Las mujeres en la vida y en la obra de Miguel de Cervantes

Últimos momentos de Cervantes, por Víctor Manzano

Para explicar mejor los parentescos entre las distintas mujeres que influyeron en la vida y en la obra de Miguel de Cervantes, nos remontaremos a su abuelo, D. Juan de Cervantes, casado con Leonor de Torreblanca una mujer culta y de buena posición, hija de un famoso médico-cirujano, que se ocupó de dar formación a sus cuatro hijos, incluida a su bella hija mayor, María de Cervantes, que complementaba su belleza con una cultura poco usual en las mujeres de la época, ya que muchas de ellas no sabían leer, ni escribir.

Juan de Cervantes, era un abogado de prestigio que ejercía su profesión en Guadalajara. Muchos de sus servicios los prestaba a D. Diego de Mendoza, Duque del Infantado. Sucedió que, un hijo natural del Duque, nacido de sus relaciones amorosas con una bella gitana, llamado D. Martín Mendoza, y apodado “El Gitano” se encaprichó de María, la hija mayor del abogado Juan de Cervantes y la cortejó, a pesar de que el hijo del Duque, ostentaba su condición eclesiástica como arcediano, o archidiácono de Talavera y Guadalajara.

El padre, como buen abogado, antes de permitir la relación carnal de D. Martín de Mendoza con su hija María, le hizo firmar un contrato por el que “El Gitano” se comprometía a pagar, a una fecha determinada, la elevada dote de 600.000 maravedíes.

 

arbol genealógico de la familia Cervantes

Este es el árbol genealógico parcial de la familia de Miguel de Cervantes, (realizado por José Manuel González Mujeriego, miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo). El árbol parte desde su abuelo Juan y llega hasta la nieta del insigne escritor. En este árbol, las mujeres están representadas con un cuadrado con las esquinas redondeadas, y los hombres lo están con los cuadrados normales. Los que contrajeron matrimonio están representados en líneas azules y los que tuvieron solo relaciones amorosas, se representan con líneas rojas.

 

Martín de Mendoza engendró en María de Cervantes a la hija de ambos, a la que llamaron Martina. Pasaron los años y el Duque se fue distanciando de María de Cervantes. A consecuencia de esa separación, le reclamaron al hijo del Duque que cumpliera con su compromiso de pagar lo acordado. Éste, adujo que ya había satisfecho con creces esa cantidad, en forma de regalos, según una larga lista de joyas y otros objetos de valor que presentaron en el juicio, a lo que María de Cervantes adujo, que una cosa son los regalos y otra los acuerdos firmados. Así que el noble alcarreño no tuvo más remedio que pagar lo acordado.

Como consecuencia de ese pleito, la familia de Juan de Cervantes tuvo que abandonar Guadalajara y los dominios del Duque del Infantado, para ello se refugiaron en la vecina villa de Alcalá de Henares, que por aquel entonces pertenecía a la diócesis del Arzobispado de Toledo, con el objetivo de huir de las “garras” y del territorio del poderoso Duque. Una vez establecidos en la ciudad del Cómpluto, vivieron a cuerpo de rey, mientras duraron los maravedíes.

Volviendo al árbol genealógico, vemos que, además de María de Cervantes, el matrimonio Cervantes-Torreblanca tuvieron otros tres hijos, a saber:

Juan de Cervantes, Andrés de Cervantes, (que llegaría a ser alcalde de la ciudad cordobesa de Cabra) y Rodrigo Cervantes (padre del insigne escritor), que  se formó como cirujano sangrador, una especie de practicante de la época que tenía bastantes conocimientos de esa profesión de paramédico.

Rodrigo de Cervantes se casó con Leonor de Cortinas, natural de Arganda, otra mujer culta y decidida, que no dudaría en hacerse pasar por viuda para conseguir un préstamo que permitiera la liberación de sus hijos cautivos. Tras contraer matrimonio con Rodrigo, Leonor tuvo un hijo, Andrés, que falleció al poco de nacer. Más tarde engendraron otros seis hijos: Andrea, Luisa, Miguel, Rodrigo, Magdalena y Juan. Todos ellos personas cultas, versados en letras. Los hombres se formaron también para la milicia. Miguel además se formó especialmente con el humanista Juan López de Hoyos en Madrid.

Andrea de Cervantes, la hermana mayor de Miguel, siguió los pasos de su tía María, fue cortejada, y concertada en matrimonio por Nicolás de Ovando, un joven procedente de una rica familia de solar conocido, naturales de Zamarrillas (Cáceres). Andrea mantuvo relaciones en Sevilla con Nicolás de Ovando, pero no llegaron a casarse. Fruto de esa relación nació Costanza de Ovando, a la cual su padre, Nicolás de Ovando, reconoció dándole su apellido y otorgando una gran dote económica a Andrea, su madre. En esta relación truncada, parece que tuvo que ver el fallecimiento del padre de Nicolás de Ovando, que tras su muerte, pasó el mayorazgo de la familia a Hernando de Ovando, a la sazón caballerizo de la Reina y alcaide de la Mota del Cuervo. Es posible que esa fuera una de las razones por las que Miguel de Cervantes no quisiera acordarse de ese “lugar de la Mancha”, donde su alcalde impidió que su hermana tuviera esos ansiados desposorios con su sobrino Nicolás de Ovando. También es posible que estos Ovando (uno de ellos llegó a ser Oidor de indias) no le favorecieran a Miguel de Cervantes su pase a América, como es posible que hiciera el otro alcalde de Mota del Cuervo, Pedro Muñóz de Otálora, también familiar de un Oidor de Indias. Por otro lado, sabemos que Andrea de Cervantes, declaró en el proceso de Juan de Espeleta (en Valladolid), que era viuda, mujer de Sante Ambrosio, un florentino y que antes estuvo concertada y desposada con Nicolás de Ovando. Por otro lado parece que tuvo relaciones con un italiano: Juan Francisco Locadelo, el cual por los favores recibidos, se compromete –ante escribano público- a donar a Andrea determinados bienes. También parece que tuvo pleitos con Alonso Pacheco Portocarrero, que junto con su hermano Pedro Portocarrero frecuentaban a Andrea y a Magdalena de Cervantes.

andrea-de-cervantes
Andrea de Cervantes

Luisa de Cervantes, fue la segunda hija de Rodrigo y Leonor. Esta profesó como carmelita y tuvo una vida plena dedicada a la religión.

Miguel de Cervantes, nuestro príncipe de las letras, era el cuarto de los hijos de Rodrigo y Leonor. Éste mantuvo relaciones con una tabernera, llamada Ana de Villafranca, más conocida como Ana Franca, antes de contraer matrimonio con Catalina de Salazar y Palacios, una mujer culta, natural de Esquivias (Toledo). Fruto de aquellas relaciones de Miguel de Cervantes con Ana Franca, nacería su hija Isabel de Saavedra, a la que Cervantes tardaría muchos años en reconocer como tal y en darle su segundo apellido. En ese reconocimiento y en la incorporación al seno de la familia Cervantes, tuvo que ver mucho la hermana menor de Cervantes, Magdalena, como se detallará más adelante.

Rodrigo de Cervantes, es el quinto hermano de Miguel, el cual estuvo preso como él en Argel. Ambos habían participado en la batalla de Lepanto. Sabemos que Rodrigo se ocuparía posteriormente en el servicio al rey, en la milicia, llegando a ser soldado aventajado y posteriormente alférez.

Magdalena de Cervantes, es la hermana menor de Cervantes, una de las que contribuyeron, junto a Andrea de Cervantes en la aportación dineraria para la liberación de Miguel de Cervantes de su cautiverio en Argel. (Andrea aportó 50 ducados y Magdalena 250). Ambas hermanas siguieron actuaciones parecidas en el sentido de reclamar cantidades dinerarias importantes a hombres de gran fortuna que habían incumplido las promesas de dote o de matrimonio, tras mantener relaciones amorosas con ellos. En el caso de Magadalena, una mujer culta y de buen parecido, que siguió los pasos de su tía María. Recibía hombres de mucho prestigio en su casa, tal es el caso de Alonso Pacheco Portocarrero, el lugarteniente del todopoderoso Juan de Austria, el hermanastro del rey Felipe II. También se le conocieron relaciones con el vasco Juan Pérez de Acelga y con ricos banqueros genoveses.

Juan de Cervantes, es el menor de los hijos de Rodrigo Cervantes y Leonor de Cortinas, del que no se tienen demasiados datos biográficos. En contra de lo habitual en la época, de poner el nombre del abuelo al primer vástago, en esta ocasión esperaron al último hijo para rememorar al abuelo Juan de Cervantes, el abogado que le ganó el pleito al hijo del Duque del Infantado.

Para finalizar, pasamos al siguiente escalón generacional, para referirnos a la sobrina y a la hija de Miguel de Cervantes.

Constanza de Ovando, como se ha dicho, fue hija de Andrea, la hermana mayor de Miguel de Cervantes, y de Nicolás de Ovando. Constanza tuvo relaciones con Pedro de Lanuza, a la sazón hermano del Justicia de Aragón (que fuera decapitado por orden del rey Felipe II). Tras mantener relaciones con ella durante un tiempo, renunció a casarse con Constanza y ésta le ganó un pleito de 1.400 ducados.

Isabel de Saavedra. Según hemos citado anteriormente, Isabel, era la hija de Miguel de Cervantes y de Ana Franca, que, tras casarse sin la aquiescencia de sus padres, y fallecer su primer esposo Diego Sanz del Águila, mantuvo relaciones con Juan de Urbina y Cortinas (¿pariente suyo?), el secretario de los duques de Saboya, que le puso a Isabel un piso en Madrid, donde al parecer llegaría a vivir Cervantes. Fruto de esas relaciones con Juan de Urbina, nacería Isabel Sanz Saavedra, la nieta de Miguel de Cervantes, la cual moriría a los pocos años. Para mantener las formas, en la etapa en la que Isabel mantenía esa relación con Juan de Urbina, la familia Cervantes concertó el matrimonio de la hija de D. Miguel con el conquense Luis de Molina, empleado de una ferrería en Cañizares, en la Serranía de Cuenca, propiedad de Juan de Urbina, donde al parecer estuvo Cervantes en alguna ocasión.

Con esta breve historia de la saga de los Cervantes, pretendo situar al lector en las circunstancias familiares que rodearon a nuestro Príncipe de las Letras, la influencia que tuvieron las mujeres en la vida y en la obra de Miguel de Cervantes, que hicieron posible su rescate de la mano de los Trinitarios, y también la consideración, el respeto y la defensa de los derechos de la mujer, algo difícil de valorar en aquella época, y que Cervantes refleja en muchos personajes femeninos de su obra, donde lo normal en otros autores, como Lope de Vega, es que sus historias acaben en bodas de parecido nivel social, cosa que en las obras de Cervantes no siempre ocurre, y se muestra tolerante en cuanto a las relaciones extramatrimoniales de las mujeres que intervienen en las mismas.

Por: José Manuel González Mujeriego

jmgm

Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo y
Director de su Sección Cervantina.

logoahmcg

BIBLIOGRAFÍA

ASTRANA MARIN, L. (2003) Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes, Edición de la Biblioteca Virtual Universal. Buenos Aires.

CERVANTES, M. de (1605/1615) El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Edición digital interactiva de la BNE. Madrid.

GONZÁLEZ MUJERIEGO, J.M. (2015),Lo que Cervantes calló, Madrid.

KRZYSZTOF SLIWA(2005) Sobre Andrea de Cervantes, Anales Cervantinos, Vol. XXXVII (http://analescervantinos. Revistas.csic.es).

LILLO ALARCÓN, E. (2016) Cervantes o la maldición de los Ovando,  (http://historiademota.com/lillodelamancha/2016/01/18/cervantes-o-la-maldicion-de-los-ovando-otra-vez-mota-del-cuervo-el-lugar-de-la-mancha/)

NAVAS OCAÑA, I. (2008) Las Mujeres del Quijote y la Crítica, Editorial Fundamentos, 2008

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s