuando se quedaban en casa de familiares…).

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Oficina del Fielato en Atocha, a la entrada de Madrid. (foto Historias Matritenses)

Flamencos. (Phoenicopterus roseus) Aves de gran tamaño (entre 0,80 y 1,40 cm), de color rosado (debido a los pequeños crustáceos de los que se alimentan), que pueblan la laguna salina de Manjavacas en Mota del Cuervo (foto de David López Bellón). Estos flamencos han llegado a anidar en esta laguna moteña (en julio del año 2010 se contabilizaron unos 400 pollos de flamencos criados aquí y una población de flamencos adultos de unos 2000 ejemplares – fuente: SEO-BirdLife CR-). La cría de flamencos es algo que hasta ahora no se daba en humedales del interior peninsular (al parecer ocurre solamente en la laguna de Manjavacas de Mota del Cuervo y en la Laguna de Pétrola de Albacete). Más información sobre flora y fauna de la Laguna de Manjavacas en: https://motadelcuervoellugardelamancha.com/category/mota-del-cuervo-y-su-naturaleza/

Flamenco en la Laguna de Manjavacas de Mota del Cuervo.  Foto de David López Bellón.

Fresquera. Sitio dónde guardar los alimentos para preservarlos del calor, generalmente ventilado y con una malla fina para evitar el ataque de los insectos.

Función. Fiesta mayor del pueblo o de alguno de sus barrios

¿Vas a venir “pa” la función de Manjavacas?

Función de Ánimas. Es una fiesta de interés turístico regional, que se celebra en Mota del Cuervo desde el siglo XVI (según la investigación de E. Lillo), que comienza el cuarto domingo anterior al de Pentecostés y continúa los domingos posteriores hasta el Corpus. Esta fiesta es conocida también como la fiesta de las Danzantas, en donde un grupo de niñas danzan dirigidas por el porra. En esos días también se realiza la ‘quema del sapo’, Ya el domingo de Pentecostés se lleva a cabo el Ofrecimiento al cuadro de la Ánimas en la Ermita de San Sebastián.

Danzantas en la Función de Ánimas dirigidas por el porra.

Las danzantas se remontan, según E. Lillo más atrás del 11-03-1599. Según constancia escrita.

Gachas de matanza. Plato de cocina típico de la Mota y de toda la Mancha

Ingredientes: Aceite, pimentón, clavo, ajos picados, harina de titos (almortas), tajadillas e hígado de cerdo.

Preparación: Previamente se ponen a freir en la sartén, con un poco de aceite, las tajadillas (trozos de papada) de cerdo para que suelten la grasa. Luego se retiran y en la grasa que queda se echa el pimentón, un poquito de clavo, ajos picados, y se le va agregando poco a poco la harina de titos para que se dore con la grasa. Después se le añade agua hasta desleir la harina y se deja cocer, moviéndolo de vez en cuando hasta que se cuajen. Cuando están cocidas se le añaden las tajadillas de cerdo y el hígado machacado en el mortero.

gachas moteñas jmgm
Gachas manchegas en la fiesta de los molineros de Mota del Cuervo (foto: jmgm)

Gachute.– barro muy aguado que enfanga los caminos o las calles.

Gachute

Galera.  Carro grande con cuatro ruedas, dos de ellas más grandes, con una lanza. La galera estaba tirada por dos mulas y se utilizaba para transportar los sacos de cereal u otras cosechas del campo.

Cuentan que hace años, un artesano iba vendiendo por las calles de la Mota, galeras de juguete “pa los chicotes” y los ganchos de las mismas. Voceaba así la mercancía y sus precios:

  • -” Ca’galera a treinta reaaales”,
  • -“y a duro ca’gaaancho”.
Galera con costales de trigo
Galera transportando costales de trigo desde la era.

Galillo, Campanilla del velo del paladar, úvula, parte superior de la tráquea.

Gañan. Persona joven que trabaja en el campo como bracero. También se dice del hombre tosco, o rudo.

Así emplea Cervantes esta palabra en boca de D. Quijote para reprender a Sancho en presencia de Dorotea: “¿Pensáis -le dijo a cabo de rato-, villano ruin, que ha de haber lugar siempre para ponerme la mano en la horcajadura, (en la entrepierna) y que todo ha de ser errar vos y perdonaros yo? Pues no lo penséis, bellaco descomulgado, que sin duda lo estás, pues has puesto lengua en la sin par Dulcinea. Y ¿no sabéis vos, GAÑÁN, faquín (recadero), belitre (pícaro), que si no fuese por el valor que ella infunde en mi brazo, que no le tendría yo para matar una pulga?” (El Quijote, I, cap. XXX).

Gañan. El Sembrador. Autor: Jean-François Millet – 1850 Boston. Wikipedia

Garabato. En la Mota se dice así al arado con una reja y dos lanzas que era tirado por una sola mula, que servía para rejacar ó arrejacar (romper la costra de la tierra) de la siembra ya crecida. En la imagen (en ByN del CSIC), vemos un arado de garabato en Honrubia (Cuenca) y en la imagen a color (gentileza de verpueblos,com) vemos un arado de garabato en plena acción, en la vecina población de Belmonte (Cuenca).

De las 14 acepciones que La RAE contempla para la palabra “Garabato”, esta que se refiere a un arado es la quinta.

Cervantes utiliza esta palabra en boca de Sancho, al día siguiente de sufrir el manteo por negarse su amo a pagar en la venta; y al descubrir que había perdido sus alforjas y por tanto el alimento. Don Quijote manda buscar nuevo sustento, a lo que Sancho dice: “Ahora bien, sea así como vuestra merced dice, respondió Sancho; vamos ahora de aquí y procuremos donde alojar esta noche, y quiera Dios que sea en parte donde no haya mantas, ni manteadores, ni fantasmas, ni moros encantados, que si los hay, daré al diablo el hato y el garabato. (El Quijote, I, cap. XVIII). Queriendo decir que, esta vez, estaría dispuesto a pagar, e incluso a entregarlo todo: el hato (lugar en la tierra de labor donde se guardaba el alimento, el carro y otros enseres mientras se faenaba) y también el garabato (el arado). Dando lugar al famoso dicho de: “Dar el hato y el garabato”

Garabato de arrejacar (imagen del CSIC en Honrubia-Cuenca)
Garabato en plena acción (imagen gentileza de Verpueblos,com en Belmonte-Cuenca)

Garbancero. Dícese de la persona que, de forma ambulante, iba cambiando garbanzos crudos por garbanzos “torraos” (tostados). Iba voceando por las calles de la Mota:
– “Garbanzos colmaos por rasaos”.

Es decir, las vecinas le entregaban al garbancero una olla colmada de garbanzos crudos y el éste les devolvía la misma olla, pero de garbanzos “torraos”, y en lugar de colmada, se la daba rasada. En definitiva, se trataba de un trueque, en donde el garbancero se llevaba solo esa diferencia de garbanzos que hay entre una olla colmada y esa misma olla, pero rasada.

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Olla con colmo de garbanzos crudos (Izda.) y rasada de garbanzos torrados (dcha.)

Gargantera. Regalo que solían hacer los padrinos a los ahijados el día 3 de febrero (San Blas, abogado de la garganta). Un regalo que solía consistir en un pequeño detalle, como una bufanda o algo que protegiera la garganta. De ahí su nombre.

Garrota. Bastón, cayado. Palo de madera curvado en uno de sus extremos, que utilizan los pastores y muchas personas mayores para facilitar la marcha.

Cervantes pone en las costillas de Sancho algunos garrotazos, cuando D. Quijote le dice: “A fee que no os falta memoria cuando vos queréis tenerla.
–Cuando yo quisiese olvidarme de los garrotazos que me han dado –dijo Sancho–, no lo consentirán los cardenales, que aún se están frescos en las costillas
“. (El Quijote, II, cap. III).

Garrota de avellano.

Garrucha. Polea que sirve para subir o bajar el cubo de agua en los pozos. También sirve para levantar otros objetos pesados. Durante la Inquisición hubo un tormento en el que empleaban una garrucha.

La garrucha está formada por una rueda colgada de su eje central, sobre el que gira. Tiene un canal en el borde por donde pasa la soga de la que, por una parte, se suspende el cubo o el objeto a levantar y por la otra se tira para subirlo o bajarlo.

Cervantes alude a la garrucha en su obra, al comparar una situación que le aconteció a D. Qujijote en la venta, con el tormento de la garrucha, por el que, la Inquisición colgaba al reo, dejándolo suspendido mediante una garrucha hasta casi tocar el suelo con los pies. Dice así: “porque él quedó tan cerca del suelo que con los estremos de las puntas de los pies besaba la tierra, que era en su perjuicio, porque, como sentía lo poco que le faltaba para poner las plantas en la tierra, fatigábase y estirábase cuanto podía por alcanzar al suelo: bien así como los que están en el tormento de la garrucha…” (El Quijote, I, cap. XLII).

Garrucha para sacar el agua del pozo con un caldero (Foto Pintarest)

Garza. (Ardea cinerea). Ave de gran tamaño (sus alas tienen hasta dos metros de envergarura) que podemos ver en invierno en la Laguna de Manjavacas de Mota del Cuervo, en su paso migratorio desde Europa hacia el continente africano.

Así cita Cervantes a las garzas después de hacer subir a nuestros protagonistas en Clavileño: “Así que, Sancho, no hay para qué descubrirnos; que, el que nos lleva a cargo, él dará cuenta de nosotros, y quizá vamos tomando puntas y subiendo en alto para dejarnos caer de una sobre el reino de Candaya, como hace el sacre o neblí sobre la garza para cogerla, por más que se remonte”. (El Quijote, II, cap. XLI). En la imagen podemos ver una Garza Real (gentileza de SEO/BirdLife).

Garza Real

Gavilla. Conjunto de sarmientos de vid, atados y listos para hacer una lumbre, o prender la estufa. También puede referirse a gavilla de trigo. En la Mancha, donde está la mayor superficie de vid cultivada en el mundo, era frecuente utilizar esta leña para calentar estufas y chimeneas.

Así alude Cervantes a los sarmientos en boca de Sancho, gobernador: “Yo no nací para ser gobernador, ni para defender ínsulas ni ciudades de los enemigos que quisieren acometerlas. Mejor se me entiende a mí de arar y cavar, podar y ensarmentar las viñas, que de dar leyes ni de defender provincias ni reinos”. (El Quijote, II, cap. LIII).

Gavilla de sarmientos (foto Milanuncios,com)

Gaznate, gañote. Se dice así para referirse a la parte interna o externa de la garganta.

La RAE lo define como garguero, parte superior de la tráquea.

Así alude Cervantes al gaznate, en la aventura con Dorotea: ¿Qué te parece, Sancho amigo? –dijo a este punto don Quijote–. ¿No oyes lo que pasa? ¿No te lo dije yo? Mira si tenemos ya reino que mandar y reina con quien casar. ¡Eso juro yo –dijo Sancho– para el puto que no se casare en abriendo el gaznatico al señor Pandahilado! (El Qujijote, I, cap. XXX).

Dorotea se postra ante Don Quijote.
(imagen: Charles Antoine Coypel 1725)

Golcar. Deformación del verbo Volcar.

  • ´”-Naa, hice pos que golquemos”
  • “-y ¿ahonde golcastis?”
  • “-Pos en el rataplén”.

Gorrinero (el).- Era la persona que vendía gorrinos. Los llevaba sueltos por las calles de la Mota formando una piara de cerdos jóvenes. En el siglo pasado casi en todas las casas compraban uno, en las más pudientes dos. En las casas engordaban el cerdo hasta San Martín, fecha en la que se hacía la matanza. Una verdadera fiesta familiar, que exigía unos preparativos previos, como la recolección de las aliagas una planta espinosa que arde muy bien. Con esa planta se chamuscaba la piel del cerdo, que a continuación, con agua caliente y una teja, se rascaba hasta que quedaba la piel blanca.

Así se refiere Cervantes a los que dirigen piaras de cerdos: “Es, pues, el caso que llevaban unos hombres a vender a una feria más de seiscientos puercos, con los cuales caminaban a aquellas horas, y era tanto el ruido que llevaban y el gruñir y el bufar, que ensordecieron los oídos de don Quijote y de Sancho, que no advirtieron lo que ser podía. Llegó de tropel la estendida y gruñidora piara, y, sin tener respeto a la autoridad de don Quijote, ni a la de Sancho, pasaron por cima de los dos, deshaciendo las trincheas de Sancho, y derribando no sólo a don Quijote, sino llevando por añadidura a Rocinante”. (El Quijote, II, cap. LXVIII).

Mercado de cerdos en Arenas de San Pedro. Imagen del Inst. Patrimonio Cultural de España, posiblemente de principios del siglo XX. Autor: Otto Wunderlich.

Gorrino Antón. Cerdo que deambulaba por las calles de la Mota (y de otros pueblos de la Mancha), siendo alimentado por todos los vecinos con las sobras de la comida y que, para el 17 de enero, festividad de San Antón (de ahí su nombre), se rifaba entre los vecinos.

Gorrino Antón (BG)
Imagen del Gorrino Antón, un cerdo deambulando por las calles de Mota del Cuervo en busca de comida. En esta imagen frente a la Ermita de Santa Rita (foto de B. Guerrero)

Goruño. Nudo que se hace en el pelo, o en una madeja de lana.

Grama. Planta rastrera de la familia de las gramíneas (Cynodon dactylon), que echa raicillas por los nudos, con flores en espiga. Es muy rica en potasio, por lo que tiene propiedades medicinales como diurética, pero generalmente está considerada como una mala hierba en jardines y prados.

Cervantes alude a esta planta en boca de Sancho, para indicar que la conoce, en su conversación con Sansón Carrasco a propósito de lo que debe saber un gobernador: “–Ésos no son gobernadores de ínsulas –replicó Sansón–, sino de otros gobiernos más manuales; que los que gobiernan ínsulas, por lo menos han de saber gramática.
–Con la grama bien me avendría yo –dijo Sancho–, pero con la tica, ni me tiro ni me pago, porque no la entiendo”.
(El Quijote, II, cap. III).

Grama (foto: infojardín,com)

Grullas. Unas aves, que cada año, por estas fechas del otoño recorren más de 4.000km. en enormes bandadas, emitiendo un sonido ensordecedor, para regresar a las inmediaciones del Complejo Lagunar de Manjavacas de Mota del Cuervo. Estos gruidos (Grus grus) miden más de 1m. de altura, pueden llegar a pesar 6 kg. y la envergadura de sus alas alcanzar los 2 m. de longitud. Por las tardes es un espectáculo verlas regresar a sus dormideros junto a la laguna de Manjavacas.

Como no podía ser menos, Cervantes buen conocedor de esta tierra y de este lugar de Manjavacas, enclave único en el camino de de Toledo a Cartagena, nombra en su obra a las grullas de la siguiente forma: “Y no le parezca a alguno que anduvo el autor algo fuera de camino en haber comparado la amistad d’estos animales a la de los hombres, que de las bestias han recebido muchos advertimientos los hombres y aprendido muchas cosas de importancia, como son: de las cigüeñas, el cristel; de los perros, el vómito y el agradecimiento; de las grullas, la vigilancia; de las hormigas, la providencia; de los elefantes, la honestidad, y la lealtad, del caballo”. (El Quijote, II, cap. XII).

Grullas regresando a sus dormideros en la Laguna de Manjavacas de Mota del Cuervo.
(Imagen de jmgm).

Güa. Pequeño hoyo que se cava en la tierra, donde los chicotes juegan a las canicas, al güa, o a las bolas. Las bolas pueden ser de barro (cachas), de cristal (cristaleras), de mármol (malmeras), o de acero (bolinches).

 “¿juegamos al güa?” (por ¿jugamos al güa?).

Guarnicionero. Persona que se encarga de fabricar los arreos para las caballerías, aperos de labranza, artículos de caza, monturas, alforjas de cuero, albardones… Para ello seleccionan las pieles curtidas, las cortan y las cosen. Después decoran las piezas, les añaden los remaches, tachuelas, hebillas y los correspondientes adornos metálicos. En la Mota, en el anuario comercial de 1930 aparecían dos albarderos (Gregorio Cano y Herminio Peñalver). Hasta finales del siglo XX hubo guarnicioneros en la Mota. En la imagen (gentileza de pitillas-navarra.blogspot,com) podemos ver una guarnicionería de la época en Pitillas (Navarra), similar a las que hubo en Mota del Cuervo.

Así alude Cervantes a albardas y jarcias (otros aperos para las caballerías): ” –Basta que me entienda Dios, mujer –respondió Sancho–, que Él es el entendedor de todas las cosas, y quédese esto aquí; y advertid, hermana, que os conviene tener cuenta estos tres días con el rucio, de manera que esté para armas tomar: dobladle los piensos, requerid la albarda y las demás jarcias, porque no vamos a bodas, sino a rodear el mundo, y a tener dares y tomares con gigantes, con endriagos y con vestiglos, y a oír silbos, rugidos, bramidos y baladros; y aun todo esto fuera flores de cantueso si no tuviéramos que entender con yangüeses y con moros encantados. (El Quijote, II, cap. V).

Guarnicionería en Pitillas (Navarra)
(gentileza de pitillas-navarra.blogspot,com)

Güero, huero.- Vacío, hueco, sin sustancia.

Según la RAE es un adjetivo en desuso, pero lo cierto es que aún se puede oír en Mota del Cuervo. La segunda acepción de esta palabra, en Mexico, significa: persona con cabellos rubios.

Así lo usa Cervantes en el Quijote: “Porque quien oyere decir a vuestra merced que una bacía de barbero es el yelmo de Mambrino, y que no salga de este error en más de cuatro días, ¿qué ha de pensar, sino que quien tal dice y afirma debe de tener güero el juicio? “. (El Quijote,I, cap. XXV).

Don Quijote intentando convencer a Sancho de que la bacía es el yelmo de Mambrino
Grabado de C.A.Coypel (S.XVIII)

Halda. En Mota del Cuervo aún se usa este vocablo para indicar lo que cabe, o se lleva en el regazo de una saya, una falda, o en el mandil (delantal).

P. ej. “Ten cuidao y no lleves tantos huevos en el halda, que se te van a caer”

Así lo emplea Cervantes en la figura de Sanchica, la hija de Sancho Panza: “Estando en la mitad d’estas pláticas, saltó Sanchica con un halda de güevos, y preguntó al paje: –Dígame, señor: ¿mi señor padre trae por ventura calzas atacadas después que es gobernador?”. (El Qujijote, II, cap. L).

Figura de pastora llevando huevos en el halda (imagen BSJ)

Hato. En Mota del Cuervo se emplea la palabra “Hato” como el sitio del campo donde los labradores dejaban los alimentos, el carro, la galera con las mulas, y otros utensilios cuando iban a labrar. También se llama hato al alimento, propiamente dicho, que se llevaba al campo en las alforjas.

La RAE, entre otras acepciones, lo define como porción de ganado mayor o menor.

Así lo emplea Cervantes en el Quijote: “Qué de migas, qué de natas, qué de guirnaldas y qué de zarandajas pastoriles, que, puesto que no me granjeen fama de discreto, no dejarán de granjearme la de ingenioso! Sanchica mi hija nos llevará la comida al HATO”. (El Quijote, II, cap. LXVII).

O en esta otra ocasión: “Ahora bien, sea así como vuestra merced dice –respondió Sancho–, vamos ahora de aquí, y procuremos donde alojar esta noche, y quiera Dios que sea en parte donde no haya mantas, ni manteadores, ni fantasmas, ni moros encantados; que si los hay, daré al diablo el HATO y el garabato”. (El Quijote, I, cap. XVIII).

Sancho en el hato dando cuenta de las viandas.
Imagen gentileza de InsuLaCerBantaria

Harnero. Cajón grande donde se guarda la harina en los hornos.

Hermano, hermana. Trato respetuoso con el que se denomina en Mota del Cuervo a las personas mayores, sin  que medie ningún parentesco, consanguinidad, o de pertenencia a ninguna orden religiosa, ni a la masonería. En otras regiones, en estos casos,  se utiliza la palabra “tío o tía”. El Diccionario de la Lengua no recoge esta acepción para la palabra hermano, o hermana. En cambio si lo hace Cervantes en el Quijote.

   “Oyendo lo cual mi amigo, dándose una palmada en la frente y disparando en una carga de risa, me dijo: Por Dios, hermano, que agora me acabo de desengañar de un engaño en que he estado todo el mucho tiempo que ha que os conozco.”. (El Quijote, I, prólogo).

Hermano moteño
Hermano, persona mayor, en Mota del Cuervo
Hermano Tal (nombre). (imagen de 1934 captada por Ramón Biadiu)

Hito. Mojón o poste de piedra que sirve para delimitar las fincas de los distintos propietarios. También en las carreteras poste de piedra que indica las distancias kilométricas.

Hito de amarre. En el argot molinero son cada una de las piedras talladas redondeadas que se insertan en la tierra, de forma equidistante al rededor del molino de viento, que sobresalen unos 40 cm. En estos hitos se amarra el borriquillo, un artilugio de madera que contiene la cadena para sujetar el palo de gobierno, una vez que éste se ha utilizado para orientar las aspas al viento más conveniente para moler.

Generalmente los hitos de amarre, se corresponden con los vientos más utilizados por los molineros: Toledano, cierzo, matacabras, solano, mediodía, ábrego y sus correspondientes variantes. En la imagen (de jmgm) vemos los molinos de viento de Mota del Cuervo, en un primer plano a la izquierda vemos el borriquillo y a la derecha, en el suelo, varios hitos de amarre blanqueados.

La RAE no recoge esta acepción de “Hito”

Borriquillo para sujetar el palo de gobierno. A la derecha pueden verse los hitos de amarre.

Hogaño. Aún es posible escuchar en Mota del Cuervo esta palabra para referirse a: “Este año”

P. Ej. “Hogaño paece que la cosecha de aceituna viene mu guena”.

Así la emplea Cervantes esta palabra en boca de Don Quijote, en su lecho de muerte, al tiempo que dicta su testamento: ” –Señores –dijo don Quijote–, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño: yo fui loco, y ya soy cuerdo; fui don Quijote de la Mancha, y soy agora, como he dicho, Alonso Quijano el Bueno. Pueda con vuestras mercedes mi arrepentimiento y mi verdad volverme a la estimación que de mí se tenía, y prosiga adelante el señor escribano”. (El Quijote, II, cap. LXXIV).

Don Quijote dicta su testamento (Imagen de Josep Lluis Pellicer, Barcelona, 1880)

Hollejo. Piel o pellejo de la uva

Horcate. Arreo en forma de herradura que se pone a las caballerías encima de la collera y que sirve para sujetar las correas de tiro

Hortera. Recipiente donde llevar la comida (normalmente guisada) al campo.

Ijar. Parte lateral del vientre humano, delimitada por la zona lumbar, por las costillas y por el hueso de la cadera. En Mota del Cuervo, el ijar es la zona el cuerpo en el que las mujeres llevaban apoyado el cántaro lleno de agua. Concretamente apoyado en el hueso de la cadera. En la imagen podemos ver un excelente pirograbado en madera de haya, de Jurguen Hans Loos, donde aparece una cantarera moteña portando un cántaro en su ijar.

Cervantes hace alusión a este vocablo y lo describe con “H”, cuando Sancho, en la aventura de los batanes, muerto de miedo, defeca junto a su amo, dice así: “Y como vió Sancho que su amo había comenzado (a reirse), soltó la presa (defecó) de manera que tuvo necesidad de apretarse las hijadas con los puños por no reventar riendo”. (El Quijote, I, cap. XX).

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Pirograbado en madera de Haya de Jurguen Hans Loos, “La Cantarera y la Niña”, donde podemos ver a una cantarera moteña portando un cántaro en su ijar.

Indición. Inyección.

Jaro. Persona con el pelo rubio o rojizo.

Jergón. Colchón relleno de paja que se ponía sobre el catre que había en las cuadras de las mulas, donde dormía el mozo de mulas.

Jornalero. Persona que trabaja por cuenta ajena, generalmente en tareas agrícolas, siendo contratado por jornadas o días.

Así emplea este vocablo Cervantes: “y al dejar este mundo y meternos la tierra adentro, por tan estrecha senda va el príncipe como el jornalero, y no ocupa más pies de tierra el cuerpo del Papa que el del sacristán, aunque sea más alto el uno que el otro; que al entrar en el hoyo todos nos ajustamos y encogemos” (El Quijote, II, cap. XXXIII).

Juegar. Deformación al conjugar el verbo “Jugar”

“¿Juegamos al marro?”. “Mejor juegamos al truque”

“Es en el Marro vencido quien es menos atrevido”.

Laguna de Navalengua, o Navaluenga. Era una laguna endorreica perteneciente al Complejo Lagunar de Manjavacas (compuesto por seis lagunas) casi todas ellas sitas en el término municipal de Mota del Cuervo (Cuenca). Este complejo Lagunar tiene toda suerte de figuras de protección: Es un humedal Ramsar, es Reserva de la Biosfera, es Reserva Natural, es zona de especial protección para las aves…, pero NAVALENGUA sigue siendo de propiedad privada y actualmente es una gran extensión de cultivo de cereales… Solo aparece como tal laguna en los mapas… Ello es debido a que fue desecada. Su cauce está encañado al río Saona, lo que impide que el embalsamiento del agua.

Lagunas del Complejo Lagunar de Manjavacas, mapas satelitales. Navalengua está al sur, la segunda en extensión.

Lamparilla, mariposa o candelilla. Mecha encendida que flota sobre un vaso con aceite, sostenida por una base de cartón, que se utilizaba para alumbrarse y para ponerla en las iglesias

Lañaor (El lañador). Así se llamaba la persona que se dedicaba a poner grapas o “lañas” (de ahí el nombre) a cacharros de alfarería y cerámica tosca que se habían rajado. También estañaba pucheros y arreglaba paraguas, de aquí que en su pregón decía: Paragüero y lañaor. Para poner las lañas usaba una especie de trompo que accionaba con una cuerda, horadando así los agujeros de la pieza de cerámica, alrededor de la raja, donde agarrarían las lañas metálicas.

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Pieza de cerámica lañada
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Lañaor (foto del fondo de la Asoc. Amigos de la Historia de Mota del Cuervo).

Lebrillo. Pieza de la cerámica moteña que se utilizaba para fregar el vedreado (los cacharros de la cocina: platos, vasos y demás), también para amasar y otros usos en la casa. En la imagen vemos un lebrillo en el Museo de la Alfarería Moteña. Este barro por su composición, no necesita ser vidriado.

Lebrillo del Museo de la Alfarería Moteña,

Lechera. Recipiente de aluminio, con un asa, en donde se iba a recoger la leche a la vaquería.

Lechera de aluminio.

Legua. Antigua medida de longitud que, en su origen, equivalía a la distancia que una persona era capaz de recorrer en una hora, a pie, o a caballo. Lógicamente esa medida era poco fiable, ya que dependía de la orografía del terreno, del clima, y de otras circunstancias. La Legua Castellana medía 4190 metros. Posteriormente, en tiempos de Felipe II, en el siglo XVI, se fijó la equivalencia de una legua en 5,572km.

Cervantes utiliza sesenta y seis veces este vocablo en su obra magna. Así por ejemplo, la emplea para que los lectores nos hagamos una idea de la cercanía de El Toboso y ese “lugar de la Mancha” del que no quería acordarse, que muchos autores identificamos como Mota del Cuervo. Solo dos pueblos tan circunvecinos podían conocer, tan al detalle, las andanzas de sus vecinos, cuando Sancho responde:

-¡Ta, ta! -dijo Sancho-. ¿Que la hija de Lorenzo Corchuelo es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre Aldonza Lorenzo?
-Esa es -dijo don Quijote-, y es la que merece ser señora de todo el universo.
-Bien la conozco -dijo Sancho-, y sé decir que tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo. ¡Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante, o por andar, que la tuviere por señora! ¡Oh hi de puta, qué rejo que tiene, y qué voz! Sé decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre, y aunque estaban de allí más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre
“. (El Quijote, I, cap. XXV). En la imagen (de jmgm) podemos ver la cercanía de El Toboso y Mota del Cuervo, situados a dos leguas castellanas.

Vista de El Toboso y la torre de su iglesia, desde los molinos de viento de Mota del Cuervo (Dos leguas castellanas)

Lejía. Producto alcalino que se emplea para hacer la colada o lavar y limpiar objetos, al tiempo que se eliminan microorganismos patógenos.

, “–Sí quiero –respondió Sancho con mucha cólera–, pero querría que fuese con toallas más limpias,
con lejía mas clara y con manos no tan sucias; que no hay tanta diferencia de mí a mi amo, que a él
le laven con agua de ángeles y a mí con lejía de diablos”.

Liego. Terreno que se queda un tiempo sin cultivar.

Liencero (lencero). Dícese de la persona que vendía telas de forma ambulante. El liencero (así se le llamaba en la Mota) era una persona que, a mediados del siglo XX, venía cargado con rollos de distintas telas, que vendían al corte en las casas, donde las amas de casa aún cosían mucha de la ropa que se usaban, tanto la que se usaba en el campo (que solían remendar) o para la ropa de diario. También compraban tela blanca para sábanas. La más vendida era la de la “Viuda de Tolrá”. Paraban principalmente en casa de las más expertas modistas del pueblo.

Paños de diferentes colores que vendía el liencero ambulante

Linde. Línea divisoria entre dos fincas de distinto dueño.

“Amigos hasta el alma, pero el borrico en la linde

Así emplea Cervantes el verbo “Alindar”: “Pero decía él que no le fatigaba tanto esto cuanto le ponía en confusión saber por cosa muy cierta que un descomunal gigante, señor de una grande ínsula, que casi alinda con nuestro reino, llamado Pandafilando de la Fosca Vista”. (El Quijote, II, cap. XXX).

Llueca. Dulce típico de Mota del Cuervo realizado a base de: harina, huevos, azúcar, leche, aceite de oliva, zumo de naranja, agua de azahar, ralladura de limón y de naranja, levadura y sal. Se suele hacer coincidiendo con el segundo domingo de Cuaresma y se toman con chocolate, en familia o con amigos (muchos suben a la sierra de los Molinos), tras entonar el canto de la llueca:
Esta llueca cucurucada ha puesto un huevo en la cañada, puso uno, puso dos, puso tres … (y así hasta 22). Llegó la madre de Dios y se comió “to”y lo poquito que dejó, me lo comí yo.

LLueca, foto Julia y sus recetas
Llueca, dulce típico de Mota del Cuervo (Foto Julia y sus Recetas)

Longuera. Dícese de la tierra larga y estrecha. Se aplica también a los solares urbanos largos y estrechos.

Lustrar. En el proceso de fabricación de la cerámica de Mota del Cuervo, lustrar es una de las acciones previas a la cocción, que consiste en frotar con un trapo mojado toda la pieza para repasarla. Después se procede al segundo secado, y luego se lleva al horno para su cocción.

La cantarera Maria Juana, lustrando una tinaja moteña en el año 1934 (imagen de Ramòn Biadiu 1934)

Macho. Animal equino hijo de burro y yegua, o de burra y caballo. Generalmente estéril, que se usaba como animal de monta y/o de tiro.

            “No hubieron bien entrado cuando Don Quijote preguntó al ventero por el hombre de las lanzas y alabardas, el cual respondió que en la caballeriza estaba acomodando el macho…” (El Quijote, II, cap.XXIIII).

Macho mular (gentileza de http://tumamifero.com/)

Maestro Barrillero. Persona que dominaba la técnica de la quema controlada de la planta Barrilla (ver definición).

Para obtener la piedra barrilla había que tener un arte especial, ya que la combustión controlada de la planta se hacía en un hoyo escavado en la tierra, en forma de dos troncos de cono sucesivos (el de arriba más grande), separados por una rejilla metálica. En la parte de arriba se ponía la planta de la Barrilla desecada y en la parte de abajo se destilaba el mineral alcalino que desprendía la planta. Esta combustión duraba unos dos días y el maestro barrillero se tenía que auxiliar de varios ayudantes durante el proceso continuado. Si ardía fuertemente se quemaba la planta rápidamente y no se obtenía buena piedra. La Mota era un lugar donde abundaba la cosecha de Barrilla (mayor en los años de sequía). Sus maestros barrilleros tenían mucha fama, y su piedra barrilla (negra azulada) fue muy apreciada en el extranjero por su pureza y por la calidad de la sosa que de ella se extraía (ésta se empleaba para la fabricación de jabón napolitano y de Marsella; y para la fabricación del vidrio de Murano), Este oficio de maestro barrillero desapareció a mediados del siglo XIX, después de que el francés Solvay descubriera la forma industrial de obtener la Sosa.

Majano. Montones de piedras en forma de muro en U, que se forman con las sobrantes de realizar la demarcación de dos propiedades, y que sirve para poner al abrigo del viento norte al ganado.

Mal de ojo. (ver) aojar, mirar mal.

Maniantal. Deformación de “manantial”

Mantecao. Deformación de “mantecado” dulce hecho en la Mota con manteca de cerdo, harina y azúcar. También son famosos los “mantecaos” de canela y de limón.

Maquila. Porción de grano o de harina que el molinero percibe por la molienda. También se usa para la aceituna cuando se lleva a la almazara

Marro. Juego de chicotes parecido al pilla pilla, que se jugaba en muchas zonas de España con diferentes variantes. En la Mota se jugaba formando dos bandos de unos veinte jugadores en total, en una calle ancha, o en la plaza mayor, situados, de espaldas a la pared, un bando enfrente del otro. El juego consistía en la persecución y captura del chico del otro bando, para ello debían de salir corriendo para capturar a un chico del otro bando o para que te cogieran. Antes había que decir “marro” o “marrar”, que era dar una patada la pared antes de empezar a correr. Al chico que se capturaba se le iba colocando en la pared propia, tocando con los dedos la pared, formando lo que se llamaba una cadena. Esta cadena se podía liberar por el contrincante (el amigo de los capturados) regateando al vigilante de la cadena. Si se conseguía se llevaba a sus amigos, los liberaba. El final del juego era capturar en su totalidad al equipo contrario.

Juego de el Marro

Martingala. Acción, ardid, o artimaña para conseguir algo de manera no muy lícita.

“A saber qué martingala se trae tu vecino para conseguir eso”.

Mascarota. Así se llamaba en Mota del Cuervo a la máscara que cubría toda la cara, y que se usaba en el carnaval en el siglo pasado. En la etapa franquista, el 12 de enero de 1940, el ministro de la Gobernación, Serrano Suñer, prohibió las fiestas del carnaval. Esta prohibición era especialmente severa si se ocultaba totalmente la identidad de la persona tras una mascarota como la de la imagen. (Foto de mercado libre de Colombia).

Mascarota

Matachín. En Mota del Cuervo se llama así a la persona que su oficio consiste en matar a los cerdos y despiezarlos. Sus servicios eran requeridos en las casas para pinchar al cerdo y descuartizarlo después. Era un trabajo que se hacía a primeras horas de la mañana, con el frío. Unas cuantas personas subían al cerdo a la mesa de matar y el matachín pinchaba en el cuello del animal, de una forma certera. Luego colgaban al cerdo y el matachín lo abría en canal y sacaba las muestras para llevarlas al veterinario, que dictaminaba la conveniencia o no del consumo de ese cerdo.

La RAE no recoge esta acepción para matachín.

La matanza del cerdo. Imagen gentileza de Luis Cebrian para la web de Atea (Zaragoza).

Mayoral. Capataz o jefe de una cuadrilla de trabajadores del campo. Jefe de los pastores en una ganadería.

“Los ratos que del día me quedaban, después de haber dado lo que convenía a los mayorales, a capataces y a otros jornaleros” (El Quijote, I, cap.XXVIII).

Captura de pantalla completa 29122016 133409

El Mayoral. En el centro de la foto, de pie, está D. Gregorio Pérez Castañó Jiménez, (apodado “Boquilla”), el mayoral de todos los ganados de Dª Asunción Ortega Belinchón, (una rica hacendada en la Mota, apodada: La Serrana), arriba, a la derecha de la foto, de pie, le sigue su hijo, D. Tomás Pérez-Castaño López Gil (con un sombrero) que llegaría a ser el mayordomo general de todas las fincas de Dª Asunción. (foto de los fondos de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo). Ver biografía de la Serrana

Media Fanega. Medida de capacidad para medir granos, sal y demás cosas secas, que consistía en un cajón de madera alargado con una de sus caras inclinada,  y en la otra vertical con un asa, que se utilizaba para medir el grano antes de envasarlo en sacos.

Una fanega de áridos equivalía en Castilla a 55,501 litros

“Mala pascua me dé Dios, y sea la primera que viniere, si le trocara por él, aunque me diesen cuatro fanegas de cebada encima”. (El Quijote, II, cap. XIII).

Media fanega (abm)
Media fanega (foto ABM).

Esta medida de capacidad, la fanega, se convertía en medida de superficie en la tierra, en virtud del número de fanegas de cereal que se obtenían de su cultivo. Así lo refiere D. Miguel:

Y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías en que leer. (El Quijote, I, cap.I)

Menearse. Moverse

P.ej. “Estate ahí quieto y no te menees”

Mentar. Nombrar o mencionar a alguien, o a algo. En la imagen (de Pintarest) D. Quijote leyendo a Sancho la carta para Dulcinea.

Así usa Cervantes esta palabra en el Quijote: “Y ruégole a vuestra merced que no se acuerde más de aquel maldito brebaje; que en solo oírle mentar se me revuelve el alma, no que el estómago. (El Quijote, I, cap.XXV).

Don Quijote leyendo a Sancho la carta a Dulcinea

Miaja o migaja: Partes pequeñas que se desprenden del pan al cortarlo. También se emplea para referirse a una pequeña cantidad de algo, nada o casi nada.

Así lo emplea Cervantes en boca de Teresa Panza, cuando le llevan una carta con noticias de Sancho gobernador y dice: “–Léamela vuesa merced, señor gentilhombre –dijo Teresa–, porque, aunque yo sé hilar, no sé leer migaja.
–Ni yo tampoco –añadió Sanchica–; pero espérenme aquí, que yo iré a llamar quien la lea, ora sea el cura mesmo, o el bachiller Sansón Carrasco, que vendrán de muy buena gana, por saber nuevas de mi padre”.
(El Quijote, II, cap. L)

Carta de Sancho a Teresa Panza entregada de rodillas por un correo. (Autor; José García y Ramos, 1905)

Mielero (el). Así se llamaba a la persona que vendía miel por las calles de la Mota en el siglo pasado. Procedían de la Alcarria, porque así lo pregonaban. Llevaban unos búcaros de cerámica (bañados en su interior) colgados a los lados de una mula. Las mujeres salían a la calle con una jarra o una orcilla y compraban miel para todo el año.

Orza con miel (jmgm)

Cervantes alude a las mieles en el quijote así: “Digo que todo esto es cosa de MIELES. Y a vos ¿qué os parece, señora doncella? –dijo el cura, hablando con la hija del ventero”. (El Quijote, I, cap. XXXII).
O en esta otra cita en boca de Sancho hacia su mujer: “-No es la miel para la boca del asno -respondió Sancho-; a su tiempo lo verás, mujer, y aun te admirarás de oírte llamar señoría de todos tus vasallos”. (El Quijote, I, cap,. LII).

Migas. Plato de cocina típico en la Mota y en toda la Mancha. Hay dos variantes:

“Migas de duz” (dulces) que llevan harina de trigo, agua, corteza de limón y canela en rama.

“Migas ruleras” (o de pastor) que se hacen en la sartén con torreznos de cerdo, ajos y tostones de pan

      “ pajecillos y truhanes de pocos años y de poca experiencia, que, a la más necesaria ocasión y cuando es menester dar una traza que importe, se les yelan las migas entre la boca y la mano y no saben cuál es su mano derecha”. (El Quijote,I cap. XXII).

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Migas manchegas con torreznos y chorizo (receta de Karlos Arguiñano)

Mirasoles. Deformación de “Girasoles” (Helliantusannuus), una planta de la familia de las Asteráceas. Los girasoles provienen del norte de México, donde ya eran cultivados por los indígenas 3.000 años a.C. Los españoles introdujeron esta planta en Europa en el año 1500. Reciben este nombre porque es una planta cuyas flores “giran” para mirar al sol. Son de cultivo anual, la planta tiene entre 1 a 3 m. de altura. Principalmente se cultivan para extraer su preciado aceite de girasol, aunque también para el consumo de las pipas saladas. En la provincia de Cuenca se produce el 75% del girasol de Castilla-La Mancha.

Mirasoles (foto Belén Guerrero)

Mistela. Bebida alcohólica dulce, derivada de la uva, que se prepara mezclando el mosto con alcohol etílico y otros ingredientes en determinadas proporciones. Esta receta es gentileza de Ángel un bodeguero meseño de la SAT Nuestra Señora del Valle de Mota del Cuervo:

Ingredientes: 16 litros de mosto de uva con una graduación alcohólica entre 12º y 13º, 4 litros de alcohol etílico de 92º, 300.ml. de agua destilada, 1 litro de vino añejo, o copa de coñac, 300 g. de azúcar, 3 cáscaras de naranja, 2 cáscaras de limón, 4 ramos de canela, 3 ramas de vainilla, 4 clavos, 6 hojas de hierbabuena, 1 bolseja de anis.

Preparación: Remover todos los días una vez, durante 30 días. Se deja reposar 3 días y se trasiega.

Mistela (Imagen de Wikipedia)

Mollera, sesera. En la Mota y en muchos sitios de la Mancha, nos referimos a la mollera, no tanto en el sentido físico del término, sino en el psicológico; a las entendederas. Así ser “corto de mollera”, quiere decir: persona de pocas entendederas, algo torpe.

La RAE, en su primera acepción la define como: Parte más alta del casco de la cabeza, junto a la comisura coronal.

Así la emplea Cervantes cuando, por segunda vez, hace salir a Don Quijote del “lugar” de la Mancha y anda buscando un escudero: “En este tiempo, solicitó don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien –si es que este título se puede dar al que es pobre–, pero de muy poca sal en la mollera“. (El Quijote, I, cap. VII). En la imagen (de David Germe -1650) vemos a Don Quijote en esa segunda salida del “lugar de la Mancha” acompañado de Sancho Panza.

Segunda salida de Don Quijote y Sancho (David Gerome, 1650)

Monecillo. Monaguillo. En Mota del Cuervo y en algunas partes de Andalucía aún se sigue llamando así a los niños que ayudan a misa y que hacen otros servicios en la Iglesia.

Cervantes alude en el Quijote a las personas que, como los monecillos, ayudan a misa: “Para eso será menester –replicó Sancho– que el escudero no sea casado y que sepa ayudar a misa, por lo menos; y si esto es así, ¡desdichado de yo, que soy casado y no sé la primera letra del ABC!. (El Quijote, I, cap. XXVI).

También alude directamente a los monacillos: El bachiller se ofreció de escribir las cartas a Teresa de la respuesta, pero ella no quiso que el bachiller se metiese en sus cosas, que le tenía por algo burlón; y así, dio un bollo y dos huevos a un monacillo que sabía escribir, el cual le escribió dos cartas, una para su marido y otra para la duquesa. (El Quijote, II, cap. L).

Cuentan los mayores del lugar, que antaño, en la ermita de Santa Ana de Mota del Cuervo, hubo una imagen de un monecillo al que le habían colgado unas campanillas que le llegaban a la altura del bajo vientre, campanillas que graciosamente tocaban las chicotas para que les saliera novio…

Monecillo limosnero

Morillero, dícese del joven ayudante, menor de dieciocho años, que realizaba tareas de lleva recados, o pequeños trabajos que le encargaban los labradores.

Mojicón. Bizcocho típico de la Mancha hecho a base de harina, huevos, azúcar y ralladura de limón, que se mojaba muy bien en la leche, en el café, o en el chocolate (de ahí su nombre). Esos bizcochos dieron el apodo de “Mojicón” a un célebre pastelero de Mota del Cuervo que los hacía magistralmente.

También se dice Mojicón a un golpe dado con la mano en la cara del contrincante.

 “mas el barbero hizo de suerte que el cabrero cogió debajo de sí a don Quijote, sobre el cual llovió tanto número de mojicones, que del rostro del pobre caballero llovía tanta sangre como del suyo”. (El Quijote, I, cap. LII).

mojicones Julia y sus recetas
Mojicones (foto Julia y sus recetas)

Mojete de tomate. Plato de cocina típico de la Mota y de toda la Mancha.

Ingredientes (para 4 comensales): 1kg. de tomate en conserva, 4 huevos cocidos duros, 100gr. de atún en escabeche, 100gr. de cebolletas, 100 gr. de aceitunas, 150 gr. de aceite de oliva y sal.

Preparación: En una cazuela de barro se pone el tomate troceado, se añade el atún desmigado, la cebolla en rodajas, el aceite y la sal. Se remueve y antes de servirlo se añaden las rodajas de huevo y las aceitunas.

Mojete de tomate (imagen de saboresperdidos,blogspot,com).

Molienda. En Mota del Cuervo, nos referimos con esta palabra a la acción de moler el trigo en los molinos de viento que hay en “el lugar de la Mancha”. Gracias a la obra cumbre de la literatura española, se han conservado muchos molinos de viento en la Mancha. Algunos han sido restaurados sobre las ruinas de otros molinos y otros aún se conservan los originales, como es el caso del molino “El Zurdo”, de Mota del Cuervo, llamado así porque sus aspas giran en sentido contrario a las agujas del reloj.

Molinos de Mota del Cuervo. El primero de ellos en plena molienda (foto jmgm).

En ocasiones vemos molinos en los lugares más variopintos, construcciones que no se ajustan mínimamente a los auténticos molinos de viento: Unos “pinchan” las aspas en el muro blanco del molino, otros se olvidan de poner el palo de gobierno (indispensable para mover la capota y las aspas sujetas a ella). Otros no guardan las proporciones entre las aspas y el molino, otros hacen girar las aspas desnudas, sin ponerles las necesarias lonas que cazan el viento…

Así se refiere Cervantes a estos molinos de viento, que Sancho conocía bien (por tenerlos en su lugar, seguramente).- “Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino. (El Quijote, I, cap. XIII).

Molones. Piedras cónicas de granito que se utilizaban para molturar la aceituna en las almazaras y así poder extraer el aceite. Se disponían tres molones en círculo, que eran movidos, antiguamente por caballerías y últimamente por la fuerza de un gran motor eléctrico que hacía llegar su fuerza a través de un largo cigüeñal y con poleas a todas las partes de la fábrica: Molino, prensas, batidoras…. La pasta resultante de la molturación, se depositaba en unos capachos circulares de esparto para luego ser prensada en prensas hidráulicas verticales y extraer así el aceite con la ayuda de agua caliente. Aceite que, posteriormente, se depositaba en diferentes piletas para su decantación. Actualmente se utilizan procesos mecánicos centrífugos, mas efectivos para la extracción del aceite de oliva.

Cervantes también alude en su obra magna a los molinos de aceite: “Y del mismo modo que yo era señora de sus ánimos, ansí lo era de su hacienda: por mí se recebían y despedían los criados; la razón y cuenta de lo que se sembraba y cogía pasaba por mi mano; los molinos de aceite, los lagares del vino, el número del ganado mayor y menor, el de las colmenas”. (El Quijote,I, cap. XXVIII)

Morteruelo. Plato típico de la Mota y de gran parte de la provincia de Cuenca.

En la Mota se hace así: Ingredientes para 10 personas: ½ liebre o ½ conejo de campo, 1 perdiz, ¼ de gallina, ¼ de jamón serrano, ¼ de hígado de cerdo, ¼ de panceta, 300 gr. de pan rallado, 150 cl. de aceite de oliva, sal, pimentón, alcaravea, clavo y canela.

Preparación: Se limpian bien las carnes, se pelan la gallina y la perdiz y se pone a cocer todo durante 3 horas. Después de cocidas, se quitan los huesos y se pica todo muy fino. Guardar el caldo de la cocción.

En un perol grande ponemos el aceite a calentar y luego añadiremos el pimentón, que se deja freir solo unos segundos y se le añade el caldo de la cocción, más las especias y la sal. Cuando empiece a hervir se añade el pan rallado, dejándolo cocer unos cinco minutos, después se le añade toda la carne picada y se deja cocer a fuego lento durante 20 minutos. Hay que remover constantemente para que no se pegue. Se añade la sal y se sirve caliente.

Morteruelo de Cuenca (foto gentileza de webosfritos,es).

Mostrenco. Dícese de la persona grande, torpe e ignorante.

Según la RAE se aplica al bien que no tiene dueño conocido. “Bienes mostrencos”.

Así lo pone Cervantes en boca de la sobrina y el ama como apelativo hacia Sancho: “Cuenta la historia que las voces que oyeron don Quijote, el cura y el barbero eran de la sobrina y ama, que las daban diciendo a Sancho Panza, que pugnaba por entrar a ver a don Quijote, y ellas le defendían la puerta: –¿Qué quiere este mostrenco en esta casa? Idos a la vuestra, hermano, que vos sois, y no otro, el que destrae y sonsaca a mi señor, y le lleva por esos andurriales. (El Quijote, II, cap. II).