Cervantes alcabalero. Así pudo ser

Eran las siete de la mañana de un día del mes de septiembre de 1587 y unos golpes en la puerta de su habitación, en aquella posada inmunda, despiertan a Miguel. Su ayudante Nicolás le recuerda que Juan Haldudo le espera para ajustar la saca de aceite que debía llevar a la Tercia de la Mota. La simpatía de Miguel hacia este rico hacendado, que se había trasladado recientemente al vecino pueblo del Quintanar,-la nueva capital de la Mancha-, era bien poca, pero la obligación le reclama y no es cosa de hacer esperar a este déspota de contribuyente, que aún conservaba gran parte de su hacienda y su ganado en la Mota del Cuervo, por herencia de sus ancestros, y que hacía valer su autoridad maltratando a criados y pecheros.

juan-haldudo-1887-1894-madrid-rojas-01-004-de-eusebio-zarzaJuan Haldudo apaleando a su criado Andres (El Quijote, I, cáp.IV). Cromolitografía realizada por el pintor y grabador español Eusebio Zarza, que fue discípulo de la Academia de San Fernando de Bellas Artes de Madrid. Entre 1856 y 1881.

Una de las empleadas de la posada, situada en la nueva plaza del pueblo, justo entre los dos antiguos núcleos que ahora forman un todo, había recibido orden del posadero de atenderle con diligencia en lo que precisara. A esas horas de la mañana, le ofrece una taza de sopas que le aliviarán el estómago hasta el almuerzo, en donde daría buena cuenta de unos Duelos y Quebrantos.

Miguel se dirige, muy diligente, junto a su ayudante, hacia la casa del Haldudo. Un gran portalón abierto da paso a un considerable patio central con un enorme pozo en el centro, muy conocido por los vecinos que -frecuentemente- acudían al conocido como “Pozo del Aldú” (nombre abreviado de pozo del Haldudo). Un gran pozo con agua fresca que abastecía al barrio, aún en épocas de sequía, cuando el Pozo Seco, situado en la falda de la sierra de los molinos de viento, hacía honor a su nombre y solo cobijaba aire entre sus grandes galerías en cruz. A esas horas, varios criados se afanaban en sacar agua para abrevar a las caballerías. Mientras Juan Haldudo discute su aportación al alcabalero, concretamente en lo que se refiere a las arrobas de aceite que éste le reclama y que corresponden al Rey. Este afortunado alega la mala cosecha de aceituna de este año, aunque su hacienda es de sobra conocida en la comarca y al final llegan a un acuerdo en la saca de aceite, compensándola con un mayor aporte de grano. Grandes extensiones de cereal, muchas aranzadas de viña y bastantes olivos le convierten a este Haldudo en una de las mayores fortunas de la Mancha. Esa posición económica es el paso previo a la obtención de un puesto en la parte más baja de la nobleza, la hidalguía. Atendiendo a las peticiones de su mujer y por la aspiración de codearse con las autoridades más destacadas del Común de la Mancha, en su nueva capital, Juan Haldudo se está construyendo una casa solariega en el Quintanar, muy cerca de otro terrateniente, un amigo y pariente lejano de Cervantes, llamado Pedro de Villaseñor.

Pozo Seco en Mota del Cuervo
Pozo Seco en Mota del Cuervo

Últimamente su paso por la Mota del Cuervo le está deparando a Miguel malas experiencias, debido a los enfrentamientos con dos de sus Alcaides, por razones de índole personal. Todo son negativas a sus propuestas por parte de estos mandatarios, pero no le queda más remedio que frecuentar esta importante población, que ya empezaba a tener unos cuantos molinos de viento en su sierra. Mota del Cuervo, está situada en una encrucijada de caminos, todos ellos reflejados por Juan de Villuga, como: el camino real a Valencia, el camino de los Pimenteros de Toledo a Cartagena, el camino de Alcázar de Consuegra a Cuenca-Tortosa-Barcelona, y la Vereda de los Serrano, una importante vía ganadera de la Mesta, de las muchas que cruzan del norte al sur peninsular y que le llevará directo hacia Andalucía, para ejercer la función de alcabalero en sus respectivas Tercias Reales, como la de Iznatoraf.

Recientemente ha estado recaudando alcabalas en las Tercias de las poblaciones vecinas de Criptana, que por aquel entonces ya poseía 30 ó 40 molinos de viento, de El Toboso y de Socuellamos. Un oficio denostado como correspondía a todo aquel que se encargaba de recaudar los impuestos. Unos impuestos que se recogían en especie (trigo, cebada, vino, aceite…), y que equivalían a esa parte de los diezmos y primicias de la Iglesia, que correspondían al rey, y que Cervantes recaudaba y ordenaba almacenar en esas tercias, unos sólidos edificios con fines fiscales, propiedad del rey, que sustituyeron a otros edificios arrendados, de propiedad privada, donde el trigo del rey sufría constantes mermas, pocas veces justificadas. Un oficio que no le traería más que problemas y sinsabores, que le había llevado incluso a la cárcel de Sevilla en 1598, a sus 51 años.

Tercia Real de Mota del Cuervo
Tercia Real de Mota del Cuervo

Lejos quedan aquellos recuerdos en donde Miguel, tras sufrir cinco años de cautiverio en Argel, volvió en 1580 con la edad de Cristo, con la saca vacía y con muchas deudas a sus espaldas, y en su camino desde el puerto de Denia hacia Madrid, había disfrutado de la hospitalidad de los frailes que lo rescataron, cuando a su paso por Mota del Cuervo, recaló en uno de los primeros conventos de los Trinitarios Calzados, de la conocida Orden de la Santísima Trinidad para la Redención de Cautivos, que fundaran los Caballeros de Malta, Juan de Mata y Félix de Valois. Un convento con una torrecilla donde dos campanas llaman a la oración en una capilla con un bello mosaico de teselas en el suelo, representando la Sagrada Cena, con un gran portalón para las caballerías con un león rampante en su clave y con flamantes cruces de Malta en su fachada, que recuerdan el origen de sus fundadores. Un convento situado en la parte norte de la población, en la antigua Mota, lejos de la Iglesia parroquial, que siempre estuvo en El Cuervo, y que hoy forman un solo pueblo: Mota del Cuervo, con una iglesia inusualmente deslocalizada en el sur.

portalon-trinitarioPortón para las caballerías del Convento de los Trinitarios de Mota del Cuervo

Más lejos aún quedan también para Miguel aquellos viajes en los que había atravesado, con solo 22 años, estos mismos parajes y los de Manjavacas, cuya población se había visto obligada, por la insalubridad del terreno a integrarse en el cercano pueblo de Mota del Cuervo. Una zona, ésta de Manjavacas, con unos humedales plagados de ánades y otras especies migratorias, objetivo de los cazadores de la más alta alcurnia. Especial relevancia para Miguel tuvo el viaje en 1569 a Roma en el séquito del joven Cardenal Acquaviva, tan solo un año mayor que Cervantes, al que sirvió como camarero.

anades-y-molinos-en-mota-del-cuervoÁnades en Manjavacas y molinos en Mota del Cuervo (foto jmgm)

Pero su servicio al rey como soldado en batallas como la de Lepanto, donde resultó lesionado en la mano izquierda por un arcabuzazo, sus años de cautiverio en Argel y sus pretendidas actuaciones para subir en la escala social, incluida la España colonial, no le van a librar a Miguel de esas largas jornadas, con maltrechos y duros viajes por caminos y cañadas reales ejerciendo su oficio de alcabalero.

Al salir de la casa de Juan Haldudo, se topó Miguel con el todopoderoso alcaide, Hernando de Ovando, tío de Nicolás de Ovando, un joven que había cortejado en Sevilla a su hermana Andrea, que le había prometido matrimonio, pero que nunca cumplió, que tuvo relaciones amorosas, y que fruto de las cuales nacería Constanza, la que fuera sobrina preferida de Cervantes. Hacía poco tiempo que, tras el fallecimiento de Nicolás de Ovando, abuelo de Nicolás, este alcaide de la Mota del Cuervo, había pasado a ostentar la jefatura de la noble familia cacereña de los Ovando. Miguel le recordó al alcaide que aún estaban esperando el cumplimiento de la palabra dada a su hermana, que a él como jefe de la familia le correspondía ordenar a su sobrino Nicolás su obligación de desposar a Andrea, la mayor de sus hermanas. Ovando recordó a Miguel la gran dote que le habían entregado a su hermana Andrea, además de otorgarle a su hija el prestigioso apellido que acompañaría a Constanza de Ovando durante toda su vida, y le insistió en que había una gran diferencia social entre las familias, lo que hacía imposible que la hija de un cirujano barbero se casase con un Ovando.

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Andrea de Cervantes

Este anhelo, de alcanzar el desposorio para su hermana, varias veces reclamado, hacía que Miguel no le agradara pisar este lugar. Por si fuera poco, otro alcaide de Mota del Cuervo, a la sazón Pedro Muñoz de Otálora, caballerizo de la reina, caballero de la Orden de Santiago, e hijo del Oidor de Indias, tampoco le favoreció con sus influencias, en su petición de pasar a la España colonial en América. El gran deseo de Miguel era llegar a ser Corregidor de la ciudad de la Paz, pero en 1590 le respondieron con la negativa de “Busque por acá en que se le haga merced”.

cervantes-a-las-indiasCervantes estuvo anhelando pasar a las Indias para ser Corregidor de la ciudad de la Paz.

En esta ocasión, tras su plática con el Haldudo, aún tendría que lidiar Miguel -en su labor de alcabalero- con otros diez caballeros de cuantía en La Mota del Cuervo, algunos hidalgos afortunados, y otros hidalgos con solar conocido, pero sin blanca. Al atardecer, unos jóvenes jugaban a tirar la barra (de arado) por el Camino del Campo de Criptana, eso que Cervantes conociera como “el antiguo Campo de Montiel”. La tiraban con tanta fuerza, como lo hiciera Aldonza la hija de Lorenzo Corchuelo, del vecino pueblo de El Toboso, más conocida como Dulcinea.

El otoño estaba tocando a su fin y pronto Miguel tendría que volver nuevamente hacia Andalucía. Su próximo destino era la Tercia de Iznatoraf (Jaén), a la que llegaría recorriendo la Cañada Real de Andalucía, para seguir con la ardua tarea de recaudador de impuestos. Y desde ahí seguir hacia el sur para Úbeda y Baeza. En unos días tendría que tomar la Vereda de los Serrano que transcurre entre El Toboso y la Mota, muy cerca de donde Antonio de la Fuente encontrara, en 1588, un enorme tesoro de oro y plata, que luego sería objeto de un documentado juicio y relatado por Cervantes en boca del morisco Ricote. Esta Vereda de los Serrano entronca más adelante con la Cañada Real de Andalucía. Un camino áspero y difícil, haciendo noche en ventas y pequeños pueblos, que le llevaría directamente a las Lagunas de Ruidera y a la Cueva de Montesinos, para posteriormente atravesar la Sierra del Cambrón. Un paso peligroso, pero no tanto como el de Despeñaperros situado más al oeste, que en aquella época aún no tenía abierto un camino que asegurara el paso, sin ser objeto de los salteadores de caminos.

Ese día, en la Mota del Cuervo, unos humeantes hornos de cocer cántaros anunciaban al viento nuevas producciones alfareras, una forma de vida que emancipaba económicamente a buena parte de la población moteña, especialmente los situados en la zona norte, donde se habían alojado numerosos moriscos tras la guerra de las Alpujarras. Una forma de vida que no les obligaba a depender de las peonadas en las casas de los hidalgos y pudientes propietarios.

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Horno de cocer cántaros propiedad de Braulio, situado en la calle de la Sendilla (Mota del Cuervo)

De todo esto iba tomando nota mental Miguel, para luego reflejarlo, junto con sus otras muchas vivencias en su obra magna, incluidas diez citas a los cántaros en “El Quijote”; eso sí, dejando bien claro, tanto en “El Quijote”, como en “El Persiles, que no quería acordarse de ese lugar, donde sus Alcaides le habían negado “el pan y la sal”. Uno de ellos no le había reparado la afrenta familiar de una hermana convertida en madre soltera, y el otro le había cortado sus anhelos de medrar en la función pública para una persona tan versada en letras como él.

FIN.

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“Cervantes Alcabalero, así pudo ser”. Relato de ficción publicado en una ponencia, el 23 de abril de 2016, en la Tercia Real de Mota del Cuervo, coincidiendo con el 4º Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. Aspecto parcial de la sala (foto: MAFV)

Por: José Manuel González Mujeriego.

jmgm
Autor del libro “Lo que Cervantes calló”
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Miembro de la Asociación de Amigos por la Historia de Mota del Cuervo.

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